¡Tengo un acosador!

Pasaron algunos días en los que tuve un maravilloso tiempo de ocio, la pasé viendo dramas, leyendo libros y saliendo a recorrer la ciudad, me sentía realmente cómoda con mi vida, que parecía que todo aquello relacionado con aquel libro que había leído no era más que un sueño o quizás una pesadilla.

Pero…

La diversión llegó a su fin con el inicio de mi vida universitaria.

— Catie, estoy tan emocionada, después de tantos años por fin podemos asistir a la misma escuela — comentó Rose con una sonrisa de oreja a oreja que hacía que sus bellos ojos formarán un arco que parecía irradiar luz propia.

— Yo también, aunque me hubiese gustado quedarme en el campus, sin embargo, el despiadado de mi hermano habló con mi padre y este se negó rotundamente, sin negociación alguna — me lamenté mientras tomaba su mano y la alzaba hacia arriba como alguna especie de fuerza que había visto en los dramas que tanto me gustaban.

Rose sonrió de manera juguetona, sus largas piernas lucían fabulosas debido a que había optado por utilizar unos pantalones que se le pegaban como una segunda piel al cuerpo, al mirar la diferencia entre nuestras alturas no pude evitar sentirme envidiosa.

Yo también quería vivir ese sueño…

— Te ves bonita con esta falda, sabía que te quedaría de maravilla — musitó mientras empezábamos a caminar por las instalaciones de la Universidad.

— Gracias — dije mientras veía con ilusión a mi alrededor.

Aunque íbamos a elegir especializaciones diferentes, en el primer año de estudios estaríamos juntas debido a las normas de la Universidad.

Mientras contemplaba los grandes edificios de aspecto victoriano, además de las hermosas flores de diferentes tipos y colores que adornaban las instalaciones de la Universidad, me topé con cierto alguien conocido que hubiese deseado no encontrar.

Giré rápidamente la mirada para que no me viera, pero, al escuchar su voz cantarina, supe que me vio de igual manera.

— ¡Catalina! — exclamó con júbilo la niña de cabellos rubios tan parecidos al sol.

Jenna Castelli, la hermana de ese par de gemelos de dudosa mentalidad.

— ¿Quién es ella? — cuestionó Rose con una sonrisa — ¿La conoces? — preguntó mientras cruzaba sus brazos de una manera que se me hizo graciosa debido a que parecía alguna especie de policía.

— Sí — respondí rápidamente mientras veía la sonrisa radiante que me mostraba Jenna.

Traté de animarme a mí misma, de decirme que ya el peligro había pasado y que aunque me junte con ella no significa que debía ser cercana a sus locos y extraños hermanos.

— ¡Hola, Catalina! ¡Qué pequeño es el mundo! — mencioné animada mientras me daba un abrazo fugaz.

Esta jovencita era demasiado vivaz y cálida para ser hermana de dos chicos raros y fríos como el hielo.

— Ha pasado un tiempo, Jenna — comenté con una sonrisa para luego señalar a Rose la cual aún mantenía una sonrisa en su gatuno rostro — Ella es Rose, Rose ella es Jenna, la conocí cuando salí a cenar con Cale — anuncié con ligereza.

— Encantada de conocerte — dijo Jenna mientras le extendía una mano a Rose la cual la aceptó de manera amena — Pero, no le creas, ella me salvó la vida, si no fuera por ella me hubiera muerto como Blanca Nieves al darle un mordisco a su manzana.

— Pero, Blanca Nieves no murió, así como tú no lo hiciste, mejor olvidemos ese episodio — protesté.

Jenna negó con la cabeza mientras sonreía.

— ¿Qué especialidad están escogiendo? — cuestionó luego de un momento — Yo estoy aquí para estudiar coreografía.

— Yo voy a estudiar para escritora — contestó Rose mientras colocaba su mano sobre mi hombro — Y Catie quiere estudiar actuación, nuestro sueño en conjunto es trabajar juntas en el futuro.

Ante sus palabras asentí en acuerdo.

— ¡Oh! ¡Ustedes dos tienen bien planteadas sus metas!

— Hemos sido amigas desde siempre — comentó Rose.

Justo cuando iba a decir algo más, apareció la persona a cargo de la orientación, en un abrir y cerrar de ojos nos dieron un recorrido por las instalaciones, además pude ver que debido al prestigio de la Universidad muy pocos estudiantes podían entrar, ya que solo la crema y nata de la alta sociedad se encontraba presente y ciertos casos especiales que son patrocinados por terceros como instituciones de beneficencia y agencias de talentos.

Por lo que había leído estudiar es la Universidad de Artes Escénicas y Literarias de Sta. Esmira, era algo que nos daba mayor prestigio para nuestro currículo como futuras estrellas, además, las enseñanzas en cualquiera de los campos aplicados eran sólidas que servían para cualquier aspecto de la vida cotidiana.

— ¡Hay tantos chicos guapos! — comentó Jenna mientras miraba alrededor como una chica de campo.

— ¡Contrólate un poco! — exclamó Rose mientras miraba apenada a las personas que nos miraban con curiosidad.

— ¡Lo siento!, es que mis hermanos son tan controladores que cada chico que conozco lo espantan peor que un espantapájaros — se disculpó con voz suave.

Al escuchar sus palabras no pude evitar simpatizar con ella.

— Te entiendo, mi hermano es igual, es tan controlador que da miedo — dije.

Luego coloqué una mano encima de mi pecho, cerca de aquella gargantilla que hasta el día de hoy me podía quitar, tuve que usar una blusa de cuello alto para ocultarla, pero, esto solo era una medida provisional porque sabía muy bien que no podía ocultarla por siempre.

— Él solo trata de cuidarte — señaló Rose — Mi hermano pasa todo el tiempo ocupado en su laboratorio, que más de tres años que no he visto su rostro.

— Cambiando de tema, ¿qué tipo de chicos les gustan? — cuestionó Jenna haciendo que mi rostro enrojezca — A mí me gustan los chicos amables, pero, salvajes, no sé si me entienden, tengo algo por los chicos que parecen malos, pero, son unos cachorros en su corazón. Tengo un crush por Derek Ruggiero, más bien por el personaje que interpreta en el drama “La otra cara de la luna”.

¡¿Otra vez ese chico?!

Ya tenía suficiente de todo.

Parecía que el mundo conspiraba contra mí para interrelacionarme con cualquiera de esos chicos.

— Yo no tengo un tipo — señaló Rose — Sin embargo, tengo algo por las personas que son vulnerables y dependientes, me hacen pensar que no hay nada más importante en el mundo que yo.

Al escuchar sus palabras sonreí por su complejo de heroína, bueno, ella después de todo era la heroína de un libro lleno de chicos extraños, así que podía entender su forma de pensar.

— ¿Y tú, Catalina? — cuestionó Jenna con interés.

— Me gustan que sean juguetones y que me saquen una sonrisa cuando estoy triste, que no hagan demasiado ruido y que no me laman demasiado — contesté sonriente.

Después de escuchar mis palabras, ambas me miraron con miradas extrañas.

— ¿Acaso estás describiendo a un perro o eres alguna especie de pervertida? — cuestionó Jenna haciendo un puchero.

— Por supuesto que a un lindo perrito — contesté — No hay nada más confiables que esos chicos, después de todo lo describen como los mejores amigos del hombre.

Rose se echó a reír de una manera que llamó la atención de todos los presentes.

— No has cambiado en nada, Catalina, sigues siendo igual de juguetona que antes, supongo que tu tipo ideal será un secreto — sentenció con un aire travieso.

Jenna negó con la cabeza mientras nos miraba con fijeza.

— Ustedes tienen unos tipos tan extraños, mejor quédense juntas por siempre — dijo con melancolía haciendo que ambas riamos a carcajadas.

Luego de aquel momento ameno escuchamos con atención el discurso de la directora.

— La Universidad de Artes Escénicas y Literarias de Sta. Esmira, es un lugar diseñado para jóvenes artistas dispuestos a demostrar sus capacidades y habilidades adquiridas a base de esfuerzo y dedicación. Tenemos más de veinte años impartiendo nuestros conocimientos y valores a nuestros estudiantes, en donde la ética y la calidad han sido nuestro lema. Desde ya les digo que todos ustedes son estrellas que brillarán con luz propia en el fut…

Después empezó a explicar los convenios con las distintas agencias de entretenimiento, las horas que pasaremos haciendo práctica, las cuales inician desde el primer momento sin opción a negación, aunque su método de enseñanza era algo dictador, era algo necesario para nuestro desarrollo profesional, además de que se aseguraban de mantener nuestra integridad moral y así siguió la charla por un largo tiempo en donde todos escuchamos con atención.

Cuando llegué a casa aún podía escuchar a la directora parlotear sobre lo buena que era la Universidad y como desde el primer momento en que entrábamos nuestro futuro como estrellas estaba asegurado.

— ¿Cómo te fue? — cuestionó una voz detrás de mí que casi hace que la cuchara que sostenía en mis manos cayera.

Cale estaba detrás de mí, en su rostro había una sonrisa algo fría, que me hizo sentir temerosa por un momento.

Al verlo por primera vez me pregunté si hacía algo más que esperar noticias mías, parecía que su vida giraba en torno a mí, muy espeluznante a decir verdad, a pesar de mis dudas contesté con sinceridad su pregunta.

— Aparte de cansada, me siento emocionada porque estoy luchando por hacer mi sueño realidad, aunque al principio parezca difícil…

— Te pregunté como te fue, no te pedí una charla motivacional — sentenció antes de alborotar mi cabello — ¿Segura que no quieres que te ayude a recortar tu fleco?

Ante sus palabras sacudí mi cabeza rápidamente mientras me preguntaba si Cale había elegido mal su especialidad debido a que parecía muy interesado por la cosmetología y la belleza.

Negué rápidamente ante este pensamiento debido a que él claramente hacía todo esto con la intención de molestarme.

— ¿No tienes nada más que hacer? — cuestioné al ver que a pesar de mi negativa, él no se iba.

— ¿Qué podría hacer? — dijo antes de jalar mi cabello.

No sé cómo molestar a alguien más…

Aunque quería decir eso, guardé mi pensamiento para mí misma, no quería ponerme en el lado malo de este chico, así que seguiría fingiendo ser su dulce y algo revoltosa hermanita.

— Nada — respondí mientras llevaba un bocado de comida a mis labios bajo la atenta mirada de Cale.

Al verlo mirarme con atención sentí que no estaba comiendo sino cumpliendo alguna especie de prueba de vida o muerte, cosa que cuando finalicé de comer sentí que había hecho algo heroico, por lo que me di un pulgar hacia arriba mentalmente.

— ¿Tan rápido te vas? ¿Acaso no quieres que este a tu alrededor? — cuestionó cuando me levanté de la silla.

— Ya termine de comer — señalé ante sus palabras irrazonables haciendo de Cale levantará una ceja — Lo normal es que me retire y vaya a hacer cualquier cosa.

— ¡Oh! ¿Ahora me estás diciendo paranoico? ¿Acaso piensas que soy irrazonable? — preguntó en un aluvión mientras se levantaba y tomaba mi cabello sin ninguna delicadeza.

¿Puedo responder que si a sus extrañas preguntas porque claramente era la persona más irrazonable y extraña que conocía?

— ¡No! ¡Cómo crees! — respondí mientras besaba su mejilla de manera fugaz.

Cale arrugó la nariz, pero, podía ver que por el temblor de sus labios que trataba de hacer lo posible para no reír.

Aproveche su distracción para escabullir mi escuálido trasero de su alcance, cuando estuve a una distancia segura sonreí ante su personalidad tan extraña.

Cale Conte era el tipo de persona irrazonable que tenía un serio complejo de hermana, cabe aclarar que debido a esto le gustaba ser mimado y se ponía irritable cuando no recibía sus dosis de cariño o molestarme.

Bien dicen; dale la mano y se te sube al hombro.

Cuando llegué a mi habitación me recosté en la cama mientras meditaba lo que debía hacer mañana, cuando estaba a punto de tomar una siesta mi celular empezó a sonar.

Era un mensaje de un número desconocido.

Desconocido: Catalina, ¿alguien te ha dicho que tienes la sonrisa más linda del mundo, pero, la más fría?, como quisiera que solo me sonrías a mí. Deberías dejar de sonreír para que la bestia que reside en mí no tenga motivos para salir.

¿Qué mensaje tan extraño era este?

Decidí bloquear el número, sin embargo, no pude evitar sentirme nerviosa debido a que después de todo yo era alguien que iba a morir, pero, ahora no estaba tan segura de que lo haga porque ya todo estaba cambiando, así que la persona que me había enviado aquel mensaje bien podría ser mi futuro asesino que ahora parecía un acosador.

Aunque no quería ser paranoica, después de todo había transmigrado a un libro de misterio y suspenso, así que podía pensar en lo peor.

¡Oh mi Dios!

Tengo un acosador.

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Comments

Nelly Murillo

Nelly Murillo

que aburrido hasta aquí llego yo 😂

2023-10-10

1

Jenifer 🤓💫

Jenifer 🤓💫

Que pasa con el collar, un rastreador no es xq ya tiene un chip, será algo raro xa qué no se lo pueda sacar 🤔

2023-10-04

0

Jenifer 🤓💫

Jenifer 🤓💫

No habrá sido él quien la mato, es como muuy raro 😐

2023-10-04

2

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