“La chica que se llevó el primer beso de Derek Ruggiero”
“Derek Ruggiero perdió su primer beso con una actriz desconocida”
“Ya no es virgen de labios nuestro chico dorado”
Negué con la cabeza al ver aquellos titulares tan escandalosos, después de todo, aquel sujeto fue el que me robó mi primer beso y nadie estaba hablando de ello, más bien, me trataban como si yo lo hubiera acosado cuando en el video se ve claramente que él fue quién inició nuestro intercambio.
Al ver esto me di cuenta de la trama oculta detrás de las palabras de aquella estrella de cuarta, su plan siempre fue avergonzarme ante todo el mundo porque en este momento me había convertido en la chica más envidiada y odiada.
Pero…
Eso no era importante debido a que en este momento, al ver a mi hermano con una expresión oscura masacrando por completo las flores del jardín supe que estaba perdida.
— ¿Deberíamos detenerlo? — cuestionó Rose con una expresión preocupada — A este paso todas las flores encontrarán una muerte temprana.
Guardé un suspiro mientras me echaba en la cama.
— ¡Las flores no tienen la culpa de nada! — exclamé con pesar — Pero, no puedo detenerlo, me temo que si en este momento aparezco delante de él, yo seré la que seré cortada en picadillo.
Rose se alejó de la ventana de la habitación con una sonrisa en sus labios, era como si toda esta situación le pareciera graciosa.
— Catie, no entiendo a tu hermano, no es como si lo hubieras traicionado o algo, solo fue un beso que ni siquiera puede ser llamado beso — comentó mientras tocaba al “Derek Ruggiero” de cartón que aún se encontraba en mi habitación.
Aun si cierro mis ojos puedo rememorar su expresión llena de asombro cuando lo vio, si me tardaba un poco más en explicar como mi madre fue la que me lo regaló por mi cumpleaños debido a que pensaba que aquel tipo me gustaba, claramente Rose me hubiese tachado como una más de las tantas fanáticas de aquel muchacho.
— ¿Acaso te olvidas de su extremo complejo de hermana y de su personalidad controladora? — musité mientras miraba su rostro — ¡Cale, claramente está teniendo un colapso debido a que algo que no esperaba sucedió! — señalé antes de soltar una carcajada — Aunque no puedo negar que me causa cierta satisfacción verlo así, veamos si de este suceso aprende que no puede mantener mi vida bajo su control.
Rose sonrió en acuerdo, de repente su teléfono empezó a sonar, parecía que era un mensaje de texto.
— Jenna dice que nos está esperando en la entrada — comentó mientras se alejaba del “Derek Ruggiero” de cartón con una expresión un tanto indescriptible, lo que me hizo pensar que quizás su interés por aquel chico había despertado, solo esperaba que no, ella era tan dulce y perfecta que merecía a alguien mejor — ¿Aún tienes ánimos de salir?
Bueno…
— Acepté la invitación de Jenna desde hace mucho tiempo, así que no puedo declinar — mencioné antes de levantarme de la cama con la intención de buscar algún abrigo que cubra mi cuerpo — El clima está cambiando, hace más frío últimamente, pronto tendré que dejar de ponerme faldas.
— ¡Odio el invierno! — proclamó Rose haciendo que la miré con sorpresa debido a su tono de voz tan frío.
No parecía una simple queja, ahí había algo más.
— ¿Por qué lo odias? — pregunté.
— Solo no me gusta, me hace recordar cosas desagradables qué deseo olvidar — respondió huraña.
No seguí indagando porque sé por experiencia propia que hay algunos secretos que no se pueden compartir debido al peso de estos y a lo que conllevan, por ejemplo, yo no podía decirle a Rose que este mundo era el mundo de un libro y que ella era la protagonista debido a que ella no me creería, es más me podía tachar de loca y si por casualidad me llegará a creer su mundo entero podía colapsar al saber que el destino como el de todos estaba decidido debido a las palabras que alguna persona escribió como si fuera alguna clase de dios.
— Deberíamos irnos, no podemos hacer esperar a Jenna o se pondrá como loca — dije agarrando la mano de Rose — Desde que supo de mi beso con su ídolo me ha estado enviando cientos de mensajes, temo por sus preguntas, pero, más temo enfrentar la ira de Cale.
Ante la sola idea de ver el rostro taciturno de Cale, un escalofrío de temor recorrió mi espalda.
Rose solo sonrío ante mis palabras.
Cuando llegué a la sala de estar, me encontré con Dmitri, el mayordomo, el cual me miraba con unos ojos complicados, realmente no podía leer las emociones dentro de ellos, no podía decir que se veía preocupado o consternado.
— ¿Va a salir, señorita? — cuestionó.
— Sí, volveré en la tarde — anuncié.
— ¿No desea despedirse del joven Cale? — cuestionó con expectación.
— No lo creo — señalé — Si pregunta por mí solo dile que salí.
Ante mi repuesta, el rostro lleno de expectativas de aquel mayordomo se derrumbó por completo.
— Está bien, señorita — comentó con una mirada que denotaba una sensación de perdida — Entonces iré a llamar a la floristería.
Luego de decir aquello se retiró en menos de un parpadeo.
Hace solo un par de horas se había liberado aquel video musical, hasta que pase la ira de Cale debía esperar un poco más, con algo de culpa cerré los ojos mientras susurraba una disculpa hacia aquellas plantas que habían encontrado su final.
— ¡Vamos! — me llamó Rose al ver que me había quedado parada durante algún tiempo debido a la sensación de culpa que me embargaba.
Sacudí la cabeza antes de seguirla.
Al llegar a la entrada de la mansión en la que ahora resido vi a un auto negro estacionado, se parecía a esos carros que solo los mafiosos conducen.
— ¡Catalina! ¡Rose! — exclamó con voz animada Jenna, su cabello danzaba con el viento haciendo que su apariencia fuera algo etérea.
Ella era como una princesa de cuento de hadas.
—¡Hola! — saludé mientras me subía en el asiento de atrás del auto.
— ¿Esperaste demasiado? — cuestionó Rose con una sonrisa dulce en sus labios — Solo debiste decirnos el lugar de la reunión que hubiéramos llegado en mi moto volando.
Jenna negó con la cabeza mientras nos regalaba una sonrisa de dientes apretados.
— No es ninguna molestia para mí — dijo mientras me miraba con ojos suspicaces — ¡Catalina! — exclamó antes de tomar mis mejillas entre sus manos — ¿Qué jabón utilizas? ¿Cómo puedes tener tanta suerte? Dame el número de tu chamán o algo porque yo quiero tu suerte.
Mi corazón se detuvo por un momento ante lo abruptas que fueron sus acciones que si no fuera por Rose la cual después del aluvión de palabras que soltó Jenna la alejó de mi lado, ahora estuviera quien sabe en dónde.
— ¡Tranquila! — dijo Rose mientras sonreía — Catalina es la chica más desafortunada que puedas conocer, créeme no desearías tener su suerte luego de conocer toda su vida llena de desventuras, lo que tú ves como algo afortunado, ella lo ve como una desgracia, no nos alejemos tanto, con todo este asunto del video musical, Catie tuvo que apagar su celular debido a los mensajes de odio que le empezaron a llegar, además de que para salir de su casa tuvo que escabullirse debido a que su hermano estaba como loco destruyendo su jardín de flores luego de enterarse del beso fugaz que tuvo con aquel hombre.
— ¡Las flores no tienen la culpa de nada! — susurró Jenna con una mirada apenada — ¡Lo siento! Me dejé llevar por la emoción del momento que no medí mis acciones y palabras, sin embargo, al menos debes decirme algún detalle.
— No te preocupes — señalé antes de rememorar aquel suceso para decir algo que mantenga a esta chica, con agujeros en su cerebro, feliz, sin embargo, luego de aquel beso fugaz no recuerdo nada especial debido a que tan pronto como la toma finalizó nadie dijo nada durante mucho tiempo.
Derek solo sonrío de manera estándar antes de acercarse a su manager, las demás personas estaban demasiado consternadas para decir algo, lo que me ayudó a escabullir mi bello trasero hacia los vestidores, en donde me encerré durante algún tiempo tratando de calmar mi mente, solo cuando escuche a un par de personas hablar supe que este había sido el primer beso de aquel tipo debido a que en las series y películas que había protagonizado nunca había hecho una escena de beso y las que había eran el trabajo de un doble o alguna técnica de cámara.
No pude sentirme especial porque sabía que aquella escena era solo un plan para él.
Aunque siendo sincera, él había arriesgado demasiado solo por vengarse de mí.
— ¡Dime, Catalina! — proclamó Jenna con emoción — ¿Besa bien? ¿A qué saben sus labios? ¿Fue con lengua o sin lengua?
¡Oh por Dios!
¿Estas eran las preguntas que una chica debería hacer?
— Solo me supo a baba seca — respondí antes de soltar una carcajada al ver su rostro desencajado.
— ¡Eres tan mala! — dijo mientras hacía un puchero para luego mirar a Rose la cual mantenía una sonrisa en su rostro — Rose, tú que estuviste ahí, dime.
— Yo no vi la escena porque mi padre me llamó, así que solo supe que hubo un beso cuando tú lo supiste, sin embargo, confío en las palabras de Catalina, así que si el beso le supo a baba seca debe ser así — sentenció haciendo que negará ante lo que sus labios soltaron.
Jenna nos miró a ambas con resentimiento.
— ¡Señorita! ¡Ya llegamos! — informó el cochero haciendo que la expresión oscura en el rostro de Jenna se tornará soleada.
Realmente no podía seguir sus cambios de humor.
Como el auto en donde nos subimos Rose y yo tenía los vidrios polarizados haciendo que no se pueda ver el paisaje circundante, así que no sabía con exactitud el lugar al que nos había traído.
Jenna abrió la puerta del coche de manera galante antes de extender su mano como lo haría alguien de la nobleza.
— ¡Señoritas! ¡Sean bienvenidas a mi humilde morada! — exclamó con júbilo.
Al ver el lugar en el que vivía supe por qué se había negado a que decirnos la dirección debido a que sea donde mire, solo había árboles y más árboles.
Miré alrededor con dudas debido a que no podía ver su casa.
— Hay tanto verde — musitó Rose.
Jenna sonrío de una manera que se me hizo algo espeluznante debido a que su sonrisa era demasiado brillante.
— Lo sé, tampoco me gusta vivir en medio de la nada de algún bosque, pero, esto se debe a mis hermanos que tienen una personalidad un tanto extraña, ambos odian relacionarse con las personas — dijo a modo de disculpa mientras señalaba un lugar detrás de nosotras en donde se podía divisar una reja algo desgastada — Allá está mi casa, no se dejen amedrentar por la apariencia, les prometo que parece un castillo de cuentos de hadas.
Después de decir aquellas palabras, se dispuso a caminar.
Rose y yo nos miramos por un momento antes de seguirla.
Aunque me sentí un poco incómoda, caminé detrás de ellas, sin embargo, luego de cruzar aquella desgastada reja, mi boca se abrió de una manera que me hizo sentir avergonzada.
Sí…
Traté de parpadear un par de veces, tratando de asimilar lo que mis ojos veían.
Realmente Jenna no mintió al decir que su casa parecía un castillo de cuentos de hadas porque claramente era un castillo de aspecto victoriano de esos que solo pude ver en el pasado en documentales.
— ¡Es asombroso! — exclamé a lo que Jenna sonrío con suficiencia.
— Mis padres construyeron este lugar para mis hermanos y para mí como un regalo de cumpleaños, aunque tenemos otra mansión en la ciudad, la mayor parte del tiempo pasamos en este lugar debido a que es más pacífico y ese par de hermanos míos aman la paz — se encogió de hombros mientras nos señalaba varios lugares — Piensen en este lugar como un parque de diversiones, hay decenas de lugares asombrosos que quiero mostrarles.
De un momento a otro empezamos una excursión a gran escala en donde Jenna nos mostraba los lugares maravillosos que ocultaba este sitio: había jardines de todo tipo de flores, algunas que estaban en peligro de extinción, había estatuas esculpidas de una manera peculiar que mostraban la relación entre el bien y el mal, había un lago en el cual dimos un paseo, además de que pude ver la existencia de algunos delfines rosados que danzaban con el son del viento.
— Siento que estoy enamorada de este lugar — mencioné con una sonrisa mientras tomaba un sorbo de té — No quiero irme.
— Cásate con uno de mis hermanos y podrás venir las veces que sea — anunció Jenna con una sonrisa que solo cuando caí en cuenta de lo que había dicho escupí el té que mantenía en mi boca. Sin embargo, no sé si realmente mi suerte era demasiado atroz porque terminé salpicando la ropa de cierto alguien que apareció sin previo aviso.
Jonah Castelli.
Aquel gemelo que era un obsesivo por la limpieza.
No me preguntes como lo reconocí, solo sabía que era él.
Al ver su rostro malhumorado casi me da un infarto.
¿Por qué me pasaba esto a mí?
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Comments
FairyTessa
catalina alguien gusta sal tengo más que el mar para repartir 🤣🤣🤣🤣🤣🤣jajajaja
2025-03-30
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Sadashi Sorano
suerte??/Doubt/. si Catalina está más salada q yo /Doge/
2025-01-30
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Sadashi Sorano
solo diré una cosa "salada~"
2025-01-30
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