Entro al avión y la azafata se encarga de mi maleta. No quiero pensar en mi aspecto en este momento. Con el poco tiempo que tuve para alistarme y si tenemos en cuenta que el café que debí tomarme hace un momento este regado por todo el camino en el que corrí hasta llegar aquí, no dudo que me veo como una enferma mental en vez una importante mujer del mundo del márquetin.
E viajado en este avión miles de veces con mi antiguo jefe, pero es la primera vez que lo hago con Hulk. Mismo que me mira desde una de las butacas, me encamino a tomar asiento en otra libre y trato de ignorar el hecho de que no hace mucho me dijo que tenía una solución a mi problema al respecto de su compañía.
—Buenos días, señor Grande —saludo al acomodarme en la butaca, ignorando la gracia que me causa su apellido junto con su tamaño.
—Buenos días, señorita Diaz —respondo en un tono que altera mis hormonas—. ¿No encontró mejor atuendo para la ocasión?
Su pregunta me descoloca e inmediatamente me inspecciono. Llevo un short blanco con un top negro, mis ojotas para la playa y bueno mis lentes de sol. Me acomodo en mi lugar de manera que quedo frente a él, saco mis lentes y tomo una respiración antes de hablar.
—Creo haberle informado que estaba en la boda de mi amiga y como vio era en una playa, tenía pensado pasar el día tomando sol y bebiendo algún coctel que me ayude a olvidar que mi novio me engaño con una zorra y mi jefe es un idiota —declare, todo lo dije sin apartar la mirada de él.
No sé si es el alcohol que todavía debe rondar mi sistema, pero se sintió liberador decirle lo que pienso.
—¿Y trajo bikini? —pregunta descolocándome totalmente. Pensé que me regañaría por haberlo llamado idiota, no que me pregunte eso.
—Pues claro —afirmo rodando lo ojos y acomodándome para echarme un sueñito.
—Podrá hacerlo cuando lleguemos, si mal no recuerdo el hotel que reservó está en la playa —dice y abro los ojos, ¿Cómo puede ser que me haya olvidado de esta reunión y de ese detallito del hotel en la playa? Supongo que es el estrés o la falta de sexo. No el estrés. Definitivamente.
—Huy si, y de paso busco con quien desquitarme —pienso.
—¿El que no me aguante o que sea un idiota? —lo escucho preguntar y es ahí que me doy cuenta que hable demás.
—Mmm... no —murmuro y mis ojos se sierran—. Mas bien quisiera un buena revolcada para olvidar todos mis problemas —murmuro y siento mis ojos pesados, creo que la resaca no se fue todavía.
—En eso si soy bueno —lo escucho decir, no sé si estoy soñando, pero su voz sonó muy sexi.
—No tengo la menor duda de que lo es —definitivamente ya estoy soñando idioteces.
—¡Señorita despierte! —escucho que me dicen mientras una mano me mueve e interrumpe mi sueño.
—Shhh... —tiro un manotazo y escucho una risa, intento abrir los ojos, pero me pesan.
—¿Quiere que la ayude a despertar? —escucho esa voz sexi, mi piel se eriza.
—Siii..... —respondo arrastrando la palabra y luego caigo en cuenta que no estoy dormida y el que me habla es mi jefe— ¡mierda! —grito incorporándome—. Lo siento —balbuceo y miro a mi alrededor para ubicarme.
Ahora recuerdo que estamos en el avión privado de la empresa, en un viaje empresarial junto a mi sexi y caliente Hulk. Lo miro y él tiene esa penetrante mirada fija en mí, como esperando algo. mi gesto cambia a uno de confusión y como si fuera una diva tomo mis lenes de sol junto con mi bolso y me muevo para salir del avión y mantener un poco la distancia con esa mole que hace picar mi piel.
Bajo del avión y volteo para encontrarme con su mirada lujuriosa, mordiendo sus labios. ¿Qué pasara por su mente?
Un chofer nos espera con las puertas del auto abierta para que subamos y nos dirijamos al hotel. Necesito dormir mil horas más y así podré estar fresca para mañana.
Subo al coche seguido de mi jefe que se acomoda a mi lado. El calor que emana su enorme cuerpo sumado a su perfume me nubla el pensamiento hace que solo quiera poder escalar esa montaña de músculos y perderme en su fuerza. ¡Mierda que cosas pienso!
¿Por qué sera que me siento nerviosa junto a él? Como sea, trato de ignorar su presencia. Cada vez que venimos a este lugar me gusta disfrutarlo.
—¿Ya está más despierta? —pregunta tan cerca de mi piel que doy un brinco cuando su aliento la rozo.
—Si... —murmuro.
—Lastima, moría por ayudarla a despertar —dice y lo miro confundida.
Él se acomoda un poco más lejos de mí y por lo que resta del viaje hasta el hotel, no me mira ni me habla. Aprovecho y disfruto de la vista. Nunca me voy a cansar de esta ciudad costera, es hermosa ver como el sol brilla a la lejanía, las olas del mar como marcan su vaivén y chocan en las rocas.
Llegamos al hotel y luego de pasar por recepción nos dirigimos al ascensor para ir a nuestras habitaciones. Ambas, una al lado de la otra.
No es a propósito, siempre las reserve así, por cualquier tipo de eventualidad, pero creo que me arrepentirá, sabiendo los gustos de mi nuevo jefe no me extrañaría que termine haciendo eso que hace a cada rato en su oficina.
—Dentro de una hora la espero en el bar que hay en la playa para que hablemos de la propuesta que presentaremos —dice saliendo del ascensor, dejándome sin palabras.
Todo el momento pensé que yo tendría que hacer todo el trabajo sola y que me diga esto me saca de contexto, pero también me llena de intriga. ¿Qué tendrá para decirme?
Llego a mi habitación y mi maleta ya descansa a un lado de la hermosa cama. Saco mi bikini y pienso que tendré que buscar en la boutique del hotel ropa formal para la presentación de mañana.
Llegar hasta aquí me ha renovado las energías, y saber que todo el esplender de esas arenas blancas las podré disfrutar unos días mientras estemos aquí me llena de regocijo. Por estas cosas amo mi trabajo. El poder mesclar placer con responsabilidad es muy gratificante, lástima que me costó mi noviazgo de años.
Suspiro y borro de mi mente eso para no arruinar el momento cálido que pasare en la playa hasta que la montaña me reclame y pida hablar del tema laboral.
Ya lista para disfrutar del sol, salgo de la habitación luciendo mi vestido veraniego y mi bolso de playa. Paso por el lobby y salgo directo a la playa. Saco mis sandalias para disfrutar de la arena y me encamino a las tumbonas que hay dispuestas para que los clientes del hotel puedan disfrutar.
Me acomodo en una de ellas y me quito mi solera veraniega para aprovechar que todavía el sol esta pleno.
Luego de aplicar a mi piel un poco de bloqueador solas, me acomodo y coloco mis lentes de sol. Así estoy por alrededor de quince minutos. No sé si es la resaca por lo del día anterior o qué, pero una repentina sed me hace levantar de mi lugar para dirigirme a paso firme al bar que hay aquí en la playa y pedirme una cerveza bien helada, no hay mejor remedio para la resaca que este.
Olvidando que soy una dame, me tomo un buen trago para sentir el alivio del calor en mi cuerpo. Es refrescante y deliciosa. Sonrío y me acomodo para mirar a mi alrededor y percatarme que hay un sexi hombre que me mira, le hago ojitos y se acerca a mí.
—Hola hermosa —saludo y sonrío coqueta—, soy David.
—Hola David, soy Cecilia —le respondo sin dejar de sonreír.
Hablamos por un rato hasta que me aburre su conversación, el tipo solo habla de él y de lo bueno que es para esto y para aquello. Juro que estoy por bostezar.
—Buenas tardes —me tenso al escuchar la oscura voz de mi sexi Hulk.
—Buenas tardes —respondemos al mismo tiempo David y yo, parecemos niños de primaria saludando al director del colegio.
—Si no van a follar, Diaz tenemos que atender el trabajo que nos trajo aquí —me quedo mirándolo incrédula al escuchar las palabras que saliendo de sus deliciosos labios.
—Solo conversábamos, no era...
—No me interesa —le corta la palabra inmediatamente y me mira— ¿Lista para lo importante? —dice y mi asombro crese, como no sé cómo reaccionar miro a David y le sonrío educadamente para despedirme de él y alejarme siguiendo a mi jefe.
Él se detiene en una de las mesas que hay aquí y caballerosamente corre una de las sillas para mí. Ese acto me deja algo confundida, pero no le doy mucha importancia y me siento.
—Gracias —murmuro y veo como él se acomoda en frente mío.
—Espero que no le haya cortado ningún polvo, aunque creo que no hubiera sido productivo —dice mirando hacia donde estaba antes hablando con ese tipo aburrido que ya ni recuerdo su nombre.
—Quiere escuchar la verdad —le susurro como si de pronto fuese mi amigo—, casi me duermo con lo que decía —confieso sincera y el levanta una ceja mirándome—. Debo agradecer su oportuna interrupción.
—Es bueno escuchar que le fui útil y no un idiota que no soporta —murmura y sonrío. Un mesero se acerca para tomar nuestro pedido y como yo ya me tomé una cerveza me pido otra, mi jefe me imita y se pide una para él.
Ahora que lo miro bien lleva ropa de playa, dejando sus fuertes brazos al descubierto, mientras que su pecho se marca muy bien y da la idea de que en cualquier momento las costuras de su camisa reventarán.
—¿Qué era eso que quería tratar? —pregunto para desviar mis pensamientos y dejar de ver ese pecho musculoso que me insistan a querer explorar.
—Estuve revisando todo y hay algunas cosas que me gustaría cambiar, sé que no contamos con tiempo, pero me gustaría planteárselo a usted ya que conoce al cliente mejor que yo —dice para dejarme nuevamente anonadada.
—Pensé que no le importaba el trabajo y la empresa —murmuro con sinceridad.
—Aunque no lo crea me importa mucho, pero como se habrá dado cuenta mis apetitos no los puedo manejar —tanta sinceridad me hace sonreír y no sé por qué.
—¿Sufre de esa enfermedad sexual? —pregunto curiosa— ¿Tiene ninfomanía?
—¿Qué? —preguntó sorprendido y se ríe— No, pero los cambios me estresan y la mejor manera para desestresarme es el sexo y como no encuentro satisfacción en una mujer la busco en varias.
—Su sinceridad es chocante y sorprendente —digo y suspiro, el mozo regresa con nuestro pedido y luego de darle un trago a mi cerveza fresquita lo vuelvo a mira, él ya lo hace— ¿Y bien? ¿Qué era eso que le gustaría cambiar?
Saca de un portafolio que no me había percatado que trajo y desplaza frente de mi la propuesta que quiero presentar, pero esta se encuentra modificadas con marcadores. Me explica su punto de vista y puedo ver lo acertado que es.
Hablamos alrededor de dos horas de estos proyectos y otros que ingresaron a la empresa. Nunca me imagine estar en esta situación con Hulk, teniendo una conversación profesional productiva sin insultarnos en el proceso.
Terminamos la velada comiendo pizas y hablando de cosas banales.
—La escuche mencionar que termino con su pareja —suspiro y miro mi vaso.
—Si, es así —digo con algo de tristeza.
—No necesito saber nada que usted no quiera contarme —aclara.
—La verdad que no esperaba que esto me pasara alguna vez, llevábamos saliendo desde el instituto y creo que llegamos a un punto en que estábamos juntos por costumbre más que por amor —confieso sintiendo que necesito sacar de mi sistema todo lo referente a Scott.
—La verdad que nunca tuve una novia y no sé cómo se sentiría eso —dice y lo miro incrédula— ¿No me cree? —pregunta y sonríe. Se lo ve más relajado sonriendo.
—Mas que caerle, lo entiendo —digo y ahora es el, el que espera una explicación—. Vera, si le gusta el sexo despreocupado con cuanta lagarta se le presente ¿Cuándo va a tener una novia actuando así?
—¿Lagarta? —murmura y suelta una carcajada—Bueno tiene razón, pero las mujeres siempre me persiguieron por mi dinero, nunca se pararon a preguntarme si yo quería algo más y bueno hoy puedo decir que soy como soy gracias a ustedes las mujeres —rudo los ojos y suelto un soplido— ¿Qué?
—Escusas querido Jack —murmuro.
—Mi nombre no es Jack —dice algo serio.
—Lo sé —digo conservando la sonrisa sin apartar la mirada de él, tomo un sorbo de mi cerveza—. Su nombre es idiota —enfatizo y lo veo estallar en carcajadas que me contagian a mí y le sigo—. Deberíamos aprovechar el mar, está más tranquilo.
—Es usted todo un personaje —dice el levantándose de su lugar.
—Usted no se queda atrás —lo imito levantándome.
Camino hacia el mar y lo siento seguirme. De pronto me toma en brazos y me carga como si fuera un costal y corre hacías las inmensas aguas tremulentas.
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Updated 39 Episodes
Comments
CARMEN GARCIA
Cesi te veo mal
2024-10-02
0
Lourdes Mendez
que pasa con Cecilia ya estata en la mente de Grande
2024-08-17
1
Carmen Moreno
Cecilia es la mujer que no ha encontrado, ella será suficiente para no buscar otras lagartonas.
2024-07-16
1