La princesa Anelis escuchaba lo que le decía el rey Darío y no podía creer que fuera verdad lo que oía, para ella era como estar soñando, su hija Rosalinda estaba viva, esa era la mejor noticia que podrían darle en toda su vida.
El dolor que llevó en su triste corazón ocultandolo en sus hermosos vestidos bordados con hilos de oro y plata, y que por años guardó en su alma, que le aseguraba qué su hija Rosalinda no estaba muerta, la princesa Anelis lo callaba con dolor para que no creyeran quienes pudieran escucharla que hablaba incoherencias sobre el fallecimiento de su hija o que había enloquecido por el dolor que oprimia su pecho, al escuchar la noticia de la boca de su amado rey Darío sus lágrimas salía como lluvia dentro de ella.
Anelis siempre supo en su corazón que su hija estaba viva, que aquella tumba donde yacía aquella bebé que hicieron pasar por su hija era una cruel mentira. Siempre se negó a aceptar su muerte y en su corazón guardaba una pequeña esperanza de poderla encontrar.
Y cada año de amor en los brazos del rey Darío fueron para Anelis un consuelo a su pena y después de la muerte de su sobrino a quién amo como a un hijo, aunque su sobrino siempre le reprochó su amor por el rey su padre, la muerte del muchacho le traía la libertad de poder convertirse en lo que siempre soñó ser, en la esposa de Darío, su amado Darío.
Ahora su amor por él no sería más oculto, ni su verdad de ser padres de una bella hija, que ya era madre también, tampoco sería más un secreto.
El rey y ella ya tenían dos nietos y eso para Darío y para Anelis era motivo de júbilo y mucha alegría.
Aunque el esposo de su hija hubiera muerto ellos le darían a su hija y a sus nietos todo el amor que les hiciera falta, tenían mucho amor para darles guardado en sus corazones por muchos años.
La historia del esposo muerto de Rosalinda la habían hecho correr las mujeres que vivían con Rosalinda para que se alejaran de ella las preguntas de quién era el padre de sus hijos, ellas sí sabían quién era el padre de los muchachos, pero por juramento y por agradecimiento al rey Anjegor y por cariño a Rosalinda y a los pequeños, ellas guardarian el secreto hasta la tumba.
El rey Darío y la dulce princesa Anelis irían en persona a buscar a su hija y a sus nietos, ellos querían que tanto su hija Rosalinda como sus nietos estuvieran presentes el día de su boda y que Rosalinda recibiera la corona y el recibimiento en el reino como la heredera al trono e hija legítima del rey Darío y de la reina Anelis.
La noticia se corrió como pólvora entre las gentes del reino, el rey Darío tenía una hija con su futura esposa la princesa Anelis y ella era viuda y tenía dos hijos gemelos de su difunto marido.
La gente recibió la noticia con tanta alegría al saber que el rey Darío tenía una heredera y ésta también sería quién continuaria en el trono, el legado de su amado rey Darío no terminaría y su reino no desaparecería con la muerte del príncipe ni un extraño se sentaría en el trono de su amado rey Darío.
Mientras todo se preparaba en el reino del rey Darío para ir en búsqueda de la princesa Rosalinda y de los pequeños príncipes Melba y Arkenor su padre el rey de Zouqibia recibía una comitiva real.
Los Reyes del Norte que eran reyes poderosos se habían unido y habían elegido a la más hermosa princesa de entre ellos y habían venido ante el rey Anjegor.
Su Alteza, hemos venido hasta usted porque queremos hacer un pacto...
Su reino es el más próspero que hallamos conocido en siglos y nuestros pueblos carecen de muchas cosas, usted rey Anjegor a sido capaz de destruir a sus enemigos sin perder a tantos hombres en batalla, mientas que en nuestras fronteras han muerto muchos de nuestros soldados...
Como reinos del Norte estamos abatidos por un enemigo en común; la escacez y el hambre...
Le ofrecemos nuestros mejores hombres para defender su reino y le pedimos una unión real entre nuestras tres reinos del Norte y el reino de Zouqibia...
Para esto le presentamos a la más hermosa joya de nuestras coronas, la princesa Flor de loto...
Ella será la mujer que vele su sueño y lo complazca con su belleza y sus encantos...
Como podrá ver su Alteza ella es una belleza de pies a cabeza, una exquisita joya y nuestro tributo de paz y unidad entre nuestros reinos...
Anjegor se sintió traspasado por una espada en su pecho, lo que siempre imaginó que sucedería estaba pasando ante él.
Tres reinos poderosos venían ante él a pedir su cobijo y para eso lo pondrían sobre ellos como rey supremo.
Todos los principales de su reino lo miraban aprobando esa unión y el como rey de Zouqibia sabía que no podía rechazar esa oferta, o vendrían guerras y tribulaciones para su pueblo y la muerte de gente inocente si se negaba.
La hermosa chica caminó hasta Anjegor y se arrodilló ante él y abriendo su boca le dijo: ¡Le pertenezco mi señor Anjegor rey de Zouqibia!
Me comprometo a complacer sus deseos y a hacerlo disfrutar de mis delicias...
Todos aplaudieron la reacción sumisa de la bella Flor de loto, era muy hermosa en verdad, pero Anjegor adoraba a su mujer Rosalinda y no había nadie más bella que ella para él.
¡Su Alteza esta unión es maravillosa!
El pueblo entero ya la festeja, su unión traera dicha a los reinos y repelera a nuestros enemigos y a los enemigos de los reinos del Norte ¡Hay gran júbilo en este reino y agradecimiento a nuestro rey por la unión de nuestros reinos!
Anjegor no había dicho nada aún, solo pensaba que diría Rosalinda al saber que debería casarse...
Anjegor extendió su mano en señal de aceptación tomando la mano de la muchacha y ésta se colocó a su lado como su reina.
Se esperaba que el rey Anjegor la llevara a su cámara y la tomara por mujer y se sellara el pacto.
Anjegor se vio obligado a seguir todo el protocolo y llevando a la joven la tomó por mujer, sin un beso, solo cumplió lo que era pactado, la joven se convirtió en mujer del rey Anjegor y su temor de mujer desapareció con la ternura con la que la trato el rey.
Le agradezco su Alteza hacerme sentir mujer en sus exquisitos y fuertes brazos, le aseguro que tendrá en mí a una fiel amante, y podrá venir a mí mi señor cuando lo desee...
Yo lo deseare todos los días amado rey, tendremos un hijo, el heredero y luego otros más, porque frondoso es el árbol y exquisito su fruto y yo disfrutaré mucho de su manantial...
La chica resultó más intensa de lo que a Anjegor le habría gustado y él estaba obligado a corresponder.
La chica se metió en sus piernas y él cerró los ojos y pensó en su amada Rosalinda mientras cumplía su deber marital con la que sería la reina de Zouqibia.
Una vez la chica se quedó dormida Anjegor abrió un portal apareciendo frente a Rosalinda.
¡Amor!
Exclamó Rosalinda corriendo hasta él y abrazandolo alegre de verlo, de pronto un aroma la hizo alejarse de él y retroceder.
¿Estuviste con otra mujer?
¡No es lo que parece Rosalinda!
Entonces ¿Qué es Anjegor?
Rosalinda... Yo; yo estoy obligado a casarme por la paz de mi reino y...
¿Y ya te casaste?
¡No, y sí...!
Eso significa que las fiestas de la boda en tu reino aún no se han celebrado, pero las fiestas de la cámara del rey ya se celebraron...
¡Tenía que hacerlo Rosalinda!
Pero yo te amo solo a ti...
Anjegor se veía angustiado ante la actitud de su mujer, Rosalinda lo miraba con dolor he indignación
Anjegor, yo siempre te amaré, mis hijos son tus hijos y cuando no estés con tu esposa puedes venir a verlos a ellos...
¡Rosalinda! Mi amor no me digas que...
¿Que no seré más tu mujer?
¡Sí mi amor, Rosalinda esto no tiene nada que ver contigo esto es política del reino, lo nuestro es amor!
¡Tienes esposa Anjegor!
Y fue tu mujer, ¡ya no me necesitas a mí!
¡Claro que sí!
¡Te necesitaré siempre!
Yo te amo más que a mi vida Rosalinda...
¡Tienes esposa!
¡Es solo una formalidad!
Anjegor, te acostaste con tu bella formalidad...
¡Debía hacerlo!
Rosalinda tú no lo entiendes, debía hacerlo...
Anjegor; en mi mundo los matrimonios son sagrados, así qué, entre tú y yo, ya no podrá haber nada más...
¡No me digas eso mi amor!
¡Rosalinda no me mates!
Porque eso es lo que va a pasar conmigo sin ti...
¡Adiós Anjegor, vuelve con tu mujer!
¡Mi mujer eres tú Rosalinda!
¡Tú eres mi mundo mi amor!
¡Ya no más Anjegor!
Yo no le haré a otra mujer lo que odiaria que me hicieran a mí...
Tienes esposa Anjegor; ahora te debes a ella, ¡vete por favor!
Las lágrimas de Rosalinda al marcharse del jardín y dejar solo y hecho pedazos el corazón de Anjegor, reposaron en el pañuelo de seda que perteneció a su madre, aúnque Rosalinda nunca supo el nombre de ella solo tenía ese pañuelo que tenía la inicial de su nombre grabada en el borde del pañuelo de seda.
Solo que eran tantas las lágrimas que empezaron a caer en el pañuelo de seda que empaparon el pañuelo y cayendo en su regazo mojaron la falda de su vestido.
Su dolor era muy grande, su amado Anjegor la había traicionado al acostarse con la joven antes de venir a ella y explicarle la situación.
Anjegor no había pensado en ella antes de acostarse con la princesa y sí después de acostarse con aquella chica, las ropas de Anjegor olían al perfume de aquella mujer y eso significaba que Anjegor la había tenido en sus brazos.
Esa imagen en su corazón lastimaba mucho a Rosalinda que le reprochaba a Anjegor no haber hablado con ella antes sobre lo que pasaría, sino que Anjegor disfrutó de un bello cuerpo antes de honrar su amor de tantos años.
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Comments
ocalani
que lo mande a volar acepto todo el bien rápido ni pio dijo o igual que ella le diga a el que se tuvo que casar y consumar su matrimonio pero que a él es al que ama a ver que dice el cara dura /Determined/
2025-01-24
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Albalu HS
pobre Rosalinda ya sintió el dolor de la traición !!!
2024-04-19
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