Secreto de amor

Las plantas habían florecido y en los corazones de la reina Anelis y de su hija Rosalinda y sus nietos se forjaba un plan para ayudar al reino, pero en los hombros de Rosalinda había sido puesto la elección de un rey.

Entre los visitantes al Palacio para su fiesta de cumpleaños habían sido invitados por su padre el rey Darío, dos reyes viudos y tres que buscaban esposa, y dentro de los cinco Rosalinda debía escoger al indicado para ella.

Esa idea la ponía muy triste pero pensar en la esposa de Anjegor que se veía en su mirada que lo amaba, le dio fuerzas para elegir al rey con el que  pasaría su vida.

Era imposible que ella pudiera volver con Anjegor sin lastimar el corazón de la esposa del rey de Zouquibia.

¿Cómo podría hacerle algo así?

Ella es inocente de lo que nos une a Anjegor y a mí...

Además mis hijos entienden los impedimentos que separan  a su padre y a mí y ahora que son parte de un reino comprenden los deberes y obligaciones reales al ser parte de la corona...

Mi pequeña Mabel deberá elegir a un príncipe, sólo deseo que la llegue a amar y ella a él...

Y mi gallardo hijo Arkenor, ¡tan parecido a su padre!

Mi hijo se casara con una princesa y será un magnífico rey...

¡No tengo salida!

Debo escoger a uno de esos hombres y no mirar atrás....

Rosalinda levantó su rostro y sonrió, esconderia su pena por siempre en su corazón y siempre bajo llave.

Nadie mas que su madre y sus hijos sabrían que el hombre que amaba vivía y que  lo amaría siempre sólo  a él.

Pero por el bien de todos y por la inocente esposa de Anjegor, ella tomaría esposo dándole a sus hijos la oportunidad de escoger en un futuro a sus parejas.

Rpsalinda caminaba  muy pensativa entre la gente y aunque trataba de no pensar en Anjegor y la idea de tomar por esposo a otro hombre la idea la ponía muy triste.

Así qué escapando por unos minutos salió al balcón.

Se podía ver a lo lejos laa luces del pueblo y se escuchaba a lo lejos la música, el pueblo festejaba su cumpleaños también.

Rosalinda sintió una mezcla de emociones y sin pretenderlo sus lágrimas cayeron.

¡Puedo comprender esos sentimientos!

Dijo una voz ronca a su lado.

Rosalinda lo miró sin  darse por persuadida de que una lágrima recorría su mejilla.

Aquel hombre alta y de distinguida presencia se acercó suavemente y con su pañuelo seco tiernamente su mejilla.

Cuando mi esposa murió yo juré nunca más casarme, ella lo fue todo para mí, pero  mi reino sólo me dio un par de años para vivir mi luto, desde ese día de invierno han venido a mí con la petición de que me case...

Me han presentado jóvenes doncellas, pero ninguna logró captar mi interés...

Luego me enteré de la hija del rey Darío y quise conocerla...

La vi de lejos y su sonrisa me cautivó....

Hermosa y con una ternura que la envolvía de una forma muy bella...

Sus hijos la miraban con amor y devoción y eso me hizo pensar en lo especial que podría ser...

Ella había experimentado lo que  yo; y estaba seguro que podría entender mi corazón...

Pensé que los dos podríamos consolar nuestros tristes corazones y poder ser grandes amigos y, tal vez abrirnos al amor otra vez...

Aquel hombre de mirada dulce y pacífica de ojos profundos y nobles, hizo llorar a Rosalinda y éste la abrazó con el fin de consolarla.

Los brazos fuertes de aquel hombre la abrigaron y le dieron paz, y su aroma era exquisito y diferente al de Anjegor, eso hizo pensar a Rosalinda que con él no pensaría en su gran amor.

Porqué él seguía amando también a su difunta esposa.

Querida,  seamos pareja, tu corazón sufre y el mío también...

Ayudemonos a vivir y hagamos felices a nuestros reinos...

La petición de aquel viudo rey, agradó a Rosalinda que  siento refugio en los brazos de aquel dulce y amable hombre.

No era tan atractivo como Anjegor, ni cómo los demás reyes que la pretendidan, pero ese rey comprendía su corazón, porqué  aunque Anjegor estaba vivo, en ella debía morir el deseo de volver a él.

Anjegor ya tenía familia y se debía a su reino y a los otros reinos que habían venido a él.

Su amado tenía esposa y ella le había dado un hijo, el legítimo heredero, ella ya no tenía parte en su vida.

Así que mirando a los ojos de aquel gentil hombre le respondió: ¡Será un honor convertirme en su reina!

Rosalinda acaba de aceptar casarse y esas palabras alegraron al rey y fueron transmitidas de inmediato al rey Darío.

Su hija Rosalinda se casaría con el rey Ricardo.

Mientras se festejaba el cumpleaños y el compromiso de la princesa Rosalinda con el rey Ricardo el noble, en Zouquibia el rey Anjegor caía enfermo y nadie sabía que  tenía o como curarlo.

Anjegor sufría y su corazón sintió la separación de Rosalinda.

Fue como ser golpeado por muchos rayos que con su poder destrozaban su corazón.

En su delirio de fiebre Anjegor decía: ¡Vuelve  a mí! ¡Vuelve!

Máximo su siervo fiel, se preocupaba de que el rey Anjegor fuera a decír el nombre de alguna mujer que no fuera la reina, Máximo sospechaba que  su rey amaba a otra mujer.

Y sus sospechas fueron ciertas, una noche mientras el rey sufría altas temperaturas y parecían no ceder,  el rey Anjegor llorando pronunció un nombre: ¡Rosalinda!

¡Llévame contigo Rosalinda!

Mi amor, llevame cintigo...

El rey había revelado su enfermedad, estaba muriendo de amor.

El doctor habló con Máximo fiel amigo y sirviente personal del rey de Zouquibia.

Máximo, le recomiendo que busque por todo el reino a esa mujer, el rey debe tomarla por concubina o su pena nos dejará sin su majestad...

¡Lo he pensado también doctor!

Pero creo que ésta mujer, Rodalinda,  no es de Zouquibia...

Ah no; ¿entonces de dónde?

¡No tengo esa respuesta!

Pero estoy seguro de que  de nuestro reino no es...

¡No comprendo lo que  dice Máximo!

Doctor, si ella fuera de Zouquibia, el rey no habría dicho: Llevame contigo ...

La habría enviado a traer y viviría con ella, sería su concubina favorita ...

El rey su suegro tiene diez concubinas y tres esposas, no lo vería mal....

Pero el rey no deja de llamarla y de pedir que  ella lo lleve con ella...

Eso dice que  ella no es de aquí, que la extraña y que se muere sin ella...

¿Y entonces que  hacemos Máximo?

¡No lo sé, usted es el doctor!

¡Sí lp soy, pero yo curo el cuerpo no un corazón hecho pedazos!

Los dos hombres miraban sufrir al rey Anjegor y se preocupaban de que el rey  de Zouquibia no resistiera y su corazón se detuviera.

Pero mientras los días pasaban en Zouquibia angustiando  al pueblo, Rosalinda sentía la necesidad de ver a Anjegor y despedirse.

Su madre le había hablado de que  ella poseía dones que  conocía y que desconocía, así que  pensando en eso, puso su mano en una pared de su habitación y cerrando sus ojos  dijo: ¡Llevame a Anjegor!

Al abrir los ojos Rosalinda se halló en la habitación del rey, Anjegor se veía un poco pálido, Rosalinda camino hacía él y lo besó al hallarlo dormido creyó que lo besaria y se iría sin que él la sintiera.

Pero Anjegor abrió los ojos y tomando de la cintura a Rosalinda la metió en su cama y besandola la llevó al amor.

Rosalinda lo besó hasta que  Anjegor se quedó dormido otra vez.

Rosalinda salió de la habitación del rey sin ser vista y oída, su boda con el rey Ricardo sería en tres días y ella había cometido la imprudencia de amar con todo su ser a Anjegor y una luz rosa había salido de en medio de los dos y Anjegor qué  creyó que soñaba le dijo: ¡He puesto nueva vida en ti!

Rosalinda supo que  se había equivocado al ir a verlo  y que  ahora tenía que  encubrir su pecado, tendría una nueva hija de Anjegor y debía hacerla pasar por la hija del rey Ricardo.

Pero no quería guardar ese secreto sola, le contó todo a su madre y Anelis le prometió que   guardaría su secreto por siempre.

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