¡Sálvalo!

Al mirar las estrellas en el oscuro cielo, no pude evitar suspirar, el gatito al que había acogido maulló antes de empezar a ronronear a mi alrededor.

— ¡Tan dulce! — dije mientras lo tomaba entre mis brazos.

Mientras miraba la apariencia tierna del pequeño minino, a mi mente llegó la imagen de aquel joven de ojos frágiles, aquel chico enmascarado del que no sabía su nombre, aunque era algo imposible, sentía una extraña conexión con ese muchacho.

¡Todo es tan extraño!

— ¡Ah! — grité.

De repente la puerta se abrió de forma brusca, ahí parado luciendo un traje elegante se encontraba mi hermano, la única persona que hacía lo que quería en esta casa sin tener ninguna repercusión.

— ¿Por qué gritas, Catalina? — cuestionó.

— No estaba gritando — mentí.

Cale levantó una ceja, clara señal que no tomaba ninguna de mis palabras en serio.

— No me digas que estabas cantando, no lo hagas, matarás a alguien con tus aullidos despavoridos — señaló antes de acercarse a mí con pasos pausados — Ayúdame a atar mi corbata — ordenó.

Arrugue la nariz antes de acercarme a él.

— ¿A dónde vas hermano? — le pregunté curiosa.

— A una cita — contestó con simpleza.

Cale tenía una sonrisa algo extraña en su rostro, aún no podía decidir si su sonrisa era certera.

— ¿Una cita? ¿Con quién? ¿Es bonita? — lo cuestioné en un aluvión.

— Con Derek — respondió haciendo que lo miré con sorpresa.

¡Guao!

Mi hermano iba a salir con Derek Ruggiero.

¿Acaso los rumores eran ciertos?

— Hermano…

— No seas bruta, Catalina — me interrumpió mientras me jalaba un mechón de cabello de forma amistosa — Vamos a hablar de otros asuntos no relacionados con el romance, deberías dejar de ver tanta televisión, cada día tu mente se degenera un poco más.

— ¡Oh!

Es verdad, después de todo mi hermano demostró un claro desprecio por Derek Ruggiero.

Cuando Cale se marchó encendí la televisión tratando de encontrar algo que me entretenga, sin embargo, al escuchar la voz de la presentadora anunciar como aquel ídolo que estaba bajo el foco de todo el mundo, se iba a tomar tres meses de descanso, no tuve ganas de hacer nada más que dormir.

A la mañana siguiente, mientras me dirigía a mi clase junto con el pequeño gatito, al que había decidido traer debido a que Dmitri no podía cuidarlo porque se iba de viaje.

Mientras caminaba me encontré con cierto alguien al que imaginé en alguna playa o quizás en un país extranjero disfrutando su descanso, no aquí.

La persona que se encontraba enfrente de mí no era nadie más que Derek Ruggiero.

— ¿Qué haces aquí? — cuestioné con curiosidad.

Aquel joven, que usaba unas gafas oscuras junto con un pantalón azul y camisa blanca que hacían que su apariencia luzca fresca, solo sonrió.

— Vengo a visitar a unos amigos — respondió mirando mi rostro — Déjame sostenerlo — comentó mientras me arrebataba al gatito de mis brazos sin esperar mi respuesta.

Derek empezó a jalarle los bigotes al pequeño gatito.

— ¡No lo molestes! — pedí — ¡Dámelo!

Pero…

Él no me hizo caso alguno, solo dejo de molestar al pequeño minino cuando un grupo de chicas con cuaderno en mano se acercaron a pedirle un autógrafo.

— ¡Lo siento, chicas! — se disculpó mientras me entregaba al pequeño gatito — Tengo una cita, en otra ocasión haré una reunión oficial para firmar autógrafos.

Las chicas ante sus palabras se fueron tristes, no sin antes dispararme dagas con las miradas.

— ¿Con quién te vas a reunir? — pregunté con curiosidad.

Derek detuvo su andar mientras se quitaba las gafas que ocultaban sus radiantes ojos.

— He sido invitado como ayudante de cátedra — contestó.

¡Guao!

— ¿Por qué aceptaste eso cuando se supone que te estás tomando un descanso? —cuestioné intrigada.

— La paga es muy buena — contestó como si él no fuera la persona que ayer había dicho que deseaba tomarse un descanso.

— ¿No se supone que debes estar disfrutando de tu descanso? — cuestioné con curiosidad.

Derek se rio de una manera cálida antes de recoger una flor que se encontraba en el camino y colocarla detrás de mi oreja.

— Créelo, lo estoy disfrutando cada segundo — contestó haciendo que me sienta nerviosa por sus palabras — Por cierto, dile a tu hermano que la próxima vez, no me golpee tan fuerte, al menos que no lo haga en mi rostro, después de todo, es con lo que me ganó la vida.

¿Qué estaba tratando de decir? ¿Cale lo había golpeado? ¿Por qué? ¿Acaso alguna pelea de amantes?

Negué rápidamente aquella última pregunta. Cale tiene razón, debo dejar de ver tanta televisión.

— Espera…

Pero, Derek no dejó que emita ninguna oración más.

 — Nos vemos después, Catalina — anunció mientras se iba hacia otra dirección.

¡Qué chico tan extraño!

Cuando llegue al salón, Jenna y Rose se encontraban charlando de manera amena.

Emily junto con algunas personas más chismeaban acerca de la presencia de Derek en la universidad, sin embargo, no pude evitar sorprenderme al no ver a cierta rubia de apariencia etérea hacer lo mismo.

— Decidí concentrarme en las personas reales y dejar el fanatismo a un lado — comentó Jenna — Aquella vez me quedó de experiencia, por concentrarme en él, ni siquiera me di cuenta de lo grave que era la situación que pasaste Catalina, no quiero ser ese tipo de persona y hacer que mis amigos se sientan decepcionados por mi comportamiento atolondrado.

— ¡Oh, Jenna! — la abracé debido a que cuando ella terminó de hablar parecía que en cualquier momento se podía echar a llorar.

Rose solo suspiro de manera indulgente.

— Has crecido — fue lo único que comentó.

La clase comenzó, sin querer sentí algunos retorcijones en el estómago, clara señal de nerviosismo. Hoy sería el día en el que íbamos a presentar nuestras parodias.

Pero…

Lo que hizo que me sienta temerosa fue la presencia de Derek.

Él se estaba encargando de evaluar el tema de cada parodia, mientras que el maestro se encargaba de evaluar el vestuario, las expresiones y movimientos de cada uno de los participantes.

— Todo saldrá bien — mencionó Rose mientras tomaba mi mano — No estés nerviosa.

Solamente sonreí ante sus palabras.

A pesar de mis miedos, de los comentarios algo ridículos de Derek recordando de manera no tan sutil nuestra intención de hacer una parodia de su canción, todo salió bien y obtuvimos una buena nota, para celebrar la ocasión decidimos ir a un bar karaoke.

— ¡Cielos! — suspiró Jenna con el rostro lleno de frustración — El solo recordar como todos se rieron hace que quiera cavar un agujero y esconder mi rostro por siempre, además mi dios masculino me vio hacer el ridículo…

Rose y yo nos reímos ante su dramatismo.

— Pero, lucías hermosa — mencioné — Además, Derek claramente dijo que si algún día tenía una esposa esperaba que sea igual a ti.

— Sé que no lo dijo en serio, claramente él está interesado en ti, en todo el transcurso de la clase pude ver como te echaba miradas — replicó.

¿Qué acababa de escuchar?

— Tienes demasiada imaginación — comentó Rose en un suspiro.

Sí.

La heroína tenía razón, Jenna claramente estaba viendo visiones, pero, de nuevo, a pesar de mi negativa a aceptar que lo que ella había dicho era real, tampoco podía negar que…

No pude mantener la línea de mis pensamientos debido a que el pequeño gatito que tenía en mis brazos saltó de un momento y corrió con rumbo desconocido.

— ¡Oh por Dios! — exclamó Jenna — ¡No huyas!

Pero, sus palabras cayeron en oídos sordos porque hace mucho tiempo aquel gatito desapareció sin dejar rastro alguno.

— Tal vez quería ir al baño — comentó Rose.

— Quizás, sin embargo, no puedo dejarlo solo, así que iré a buscarlo — dije con una mirada llena de disculpa, después de todo, nuestros planes de ir al karaoke debían retrasarse.

Rose me contempló con una mirada indulgente antes de colocar una mano sobre mi hombro.

— Te ayudaré a buscarlo.

— Yo también — secundo Jenna — Puede que si lo buscamos entre todas lo encontraremos más rápido.

Pero…

Pasaron un par de horas y no había rastro alguno de aquel gatito, era como si la tierra se lo hubiera tragado, por más que grité y lo llamé, aquel minino nunca respondió.

Cuando estaba a punto de rendirme, escuche un suave maullido, casi inaudible.

— ¿Eres tú, pequeño gatito? — cuestioné mientras me acercaba hacia la dirección en donde había escuchado su maullido.

Rebusqué entre los arbustos, sin embargo, al notar la apariencia de aquel pequeño minino al que había cuidado con esmero, no pude evitar temblar de horror.

— ¡Qué te pasó! — exclamé con la voz temblorosa.

¡Dios!

No podía creer lo que observaban mis ojos, no podía aceptar que alguien podía ser tan cruel para hacerle daño a un pequeño animalito inofensivo.

Me arrodillé rápidamente y lo coloqué en mi regazo mientras contemplaba con dolor las decenas de laceraciones que adornaban su torso, además noté como una de sus patas se encontraba descolocada mientras que la otra estaba a punto de separarse de su cuerpo. Sin querer, lágrimas pesadas empezaron a escapar de mi rostro.

— ¿Qué estás haciendo, Catalina? — cuestionó una voz detrás de mí — ¿Lo encontraste?

Era Rose.

— Rose — tragué saliva antes de continuar — No sé qué paso, el gatito…

— ¡Oh, mi Dios! ¿Qué le paso? ¿Quién le hizo esto? — cuestionó con horror.

El gatito que se encontraba en mi regazo empezó a maullar de manera débil.

— ¿Se va a morir? No quiero que lo haga — comenté sollozante.

— Respira, Catalina, no te agites, no le pasará nada…

Rose no pudo continuar sus palabras debido al grito estridente que lanzó Jenna.

— ¿Qué le paso? ¿Quién le hizo esto? ¿Qué clase de enfermo lo hirió? — preguntó mientras se arrodillaba en el suelo y colocaba una mano sobre la pequeña cabeza del gatito.

Ambas empezamos a llorar de manera desconsolada.

— No quiero que se muera — musité con el corazón sangrante de dolor al ver al pequeño gatito herido.

Jenna se levantó del suelo mientras sacaba su celular.

¿Qué iba a hacer?

— No lo hará — dijo con convicción — Llamaré a alguien que lo salvará.

— ¿A quién? — cuestionó Rose.

Pero…

Jenna no contestó mientras se retiraba a algún lugar apartado a realizar la llamada.

Cuando regresó, su rostro se veía sereno, como si hubiera encontrado la paz que tanto necesitaba.

— ¿Qué pasó? — cuestioné.

Jenna negó con la cabeza.

Mientras veía con lágrimas en los ojos como mi pequeño gatito respiraba cada vez de manera pausada, dos personas que nunca espere que aparecieran hicieron acto de presencia.

— ¿Dónde está el herido? — cuestionó uno de los hermanos de Jenna.

— ¿Por qué lloras? — preguntó el otro.

— Hermano, es el pequeño gato de Catalina, alguien lo hirió — informo Jenna.

Fue entonces que caí en cuenta de que uno de sus hermanos era médico cirujano.

— Por favor, ayúdennos — pidió la heroína.

— ¡Sálvalo! — supliqué mirando el rostro de Johan.

Aquel chico de ojos chocolates se agachó y abrió aquella caja de botiquín antes de colocarle una inyección al pequeño gatito.

— Esto lo mantendrá vivo por algún tiempo, no tenemos tiempo que perder — señaló mientras recogía al pequeño minino de mi regazo — No te preocupes Catalina, lo salvaré.

Luego de decir aquellas palabras rápidamente se puso en marcha, cuando iba a levantarme para seguirlo, de repente sentí un leve mareo que casi me hace regresar al suelo, sin embargo, debido al agarre oportuno de cierto, alguien no lo hice.

— Grac… — no pude continuar mi agradecimiento debido al rostro estoico que contemplé.

¡Oh, no!

La persona que me había salvado de caer era el gemelo que odiaba que otros lo toquen.

— Ten cuidado — mencionó con las mejillas algo enrojecidas.

Yo…

Solo pude mirarlo boquiabierta.

— ¡Hermano! — proclamó Jenna confundida — ¡Tú!

— Vamos rápido, no hay tiempo que perder — recomendó haciendo que olvidara por completo aquel episodio mientras seguía al otro gemelo con pasos apresurados.

Cuando llegamos al hospital, Johan se dirigió rápidamente al quirófano, fue entonces en donde caí en cuenta de sí él se podrá meter en problemas por tratar a un animal como a un humano, sin embargo, mis preocupaciones fueron resueltas cuando algunas enfermeras se inclinaban con respeto al ver a Jonah Castelli y a Jenna.

— Nuestros padres son dueños — comentó Jenna — Así que no te preocupes, no es por presumir, pero, mi hermano es un genio de la medicina.

Justo cuando iba a responder, mi teléfono celular empezó a vibrar, era un mensaje de un número desconocido, de repente tuve un mal presentimiento.

Desconocido: Te gusto la sorpresa Catalina, je, la pesadilla apenas comienza.

Cuando leí aquel mensaje supe la razón de mi presentimiento porque era esa persona de nuevo.

Aquel acosador o quizás mi futuro asesino, al leer aquel mensaje, supe que debía decirle a mi hermano lo que estaba pasando porque esto era demasiado para mí.

Tenía miedo.

Notita:

Si alguien de ustedes llega a recibir mensajes amenazantes, por favor comuniquense con alguien de confianza y no sean como Catalina que solo cuando algo malo sucedió piensa hacerlo, en otras noticias no se preocupen el gatito estará bien, Johan puede resucitar hasta a los muertos jaja si embargo ¿quien creen que será esta persona que molesta a Catalina? 

Yo opino que Dmitri, ese mayordomo que por alguna razón se ausentó jajja 

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Comments

A Veronica Sulbaran

A Veronica Sulbaran

yo siempre he pensado mal de Dimitri.... aún así pudiese ser hasta rose... la odia porque no recuerda el secuestro

2024-09-10

0

Jenifer 🤓💫

Jenifer 🤓💫

😅😂😂

2023-10-10

2

Marina Hinostroza

Marina Hinostroza

Meterse con un pobre animalito, salvajes!

2023-06-29

2

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