Me encontraba a pocos días de iniciar la universidad, había meditado durante mucho tiempo sobre mi futuro y elegí seguir mi sueño, estudiaría artes escénicas, deseaba ser actriz y actuar en el escenario de un teatro o en alguna serie o película.
Y lo iba a cumplir.
Mientras pensaba en muchas cosas al azar llegó mi hermano Cale, el solo ver su rostro hizo que el collar que tenía en el cuello me pique y no de una manera hermosa.
A pesar de que había tratado de engatusarlo para que me diera la llave bajo el pretexto de que era incómodo bañarme, Cale no dio su brazo a torcer, él muy pervertido me amenazó con ponerme un collar en el pie.
— ¿Qué haces, Catalina? — cuestionó mientras se sentaba a mi lado — ¿Por qué estás viendo este tipo de programa que daña las neuronas del cerebro? — añadió mirando mi rostro fijamente antes de sonreír — Con razón eres tan tonta.
¡Ey!
Negué con la cabeza mientras aguantaba las ganas de decirle que no era tonta, más bien él era el que parecía no tener neuronas.
— A mí me divierte bastante ver la pantera rosa — me defendí mientras evaluaba su apariencia, a pesar de que quise encontrar alguna falla, no pude hacerlo, él era demasiado guapo — ¿Algún problema? — cuestioné intrigada debido a que era demasiado temprano para que saliera de su estudio.
— Ninguno — señaló antes de tocar mi flequillo — Ya está creciendo, planeas cortarlo o dejar que siga creciendo.
Sentí que este comentario que hizo con respecto a mi apariencia era algo que no debía dejar pasar, con Cale nunca se podía estar seguro de nada, este chico era como un malvado villano, siempre rodeado de planes.
— ¿Por qué lo preguntas? ¿Acaso no me veo bien así? — pregunté de manera amable.
— Planeaba ayudarte a recortarlo — mencionó sonriente antes de sacar unas tijeras.
Al escuchar su respuesta, casi mi alma ascendió.
Claramente, al ver su sonrisa fría supe sus verdaderas intensiones, evidentemente él quería arruinar mi apariencia.
— Gracias, hermano, pero, me gusta como lo tengo — contesté rápidamente antes de que se le ocurra hacer algo extraño.
— ¡Oh! — musitó antes de jalar mi cabello de una manera nada amable — ¿Estás segura, Catalina?
— ¡Sí! — exclamé.
Justo cuando aquel joven de aspecto peligroso iba a decir algo más, el timbre de la puerta sonó haciendo que frunza el ceño.
Dmitri salió de donde sea que estaba con pasos apresurados a abrir la puerta.
— Ellos están aquí — gruñó Cale mientras me miraba.
— ¿Quiénes? — pregunté por inercia.
— ¿Quién más, Catalina? — negó con la cabeza antes de sonreír de manera fugaz — No seas bruta, claramente en su última llamada papá dijo que vendrían hoy.
Al terminar de decir aquellas palabras dos personas de aspecto formal aparecieron, detrás de ellos se encontraba Dmitri, sin embargo, solamente me bastó un parpadeo para perderlo de vista.
Supongo que eran cosas de mayordomos que no entendía.
— Buenas noches, chicos — saludo el que se suponía que era mi padre, aunque no compartimos ningún lazo de sangre.
Él era un hombre bajo, digamos que no era tan alto como Cale, sus ojos eran de un color café bastante normal, él lucía bastante normal, haciendo que me dé cuenta de que la belleza que irradiaba Cale había sido heredada de parte de su madre.
— Buenas noches — saludó Cale antes de levantarse sin dirigirle ninguna mirada a mi madre, la cual al verlo irse colocó una expresión triste en su delicado rostro que tampoco coincidía con mi apariencia.
Ella tenía unos hermosos ojos azules que brillaban como joyas, era como si las estrellas se hubieran reunido en sus bellos orbes, nada comparados a mis ojos negros que solo podían ser comparados con el carbón o la noche.
— ¡Hija! ¡Feliz Cumpleaños! — exclamó haciendo que sonriera debido a los sentimientos encontrados que tenía en este momento.
— ¡Bienvenidos! — proclamé antes de darles un abrazo a cada uno — ¡Los extrañé!
Luego de los saludos los acompañe a comer mientras ellos hablaban sobre sus negocios.
La comida a pesar de todo se sintió amena, tal vez se debía a que no estaba presente mi hermano Cale, parecía que su relación con mi madre era pésima, él la odiaba por ocupar el lugar de su madre, la odiaba porque siempre pensó que la muerte de su madre fue culpa de mi madre, ya que en ese entonces su padre le pidió el divorcio a su madre haciendo que esta se suicidara enfrente de sus ojos.
Así que, aunque muchas veces intentó arreglar su relación con mi madre, no pudo hacerlo, mayor era su odio, el cual se extendía hasta mi persona, aunque decir que me odiaba era demasiado, sus sentimientos hacia mí eran complicados, porque él realmente me apreciaba, al menos eso parecía, nunca he sido buena para leer los sentimientos de los demás, sin embargo, en el caso de Cale podía estar segura debido a que en todas nuestras interacciones podía ver lo preocupado que estaba por mi futuro y bienestar, a pesar de su forma tan extraña de tratarme.
— Mi bella niña, te tengo un regalo muy especial, hoy en día las niñas siempre están persiguiendo estrellas, así que te traje algo que te animara todos los días — dijo haciendo que me preocupe por este regalo especial — ¡Dmitri! — llamó mientras tomaba mi mano.
— Sí, señora — respondió el mayordomo con una expresión seria mientras las mucamas recogían la mesa.
— Trae el regalo de mi niña — pidió mi madre con una mirada llena de expectación, más que un regalo para mí parecía que ella era la que iba a recibir el obsequio.
— Siena, no creo que a Catalina le gus…
— ¡Cállate, Armand! — exclamó mi madre — Ella mismo me dijo que estaba interesada en este muchacho, así que lo que le preparé le encantará — comentó con voz cantarina.
¡Oh no! ¿Qué es lo que ven mis ojos?
Al ver dichoso regalo que mi madre me había preparado, sentí que mi presión bajaba.
¿Por qué de todas las estrellas tenía que ser él?
Intenté pellizcar mi mejilla para ver si estaba soñando, pero, el dolor me hizo dar cuenta de que nada de esto era un sueño, de que todo lo que estaba pasando era real, tan real como el Derek Ruggiero de cartón que me había conseguido mi madre.
¡Qué vergüenza!
— Ahora que lo veo luce artístico — susurró mi padre en voz baja.
— Mira, Catalina, ¿te gusta? — cuestionó con una voz llena alegría que no quería arruinar.
— Él… se ve bien — mencioné con la conciencia culpable — ¡Muy bonito!
— ¡Qué bueno que te gusta! — exclamó antes de darme un abrazo — Mi bella hija, la otra vez me dijiste que querías tener en tu habitación la imagen de un artista ahora que quieres ser actriz, algo sobre inspiración, pero, con tantas cosas del trabajo olvide el nombre, sin embargo, le pedí a Dmitri que te preguntará y él me dijo que últimamente habías estado mirando cosas de este chico guapo.
Así que mi desgracia yo misma la ocasione. No, yo no tenía la culpa, claramente el culpable era Dmitri, aquel mayordomo incapaz que no tuvo la valentía de preguntarme.
— Lo llevaré a mi habitación — susurré mientras plasmaba en mi rostro una sonrisa más falsa que los anuncios de pasta colgate.
Mi madre me abrazó de nuevo como si mi respuesta le hubiera quitado un peso de encima.
— ¿Quién te dio esta gargantilla? — cuestionó con curiosidad — Se ve muy hermosa, también quiero una.
Al ver su entusiasmo por este collar tan vulgar deseaba decirle que se lo podía dar, pero, había muchas cosas que me detenían de hacerlo.
— Mi hermano — susurré en voz baja viendo con curiosidad como tanto mi madre como mi padre mostraron expresiones llenas de desconcierto.
— ¿Cale te la dio? — cuestionó mi madre con intriga.
— ¿Le dijiste, hermano? ¿Acaso ese chico te está intimidando? — cuestionó mi padre haciendo que le diera un pulgar, claramente los padres conocen más a sus hijos, sin embargo, al contemplar el Derek de cartón enfrente de mí, omití aquella afirmación, debido a que también existían algunos padres que no conocían lo suficiente a sus hijos.
Evidentemente, mi madre era un claro ejemplo porque aunque ella se ve muy animada, era la más despiadada, a veces podía irse por meses sin importarle mi existencia.
— No lo hace, él y yo estamos tratando de mejorar nuestra relación — mencioné con ligereza.
— ¡Oh! — exclamaron ambos.
Después de aquel episodio subí a mi habitación y me puse a charlar con Rose.
La heroína realmente era un ángel del cielo, ella por fin había salido de aquel internado y ahora estaba planeando junto a mí nuestra vida universitaria.
Cuando termine de hablar con ella sin querer, levante la mirada y vi a aquel sujeto de nuevo.
¡Malditos protagonistas que aparecían hasta en mis sueños!
A pesar de que había cubierto su rostro con una toalla, aún podía imaginar su rostro risueño.
Negué con la cabeza antes de bajar a tomar algo de leche, sentía que la necesitaba para conciliar el sueño, pero, mientras estaba rebuscando en la nevera algo que comer, cierto alguien hizo acto de aparición.
Cale.
— ¡Oh! ¡Estás aquí! — exclamó con una expresión fría — ¡Hazme un sándwich! — ordenó antes de sentarse como alguna especie de rufián.
Negué con la cabeza mientras pensaba que al menos pudo decirme, por favor.
Pero…
Era de Cale de quien hablamos, el chico tenía demasiados problemas existenciales para ser amable. Además, él muy tonto no había comido debido a su enojo injustificado.
— Listo — acepté haciendo que me miré con extrañeza.
Después de todo no estaba discutiendo cómo muchas veces lo había hecho en el pasado.
Así que con algo de renuencia empecé a elaborar su sándwich.
— Claramente, te pedí un sándwich, así que dime, Catalina — mencionó acercándose a mi lado — ¿Por qué estás haciendo una tostada?
¡Eh!
— Es un sándwich — me defendí — Siempre lo he hecho así.
— Pues claramente, no sabes lo que haces, por el amor de Dios, podrías hasta incendiar una cocina con tus artes culinarias — replicó mientras se acercaba a mí — Mira y aprende, así se hace un sándwich.
Después de decir aquello empezó a buscar en la nevera los dichosos ingredientes para el dichoso sándwich.
Mientras Cale buscaba sea lo que sea que necesite empecé a devorar mi sándwich que ahora sabía que era una tostada y le daba un sorbo a mi vaso con leche.
— Al menos presta atención, así nunca aprenderás nada, Catalina — mencionó mi hermano al ver mi falta de entusiasmo ante su forma de cocinar, la cual era muy elegante.
Cale casi no ensucia nada, todo se mantiene en orden y completa armonía, muy diferente a mi forma de cocinar que incluía demasiado desorden.
Me sentí un poco envidiosa.
Cuando mi hermano terminó de hacer su sándwich tenía una expresión de suficiencia en el rostro que deseaba eliminar.
Él realmente era una persona tan arrogante.
— Prueba, esto si es un sándwich, no esa cosa con mortadela y queso que estabas haciendo — dijo haciendo que arrugue la frente.
— Dijiste que era una tostada, así que no le digas cosa, no es mi culpa que haya vivido engañada toda mi vida al creer que así se hacían los sándwiches.
Luego de defender mi honor, le di un gran mordisco al sándwich de Cale.
— ¡Sabe delicioso! — alabé con una sonrisa.
Cale solo sonrió con suficiencia ante mis palabras, se notaba que le gustaba que lo alabe.
Al regresar a mi habitación, me sentí soñolienta, pero, todo el sueño se me espanto al ver a ese “Derek” de cartón.
Casi se me escapa el alma del cuerpo debido a que por un momento pensé que alguien había entrado a mi habitación, para poder acostumbrarme a la presencia de dicho ser, sin duda alguna debía pasar un buen tiempo.
A la mañana siguiente me desperté con la noticia de que mis padres salieron a otro viaje de negocios, por un momento me sentí frustrada, antes de aceptar que ellos eran ese tipo de personas despiadadas que dejaban a sus hijos a la buena voluntad de Dios.
Aunque pensándolo bien, parecía que este era el esquema de crianza de los ricos.
Dejar a sus hijos a su suerte haciendo que estos se resienta con el mundo y se comporten como unos idiotas para que luego aparezca su única luz que los haga ver que el mundo tiene diferentes matices de colores que hacen dichosa nuestra existencia.
Sí…
Estas eran cosas de ricos.
Tal vez eso era o estaba viendo demasiados dramas.
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Comments
Sadashi Sorano
ajajaj. me recuerda a una mujer de cartón de una venta de baterías para carros cuando era pequeña siempre pensaba q era mi mamá q me venia a pegar (la mujer de cartón estaba casi siempre en la sala porque mi padrastro vendía baterías para carro y también me sustaba por la madrugada pensando q era alguien)
2025-01-30
0
Beatriz Llamas Lopez
oh al clases, armario, etc.
2024-11-19
0
Jenifer 🤓💫
Que lo meta debajo de la cama😅
2023-10-04
4