No quiero conocer a tus hermanos.

Los días pasaron rápidamente desde aquella loca tarde en la que pasé al lado de la heroína y me topé con uno de los protagonistas obsesivos pateando sus rodillas en el proceso, bueno, ese episodio, al igual que aquel sujeto, eran algo que deseaba olvidar, ya suficiente tenía con mi extraño hermano mayor, el cual era un controlador total con una extraña forma de hablar.

Aunque ahora que había tratado con él parecía que no era tan malo, parecía él más normal, claro, cuando no tenía sus episodios de ira y de molestar a Catalina.

Por cierto, Cale había estado ausente durante todo este tiempo luego de decirme aquellas palabras que me dejaron confundida, su silencio me preocupaba.

No pude evitar suspirar mientras veía mi reflejo en el espejo, como hoy era mi cumpleaños, quise hacer un cambio de look, pero, ahora no estaba tan segura de hacerlo, sea como sea que miré mi fleco, no me convencía. Ahora me preguntaba, que fue lo que me poseyó para recortar mi cabello, porque me arrepentía, realmente lo hacía, creo que no debí hacerlo, pero, como dice el dicho, no se puede llorar por la leche derramada, así que apreté los dientes mientras me maquillaba o al menos lo intentaba porque nunca había sido buena para hacer algo más que colocarme brillo en los labios.

— Vamos, Catalina — me animé mientras sostenía el lápiz delineador, sin embargo, tuve que soltarlo debido a mis ojos llorosos y a las rayas raras que había hecho en mis ojos.

Arrugue la nariz, decidida a ganar esta batalla.

Y lo hice…

Cuando termine me di un pulgar hacia arriba, mientras me colocaba el brillo de labios, sin embargo, antes de que terminará de hacerlo, la puerta se abrió haciendo que me espante por un momento, una parte del brillo que iba a aplicar en mis labios terminó en mi mejilla.

Observé con ojos fulminantes mientras me limpiaba al intruso que osó entrar en mi habitación sin siquiera tocar la puerta, pero, tuve que cambiar mi expresión llena de frustración a una sonriente debido a que la persona que había entrado era mi desaparecido hermano mayor, el cual se veía algo diferente.

— ¿Qué le pasó a tu cabello? — cuestionó mi hermano con una sonrisa irónica — No me digas, no necesito saber las idioteces que se te cruzan por tu extraño cerebro — dijo interrumpiendo mi explicación.

— Yo creo que me veo linda — mencioné — ¿Qué estás haciendo aquí, hermano?

Cale suspiró mientras se acercaba a mí, abrí los ojos con algo de pánico cuando sentí sus manos en mi cuello.

— Hoy es tu cumpleaños — comentó serio mientras continuaba apretando mi cuello de manera suave, pero, firme.

No pude evitar palidecer pensando que este era el final de mi vida, después de todo, yo era alguien que iba a ser asesinada en algún momento por algún extraño sujeto, bien pude haber sido asesinada por mi hermano.

— Cale — susurré mientras cerraba los ojos con algo de pánico.

Sin embargo, de un momento a otro la presión que sentía en mi cuello fue reemplazada por un objeto frío, cuando abrí los ojos en el espejo vi primero la sonrisa maliciosa de Cale que ahora mismo deseaba borrar, luego noté una gargantilla de color negro que adornaba mi cuello, no pude evitar suspirar con algo de enojo cuando me percate en el diseño de esta, debido a que parecía algo que una niña dulce como yo no debía utilizar jamás por qué claramente se veía como un collar que solo utilizarían los perros.

Cuando intente sacármela una fría mano se interpuso en mi camino.

— No intentes quitártela — señaló mientras sostenía una llave entre sus dedos — Solo yo puedo hacerlo — argumentó haciendo que quisiera protestar — ¿Acaso no te gusta mi regalo? — cuestionó con una expresión falsamente herida.

Contuve las ganas de morderlo antes de responder con los dientes apretados.

— Solo quería mirarla de cerca — señalé con una sonrisa — Me encanta tu regalo hermano.

Evidentemente, Cale sabía que estaba mintiendo y él muy maldito disfrutaba verme fingiendo, tal vez todo el tiempo que estuvo desaparecido lo uso para crear este collar para perros.

Quizás las últimas palabras que me dijo solo fueron echadas al azar.

Nunca debí bajar la guardia con él, claramente ahora estaba mostrando su lado oscuro.

— Feliz cumpleaños, Catalina — mencionó con una sonrisa que me pareció malvada, muy, muy malvada.

— ¡Gracias! — respondí mientras lo veía alejarse.

Cuando estaba a punto de cerrar la puerta, con una expresión seria abrió su boca.

— Esta noche iremos a cenar — mencionó antes de desaparecer.

— Puedo negarme — susurré en la vacía habitación, pero, sabía que era imposible, era mejor mantenerme como una chica obediente para no tocar la escala inversa de Cale.

Miré la hora en mi celular, eran cerca de las cinco de la tarde.

Al revisar las notificaciones de mis redes sociales me di cuenta de que tenía cientos de mensajes de persona que ni siquiera conocía. Justo cuando estaba por recostar mi bello trasero en la cama, recibí una llamada, al ver el identificador conteste de inmediato.

— ¡Rose! — saludé con alegría.

Después de todo, la heroína era la única luz que había conocido en este mundo oscuro, plagado de chicos extraños.

— Feliz Cumpleaños, Catie — comentó con voz risueña — Lamentó llamarte tan tarde, es decir, deseaba ser la primera en felicitarte, pero, me confiscaron el celular que mantenía oculto, solo ahora pude conseguir uno.

— No te preocupes, lo entiendo — señalé mientras me quitaba la ropa y ponía el altavoz.

— Catalina — llamó con voz suave — ¡Feliz Cumpleaños!

— ¡Gracias! — comenté mientras deslizaba sobre mi cuerpo un vestido azul.

La línea quedó muerta por un segundo antes de que Rose hablará de nuevo.

— ¿Qué estás haciendo? — cuestionó.

— Vistiéndome — respondí por inercia.

— ¡Oh! — exclamó Rose — Te dejó entonces, espero que te diviertas en tu día especial.

La llamada finalizó justo cuando terminé de vestirme.

Aunque me sentía renuente a salir a cenar con mi hermano, también había algo dentro de mí que hacía que me sienta expectante, tal vez era la parte de mí que nunca había celebrado su cumpleaños.

A las 7 de la noche, el mayordomo Dmitri, aquel hombre de barba espesa, apareció en mi habitación informándome que mi hermano me estaba esperando.

Con algo de nerviosismo bajé las extensas escaleras, en mi mano derecha sostenía un pequeño bolso que hacía juego con mi vestido celeste, aunque intente quitarme la gargantilla negra que adornaba mi cuello, por más que lo intente e intente me fui imposible de lograr mi cometido. Parecía que la única forma de quitármela era conseguir la llave o rebanar mi cuello, claramente ambas opciones eran suicidas.

— Luces hermosa — mencionó Cale cuando me vio.

— ¡Gracias! — comenté mientras tomaba su mano.

— ¡Vamos! — instó.

Cuando llegué al restaurante no pude evitar suspirar, la gente rica sí que sabía disfrutar.

El restaurante se veía como algo de la edad media, tenía un cierto aire antiguo que me hacía suspirar mientras contemplaba las delicias que ofrecían. Pronto un mesero nos atendió guiándonos hacia nuestra mesa.

La cena transcurrió de manera tranquila en lo que cabe la palabra.

— ¿Estás decidida a estudiar actuación? — comentó Cale, mientras bebía una copa de vino, miré con resentimiento el vaso de agua que sostenía en mis manos antes de responder.

— Sí — respondí — Ha sido mi sueño desde que era pequeña.

Tanto esta Catalina como yo teníamos eso en común, ella y yo queríamos ser actrices.

Antes de morir había estado trabajando como extra en algunas series y películas, manteniendo la esperanza de un día alcanzar la cúspide de la fama.

En esta vida quería cumplir ese sueño.

— Eres más baja de lo normal, no temes que solo te den papeles para enanas — señaló Cale haciendo que lo miré mal.

— Ese es mi problema, hermano — contesté haciendo un puchero.

Cale sonrió con los labios apretados mientras sus ojos me miraban fijamente.

— Supongo que esa chica Rose también irá a la misma universidad a la que piensas aplicar — mencionó con una expresión indescriptible.

— Sí, aunque ella quiere ser escritora de libretos — comenté con alegría — Creo que le irá bien, tiene una gran imaginación.

Cale negó con la cabeza.

— Aunque vayas a la universidad, no tienes permitido quedarte en el campus — comentó con voz seria — Ya hablé con nuestro padre y está de acuerdo conmigo, aunque en estos días te has comportado y no has hecho ningún berrinche, no puedo mantener mi mente tranquila si sé que estarás por tu cuenta, solo el cielo sabe lo que podrías hacer.

Él hablaba como si fuera alguna clase de loca, cuando era la más normal, es decir, sé que por los diarios que había leído que había cometido demasiadas travesuras, pero, todas estaban justificadas, en realidad todo se debía al complejo de superhéroe que tenía.

Es decir, tanto ella como yo no podíamos ver a nadie en problemas porque buscábamos la forma de ayudar. Y eso hacía que me metiera en una serie de problemas sin fin.

En realidad, los problemas me persiguen a mí.

— No es justo — susurré pensando en como no podía deshacerme de su control, ya suficiente tenía con el dichoso rastreador, ahora añadamos el collar que mantenía en mi cuello como si fuera alguna clase de mascota. Sin embargo, no dije nada más por varias razones, además de que era inútil protestar porque al final, él siempre terminaba victorioso.

Había leído en los diarios muchos pasajes acerca de este hermano mío, la mayoría eran quejas sobre lo controlador que era, es más, esa era la razón de todas las discusiones sin sentido.

Cale solo suspiro con una expresión indescriptible antes de hablar.

— Este año no hay pastel de cumpleaños — mencionó mientras se levantaba — Es hora de que nos vayamos.

Solo asentí ante sus palabras para luego seguirlo.

El camino hasta el estacionamiento fue algo incómodo, pero, no le tomé atención.

Cuando estábamos a punto de llegar a nuestro auto, el grito de ayuda de alguien llamó mi atención.

Enfrente de mí se encontraba una chica de mi edad debido a la oscuridad de la noche, no pude ver su rostro con claridad, bueno, eso era lo de menos porque ella se estaba asfixiando, al menos eso fue lo que pensé al ver como tosía y trataba de vomitar.

Antes de que pudiera pensar con claridad, me acerqué mientras trataba de ayudar a aquella desconocida, alce sus brazos en posición horizontal antes de abrazar su cintura por detrás haciendo que escupa lo que estaba obstruyendo su respiración

— ¿Estás bien? — pregunté nerviosa viendo como la chica respiraba con agitación.

— Toma — dijo mi hermano mientras me entregaba una botella de agua, la cual se la pasé a la muchacha.

— ¡Cielos! — exclamó con voz dulce — Creí que iba a morir, solo estaba comiendo una manzana y no sé como acabó atorada en mi garganta — explicó — ¡Gracias! ¡Gracias! ¡Gracias! — agradeció mientras me abrazaba — Eres un ángel.

— No es nada — comenté mientras me alejaba de ella.

— Soy Jenna Castelli — se presentó haciendo que abra los ojos con algo de sorpresa porque en aquel libro había dos protagonistas con ese apellido, esto era demasiada coincidencia, ¿cierto? — Vine a cenar con mis hermanos, sin embargo, ellos se fueron a hacer algo y me dejaron esperando aquí, acompáñame por un momento hasta que lleguen — pidió con ojos tristes.

— Está bien — aceptó Cale mientras colocaba una mano sobre mi hombro.

¡Oh, no!

Yo quería negarme, pero al ver los ojos azules de aquella jovencita no pude hacerlo.

¿Quién me hizo ser débil por la belleza?

No tuvimos que esperar demasiado tiempo porque en menos de cinco minutos aparecieron dos siluetas altas, casi idénticas, no, ellos eran realmente idénticos, como dos gotas de agua.

El último par de chicos obsesivos estaba aquí, enfrente de mí, haciendo que me diera cuenta de que hace mucho tiempo perdí mi oportunidad de huir.

Los gemelos Castelli.

Johan Castelli.

Jonah Castelli.

Sin que me los presenten, sabía quién era quien con solo ver el aura que desprendían.

Él uno era una belleza fría, con una clara obsesión por la limpieza que desprendía un aire indiferente. Mientras que el otro era del tipo de belleza rígida con una clara sensación de estar apartado del mundo, más bien diría que denota un aire de completo desprecio.

— ¿Qué está pasando, Jenna? ¿Acaso te están molestando? — cuestionó uno de los candidatos a asesino o futuro novio de la protagonista.

— No, ellos son mis salvadores — respondió la chica de ojos azules.

— Cómo ya llegaron tus hermanos es mejor que nosotros nos vayamos — comenté con ligereza mientras miraba a Cale con la intención de que me dé luz verde para marcharnos.

Pero él muy imbécil, ni siquiera me miró.

— Espera, déjame presentarte — replicó la chica antes de sonreír de forma encantadora — ¡Qué maleducada! Ni siquiera les pregunté sus nombres — se disculpó.

Quise negarme, pero, lastimosamente, la vida no se regía a mis planes, debido a que Cale dio un paso adelante mientras extendía su mano.

— Soy Cale Conte y esta es mi hermana Catalina — mencionó mientras se dispuso a estrechar la mano de todos, excepto uno, el que era un obsesivo de la limpieza.

— Lo siento, no estoy acostumbrado a tocar a extraños — se disculpó aquel chico de ojos cafés con un aire frío que parecía congelar el océano.

— ¡Oh! — exclamó mi hermano con una sonrisa que no le llegaba a los ojos.

— Encantada — dije antes de que inicien una pelea porque con ellos siempre debo estar preparada.

¿Quién sabe y podían comenzar una guerra mundial?

— Estos son mis hermanos Jonah — señaló Jenna al hombre alto, de ojos cafés tan parecidos al chocolate, este era el gemelo que había rechazado darle la mano a mi hermano — Este otro es mi hermano Johan —mencionó mientras señalaba al otro chico de ojos cafés que parecía que no tenía nada que ver con este mundo debido a su mirada indiferente.

Bueno…

Yo no quiero que me presentes a tus hermanos.

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Comments

Jenifer 🤓💫

Jenifer 🤓💫

Me da mucha risa los pensamientos de esta chica 😂

2023-10-04

3

Marina Hinostroza

Marina Hinostroza

Ella que quiere escapar y la situación que los junta

2023-06-28

3

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