Anjegor le entregó el niño a su madre y su rostro se veía muy pálido, tanto que la reina Flor de loto le preguntó: ¿Se siente bien su Alteza?
La preocupación se veía en el rostro de la reina y también en el rostro de su fiel sirviente Máximo que exclamó: ¡Si su Alteza se ve bastante pálido! ¿Está usted bien?
¡No Máximo! Desde la mañana no me he sentido bien; te pido que acompañes a la reina a sus habitaciones debo irme a descansar...
Sino le molesta su Alteza lo acompañare primero a usted a sus habitaciones y después veré que necesita la reina su esposa...
¡No!
¡Haz lo que te ordeno Máximo, ella es la reina, yo solo necesito descansar un poco!
En rey Anjegor se marchó a toda prisa dejando a todos atónitos, en especial a la reina Flor de loto a la cuál Anjegor no respondió a su pregunta.
Anjegor llevaba alas en sus pies, debía encontrar rápidamente un lugar discreto para abrir un portal sin ser visto por nadie, y debía hacerlo cuanto antes, al llegar al final de un pasillo vio un lugar adecuado y abrió el portal llegando justo antes de que Rosalinda atravesara el portal que abrieron sus hijos para salir de Zouquibia.
Arrebató a Rosalinda ante la mirada de atónita de sus hijos y cerrando el portal que Anjegor tenía abierto dejó a sus hijos Mabel y Arkenor sin idea alguna de a dónde había llevado a su madre.
Arkenor, ¿qué hacemos ahora?
Creo que lo mejor es que nos vayamos a casa Mabel...
¿Con los abuelos?
¡No!
Allí nos rastrearia papá...
No, allí no podemos ir sin mamá, esperaremos a mamá en la casa del bosque...
¿Estás seguro Arkenor?
La fiesta del cumpleaños de mamá está por empezar y si nos vamos ahora podremos hacer que los abuelos y el pueblo no se enteren de la ausencia de mamá y no hagan preguntas. Ideariamos un plan y la incubririamos hasta que mamá nos pida que la hagamos volver...
Lo sé Mabel, pero creo que lo mejor por el momento es que esperemos a mamá en la casa del bosque, creo que mamá esperara que estemos allí.
Yéndose Mabel y Arkenor cerraron el portal por el que habían entrado al reino de su padre con su mamá, antes de que alguien del pueblo los viera.
Llegando a su antigua casa se sentaron preocupados por lo que podría pasar con sus padres.
Mientras Anjegor había llevado a Rosalinda al lago de cristal. El lugar estaba hermosamente adornado como la primera vez que llevó a Rosalinda al lago de cristal para su cumpleaños.
Habían mariposas blancas y azules revoloteando por todo el lago y luciérnagas amarillas que parecían pequeñas estrellas que iluminaban de forma exquisita el lugar.
En la hierba verde y fresca se tendía una cama de sedas blancas adornada con flores blancas y rojas que invitaban al amor y que esperaba a ser tomada por los amantes.
Rosalinda se halló de repente ante Anjegor con tan solo un manto suave y blanco que sostenían dos broches de oro en sus hombros.
Su cuerpo desnudo era suavemente acariciado por la seda.
Mientras los ojos de Anjegor estaban clavados en ella y su cuerpo temblaba.
Me desperté ésta mañana llamandote, te soñé Rosalinda, aquí en el algo de cristal como la primera vez que te traje y nos amamos...
Recorrí tu cuerpo con mis manos y sentí tu piel arden sobre mí, me vi besándote como lo solíamos hacer dentro del lago después de amarnos...
Me sentí dentro de ti y grite tu nombre al dejar mi manantial recorrer tus adentros y escuché tu risa, tu preciosa risa...
Y vine aquí en mi agonía y le suplique al lago que se apiadara de mí y me trajera tu recuerdo, porque moría...
Moría sin ti Rosalinda...
Como lo he hecho todo este tiempo, desde que te fuiste...
Me destruía yendo a buscarte en nuestra casa, deseaba sentir tu aroma , escuchar tu voz...
Pero no lograba más que torturarme porque no podía sentirte...
Pero aún en medio de mi pena que es muy grande sin ti a mi lado, iba con la esperanza de saber de ti; de pedirte perdón, de rogarte un beso; ¡Porque muero de sed del agua de vida de tus labios Rosalinda!
Mi amor por ti no ha menguado; ¡Te amo más que antes!
Te necesito más que al aire que respiro, te amo más que a mi propia vida, y necesito vivir...
Rosalinda; ¡Necesito vivir! Porqué sin ti me muero un poco más cada día...
Vine al lago ésta mañana para hallar consuelo con tus recuerdos, y lo único que conseguí, fue desesperar por ti...
Deseo amarte tanto...
¡Tanto Rosalinda!
Que no siento el suelo que piso al tenerte frente a mí, lo único que puedo sentir es a mi corazón que me suplica que te bese, que te abrace, que muera amandote locamente...
Lo deseo con todo mi ser...
Pero sino deseas Rosalinda que te tome no lo haré, no pondré una mano sobre ti...
Solo te suplico mi amor que me dejes embriagarme de ti, ¡contemplando tu belleza!
¡Estás más hermosa que nunca!
Cuando te vi en la multitud mi corazón te reconoció, ni la capucha que llevabas puesta podía ocultar de mi amor el color de tus labios que he soñado besar millones de veces y el brillo de tus hermosos ojos que aún estando tristes, me recordaban lo mucho que me gustaba verme reflejado en el cristal de tu mirada...
Mi vida; mi Rosalinda...
Anjegor abría de par en par su sufrido corazón ante su amada Rosalinda, que temblaba ante él completamente llena de amor.
El lago cristalino le traía tantos recuerdos a Rosalinda que comprendiendo la duda y el temor que se asomaba en Rosalinda empezó a tocar la música que el primer día en que el rey Anjegor la trajo al lago sirvió de preámbulo para el amor, ya que después del primer beso no hubo más música que sus besos ni más sonidos que los melodiosos movimientos que los unían cada vez más intensamente.
El lago de cristal era un lugar mágico al que venían los reyes de Zouqibia para curarse de sus heridas de guerra o para recuperar fuerzas descansando en sus aguas, era un lugar prohibido para alguien que no fuera de sangre real y heredero de la corona de Zouquibia.
Solo podían entrar los reyes en él.
Pero Anjegor había cambiado el ritmo de la historia en ese lugar trayendo su más preciado tesoro a esas aguas.
Durante diez años el lago vio el amor entre ellos crecer fuerte y vigoroso, el lago mágico nunca había visto tanto amor derrocharse en sus aguas ni reverdecer sus pastos al toque de Rosalinda.
Los flores eran felices al verla llegar y la hierba verde y fresca le ofrecía un lugar perfecto para amar.
Ante tantos recuerdos Rosalinda veía sus fuerzas caer y a su razón desaparecer ante ella.
Había dos direcciones para la invitación de Anjegor, un sí o un no.
Pero aunque su razón le pedía que se fuera, su corazón y su cuerpo le pedían que se quedara con Anjegor y lo amara.
Así qué abriendo los dos broches de oro que sostenían el hermoso manto lo dejó caer ante Anjegor dejando al descubierto su cuerpo.
Un cuerpo con el que soño Anjegor esa mañana y al que amo en sus recuerdos.
Anjegor empezó a temblar y a temer que si se atrevía a tocarla desaparecería, su respiración agitada decía sin palabras: Muero por amarte, pero tengo miedo de que no sea real.
Así qué Rosalinda quien sabiendo que no tenía mucho tiempo tocó las cristalinas aguas y le hizo una petición al lago.
Éste movió las hojas de los árboles alrededor en señal de aprobación.
¿Que le perdiste al lago mi amor que lo hizo tan feliz? Le pregunto Anjegor
Es un secreto entre el lago y yo; y solo te contaré una parte...
Le pedí que detuviera el tiempo para poder amarte...
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Comments
Albalu HS
estos enamorados están que mueren de amor 😍😍😍😍
2024-04-19
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