La estaba amando intensamente y se suponía que eso no debería pasar entre los dos, éramos de dos mundos diferentes, ella era humana y yo pertenecía a otro reino.
Esa bella mujer y yo no podíamos estar juntos y lo que acababa de pasar entre nosotros había sido un error.
Podía entenderlo en mi cabeza, pero mi corazón se negaba a entender esa realidad.
Estar dentro de ella me llenaba de una fuerza que jamás había sentido, algo que me invadía de la cabeza hasta los pies.
Era un amor tan exquisito que no quería separarme de su piel, no deseaba dejar de sentir sus besos y mucho menos dejar de sentir sus manos acariciar mi piel.
Me reprochaba dentro de mí haber intervenido en su vida y arrancarla de su posible futuro; ¿Pero que más podía haber hecho para ayudarla?
¡Iban a venderla! A esas personas infames no les importaba ver su temor y observar como temblaba su cuerpo, se veían más interesadas en lo que les pagaría aquel infame hombre por la bella muchacha.
Sé que como rey lo que estoy haciendo es una traición a mi pueblo, se espera de mí que contraiga matrimonio en algún momento para alcanzar la paz o una unión con otro reino...
Ese es mi deber y probablemente sea mi destino...
Pero Rosalinda ha llenado mi ser de luz y me siento volar en sus brazos y desear quedarme a su lado para siempre.
Puedo sentir como me pide amor y sus ojos verdes se vuelven un hermoso y profundo lago en el que me pierdo al mirarme en ellos...
Ella es un bello cielo que me envuelve en su universo...
Me estoy perdiendo mientras la amo; ¿Que puedo hacer? Sí amandola me siento más vivo de lo que imaginé poder sentirme alguna vez.
Rosalinda hermosa mujer, me has cautivado de tal manera que no puedo pensar con claridad, en mi cabeza solo caben tus ojos y tus labios...
En mis manos las ansias de tocarte y el calor de tu cuerpo...
Rosalinda, quisiera darte mi vida...
¡Pero no puedo.! Le dije mientras mis manos acariciaban su hermoso rostro
No te he pedido nada, ni tampoco he preguntado tu nombre, me has dado la libertad que deseaba y que nunca pensé tener; sólo puedo agradecerte lo que has hecho por mí...
Aquí estaré segura lo sé y todo gracias a ti...
Hermosa Rosalinda, como quisiera llevarte conmigo y vivir para ti...
No sé de dónde vienes, pero sé que tu corazón es de oro puro por lo que has hecho por mí, gracias por esta casa, gracias por alejarme de ellos y de una vida de esclavitud...
¡Si pudiera te daría más! Pero te prometo que en tu puerta siempre habrá todo lo que necesites y aúnque no pueda volver...
Nunca esta tierra dejará de darte su fruto y de darte el alimento y ni tu comida ni tu vestido faltará para ti...
Gracias por ayudarme y por ser tan bueno conmigo, yo te ofrezco como compensación, que cada vez que lo desees puedes venir a mí y amarme...
¡No me ofrezcan eso Rosalinda! ¡No te ates con tus palabras a mí!
Ya estoy atada a ti; aunque no lo quieras, te pertenezco...
Rosalinda eres dueña de tu vida, no te ates a la vida de un hombre que no podrá ser para ti...
Estás en mis adentros y tu calor llenó de mariposas mi vientre y fui mujer...
Felizmente tu mujer y lo seré por siempre, toda tuya; ¡por siempre tu mujer!
Puedes venir a mí cuando lo quieras o no hacerlo si lo deseas, pero yo siempre seré para ti...
Oh Rosalinda; amada mujer, pones en mis manos un preciado regalo al que no puedo acceder...
Mi hermosa mujer, voy a morir cada vez que enloquezca por venir a ti.
Voy a morir al desearte y no poder amarte Rosalinda.
No me entregues un regalo tan grande que voy a sufrir al saberlo mío y no poder poseerlo...
Sabía que debía salir de ella y huir de la miel de su amor o no podría tener el valor de dejarla.
La besé profundamente y el sabor de su boca me envolvió.
Me vi en segundos profundizando nuestros besos hasta que las olas se adueñaron de nuestros cuerpo y el mar del amor nos cubrió de nuevo.
El calor de su amor se me metió tan dentro que de nuestra unión salió luz, la vi iluminar su vientre e infundirme un placer infinito.
Chocaban nuestro cuerpos como olas en un risco, intensas y fuertes rompiendo el silencio y pidiendo volver...
Entre más intenso el golpe en las rocas más altas eran las olas, de esa manera se sentía nuestro amor.
Cuando mi río se derramando en sus adentros como torrentes, una luz salió de en medio de nuestros cuerpos y se dividió en dos.
Una luz rosa tan hermosa como la más bella flor, y una intensa luz azul que se asemejaba ha haberle robado un trozo al cielo fulgurante de una mañana.
Esas luces chocaron en las paredes de la habitación y volvieron a entrar en el vientre de mi mujer.
Esa increíble señal yo la tomé como algo que debió pasar por amar tan intensamente a una mujer humana.
En todas mis generaciones ningún rey había cruzado el portal y se había involucrado con un mujer humana.
Yo había cruzado la línea de lo prohibido de la forma más profunda y no sólo había amado a una mujer humana, sino que sentía haberle entregado todo mi corazón.
Después de amarnos yo debía irme, no le prometí que volvería, aunque dentro de mí deseaba hacerle miles de promesas.
Me marché herido en lo más profundo de mi ser, mi enemigo había sido el amor y su flecha había destrozado mi corazón.
Mientras yo llegaba a mi habitación por el mismo portal por dónde me marché y lo cerraba con dolor, pensando que probablemente no volvería a ver a Rosalinda y no volvería a amarla otra vez.
Me quedé sentado en mi cama deseando no ser rey y poder estar con la mujer que amé.
Rosalinda lloraba en su cama, oliendo el perfume del hombre que la había amado tan intensamente, su corazón agradecía su libertad pero le dolía a la vez haber quedado pegada a él.
Al llegar la mañana aquel hombre ansioso llegó por Rosalinda a la casa de sus supuestos tíos.
Buenos días señores, vine muy temprano porque tengo mucho que hacer el día de hoy...
¡Llamen a la muchacha que no tengo tiempo que perder!
El hombre no había podido dormir al imaginarse ser el dueño de Rosalinda.
No planeaba llevársela a su casa ni convertirla en esclava al servicio de su casa o de su esposa, tenía otros planes para la bella Rosalinda.
Se convertiría en su esclava de amor, le daría una casa a la que él vendría a su antojo y la tomaría tantas veces como quisiera, por eso había llegado tan temprano esa mañana, porque ya no aguantaba las ganas de poseerla como mujer.
Pero los tíos de la muchacha no la encontraron en su habitación, la chica no estaba en su cama, en su lugar había una maleta con mucho dinero y una nota que decía: Compro mi libertad.
Esa nota la escribió el rey copiando la letra de Rosalinda y el dinero lo puso él mismo para que esas personas no buscaran a Rosalinda y la dejaran tranquila seguir su vida.
Salieron fingiendo sorpresa por la ausencia de la muchacha.
¿Cómo qué no está? ¿A dónde pudo haber ido? ¿Cómo pudieron perder de vista a la hija del rey?
Ella es ilegítima y por eso se la entregaron a ustedes, ¿creen que no sé que le mintieron diciéndole que era la hija del heredero a la corona?
¡No pueden olvidar que Rosalinda es la hija del rey y de la hermana de su esposa!
¡Esa muchacha es de sangre real! y la esposa del hijo del rey no le ha dado hijos aún, si algo le pasara al príncipe ella podría ser la heredera al trono...
¡Eso nunca! El rey no puede reconocer ante el pueblo que engañó a la reina con su propia hermana...
El secreto de su hija fue bien guardado...
Y que haya desaparecido no importa; ella no tiene idea de quién es realmente su padre...
Por eso no nos interesa si se fue, ¡ya nos pagaron! Y lo que haga esa niña tonta, ¡No nos importa!
Y no finga que le interesa el rey o si Rosalinda es la hija de la mujer que ama el rey Darío, a Rosalinda la escondieron con nosotros para no matarla, y nadie sabe de su existencia.
¡Nosotros ya cumplimos!
Ahora lo que haga con su vida, no nos interesa...
Así qué no venga a fingir que le importa Rosalinda, lo único que a usted le importa es que ella se fue y lo dejó con las ganas.
Muy molesto el hombre se marchó en su carruaje tal como lo dijeron los ancianos, con las mismas ganas que había llegado a buscar a Rosalinda.
El rey Darío nunca se enteró de lo que había pasado con su hija, ni la hermana de su esposa a quien el rey amaba realmente tampoco supo que pasó con su hija, les mintieron a los dos y por eso no se habían enterado realmente de lo que había pasado con la niña.
A los dos se les dijo que la bebé había muerto al nacer.
Se la entregaron a una pareja en el campo y les dieron mucho dinero por su silencio y hicieron pasar otra niña por su hija muerta.
Rosalinda nunca debía enterarse que ella era la hija del rey y no del príncipe Gerald.
Mientras la heredera ilegítima dormía después de ser amada por un rey sin saberlo.
El rey de Zouqibia sentía su corazón completamente dividido.
Amaba a su pueblo y por su reino se había enfrentado a la muerte muchas veces.
Pero había conocido un amor en aquella preciosa mujer que le hacía sentir deseos de entregarle la vida.
Dos corazones de dos reinos distintos estaban unidos por un lazo sin saber, habían sido unidos por un destino que tenía planes para ellos sin que ninguno de los dos supiera cuál sería su destino.
Se habían conocido sin esperarlo y en medio de un sentimiento que nació al verse, se sintieron atraídos como dos imanes y al amarse no solo se unieron dos cuerpos sino que sus corazones quedaron anclados en la ribera del amor.
En su Palacio el rey Anjegor sufría una herida muy profunda y cerraba el portal por dónde salió después de amar a Rosalinda.
Mientras la joven mujer se adaptaba a su nueva vida en un lugar lejano a donde creció y era cuidada por dos mujeres que el rey Anjegor había enviado a su puerta.
Dos mujeres, madre e hija que necesitaban de abrigo y protección. Almas generosas que se encargarían de ser la compañía que Rosalinda necesitaba.
Serían su familia y su apoyo, algo de lo que había carecido la bella muchacha.
Durante semanas el rey Anjegor, entraba a su habitación y cerrando la puerta abría un pequeño portal para ver a Rosalinda, cada día lucía más hermosa y podía sentír como su amor lo llamaba.
Desea no tener tantas ansias de amarla otra vez y de poder tener las fuerzas que necesitaba para olvidar el precioso momento que vivió con ella.
Pero no podía...
Se desesperaba por verla y aquella sensación se estaba volviendo en su alma una necesidad imperante.
Angegor luchaba todos los días con sus deseos de no traicionar a su pueblo deseando estar con una humana, pero una noche su corazón lo traicionó terriblemente.
Rosalinda podía sentír que la miraban, sentía su presencia y Anjegor lo comprendió al verla levantar su mano en el aire como si tomara su mano que estaba extendida hacía ella.
Al ver su mano Anjegor tan cerca de la suya, quiso tomar la de Rosalinda y sentirla. De pronto un enorme rayo de luz lo hizo cerrar sus ojos y sintió que lo atravesó por completo, al abrir de nuevo sus ojos estaba ante Rosalinda y sus manos estaban unidas en una sola.
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Comments
Albalu HS
qué bonito y tan mágico todo, me gusta mucho ☺️
2024-04-19
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