trato perverso

Luego de ese viaje su trato se volvió más insoportable. Cumpliendo con su palabra, a la mañana siguiente paso por mí y me llevo a la empresa.

A la hora del almuerzo mi coche ya estaba en el estacionamiento y mis llaves en mi escritorio. Me sorprende la eficacia de sus palabras.

Lo que me sorprendió ese día fue el desfile de mujeres, todas con un mismo fin. Succionarle el mal humor a mi jefe.

A medida que pasaba la mañana y veo la cantidad de mujeres que ingresaban más los escándalos que se armaban en esa oficina más me incomodaba.

Para la hora del almuerzo fue un gran respiro poder salir de ese lugar de tortura y poder comer mi ensalada sin escuchar los gemidos de esa película porno que se desarrollaba en esos cuatros paredes.

Al parecer el problemita que tuvo con la mocosa quedo bien solucionada pero la cara de limos que tiene desde entonces no se le quita por más polvos que se eche.

Basta con verle la cara dos segundos para que su expresión cambie, cansada de tener que hacer todo sola, escuchando y viendo como mi oficina se viene al suelo. Si, al parecer retozar en la pared que separa mi oficina de la suya es su lugar favorito. Suspiro y cuando los gemidos cesan y escucho el taconeo al salir de la oficina, me incorporo y rápidamente me dirijo a su oficina. No lo soporto más.

Necesito que me asigne una nueva oficina o que deje sus encuentros en la oficina, para venir a fichar y solo tener sexo desenfrenado, bien podría quedarse en su casa y solo acudir una hora para firmar los documentos pendientes. Sería una buena solución a mis problemas.

Toco la puerta antes de ingresar, pero no escucho respuesta. Me asomo y no lo veo por ningún lado. Entro y veo el desastre del lugar. No puedo entender como las mujeres se tienden a sus pies si solo las usa de trapo.

—¡Señor! —lo llamo, sé que odia que le diga señor, pero me vale mierda en este momento—. Necesito hablar con usted —digo sintiéndome una estúpida al hablarle a la pared.

Sale del baño con el cabello húmedo, luciendo un bóxer negro. Mierda. Justo como me lo receto el docto. La medida justa para hacer ejercicios, subiendo y bajando por esa montañosa fisonomía.

—¿Qué necesita? —dice o más bien gruñe sacándome de mis pensamientos para nada productivos.

—Una clase de alpinismos —digo mordiendo mis labios.

—¿Cómo dice? —pregunta y veo la diversión en su rostro. Adoro cuando sonríe.

—Que eres el amor de mi vida —digo y estalla en carcajadas—. Necesito que me asigne una nueva oficina de lo contrario presentaré mi renuncia —digo borrando todo rastro de diversión en mis palabras y en su cara esculpida por algún maldito Dios que quiso cagarme la existencia.

—Bien, espero su renuncia mañana a primera hora —dice para dejarme con la boca abierta. Rio histérica y salgo de esa oficina.

—No necesita esperar tanto —digo saliendo de esa oficina, refunfuñando.

 Entro a mi oficina he imprimo la carta de renuncia que tengo redactada desde comienzo de semana. Vuelvo a su oficina y lo encuentro sentado muy cómodo en su lugar luciendo despreocupado. Entro y dejo la carta en frente de su cara y salgo de esa oficina sin mediar palabra.

Tomo mi bolso y salgo, respiro luego de haber contenido el aire. Me siento liberada. Llego al ascensor y me adentro en el volteando la vista al frente me encuentro con la mole que sale de su oficina luciendo su espectacular musculatura a la vista de todos.

Este hombre no tiene vergüenza, andar solo con su bóxer por los pasillos de la oficina como si estuviera en su casa, es un descarado, no tiene nombre. Sus ojos se fijan en mi dejándome inmóvil en mi lugar sin siquiera poder levantar mi dedo y presionar la tecla de escape. Nuevamente contengo la respiración cuando toda su fortaleza se adentra al ascensor que de pronto me parece pequeño, las puertas se sierran y lo veo presionar la tecla que detiene definitivamente el aparato.

Ahora si me mata y se hace un collar con mi piel. Esta tan cerca de mí que puedo escuchar el latir de su corazón.

—¿Dónde cree que va? —pregunta luego de un momento en el que solo me mira. Es como si tratara de analizarme y juro que estoy haciendo todo de mi por no morder mis labios y recorrer con mi mirada toda su esplendorosa piel que me llama a querer escalarla, estudiarla y analizarla.

—¿A mi casa? —murmuro tan bajo, no muy segura de lo que digo—. Le acabo de dejar mi renuncia —me justifico. Mis ojos se quieren desviar, pero soy más fuerte de lo que creo y sigo sosteniendo su mirada sin parpadear.

—No he aceptado su renuncia por lo tanto debe volver a su puesto y terminar con su trabajo —dice acercándose a mí, llevándome a retroceder y quedar prisionera entre su pecho esculpido y el metal del aparato.

—¡No! —digo firme—. Usted me dio la opción de renunciar y eso he hecho.

—Opción que debe cumplir a partir de mañana —dice con sunismo.

—No se para que me quiere retener un par de horas más si de todos modos ya renuncie — digo evitando su mirada, mirando su hombro derecho, pero como mis ojos pican por querer ver más la desvío al techo.

—Le daré lo que me pide con una condición —dice cambiando totalmente de posición alejándose de mí, hasta el tono de su voz cambio.

—¿De que habla? —pregunto porque nuevamente lo estoy mirando y su gesto cambio a uno más ¿Lujurioso?

—No quiero dejarla ir —dice y lo miro confundida, tratando de encontrar la trampa en sus palabras.

—¿Entonces me está diciendo que me dará una nueva oficina para mantener mi puesto, además de un aumento por tener que soportarlo y hacer su trabajo con un permitido de poder tomarme tres días al mes para ir a la playa solo si acepto una condición? —pregunto y el me mira mal.

—En ningún momento mencioné todo eso que a dicho —dice cruzándose de brazos, por la madre purísima de los orgasmos planeados, esos brazos te hacen alucinar.

—Yo creo que si —digo pasando saliva y moviéndome incomoda, ya el ascensor me está resultando sofocante, si tenemos es cuenta que la mole está solo en bóxer—. Haga el esfuerzo de recordar —indico.

—Bien, esas son sus condiciones, las acepto —dice acercándose nuevamente a mí, acorralándome nuevamente y coloca un brazo en la pared del aparato y con su mano libre toma mi mentón para obligarme a verlo—. Mi condición es su vista.

—¿Mi vista? —pregunto totalmente confundida.

—Si, necesito que vea —dice sin alejarse de mí. Eso es fácil. Tener que ver, eso lo hago todo el tiempo, como justo ahora que lo miro.

Se que esa condición contiene un mensaje oculto, pero no puedo descifrarlo cuando su mano sigue en mi mentón y esta tan cerca mío que lo que roza mi vientre estoy más que segura no es su pierna.

—Ok, acepto —digo para verlo sonreír y soltarme.

Activa nuevamente el ascensor, presionando el piso nuestro. Las puertas se abren y sale caminando como si no estuviera en bóxer y yo me quedo aquí presionada contra la pared del ascensor tratando de encontrar mi respiración. Varios pares de ojos se hacen presente al asomarse y verme con cierta intriga en sus miradas.

Cuando veo que las puertas se están por serrar, reacciono y salgo del aparato encontrando al fin el aire para volver a respirar. Este hombre definitivamente me va a matar.

Lo sigo a su oficina porque es claro que la conversación no ha terminado. Necesito mi nueva oficina ya. Tengo que seguir con todo el trabajo acumulado, debería haber pedido también que me ayude, no puede ser que todo lo tengo que hacer yo.

Entro sin tocar a su oficina y me mira abotonando una camisa blanca. Casi lloro de la frustración, tan lindo en cueritos y ya se tiene que vestir, es injusto.

—¿Dónde sera mi nueva oficina? —pregunto inmediatamente.

—Aquí —dice y me detengo en seco. ¿Escuche mal?

—¿Qué? —cómo se supone que voy a trabajar si él se la pasa teniendo orgias en el lugar de trabajo, definitivamente este hombre se ha vuelto loco.

—Ya acepto mi condición, no se puede retractar —murmura terminando de abotonar su camisa y maldigo el momento en que deje de pensar y seguir mis instintos. Sabía que una trampa escondía sus palabras. El desgraciado quiere hacerme sufrir.

—¿Qué pretende en realidad? —tengo que pregunta, muy en el fondo creo que solo juega conmigo.

—Pensé que esa cabasita inteligente ya lo había deducido —dice acercándose a mí, lo miro inquieta.

—Espero que en su mente perversa no esté la idea que lo vea tener sexo —digo sabiendo que esa es su maldita condición, condición que acepte. ¡Mierda y más mierda!

—Veo que captaste la indirecta, si cariño ese es mi objetivo —dice dibujando una sonrisa perversa en sus labios—, por ahora.

—¿Ósea que hay más? —nuevamente soy prisionera de su esplendorosa presencia y magnitud.

—Siempre hay más... —murmura y me recorre con su mirada.

Quiero evitar pensar que esa declaración tiene que ver conmigo y pienso en que tendremos que ponerle reglas al asunto si pretende tener sexo y que lo mire. Ni loca dejare mi trabajo por algo tan loco como su propuesta, pero bueno nunca se sabe que se puede esperar de estas locas experiencias.

—Si será así, debemos poner reglas —digo y lo veo sorprenderse. Creo que no esperaba mi reacción, tengo eso a mí favor—. Primero: dejara de tener sexo en la empresa —hablo rápido y freno con una mano sus quejas—. Segundo: de ahora en adelante se limitará a hacer su trabajo y por último el sexo será donde usted disponga y seré su... no sé cómo mierda se llama eso, pero lo hare solo si acepta las reglas que impongo de lo contrario nada me ata a permanecer a su lado.

—Bien —resopla—. Tenemos un trato —finaliza tendiéndome su mano.

nota de autor: hola mis estimados lectores, espero que les este gustando la historia hasta ahora. no se si esto cuenta como maratón pero bueno. hasta acá tengo, seguiré escribiendo para expandir nuestras mentes perversas. saludos. las leo. no olviden votar y compartir mis historias, gracias por el aguante.

Más populares

Comments

Militza Kellys Perozo

Militza Kellys Perozo

jajajaja Dios me reído con esta novela estoy boluda con estos dos jajaja

2025-04-05

0

CARMEN GARCIA

CARMEN GARCIA

pero q loquera 🤭🤭🤭

2024-10-05

1

Adriana Padron De Parra

Adriana Padron De Parra

Jajajaja muy divertida de escuchar los pensamientos de ella respecto a la montaña que quiere escalar

2024-10-01

0

Total

descargar

¿Te gustó esta historia? Descarga la APP para mantener tu historial de lectura
descargar

Beneficios

Nuevos usuarios que descargaron la APP, pueden leer hasta 10 capítulos gratis

Recibir
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play