Catalina, respira.
Traté de animarme. Sin embargo, sea como sea que miré a la persona enfrente de mí, me era imposible imaginar que era la persona que me estaba enviando esos extraños mensajes, aunque si me ponía a pensar seriamente en esto, puede que haya tenido motivos suficientes para hacerlo.
— ¡Suéltame! — gritó aquel hombre que había sido mi novio, tal vez por menos de una semana.
Sí…
La persona que me ha estado acosando resultó ser aquel tipo al que había terminado, del que ni siquiera recordaba su nombre.
— No, hasta que vayas con la policía — espetó Derek — Mark, no lo dejes ir — le dijo a su guardaespaldas.
Aquel sujeto algo grandullón llamado Mark, asintió ante sus palabras, mientras sujetaba con más fuerza a aquel tipo que estaba tratando de liberarse de su agarre.
¡Santo cielo!
— ¡Maldita sea! ¡Catalina! ¡Me la vas a pagar! — proclamó dándome una mirada enojada.
Ni siquiera le tomé atención a sus palabras, aún estaba tratando de asimilar lo que estaba pasando.
Al ver el callejón algo desierto en el que nos encontrábamos, sentí algo de temor, sin querer recordé el momento exacto de mi muerte.
Yo morí en un callejón similar a este, cuando había ido a comprar algo, alguien me arrastró y empezó a apuñalar mi abdomen con un claro sentimiento de odio.
— ¡Cállate! — exclamó Derek sacándome de mi ensoñación.
Miré fijamente el rostro de aquel tipo, tratando de encontrar algún tipo de sentimiento en mi interior, pero, no había nada más que curiosidad.
Es decir, estaba curiosa por saber el motivo por el cual ha estado acechándome, aunque por lo general en este tipo de casos no había un motivo en específico.
— ¿Por qué has estado acosándome? ¿Qué estabas exactamente tratando de hacer? — cuestioné mirando el cambio en sus expresiones.
— Me terminaste sin razón aparente, ¿sabes siquiera cuanto tuve que pagar para que esas tontas chicas te dijeran que salgas conmigo? No lo sabes, ¿cierto? — reclamó antes de mirar a Derek con una mirada llena de odio — Me cambiaste por este malnacido, fuiste a esa universidad de mierda por él, lo besaste cuando nunca lo hiciste conmigo, sales con él cuando sea, sin embargo, a mí siempre me rechazabas cuando te sugerí salir antes de ser novios y luego después, aunque éramos novios, de igual manera me rechazabas.
Me quedé anonadada debido a lo que acababa de escuchar.
¡Santo Cielo!
Derek negó con la cabeza ante sus palabras demasiado irrazonables. Después de todo, él le había pagado a alguien para que acceda a salir con él por medios tan ruines, es verdad que tengo algo de culpa, al final, acepte salir debido a una apuesta, pero, no herí sus sentimientos al seguir engañándolo.
¡Ay, Dios! ¿Qué debo hacer?
— No te sientas culpable, Catalina, no tienes la culpa de que esta persona esté tan enferma para idear estrategias tan absurdas para obtener a una mujer — espetó Derek.
— ¡Maldito! Esto es entre esa puta y yo…
Aquella joven estrella que en este momento brillaba como cualquier estrella real, caminó hacia aquel hombre que se encontraba de rodillas en el suelo, carraspeo antes de lanzarle una patada en el abdomen, luego bajo la cabeza hasta la altura de aquel tipo para susurrarle unas palabras al oído, las cuales no pude escuchar.
Sin embargo, por la mirada llena de temor de aquel sujeto, supuse que no lo estaba bendiciendo.
De un momento a otro llegó la policía y se llevó a aquel tipo, que solo miraba con terror a Derek Ruggiero.
— Mark, encárgate de todo — ordenó.
— Pero, joven amo, no puedo dejarlo solo, usted aún es una celebridad…
— No te preocupes — señaló aquel tipo con una sonrisa radiante, que a mis ojos se me hizo algo maliciosa y supe la razón de este presentimiento debido a las palabras que dijo después — Catalina será mi guardaespaldas durante este tiempo.
— ¿Qué? ¡Espera!
Mark negó con la cabeza antes de darme una mirada solemne.
— Señorita, le encomiendo a mi joven maestro.
Bueno…
Yo no quiero cuidar de tu joven maestro.
Sin embargo, antes de que pudiera protestar o decir algo más, aquel guardaespaldas se marchó dejándome a solas con este extraño muchacho.
— ¿Qué fue lo que le dijiste? — cuestioné después de unos segundos refiriéndome a las palabras que le había susurrado a aquel sujeto que alguna vez había sido mi novio.
Me sentía realmente curiosa.
— No necesitas saberlo — mencionó antes de quitarse las gafas de su rostro, permitiendo que pudiera apreciar por primera vez el maravilloso tono de sus iris, que eran de un cálido color dorado, otra vez sin querer sentí envidia.
¿Por qué tanto ahora como en el pasado mis ojos seguían siendo de este color tan impopular?
Derek volvió a colocarse sus gafas antes de tenderme la mano, lo miré algo confundida por su gesto, ante mi expresión desconcertada, él solamente negó con la cabeza antes de sujetar mi mano.
¿No estaba siendo demasiado íntimo?
Además…
¿En dónde se suponía que íbamos? Yo, después de todo, tenía una cita con Jenna y Rose a la que no puedo faltar, es más, ellas ahora mismo deben estar sentadas en aquella cafetería esperando mi aparición.
— ¡Espera! — exclamé haciendo que Derek detuviera su andar, deslice mi mano fuera de su alcance antes de hablar.
— Mis amigas me están esperando, no puedo acompañarte — comenté.
Ante mis palabras, aquel muchacho solo resoplo como si lo que decía solo fueran excusas para mantenerme alejada de él.
Pues, estaba siendo sincera.
— ¡Lo siento! — dijo.
Pero…
Él claramente no estaba siendo sincero porque a pesar de mi obvio rechazo, Derek volvió a tomar mi mano.
— ¡Oye!
Mi protesta fue completamente inútil ante alguien tan lleno de sí mismo como él.
— Tendrás que aguantarme porque no me despegaré de tu lado hasta que mi útil guardaespaldas regrese luego de hacerse cargo de tu acosador.
Realmente, me era imposible hablar con él, para ser una estrella con la agenda demasiado ocupada tenía demasiado tiempo.
Hice un puchero antes de traerlo de regreso hacia aquella cafetería en donde se encontraba Rose y Jenna.
Cuando ellas me vieron llegar mostraron expresiones algo complejas, después de todo en el camino había recibido una llamada de Rose en donde le explique más o menos el meollo de todo el asunto.
— ¿Estás bien? — cuestionó Rose con preocupación.
Asentí ante su pregunta antes de soltar la mano de aquel ídolo y abrazarla. Cuando quise abrazar a mí otra buena amiga, esta se encontraba derrumbada sobre la mesa, sus ojos se veían demasiado brillantes, la sonrisa en su rostro era demasiado perturbadora. Era como si su circuito cerebral había dejado de funcionar por completo al percatarse de la presencia de su dios masculino.
— Yo estoy bien, sin embargo, no estoy tan segura de que Jenna lo esté — comente.
— ¡Hola! — saludó Derek haciendo que Jenna deje de actuar como una idiota.
Tras decir aquellas palabras se sentó mientras mantenía una sonrisa que lo hacía parecer amable.
¡Guao!
Realmente, sus habilidades de actuación están en otro nivel.
— ¡No lo puedo creer! ¡Eres el jodido Derek Ruggiero! ¡Oh por Dios! ¡Santa Mierda! ¡Mierda Santa! ¡Debo estar soñando!
Rápidamente, me acerqué a Jenna y le tapé la boca porque debido a su euforia por encontrarse con su ídolo había empezado a gritar.
— Reacciona, estamos aquí por la tarea, además si sigues llamando la atención los demás se darán cuenta de su identidad y él se tendrá que ir — susurre en su oído.
Jenna ante mis palabras dejó de sacudir su cuerpo y aunque algo renuente dejó de mirar a Derek como si fuera lo único que le importara en este mundo.
Rose negó con la cabeza antes de mirar a Derek apenada.
— Ella es tu fan — mencionó en justificación.
Derek nos miró con diversión antes de hablar.
— No se preocupen, por fin encuentro a alguien normal, estaba empezando a creer que no era tan popular como los datos lo demuestran — comentó antes de mirar a Rose — Supongo que no eres mi fan al igual que Catalina.
Mientras miraba con curiosidad el intercambio entre Derek y Rose, deshice mi agarre sobre Jenna, la cual se mantuvo callada.
— Sí, he escuchado algunas de tus canciones, sin embargo, no soy tu fan, a la única persona que admiro es a Catalina — mencionó con los ojos brillantes haciendo que me sienta algo avergonzada por sus palabras.
A decir verdad, aún no puedo lograr entender la razón por la que Rose me aprecia con tanta devoción, sé que alguna vez se lo pregunté, sin embargo, no obtuve más que una sonrisa como respuesta de su parte.
— ¿Trajiste la letra para la parodia? — cuestionó Jenna tratando de parecer normal.
Pero…
¿Por qué tuviste que mencionar aquello? ¡Está chica! ¿Acaso no ves que la persona que escribió aquella letra que planeó arruinar está delante de nosotras?
— ¿Qué parodia? — cuestionó Derek con interés.
Créeme, no quieres saberlo.
— Vamos a hacer una parodia de tu canción “Amor Brutal” — mencionó Jenna con el rostro sonriente.
— ¡Oh!
Jenna asintió con la cabeza antes de señalar en mi dirección.
— Catalina se va a encargar de la letra — añadió risueña.
¡Ay, Dios!
— Me gustaría ver esa parodia — comentó con una sonrisa algo fría.
En este momento quise retroceder el tiempo y recriminarle a mi yo pasado por haber elegido aquella canción, no debí dejarme cegar con mi idea de venganza, ahora me sentí algo avergonzada al ser cuestionada sobre mis actos, después de todo, este tipo me había salvado de aquel acosador, dejando de lado mis prejuicios hacia él…
Derek parece un buen tipo, aunque algo extremo, pero, eso no le quita lo buena gente.
Él y yo éramos solo simples, desconocidos que debido al destino chocamos un par de veces, Derek no tenía ninguna obligación de ayudarme, pero, lo hizo sin esperar nada a cambio.
— Aún no estamos seguras de utilizar esa canción, solo fue una sugerencia, tal vez utilicemos otra — le explicó Rose con aquella voz melodiosa que la caracterizaba.
Le di un pulgar hacia arriba mentalmente debido a su ingenio, ella claramente tenía una amplia visión y podía ver el panorama en general, no como cierto alguien que tiene la cabeza llena de unicornios y rosa.
— Creí que esa haríamos — susurro Jenna con una expresión derrotada.
Derek solamente sonrió.
Continuamos charlando por un rato, sin embargo, nuestra plática se vio interrumpida debido a la presencia de un grupo de fans que se dieron cuenta de que Derek estaba con nosotras.
Así que, antes de darme cuenta de lo que estaba pasando me encontré corriendo al lado de Derek seguida de un grupo de fans que gritaban su nombre llamando la atención del lugar, no me di cuenta en que momento nos separamos de Jenna y de Rose, pero cuando llegamos a un callejón algo desolado, ellas ya no estaban a nuestro lado.
Este tipo era tan problemático, siempre que estaba junto a él, algo malo me pasaba.
¡Ah!
— Sabía que me reconocerían en cualquier momento — musitó — Se siente tan refrescante.
Realmente al escuchar sus palabras tan llenas de sí mismo pude ver el mundo con otros ojos.
¡Derek Ruggiero, es un completo acaparador de atención!
Pero…
Antes de que pudiera decir algo, una furgoneta negra se detuvo delante de nosotros, de ahí se bajaron 4 hombres que parecían aquellos guardaespaldas que solo aparecían en las películas.
— ¡Maldita sea! — masculló Derek mientras se quitaba las gafas.
¿Qué estaba pasando?
Rápidamente, agarre un palo que se encontraba en el suelo.
— Joven maestro, el amo desea que regrese — menciono uno de los sujetos con una expresión algo seria en su rostro.
— Pues no quiero, ya váyanse y déjenme en paz — gruñó.
Aquellos hombres se miraron entre ellos antes de acercarse a nosotros mientras se tronaban los dedos.
— Hubiese sido mejor por las buenas, sin embargo, órdenes son órdenes — comentó aquel hombre antes de empezar a acorralarnos.
— ¡Corre, Catalina! — proclamó Derek mientras golpeaba a uno de aquellos sujetos, sin embargo, en su descuido otro se encontraba a punto de noquearlo, lo cual no permití.
Nunca correré.
Yo, después de todo, no era una damisela en apuros, era alguien que sabía defenderse y no arrastrar a los demás.
Así que golpeé, mordí y maldije a diestra y siniestra.
Pero…
No era suficiente, ellos eran gente entrenada y nos superaban en números.
Luego de algunos minutos fuimos completamente derrotados y llevados como costales de papas hacia aquella furgoneta.
Lo último que vi fue la mirada preocupada de Derek antes de que todo se convierta en nada más que oscuridad.
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Comments
Marina Hinostroza
a ella también... jajajaja 😂🤣🤣
2023-06-29
4
Marina Hinostroza
Y creí que no le gustaba que lo siguieran...plop
2023-06-29
1
Marina Hinostroza
la vendió 🤣🤣🤣🤣🤣
2023-06-29
2