NARRA SEBASTIAN:
Acá estoy sin entender que mierda paso. Como sea, ella acepto mi propuesta con esas ridículas condiciones, pero lo único que logra es calentar mi sangre a mas no poder.
Nunca pensé cuando mi querido tío vino con esa propuesta que me daría la cabeza contra el muro. Esa mujer me tiene en sus manos y lo peor de todo que ni cuenta se da.
El sexo es un pasatiempo en mi vida, siempre lo ha sido. Desde esa maldita reunión, esa tarde compartida en la playa con la loca esa no soy el mismo.
Si, ya se pensaran “Sebastián te la pasa follando” pero lo que cambio que no puedo sacarme de la cabeza a esa mujer específicamente su cuerpo. Quien diría que detrás de toda esa ropa se esconde un monumento. No es que, vista de monja, pero no llama a atención.
El día en la playa la pese como nunca en mi vida, su risa es contagiosa y la verdad que fue la primera vez que pase un buen momento con una mujer sin que el sexo fuera parte de la ecuación.
Pero lo tuvo que arruinar al quitar su solera. La sola visión de sus pechos endurecidos por el frío, la piel húmeda y goteante, ese trasero respingón que mostraba la tanga de su bikini basto para en medio segundo ponerme firme y que una roca parezca blanda en comparación.
Lo peor fue a la mañana siguiente cuando salió al balcón a contemplar la mar desnuda ¿Quién en su sano juicio se pasea desnudo por el balcón de un hotel? Ella tenía que ser.
Lo mejor de todo fue su sorpresa al percatarse de su desnudes y no de la carpa que apuntaba a su dirección. Mas tarde en la casa de ese viejo que le arrastra el ala y ella ni cuenta, la mocosa esa no dejaba de insinuarse, más en mí cabeza estaba en ella.
Trate de pedirle auxilió con la mirada, pero en ella solo había diversión. Como soy un hombre con necesidades y en vista de que mi empleada ni idea de lo que provoca, tenía que conformarme con esa mocosa insulsa.
Le dejo claro que debemos volver a la ciudad, eso si antes me quitaré las ganas con ese suplemento.
Me dio un poco de risa sus desplantes celosos que presentan de vez en cuando, pero lo que más me gusta es que esa boquita no calla nada.
Fue una alegría para mí ego ver la sorpresa en su expresión cuando le confirme que tendría un encuentro con la mocosa. pero tuve que tomar más que un respiro para no mandar todo a la mierda y mandar a esa mocosa de nuevo por donde vino y decirle a ella que es a la que quiero en mi cama de verdad.
Lo peor fue que cuando la tuve desnuda en mi cama no me movió ni un pelo y lo peor fue que se dio cuenta. Esa mocosa intento hacer de todo para despertar mi deseo, pero ni siquiera que su boca jugando conmigo logro siquiera hacerme cosquilla.
Fue frustrante de la manera que me grito, sobre todo en el pasillo del hotel sin saber si estaba ella cerca para oír semejante humillación. Es como si el karma me tocara la puerta y me dijera hola vengo a cobrarme todas las que le has hecho a esa inofensiva chica.
Inofensiva mis nalgas, la muy descarada sabe cómo ponerme a mil y dejarme con las ganas. Todavía no entiendo que es lo que me detiene para no hacer de mi voluntad y tenerla arrodillada ante mí.
Quisiera que se trague todas sus palabras junto con mí... amigo, por decirlo de alguna manera. Por eso la idea de que me vea plena acción, mientras me succionan el mal humor, como diría ella.
En siento modo saber que está cerca me excita y solo así puede tener una buena transformación con todas mis amigas que me visitan a diario. Saber que mientras le parto el alma a otra ella escucha es suficiente estímulo para hacer de todo.
No quiero ni pensar lo que puede llegar a pasar cuando ella me observe.
También debo admitir que me gusta tenerla cerca, esperando que nuevo desplante presentara tratando de imponer su palabra y demostrarme que no solo es buena en su trabajo.
Quiero hacerme a la idea de que ella es solo un objeto con un orificio donde saciar mis deseos, pero me es difícil verla de esa manera. No sé qué tiene, debe ser que es la primera mujer que no se lanza en busca de algo.
Estoy acostumbrado a que las mujeres se me ofrezcan en bandeja de plata, pero ella no. Y eso es algo que quiero averiguar.
Lo poco que pude saber es que no hace mucho termino con su pareja de años y que el muy desgraciado la engañaba con algunas de sus clientas, pero la que más me sorprendió fue que una de ellas es Lorena.
Esa fieresilla le gusta tanto revolcarse con cualquiera, como el dinero y no es barata. Pero bueno, que se arreglen ellos, a mí que me importa. Solo quiero pasarla bien y muero de ansias por saber que me depara esta noche, porque ni piense que dejare pasar la oportunidad de que me vea en acción.
Al ser fin de semana los de mantenimiento se ocuparán de sacar esa pared divisoria de la oficina para hacerla más amplia y así poder tener más espacio.
Mí nueva compañera me tiene intrigado, no sé cómo nos llevaremos cuando no nos separe ninguna pared, no sé cómo será todo luego de esta noche lo único que sé que muero por sentir su piel y no descansaré hasta que me ruegue que la haga suya.
—Señor Grande debemos revisar estos documentos —dice la dueña de mis pensamientos entrando a mí oficina sin llamar, dándome órdenes.
—Ven acércate —le digo, estoy en el sofá que hay en la oficina. El mueble es amplio si yo fuera una persona normal, pero como mi cuerpo es grande solo queda un espacio algo reducido a mi lado—. Acomódate aquí —señalo mi lado vacío y ella mira y luego se acerca y se acomoda donde le indico.
Mierda, tan sumisa solo llena de ideas mi mente. Habré el folio con los documentos y me señala lo que al parecer le incomoda. Increíblemente debatimos sobre el tema sin mayor disputa y resolvemos el inconveniente de igual manera.
—Bueno ya que terminamos con esto —dice levantándose del lado mío, dejando una leve sensación de vacío— ¿Cuándo iniciaré a trabajar en esta misma oficina cochina?
—¿Cochina? —pregunto divertido, toda su cara cambia al pensar en las cosas que he hecho en estos cuatros paredes y que no tiene idea de lo que hay en mí mente con respecto a ella y este mismo lugar— ¿Quiere recrear algún momento?
—¿Qué? No, usted está loco —dice alejándose de mí, a, pero como me gusta ponerla en aprietos.
—Señorita Diaz, esta noche la espero en mí departamento —me mira y sus ojos se hacen más grandes—ya deseo iniciar con nuestro trato —finalizo a solo medio centímetro de su rostro.
—¿Tan pronto? Creí... creí... —balbucea, ni que se le pase por la mente que voy a esperar más tiempo para ver su cara mientras me sacio en otro cuerpo.
—Si, ya sabe soy muy goloso —digo con una sonrisa y la veo temblar.
Me alejo porque solo pretendo que tiemble de excitación y no por temor y la verdad ese temblequeo me dejo con la duda.
—¿Debo usar algo en específico? —pregunta y volteo a verla.
—Si se refiere a la ropa, lo que usted desee y si se refiere a otra cosa.... bueno eso ya lo veremos —digo y veo como se contrae, si cariño a los juguetes me refiero.
—Me refiero a la ropa, no creo que ver como semejante humanoide se trague a alguien me pueda provocar algo —y ahí está esa boquita divina que no calla nada.
—Eso ya lo veremos, ahora ya puede retirarse —indico ansioso por verla donde yo quiero—. Mí chofer pasara por usted a las ocho de la noche, la espero con ansias.
No dice nada y sale de mi oficina que pronto será nuestra. Llamo a un amigo arquitecto para que me ayude con la reforma en tan poco tiempo. Luego de acordar vernos mañana temprano busco en mi lista de contacto quien será la ganadora para comenzar con el este juego perverso.
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Comments
Lourdes Mendez
si serás Sebastian eres un completo bruto
2024-08-17
3
Carmen Moreno
No me parece que ella haya aceptado ese trato, solo por empleo ella está capacitada y hubiera encontrado un buen empleo.
2024-07-16
2
Ariana Cavallaro
Ni me gusta que ella haya aceptado ese trato, que es eso? Le está dando más poder a él Con esa actitud sumisa. Debió haber denunciado
2024-05-11
2