Bruja.

Al salir el sol anunciando un nuevo día, la bella castaña se despertó muy feliz. Pues esa noche había tenido un sueño hermoso, soñó con el encuentro de dos amantes. Esa noche, vio a Ofelia reunirse con su esposo. Los dos partían al más allá, juntos, felices, tomados de la mano. Pues resulta que al llegar a casa, el viejo cansado se recostó en su cama, y murió durmiendo. Al día siguiente, su cuerpo frío, inerte, fue encontrado por sus hijos. A pesar de estar tristes, se sintieron tranquilos, pues su padre había muerto con una sonrisa gentil en sus labios.

Al pasar de los días, los resultados del concurso fueron revelados, dejando a Sara en primer lugar. En conjunto había una invitación al orfanato, puesto que, sería ella, quien entregaría el cheque de lo recaudado a la organización.

Al pasar ya en la escuela, estaba en la biblioteca investigando el mal que acechaba el orfanato, puesto que el detective le había puesto al día. Actualmente, habían muerto 23 niños en los últimos 5 años. Todos tenían manchas negras en el cuerpo y morían en aproximados 6  meses. La bella joven estaba tan inmersa en la lectura que no se percató de la llegada de Lucas.

-Valla, ¿quién lo hubiera imaginado?, la novata del año se ha llevado la victoria.  A este paso no me sorprendería si varias universidades de renombre quisieran reclutarte - exclamo Lucas mientras se acercaba.

-Para ya, que me da un poco de vergüenza, aunque así lo hicieran, tengo pensado en rechazarles- exclamo Sara.

 -¡Con el talento que tienes!, ¿no crees que sería un desperdicio?- exclamo el pelinegro mientras se sentaba a su lado.

 -La verdad es, que realmente, no me interesa la música. En el pasado practiqué como loca, pero, no fue por amor al violín. Fue porque quería que, al hombre que llamaba padre, me mirara, aunque fuera solo una vez. 

 -Tu padre es Cesar, ¿no es así? Lo he sospechado desde nuestro primer encuentro en el teatro, y en la fiesta de gala lo he confirmado- exclamo Lucas con delicadeza.

 -Fue mi padrastro, pero al morir mi madre, me ha retirado su apellido, ahora solo somos un par de seres que fingen no conocerse.

 -Y ¿qué piensas hacer ahora?

 -Are con mi vida lo que me plazca - exclamo sonriendo Sara- comeré con las manos, cuando no quiera usar cubiertos. Bailaré hasta que me duelan los pies. Quiero conseguir un trabajo que me permita pagar mis postres favoritos y una vida confortable. Quiero ser mi propia jefa, y ser dueña de mi propio tiempo. Dormir hasta que se me hinchen los ojos y no volver a llorar jamás.

-Valla, eso suena perfecto, ¿pero cómo lo conseguirás?- exclamo curioso Lucas.

-Tal vez sea artista y domine el arte de la pintura, haciendo que cobren vida los paisajes tan hermosos y siniestros de mis sueños. O puede que sea escritora, y trabaje solo cuando me lleguen ráfagas de inspiración. Pero para poder lograrlo debo mantener mis notas impecables para así poder pasar el examen de admisión de la universidad que quiero. Y si soy lo suficientemente buena y quedo entre los primeros 10, puedo conseguir una beca que cubra la mitad de mis gastos.

-¡Muy bien, esfuérzate! Sara, te quería preguntar, sí ¿tienes pensado ir al orfanato?

-sí, la verdad es que, no tengo muchas oportunidades de salir y esta es la ocasión perfecta- mintió.

-Sara, por favor ten cuido. En ese lugar pasan cosas muy obscuras. Sé que no somos muy cercanos, pero, me dolería si te llegara a pasar algo.

El día tan esperado llego, Sara y Adriel llegaron al orfanato. El edificio estaba casi en ruinas. En la estrada una monja ya los esperaba. La mujer era de complexión delgada. Lucia, demacrada, con los ojos ojerosos a causa del desvelo, llevaba anteojos y tenía negros cabellos. Actualmente, era la única que se hacía cargo del lugar, pues las demás temerosas, desde hace mucho, la habían abandonado. Conforme avanzaban todo parecía sombrío. En las ventanas había cruces de palma. Sara, curiosa, se acercó a una cama de un pequeño enfermo, pues lo vio un poco incómodo, y al tratar de acomodar su almohada, descubrió que bajo de ella había unas tijeras en forma de cruz.

 -No debes retirarlas, susurro una niña de rubios cabellos, cubierta casi por completo de obscuras manchas.

 Sara se acercó un poco y al hacerlo descubrió que las manchas eran producidas por mordidas. La pequeña, a penas, respiraba. La madre, al perderlos de vista, los busco sobresaltada. ¡En esta habitación está prohibido entrar!, los pequeños están enfermos si se quedan, se pueden contagiar- exclamaba, mientras los conducía a la salida. Pueden recorrer el lugar, debido a que ha visto un contratiempo y el enviado del gobierno llegara hasta las 06:00 de la tarde.

- Esto está mal, todo indica que la causante es una bruja - exclamo Adriel seriamente, al percatarse que la madre se había marchado - y una muy poderosa. Las tijeras en forma de cruz son de origen pagano, me sorprende que una mujer religiosa las haya colocado. Sin duda, debe estar desesperada. Las tijeras en forma de cruz, simbolizan un par de espadas, se creía desde tiempos antiguos, que al ponerlas de esta forma peleaban contra cualquier tipo de mal. Las brujas son astutas, y son capaces de camuflarse, podría ser cualquiera.

-Debe ser alguien que ingreso hace 5 años, pues fue cuando comenzaron las muertes, alguien que no haya enfermado. Debemos entrar en la oficina de la madre para, así, revisar los archivos. 

Al entrar a la oficina descubrieron que quien había llegado hace 5 años, fue la madre. Pero, debía ser un error, como podía ella ser la bruja. Si ese era el caso, ¿quién ponía los amuletos cada noche? De repente, Adriel se percató de un pequeño detalle. Durante el comienzo del último año, las muertes habían disminuido considerablemente, como si algo, o alguien, la hubieran contenido. La hermosa joven, de ojos de color rubí, lo pensó detenidamente, para percatarse de que en la sala, todos los pequeños parecían tener mejoría. Todos a excepción de la niña de rubios cabellos, esa, que los había llamado al acercarse a la cama del pequeño.

Pues resulta, que en el orfanato no había una bruja sino 2. Una había llegado hace 5 años, que era la causante de tan espantosas muertes, pues en secreto devoraba a los pequeños. Ocultando sus mordidas, con las terribles manchas. Pero sin percatarse, una nueva bruja llego. Una pequeña mestiza, nacida de una cruza de una bruja y un humano. Una niña, que amaba la humanidad, que tenía conocimiento de ambos mundos, que estaba en contacto con las piedras y la naturaleza. Al sentirse amenazada, comenzó a crear amuletos paganos para proteger a los niños del lugar. Protegiendo todas las camas, excepto una, la suya. La malvada bruja, al llegar la noche y al estar hambrienta, solo podía alimentarse de la pequeña de rubios cabellos. Pero debido a que era mestiza, su sangre no le quitaba la sed, dejándola débil.

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Comments

Blanca Montero Angulo

Blanca Montero Angulo

que desgraciada bruja 🧙‍♀️ 🙄 🤦 😒 😑 😐

2023-06-14

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