jugando con fuego

El domingo paso sin ton ni son. Pero cuando llego el lunes mis nervios estaban a flor de piel. Llegar a la empresa y subir ese ascensor fue todo un dilema. ¿Como me hago para verla la cara a mi jefe luego de haberlo visto desnudo?

Sali de ese ascensor sin saber que me deparaba el día de hoy. Para colmo de males todos me miran como si tuviera un tercer ojo, no sé qué pensar.

Tomo una bocanada de aire antes de tomar el pomo de la oficina que ahora comparto con mi jefe y cuento hasta tres para infundirme valor e ingresar como todos los días, disimulando que tengo un trato perverso con él.

Lo que no me esperaba era encontrarme con un cambio total en la oficina. Miro y salgo nuevamente para ver donde se suponía que estaba antes mi oficina y me percato que no hay nada. Vuelvo a ingresar y veo todo distinto. El mueble del escritorio de mi jefe es totalmente diferente. Y a un lado hay otro similar, están casi pegados. Pero en frente hay un juego divino de sillones que grita lujo a todo pulmón. Todo combina perfectamente, en un color crudo con algunos detalles en negro. Lo mejor de todo es el ventanal que siempre admira cada vez que entraba y que ahora podré disfrutar junto a la mole que me mira esperando una reacción de mi parte.

—¿Te gusta el cambio? —pregunta sacándome de mis pensamientos, asiento en respuesta—. Bien, ese sera tu lado —me señala y se acerca al escritorio mencionado—. Pedí a mantenimiento que renovaran tu PC e instalaran todo los programas y archivos que estaban en la anterior, también mande a que traigan un mueble para que puedas guardar la ropa de abrigo, el estante con los archivos es nuevo y más moderno, ya no tendrás que lidiar con que se caigan —dice en un tono divertido mostrando el mueble que cuenta con puertas corredizas.

Luego de una breve impacción de la nueva oficina nos abocamos a cumplir con la tarea laboral sin contratiempo ni interrupciones, como siempre debió de ser.

En ningún momento se tocó el tema del fin de semana, pero cada tanto lo encontraba con esa mirada fija en mí.

Para la hora del almuerzo no tenía mucho apetito asique me dedique a seguir con mi trabajo.

—¿No vas a almorzar? —rompe el silencio mi jefe prado en frente de mi escritorio.

—No, por lo general no almuerzo —respondo reclinándome en la silla, mi cuello me está doliendo horrores.

—Pero deberías tomarte un momento para descansar, desde aquí noto que estas tensa —aconseja dejándome algo anonadada, nunca creí que se preocupara más por alguien que no sea el mismo.

—Tiene razón, pero no tengo apetito —indico y lo veo caminar rodeando mi escritorio, enseguida siento que me tenso mucho más— ¿Qué hace?

—Necesitas relajarte un momento —dice parándose detrás de mi silla, colocando sus grandes manos en mis hombros, casi salto de mi lugar—. Solo te daré un masaje —anuncia y siento como delicadamente comienza a fritar mis hombros y cuello logrando que sierre los ojos y suelte un suspiro de lo rico que se siente.

—Mmm... —un gemido involuntario sale de mis labios por lo genial que se siente.

—Tienes un nudo aquí —murmura con ese tono ronco mientras presiona la zona afectada y siento como una corriente recorre mi cuerpo y se asienta en mi centro.

—Dios... —vuelvo a gemir, sus manos son la octava maravilla—. Mmm... creo que me estoy enamorado de sus dedos —murmuro relajada dejándome hacer por esta mole que sabe cómo causar placer no solo en la cama.

—¿Te gusta sentir mis dedos Afrodita? —susurra cerca de mi oído, notando ese tono lujurioso.

Sus manos pasan de mi cuello a mis brazos y me siento embriagada por su tacto. Recorre mi piel erizándola, delicadamente me empuja para que recueste mi cuerpo en el escritorio y ahora no solo se encarga de masajear mis hombros, sino que sigue con mi columna.

Baja hasta el borde de mi blusa y sus dedos invaden el interior de mi cuerpo, arrastrándolos por mi columna a la vez que la tela se desliza hacia arriba dejando al aire mi piel. Desprende mi sostén para un mejor acceso y sigue con su faena arrancando suspiros y jadeos de mi boca.

Nunca en mi vida me habían dado un masaje tan maravilloso que me deja laxa y entregada. En este momento son un harapo.

Sus manos suben y bajan por mi piel con delicadeza extrema. Siento como de repente deja un beso en mi columna y mi centro se contrae, sus dedos expertos siguen su masaje a los costados de mi talle, casi rozando mis senos.

Estoy tan perdida en sus manos que cuando el roce de sus dedos en mis pechos se hace cada vez más presentes en vez de detenerlo me muevo para dejarlo hacer. Sus manos siguen explorando mi espalda y ahora roza con más intención mis montículos endurecidos.

Roza la tersa piel de mis senos con la palma de mi mano dejándome delirando por el deseo. Mi boca se abre soltando suspiros que corresponde a sus caricias. Su boca nuevamente besa mi columna y sube a mi cuello.

Sus dedos buscan el borde de mi falda queriendo ir más allá de ella. Se lo que pretende y aunque en este momento deseo dejar de pensar en lo que está bien y o que está mal, lo detengo.

—Creo que nuestro trato es que observe, no recuerdo que haya indicado que deba pasar o hacer algo más —indico saliendo del trance en el que me encontraba. Sin siquiera mencionar algo, abrocha mi sostén y acomoda mi blusa.

Lo veo dirigir sus pasos al baño y se pierde en él. Aprovecho ese momento para tomar un vaso de agua y salir de esa oficina, de pronto me vinieron unas ganas de comer algo dulce.

Bajo al salón de comida de la oficina y busco un yogur. Ya con mi adquisición vuelvo a la oficina. Entro y veo a la mole sentado en su lugar, trabajando muy concentrado.

Me acomodo en mi lugar y destapo el yogurt y tomo un poco con la cuchar y lo llevo a mi boca disfrutando del sabor y los trozos de fruta que contiene. Cuando estoy terminando el contenido lamo la cuchar y sin querer me encuentro con la mirada oscurecida de esa mole que se encuentra a tan solo unos pasos de mi ubicación, sentado en su escritorio.

—Esta noche mandare a mi chofer por ti a la hora de siempre —indica como saliendo de un trance y así como lo dijo vuelve su atención a lo que estaba haciendo dejándome nuevamente descolocada.

Desecho el pote vacío de yogurt y me concentro en mi trabajo. Antes de retirarme le dejo varios documentos para que firme en su escritorio y me despido.

—Le recomiendo que su juguete tenga baterías, porque lo va a necesitar —indica cuando estoy lista para salir de la oficina.

Volteo a mirarlo notando su fría mirada en mí, un escalofrió me recorre y en ese momento sé que esa montaña que tanto deseo escalar, me hará sufrir con lo que presenciare esta noche.

A la hora indicada el chofer de esa mole que dice ser mi jefe, llega a buscarme. Esta noche planeo ser más atrevida, luego de la mirada que me dio la noche anterior la fregona esa cubierta de silicona me ha dejado en la pauta de querer verme bien.

Elijo un vestido ajustado a mi cuerpo que de milagro cubre mi trasero y en mis pies me coloco unos tacones de tiras que se enroscan en ellas. Son endiabladamente incomodos, pero hace que mis piernas se vean super sexis.

Me maquillo y perfumo dejando mi cabello suelto y me coloco encima un sobre todo que cubre mi cuerpo casi al completo.

Bajo y me subo al coche que me llevara al PH de mi jefe. Al llegar subo y me recibe la misma siliconada de antes. Sonrió ante la mirada que me da e ingreso como dueña y señora del lugar.

La mole esta de espalda a mí y cuando voltea a verme fija su mirada en la siliconada y le tiende un vaso de licor que ella toma rozando sus dedos, esos dedos que me dejaron temblando.

—¿Quieres algo para tomar, Afrodita? —pregunta.

—Agua, estará bien —respondo y la morena se ríe de mi pedido ganándose una mala mirada de la mole.

—Ve por agua, Diana —le indica a la morena que borra su sonrisa y mueve de forma exagerada sus caderas hasta la cocina—. Si quieres puedes dejar el abrigo en ese closet —indica señalándome el lugar.

Sonrío con la mirada fija en él y desato las tiras de mi gabardina para abrirlo y sacármelo sin dejar de ver su expresión. Claramente le gusta lo que ve porque lo veo tomar un trago de su bebida sin aparta la mirada de mí.

Diana aparece con un vaso con agua y me mira inspeccionándome.

—¿Hoy te unirás al juego? —pregunta a quemarropa.

—Mmm... no lo creo —indico—, pero quien dice que no —susurro lo último para que solo ella me escuche, ganándome un bufido de su parte.

A una indicación de la mole lo seguimos al cuarto de tortura y sin esperar mucho me indica el lugar que debo ocupar, esta vez solo hay un sillón.

Me siento en él y veo a la mole dirigirse a un rincón de la habitación y tola un banquillo para colocarlo al otro extremo de la cama, le indica a la morena nombre da Diana a que se acomode en el con la mirada en frente de mí.

Toma una cinta ancha de color roja y cubre con ellas sus ojos, luego amarra su cabello en una cola de caballo y me da una mirada. Yo solo lo observo esperando sus movimientos, sintiendo como lentamente mi piel se calienta.

Nunca me imaginé que presenciar este tipo de cosas hiciera estallar mis sentidos, debo admitir que las palabras de Atenea fueron certeras y no solo ellos disfrutan con esto, yo también lo hago.

Acomoda el cuerpo de Diana para que quede recostada en la cama sin abandonar el banquillo. Me mira nuevamente y sonríe cuando comienza a masajear su piel como lo hizo conmigo esta tarde. Muerde sus labios y sigue con su trabajo todo como lo recuerdo.

juega con el cuerpo de la morena mirándome cada tanto, imprimiendo en su mirada las palabras "mira lo que te pierdes". Diana no deja de gemir y suspirar por las caricias que le proporciona la mole ante mi mirada.

me siento incomoda con ese mensaje explicito que llevan sus ojos con cada mirada que me da.

El manojo de nervios que se ha convertido Diana voltea y se apodera de los pantalones de la mole para bajarlo y hundir su cara en su carne mientras la mole se encarga de marcar el ritmo sin dejar de verme un solo momento.

A este punto estoy tan candente que no dudo en abrir mis piernas mostrando la falta de ropa interior y llevar mis dedos a mi centro y mostrarle que yo también puedo ser muy perversa. Sin perderme detalle de la sorpresa en el rostro de esa mole que solo comienza a mover frénicamente sus caderas ahogando a la morena.

Gimo al sentir el placer recorrer mi piel y estallo mirando los ojos negros de esa mole que jala a la morena liberándola de las acometidas y llega hasta donde me encuentro para levantarme como si fuera un costal sacándome de la habitación.

Confundida y asustada a la vez solo grito, pataleo y lo golpeo. Llegamos a otra habitación donde me lanza en una cama igual de enorme que la otra en el cuarto de tortura. Toma mis piernas y me arrastra hacia el borde de la cama, las abre de manera que mi centro queda a disposición de su mirada. Se relame los labios y me mira.

—A ti te gusta jugar con fuego ¿Verdad? —pregunta y me deja confundida, pero casi grito cuando de un solo movimiento su boca cae sobre mi piel sensible.

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Comments

Bri

Bri

Woow se la va a comer 😂

2025-02-07

0

Adriana Padron De Parra

Adriana Padron De Parra

Cecilia te llegó el premio mayor 🤤🤤😜♨️🔥

2024-10-01

2

Marlet Ramirez💕

Marlet Ramirez💕

A disfrutar Cristina se adelantó tu cumpleaños!

2024-09-19

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