Los ojos verdes más hermosos que había visto en mi vida se adueñaban de mi mente y no podía dejar de mirarlos, nuestras manos estaban unidas como cadenas de amor y parecían haber nacido para estar juntas.
Tenía tanto miedo al tenerla tan cerca de mí, la había contemplado todas las noches desde un pequeño portal que abría en un rincón en mi habitación.
Cada día me prometía a mi mismo olvidarla y era traicionado por mis propios deseos de verla, cada noche solo podía dormir si mis ojos la miraban, mi corazón podía descansar tranquilo si antes de dormir la veía sonreír...
Ahora que la tenía frente mí y podía ver en su mirada que estaba feliz de verme y en sus labios dibujarse una sonrisa, mis ojos se clavaban en su boca deseando sus labios con tal intensidad que sentía que mi corazón salía de mi pecho y se metía en el pecho de Rosalinda fundiendose con su corazón en un fuerte abrazo.
Rosalinda... ¡No debo estar aquí!
Lo entiendo; sólo regáleme un beso y prometo cerrar mis ojos para no verte partir...
No me pidas que te bese Rosalinda; ¡Que me muero por comerte a besos!
Entonces... Cerrare mis ojos para que te vayas...
La sentí soltar mis manos y alejarse de mí, la vi cerrar sus ojos para no verme partir...
Pero mis ojos seguían clavados en su boca, deseaba fundir mis labios con los suyos en un beso...
Con dolor me aleje de ella y tomé valor para pasar por el portal, la podía ver con sus ojos cerrados aún y se veía tan bella y tan dulce parada al otro lado del portal con un aura de inocencia.
¡Cierra el portal Anjegor! ¡Cierralo! Me decía a mi mismo.
De pronto la vi morder sus labios y me dije: ¡No puedo! No...
¡Matenme! ¡Venga sobre mí lo que venga, pero tengo que amarla!
Cerrando el portal del lado de mi tierra entré a su habitación de nuevo y bebiendo de sus labios el amor enloqueci pidiéndole: Rosalinda, ¡Déjame amarte! ¡Mi amor déjame ser tuyo que me voy a morir si no me amas!
¡Te necesito Rosalinda, te necesito demasiado!
Sus manos entraron suavemente en su viaje por mi cuerpo y yo ya no quise estar en otro lugar.
La culpa desapareció de mi mente y de mi alma el temor y lo único en que podía pensar era en la suavidad de su piel que recorría con mis manos.
¡Quiero perderme en ti; mi amor mi Rosalinda, amame hasta la locura y enloquece todos mis sentidos mi amor...
¡Te necesito Rosalinda, mi amor he sufrido todos estos días lejos de ti, tu recuerdo me ha perseguido de día y de noche y no podía dormir por las noches sin mirarte!
¿Podría saber cómo te llamas? Deseo amarte pronunciando tu nombre...
¡Anjegor! Ese es mi nombre...
Anjegor... ¡Eres mío, como yo soy completamente tuya!
Oh mi amor, mi Rosalinda...
Me entregué al amor sin tiempo ni espacio, el único lugar en mi mente estaba en su piel y el mar más profundo me inundaba con sus olas...
Me moría de amor en sus adentros y ella me poseía por completo...
Oh Rosalinda... ¡Ya no podré vivir sin ti!
Le decía mientras me derramaba en sus adentros hasta que mi mar invadió todo su interior por completo...
Podía verla moverse bajo mi cuerpo como una suave hoja que cae de un árbol muy alto, una hermosa hoja que era movida por el viento y al sentirla enloquecia de amor por la belleza y la ternura de esa mujer.
Ella se convertía en una fuerte tormenta que mojaba mi alma con su intensidad, me encantaba sentirme mojado en sus aguas, nadaba en la profundidad de sus besos y no deseaba salir de su mar.
Rosalinda mi amor; ¡Te pertenezco!
Había quedado pegado a ella como su esclavo y su fiel servidor.
Pero por más que yo deseaba quedarme a su lado, debía volver a mi habitación, así que después de muchos besos y de acariciar su cabello y su hermoso rostro le dije: Debo irme mi amor, pero ésta vez no te diré adiós, te prometo volver...
Vendré a ti cada noche, sea solo por uno de tus besos o porque me muero por amarte...
Pero vendré a ti Rosalinda, porque ya nunca más podré vivir sin ti...
Solo hay una cosa mi amor que quiero preguntarte antes de irme: ¿Cómo supiste que te veía? ¿Cómo pudiste sentirme?
Tomando mi mano Rosalinda la puso en su vientre y un calor tan tierno inundó mi mano y lo comprendí todo...
¡Tú y yo estamos unidos para siempre mi amor!
¡Así es mi amor, estamos unidos por siempre Anjegor!
Me di cuenta de que me había convertido en padre con una mujer humana al poner mi mano en su vientre; Rosalinda y yo seríamos padres...
Eso nunca había pasado en nuestros mundos, un rey de un mundo paralelo nunca había dormido con una mujer humana y mucho menos había concebido hijos de una mujer del reino de los humanos.
Había atravesado la línea de lo prohibido de la forma más profunda que un ser de Zouqibia podía hacerlo y había traicionado a mi pueblo al concebir hijos con una mujer de otro mundo.
¿Pero que podía hacer? Cuando salí de mi reino no vine a buscar aventura o me propuse a mi mismo enamorarme de una mujer humana...
Mi corazón la eligió a ella y la amé y la amo más que a mi propia vida...
Ahora soy el padre de sus hijos, y digo hijos porque acabo de comprender que esos rayos de luz que salieron a la hora de amarnos aquella vez, eran la señal de dos vidas que se habían sembrado en el campo fértil de su vientre.
No podíamos evitar la vida, solo darles abrigo en nuestros corazones.
Mi amor prohibido sería mi secreto, y junto a ella formaría mi hogar, aunque nunca nadie se enterara de que el rey de Zouqibia ya tenía preso su corazón de por vida.
Me marché de su cálida cama dejando a mi mujer dormida como un ángel, su rostro de niña y su candor de mujer me envolvían en una ternura indescriptible.
Amaba tanto a esa mujer que por ella esconderia mi corazón en un domo de acero sólido, para ocultar mi mayor tesoro, mi amor por Rosalinda y por nuestros hijos
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Comments
Albalu HS
qué hermoso, me encanta como describes esos momentos de amor, que deleite es leer tu novela
2024-04-19
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