¿Por qué está él aquí?

Tal vez solamente pasaron un par de minutos que para mí se sintieron eternos, aunque deseaba levantarme y apartar mi cuerpo de este chico desconocido, no pude hacerlo, no porque no quisiera, sino porque él era demasiado pesado y eso que posee una complexión delgada. Nuestros ojos se enfrentaban de una manera extraña, el verde de sus ojos era tan parecido a las esmeraldas, un color demasiado brillante. Sin embargo, aunque no podía ver sus rasgos detrás de aquella máscara, me sentí extraña con su mirada, era demasiado intensa, parecía como si quisiera desnudar mi alma.

— Yo nunca pensé que iba a perder mi primer beso — susurró aquel muchacho haciendo que me sienta algo avergonzada por su repentina confesión.

¡Maldita sea!

Aquel gatito que fue el culpable de lo que había pasado solo se lamió una de sus garras antes de soltar un maullido encantador.

— No fue mi intención — dije mientras colocaba mis manos sobre su pecho, creando algo de espacio entre nosotros.

Aquel joven del que aún no conocía su nombre se alejó rápidamente de mí, como si tocarme lo quemará.

— ¡Hermano! ¡Catalina! — proclamó Rose.

Ante su grito, aquel joven del que aún no conocía su nombre bajo la cabeza, tal vez debido a la vergüenza de este momento, sin embargo, no puedo estar segura de aquello debido a la máscara que ocultaba cualquier tipo de expresión en su rostro.

Rose me tendió la mano debido a que aún me encontraba acostada en el frío suelo, pero, solo bastó un parpadeo para que aquel chico desapareciera de nuestra vista.

— ¡Guao!

— ¿Estás bien? — cuestionó la heroína con la mirada llena de preocupación.

— Sí, estoy bien — contesté.

Bueno…

Teniendo en cuenta de que tu hermano no sea alguna clase de chico obsesivo y vengativo con serios problemas de personalidad, estoy bien. Pero, si lo es, no sé que tipo de bandera de muerte pise.

Rose suspiro con alivio mientras me pasaba un paño húmedo. La miré algo confundida ante sus gestos.

— Es para que te limpies — comentó.

Tras decir aquellas palabras miró la puerta con una expresión llena de dolor, al menos así me pareció. Miré el robot que ahora se encontraba desfigurado.

Negué con la cabeza mientras me acercaba a Rose y colocaba una mano sobre su hombro.

— Todo estará bien — dije.

Rose me miró antes de sonreír.

— Ya es un poco tarde, deberías irte Catie, lamento todo lo que pasó con mi hermano — se disculpó.

Al mirar el desastre dentro de la habitación y su expresión abatida solamente pude suspirar.

— Nada de esto es tu culpa, Rose — señalé antes de recoger al pequeño gatito del suelo — ¡Este es el verdadero culpable! — proclamé haciendo que Rose sonría.

— No seas mala Catalina — dijo antes de abrazarme — Realmente siento todo lo que pasó.

Cuando llegué a mi casa me sentí exhausta, sin embargo, al ver a mi extraño hermano mayor, cualquiera de las emociones que me había embargo se esfumaron por completo debido a que en sus manos sostenía una llave, no cualquier llave, sino la llave de aquella gargantilla que odiaba debido a su diseño algo vulgar.

— ¡Hermano! — exclamé con una sonrisa en los labios — ¿Me darás la llave?

Cale, ante mis palabras levantó una ceja antes de sonreír de una manera que me hizo sentir escalofríos.

Mi hermano se levantó del sofá antes de acercarse a mí y colocar una de sus manos en mi barbilla.

— No pensé que estarías tan feliz de deshacerte de mi regalo — comentó con la voz algo helada.

— No es por eso — traté de justificarme, pero, claramente, Cale no creyó ninguna de mis palabras.

Cale se alejó de mí antes de sentarse en el sofá, cruzo sus piernas como lo hacen aquellos mafiosos en la televisión.

— Quiero cumplir tu pequeño deseo Catalina, sin embargo, no puedo hacerlo sin recibir nada a cambio — empezó a hablar mientras miraba mis ojos — Sí quieres liberarte de aquel collar, solo debes dejar de estudiar en aquella universidad y olvidarte de tu sueño de ser actriz.

¡Guao!

¡Qué demonios!

¡Él no estaba hablando en serio!

Pero…

Al ver la expresión seria de su rostro supe que lo hacía.

— ¿Por qué quieres que abandoné mi sueño? — cuestioné mirando con anhelo la llave que mantiene entre sus dedos.

Cale lanzó un suspiro antes de poner una expresión indescriptible.

— No seas bruta, Catalina, no estoy tratando de ser un villano al hacerte abandonar tu sueño de ser actriz, sin embargo, no puedo ver como miles de personas te maldicen debido a aquel video, ¿sabes la cantidad de artistas que se suicidan debido a la presión social?, no quiero ver que debido a este tipo de escándalos te deprimas.

Cuando Cale terminó de hablar no pude evitar sentir un calor dentro de mi pecho, él realmente me tenía en su corazón, a pesar de lo irrazonable que a veces podía llegar a ser, al final del día él solamente se preocupaba por mí.

Ya no podía verlo como un candidato a asesino o como solo un personaje obsesivo con serios problemas de personalidad.

Yo…

Puedo confiar completamente en él, creo fielmente que Cale nunca haría nada para hacerme daño.

Sin querer me eché a sus brazos.

— ¡Hermano! — exclamé con lágrimas en los ojos.

— ¿Qué pasa? ¿Por qué me abrazas? ¿Por qué lloras?

Cale intentó apartarse de mi lado, pero, no deje que lo haga.

— No tienes que preocuparte, no soy tan débil para dejar que aquellos comentarios me depriman, cuando elegí esta profesión sabía a lo me iba a atener, sin embargo, al ver tu preocupación por mi bienestar no puedo evitar sentirme feliz — dije antes de alejarme de él.

Cale negó con la cabeza mientras una sonrisa fugaz y algo indulgente se formaba en su rostro.

— ¡Eres tan tonta!

Luego de decir aquello, volvió a su rostro inexpresivo.

Como el ambiente era ameno, no dude en extender mi mano.

— Así que dame la llave…

Pero…

Antes de que pudiera terminar de hablar, Cale miró aquella llave con una sonrisa fría para luego guardarla dentro del bolsillo de su pantalón.

— Te la daré solo si dejas el mundo del entretenimiento, si no lo haces tendrás que acostumbrarte a llevar siempre blusas de cuello alto, al menos, así no aceptarás modelar ropas extrañas — dijo haciendo que la sonrisa que tenía en mi rostro desaparezca.

¡Él era tan malo!

¡Ah!

Arrugue la nariz mientras le daba una mirada iracunda y subí hacia mi habitación. No sin antes llamar a Dmitri para que traiga todo lo necesario para criar a un gato. En menos de diez minutos tenía enfrente de mí un recipiente lleno de arena, otro con leche y una cesta.

Realmente aquel hombre era un mayordomo capaz, mentalmente le di cinco estrellas, aunque al ver al Derek de cartón que aún conservaba en mi habitación le reduje un par de estas.

— ¿Desea algo más, señorita?

— No, nada más, puedes retirarte.

Cuando me quede a solas en mi habitación me eché sobre la cama mientras pensaba en la letra de aquella canción que empezaba a repudiar. Sin querer tomé mi celular y empecé a navegar por Internet.

Así pase un par de horas tratando de buscar la mejor manera de arruinar aquella canción.

Había miles de ideas en mi mente, pero hasta ahora ninguna me pudo convencer por completo.

Miré la hora en mi celular antes de tomar un abrigo y salir a caminar alrededor de la mansión, necesitaba algo de aire para que mi imaginación fluya.

Cuando llegué al jardín, no pude evitar sonreír al ver como las flores que habían sido exterminadas por mi odioso hermano mayor se encontraban siendo trasplantadas. Al mirar un poco más a la distancia, note aquel laberinto al que no me había atrevido a recorrer.

— Tiene prohibida la entrada a ese lugar desde que se perdió cuando intentaba asustar al joven Cale — mencionó detrás de mí la voz de un hombre haciendo que me sorprenda debido a que no esperaba su acto de aparición.

Era aquel hombre que me había embarcado como un saco de patatas cuando intenté huir, a su lado se encontraba una mujer algo joven de ojos grises que por su vestimenta solo la pude relacionar con una mucama.

— No te preocupes, no pensaba entrar — comenté.

Aquel hombre asintió antes de alejarse con pasos rápidos.

— Señorita, acaban de enviarle un ramo de rosas, ¿qué desea que hagamos con él? — cuestionó aquella mucama.

La miré con curiosidad mientras trataba de dirigir sus palabras.

¿Un ramo de rosas?

Eso era algo nuevo para mí.

— ¿Quién me las envió?

Ante mi pregunta, aquella mujer se vio algo incómoda.

— La trajo un repartidor — respondió titubeante.

No pude evitar sentirme curiosa, así que me dirigí hacia la sala en donde se encontraba un gigante ramo de rosas negras. Lo recogí con algo de fascinación mientras trataba de encontrar alguna tarjeta que me permita saber la identidad de la persona que me había enviado semejante presente.

Cuando la encontré no pude evitar arrugar la nariz.

¿Qué era esto? ¿Una amenaza?

Las rosas negras son inmorales e impuras, tienen demasiados significados, no puedo negar que aún estoy buscando la respuesta a lo que siento por ti, ¿amor?, ¿odio?, ¿obsesión?, pero, ¿qué puedo hacer?, cualesquiera qué sean estos sentimientos, no puedo dejarte ir.

Leí y releí aquella nota tratando de darle algún significado, pero, me era imposible hacerlo.

Esta persona que me había estado enviando mensajes me estaba empezando a preocupar porque sabía la dirección de mi domicilio, mi número de celular, además de que parecía tener un serio problema conmigo. Esta persona desconocida podía ser mi futuro asesino.

No podía ignorar ninguna de sus palabras, al menos, no hasta conocer su identidad, porque solamente el cielo sabía lo que puede llegar a pasar si no le llegó a poner un punto final.

Mientras pensaba en una manera de atrapar a este acosador, olvidé por completo que ya no necesitaba luchar sola contra el mundo, que a mi alrededor había demasiadas personas que estarían dispuestas a escuchar mis problemas y ayudarme a solucionarlos.

Pero…

Esto es algo que aprendería más tarde.

A la mañana siguiente me dirigí hacia una cafetería en el centro de la ciudad, lugar en donde me iba a reunir con esas dos chicas para hablar acerca de la parodia, mientras tomaba un café noté a cierto alguien que no esperaba ver tan pronto.

Rápidamente, esquivé la mirada para que nuestros ojos no se encuentren, pero, supongo que fue demasiado tarde.

— ¿Acaso me a andas siguiendo? — cuestionó aquel joven que me había robado mi primer beso.

No era nadie más que Derek Ruggiero.

Además…

¿Qué pasaba con su pregunta?

Claramente, yo debería decir aquello.

— No seas arrogante, estoy aquí por otros asuntos — respondí.

Derek resopló mientras se sentaba a mi lado.

¿Qué se supone que está haciendo?

Él se veía demasiado fuera de lugar en este momento, usaba ropas oscuras junto con un par de gafas y una gorra que ocultaba por completo su apariencia.

Aquel joven siguió sorprendiéndome porque en menos de un parpadeo tomó mi café y le dio un sorbo como si siempre hubiera sido de él. La naturalidad de todo este asunto me estaba volviendo loca.

— No está nada mal, sin embargo, me gusta más el café helado.

— ¿Qué haces? ¡Eso es mío! — exclamé mientras le quitaba mi café.

Derek sonrió de una manera que me hizo sentir escalofríos.

— ¡Oh! ¡No sabía que tenía tu nombre estampado en algún lugar! — señaló de manera ilógica aquello — Sin embargo, Catalina, ¿has notado que alguien te sigue?, es decir, ¿alguien te ha estado acechando?

¡Guao!

Su pregunta me tomó con la guardia baja que por un momento no supe qué decir. Pero, no pude evitar pensar en la persona que me había estado enviando mensajes y me había enviado aquel ramo de flores.

— Yo…

— Hay alguien dentro de esta cafetería que te ha estado filmando mientras hace cosas sucias con sus manos — espetó.

Él se veía asqueado al decir aquellas palabras, yo me sentí igual.

— ¡Qué demonios!

Derek negó con la cabeza antes de tomar mi mano.

— No lo busques, ya llamé a alguien para que se haga cargo dentro de poco sabrás su identidad — mencionó.

Aunque no podía ver sus ojos, pude sentir su preocupación con todo este asunto, así que solo asentí en acuerdo con sus palabras.

Pero…

Cuando vi a la persona que me había estado acosando, no pude mantener mi mente estable.

¿Por qué está él aquí?

Más populares

Comments

Sadashi Sorano

Sadashi Sorano

Rose parece que le interesa más cataline que su hermano

2025-01-31

0

Sadashi Sorano

Sadashi Sorano

O-O que❓

2025-01-31

0

Sadashi Sorano

Sadashi Sorano

Rosas negras/Blackmoon/

2025-01-31

0

Total

descargar

¿Te gustó esta historia? Descarga la APP para mantener tu historial de lectura
descargar

Beneficios

Nuevos usuarios que descargaron la APP, pueden leer hasta 10 capítulos gratis

Recibir
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play