Las horas pasaron rápidamente, pues el tiempo vuela cuando te diviertes. Lucas, tomo gentilmente de la mano a Sara, para luego conducirla al balcón. Al llegar los ojos de Sara se iluminaron, pues la vista del cielo nocturno era preciosa, con una inmensa luna plateada y miles de estrellas. Lo que la llevo a pensar que a pesar de que la vida fuera cruel, valía la pena vivirla por momentos como estos.
Esa noche, al no ver transporte, ni tener dinero, Sara se quedó a dormir en la casa Lucas, con la única condición de que sería un secreto. Lucas se sintió feliz, tanto, que su corazón palpitaba a mil por hora, amenazando con dejarlo la noche en vela.
Mientras tanto, en los confines del más allá, Kaia, humillada, tramaba un siniestro plan para vengarse de la hija del jinete de la muerte. Esa noche, cuando la niña de ojos de color rubí, durmiera, se sumiría en un sueño eterno del cual nunca podría despertar.
Sara, sin sospechar lo temible que puede ser una diosa con mal de amores. Se acomodó plácidamente en la cama, del cuarto de huéspedes. Esa noche, al cerrar sus ojos, se sintió aliviada, pues no fue enviada al reino de la muerte, lo significaba, que por una noche podría descansar como una chica normal, pensó.
De repente, se sintió ansiosa, dio mil vueltas en la cama, cuando, de plano, no pudo dormir, se dispuso a levantarse de la cama. Pero algo, sin saber que, le había robado toda la fuerza a su cuerpo, intento con todo su ser incorporarse, pero sin resultados. La puerta crujió, Sara volteo, para ver entrar aún par de niños, los cuales sonreían de forma siniestra, los pequeños se acercaron lentamente y se detuvieron al borde de la cama. Al verlos de cerca, Sara sintió como si le clavaran un puñal en el pecho, mientras de sus ojos se desbordaba un manantial de agua salada, su voz se cortó. Pues lo que estaba ante ella, eran dos seres, con máscaras de piel, máscaras que habían hecho con los rostros de sus hermanos. ¡No es verdad!, Sara, respira, lo que vez, no es real- se repetía, mientras respiraba, intentando calmarse. Intento crear pesadillas, pero su magia no le respondía, tenía miedo, se sentía impotente, quería huir. Con toda la fuerza de su ser se logró incorporar, mientras los espectros se movían por la habitación, ocultos en las sombras.
Con pequeños pasos, comenzó a avanzar y cuando, por fin, llego al interruptor de luz y lo encendió, se sintió aliviada, pues sentía que había despertado. Pero no, seguía dormida, y en menos de un segundo había sido devuelta nuevamente a la cama, condenada a estar en un ciclo eterno hasta que su vida se extinguiera.
Lucas se despertó, pues los ruidos del cuarto de Sara lo sobresaltaron, las luces parpadeaban y los muebles se movían, él, muerto de miedo, se acercó cautelosamente, para encontrarse con la peculiar escena de película de terror.
Adriel, mientras tanto, surcaba por los velos del tiempo, cautivo, ya que Kaia lo había aprisionado, pero no por cumplir su deber, sino porque, el hecho de pensar que estuviera con Sara la llenaba de celos.
-Kaia, ¿no crees que fue suficiente? - exclamo Adriel.
-solo déjame entender, ¿por qué querías servirla a ella antes que a mí?, yo soy más hermosa, tengo más poder, estar conmigo te daría más estatus, solo nos tendríamos que deshacer de tus alas, claro, y cambiarlas por unas más bonitas, tan blancas como las nubes. ¿No crees que esa visión es realmente bella? - exclamaba Kaia sonriendo.
-por qué la escogía a ella, es muy fácil. Fue de todos los dioses quien escucho a Amelia, fue la única que respondió a su llamado. Tu Kaia, hija de la diosa de la vida, la ignoraste. Tienes poder, pero no conoces el dolor, por lo tanto, no puedes sentir empatía - exclamo Adriel mientras la miraba fijamente a los ojos - Se dice, que cuando un dios desea algo con todo su ser, aunque imposible, la divinidad que hay en él, puede volverlo real. Esa noche, yo lo presencié. Sin conocerla, vi como una extraña, anhelo tanto salvar a mi hermana que sin saber la hizo trascender. La hija de la muerte creó vida. ¿Te das cuenta del milagro?
-¿qué se suponía que hiciera?, desobedecer los decretos ya impuestos, ¡desobedecer a mi madre!, mi posición estaría comprometida, ¿sabes?, ¡me he esforzado tanto por llegar hasta a aquí, como para dejar que una simple mortal lo arruine todo!- le decía Kaia molesta - ¿no vendrás conmigo verdad?-exclamo con voz quebrada.
-Lo siento mucho. Sé que estarás bien, eres más fuerte de lo que crees, no me necesitas, no como ella. Mi deber es protegerla, al menos, hasta que tome el trono de su padre y se vuelva más fuerte, hasta entonces tengo una deuda que saldar. Después de eso, nos encontraremos.
Justo cuando Lucas estaba al borde del colapso, por el miedo. Apareció un hermoso ser de cabello tan blanco y ojos ceniza, pues Adriel había llegado para sacar a Sara del trance.
Lucas, al verlo, se paralizó. Adriel al ver su expresión le sonrió amablemente.
- lo que vez ante ti, no es más que un sueño- mintió el joven con alas de cuervo - por lo que no puedes salir herido, pero en los sueños, como en la realidad, es poco caballeroso ignorar a una damisela en apuros, ¿no lo crees?
- ¿qué debo hacer?- pregunto Lucas angustiado.
- debes sostener su mano y llamarla, tú serás su ancla a este mundo, y tu voz será la luz que ilumine su camino.
El joven pelinegro, tomo gentilmente la mano de Sara, y en susurros murmuro su nombre. Sara, estaba a punto de encender la luz, pero entonces, se detuvo, pues escucho a Lucas. Camino en la oscura habitación, guiándose por la voz que la llamaba, y cuando se detuvo, se topó con la pared. Sara, sin dudar, la atravesó y al hacerlo el plano se estrelló, como quien rompe un espejo y la ilusión ante sus ojos desapareció. Se encontraba perdida en la nada, cuando de repente, en la lejanía, vio una luz, era la luz de una farola, y debajo estaba Lucas.
Sara se sorprendió un poco, y comenzó a avanzar apresuradamente hasta llegar a él, cuando lo tuvo cercas se arrojó a sus brazos, para luego regresar a su cuerpo.
Al despertar, se encontró con dos hermosos jóvenes preocupados.
- ¡muchas gracias, humano!, lo has hecho muy bien - le dijo Adriel a Lucas, mientras le daba un suave golpecito para volverlo a dormir - no te preocupes Maestra, pensara que es un sueño- le comento a Sara.
- Muchas gracias Adriel, creí haberte pedido que no regresaras, ¿qué fue lo que te hizo volver?- pregunto la joven de castaños cabellos.
- tu padre, me ha asignado como tu guardián hasta tu ascenso como heredera del reino de la muerte - mintió.
- Adriel, no estás en deuda conmigo, eres libre de partir, no necesito que me protejas, puesto que soy más fuerte de lo que crees.
- por supuesto princesa, después de lo de esta noche me ha quedado más que claro.
Por la mañana siguiente, cuando Lucas despertó, se sintió sumamente cansado. Después llamo a Sara, pero no hubo respuesta, pues la joven se había marchado a la luz de la mañana.
La semana paso rápidamente y los abuelos de Sara regresaron. Pronto volvió a la escuela, para encontrarse con el rostro de un apuesto joven con ojos color miel, que se sentía un poco molesto por la forma tan escurridiza, en que la Sara se escapó.
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