La protagonista está aquí.

Decidí actuar normal, pero, siendo sincera, aún seguía medio dormida. Sin embargo, no entendía el razonamiento de esta chica para venir tan temprano a verme solamente porque no le había respondido sus mensajes. Mientras pensaba en cosas al azar me recosté en mi cama, a un lado de donde se encontraba recostada la heroína.

— Tengo tanto sueño — murmuré tratando de espabilar antes de mirar a la protagonista principal de aquella historia que nunca termine de leer debido a mi repentina muerte.

Rose Queen.

Ella luce tal como la imagine, en el libro la describieron como una chica alta de cabello castaño claro, ojos gatunos y pestañas espesas.

Al mirar su aspecto detenidamente, por un momento, me sentí como si estuviera viendo a un artista, así que con algo de nervios le di una sonrisa.

— Si tienes sueño, sigue durmiendo — susurró mientras me atraía a sus brazos — Recuerdo que le tenías miedo a la oscuridad, ahora que estoy a tu lado puedes apagar las luces que yo te protegeré — añadió sonriente — Los monstruos no podrán atraparte si estoy junto a ti.

¡Ay, no! Ella es tan dulce que no podía relacionarla con la chica fría del libro.

— No quiero dormir ahora que estás aquí, así que hablemos — mencioné mirando como sus ojos hacían un arco hermoso.

Rose se levantó rápidamente de la cama como si tuviera un resorte en su trasero.

— ¡Sí! — anunció risueña — ¡Hablemos! Pero, primero déjame mostrarte una canción que he estado escuchando y me recuerda a ti — dijo antes de buscar en su bolso de manera rápida su celular.

Esta chica realmente era sinónimo de hiperactividad.

— ¿Qué canción? — cuestioné intrigada debido a que en todos mis años de vida nunca nadie me había dedicado una canción.

— Déjame buscarla — contestó mientras movía las cejas de manera extraña.

¡Cuánto misterio!

Rose buscó en su celular por un largo tiempo antes de acercarse a mi lado y mostrarme algo que me dejó anonadada.

— ¿Por qué la canción de los pollitos dicen pío, te recuerda a mí? — cuestioné haciendo un puchero.

— Es un secreto — sentenció sonriente antes de caminar alrededor de mi habitación — Cómo no podré venir a tu cumpleaños debido al internado, hoy hagamos como si fuera tu cumpleaños, he descubierto un montón de lugares que deseo visitar contigo, así que tengamos un día de chicas — musitó.

Luego Rose tomó una hoja en blanco de mi escritorio y empezó a escribir algo.

— ¿Qué haces? — cuestioné mientras me acercaba a ella, pero, Rose al notar mi intención escondió la hoja detrás de su espalda.

— No seas curiosa — dijo con picardía — Catalina se una buena chica y anda a cambiarte.

Puse mi cabello detrás del oído antes de alejarme de ella. Como no tenía nada más que hacer decidí hacerle caso y vestirme

Elegí un enterizo de color rosa junto con unas vans blancas, sin embargo, antes de cambiarme, me fui a asear en el baño.

Cuando estuve lista me aplique algo de maquillaje para luego peinar mi cabello en una coleta.

Miré mi reflejo en el espejo y quedé satisfecha con el resultado.

Cuando salí, Rose se encontraba hablando con mi hermano.

Espera…

¿Qué hacía mi hermano despierto tan temprano?

— ¿Pasa algo? — cuestioné mientras me acercaba a mi hermano y le sonreía con lo que esperaba que sea una sonrisa dulce — Buen día, hermano.

— ¿Qué tienen de buenos, Catalina? — escupió mientras miraba a Rose de mala manera — ¿Qué hace esta chica aquí? ¿Acaso se escapó del internado? — cuestionó arrugando las cejas.

Rose negó con la cabeza mientras me sonreía.

— Le estaba explicando a tu hermano que tengo permiso, pero, no me quiere creer — comentó mientras sacaba un papel de su bolso y se lo entregaba — Mira, aquí está el pase.

Mi hermano le echo un vistazo antes de resoplar.

— Eres tan astuta — comentó antes de mirarme — Catalina, si vas a salir, espero que regreses temprano, prometiste cambiar, así que espero resultados, nada de niñerías, ni de excusas baratas.

— Está bien, hermano — mencioné tratando de no decir nada que me perjudique en un futuro.

¡Ah! Vivir era tan agotador.

— Rose, sé que tú y mi hermana han sido amigas desde la infancia, también sé que la aprecias bastante, pero, todo tiene su límite, ¿cierto? — cuestionó serio haciendo que me preguntará, ¿cómo en el libro este tipo sobre protector y controlador se interesó por la heroína?

— Lo sé — respondió Rose — No te preocupes, sé lo que debo y no debo hacer — anunció antes de tomar mi mano — Y hoy voy a hacer que Catalina pase el mejor día de su vida.

Cale solo negó con la cabeza, cuando estuvo a punto de marcharse me acerque a él con algo de mortificación y deposite rápidamente un beso en su mejilla.

— ¡Qué tengas un buen día, hermano! — comenté antes de alejarme rápidamente de la mano de la heroína, la cual ahora mantenía una expresión seria mientras se tocaba una mejilla.

Cuando salimos de la mansión el cielo estaba claro haciendo que me diera cuenta de que en mi afán de escapar de la mirada inquisitiva de Cale no tome nada más que mi celular, ni siquiera, me acordé del desayuno.

— Dame yo te lo guardo — mencionó señalando mi móvil — Hoy nos vamos a divertir como nunca — dijo mientras me pasaba un casco.

Espera…

Sí, era un casco, no me digas que la motocicleta en la entrada de la mansión pertenece a la heroína.

— ¿Iremos en tu moto? — cuestioné dudosa debido a que nunca había tenido el honor de subirme en una motocicleta — ¿Estás segura? — insistí con las piernas temblorosas al ver su sonrisa.

— Sé que hace frío y no te gusta andar en moto debido a los accidentes que suceden, pero, no tengas miedo, ya sabes que siempre he sido tu heroína y conmigo nada malo te sucederá — aseguró mientras me ayudaba a ponerme el casco.

— Está bien — asentí — Siento que este día será memorable.

Y sí que lo fue.

Rose me llevo a desayunar a la playa, nunca había visto el mar, que no pude evitar mirarlo durante mucho tiempo. Luego de desayunar fuimos a un centro comercial en donde ella me compró un montón de vestidos y faldas. Aunque insistí en más de una ocasión para que no lo haga, no escucho ninguna de mis palabras e hizo lo que se le dio la gana bajo la excusa de que era mi regalo de cumpleaños. Después fuimos al cine en donde vimos una película de terror que nos hizo gritar en más de una ocasión. Además, cabe recalcar que fuimos al parque de diversiones luego del almuerzo en donde pasamos jugando durante mucho tiempo.

— Estoy tan cansada — señalé mientras me sentaba en una banca.

— Yo también — comentó Rose sentándose a mi lado — Iré a comprar una botella de agua — comentó, sin embargo, antes de que se levantara la detuve.

— Yo iré — dije sonriendo — Espérame.

Luego me levanté con las piernas temblorosas hasta el kiosco que se encontraba detrás de donde estaba sentada Rose.

Hoy había sido un día demasiado agitado, realmente no podía seguir el hilo de pensamiento de la heroína, era demasiado imparable.

Mientras caminaba hacia el kiosco tropecé con alguien haciendo que el helado que llevaba se le cayera al suelo.

Con algo de temor miré el rostro de la persona a la que había perjudicado, sin embargo, lo único que pude ver fue una máscara y un par de gafas de sol, así que no pude identificar si el hombre enfrente de mí estaba enojado.

— ¡Lo siento! — mencioné dando un paso hacia atrás — Iba entretenida y no te vi.

— Si las disculpas resolvieran todo en este mundo no existirían las leyes y los policías — comentó con una voz grave.

Justo cuando iba a ofrecerle comprarle otro helado, algunas chicas y chicos empezaron a gritar.

— ¡Derek! ¡Derek! — exclamaban con entusiasmo.

El joven enfrente de mí se llevó una mano a la frente antes de sacarse el abrigo negro que llevaba y colocarlo encima de mis hombros.

— Espera…

— Me debes un helado, así que ayúdame — comentó antes de abrazarme.

— ¿Qué estás haciendo? — cuestioné tratando de alejarme, sin embargo, me era imposible de hacerlo.

Cuando me estaba debatiendo entre patear a este joven en sus partes nobles o morderlo, una chica con lentes se acercó a nosotros.

— Disculpen, ¿Han visto a Derek? — cuestionó presa de emoción mientras miraba hacia todos lados.

— ¿Quién diablos es Derek? — pregunté intentando salir de los brazos de aquel sujeto.

— No — contestó aquel chico con una sonrisa, pero, al ver que la chica lo miraba, dijo algo que me dejó asombrada e hizo que detuviera mis movimientos por completo — Quiero besar a mi novia, será que te puedes ir.

— ¡Oye! — protesté ganando un pellizco en el trasero.

Cerré los ojos tratando de calmar mi enojo, pero, me era imposible, había cosas que simplemente no podía dejar pasar y una de esas era ser atacada y manoseada por alguien que ni siquiera conocía, ya sea intencional o no era algo que no podía soportar.

— Lo siento, es que te pareces tanto a él — comentó la muchacha antes de alejarse.

Cuando las voces que buscaban al tal Derek se esfumaron, aquel extraño sujeto dejó de mantenerme cautiva en sus brazos.

— Gracias — agradeció sonriendo de una manera superficial — Creo que te has de haber dado cuenta de que soy Derek así que te daré un autógrafo en compensación.

Cuando termino de hablar sonreí de la manera más dulce que podía, quería transmitirle con mi sonrisa que estaba encantada, más bien, quería que baje la guardia porque en menos de un segundo la sonrisa que mantenía en mis labios se esfumó dando paso a un ceño fruncido el cual se mantuvo hasta el momento exacto en que le di una patada en la rodilla.

— Ni siquiera sé quien eres, ¡pervertido! — mencioné con ira tirando en el proceso el abrigo que colgaba en mis hombros.

— ¡Maldita, loca! — exclamó con enojo — Te vas a arrepentir de lo que has hecho.

— Agradece que no te patee en otro lugar — comenté mirando su entrepierna con una sonrisa para luego alejarme a comprar esa maldita botella de agua.

¡Qué tipo tan loco!

Cuando regrese con la botella de agua, Rose aún se encontraba sentada en la banca, era solo que su expresión se veía un poco fría.

— Catalina — mencionó con voz ronca cuando me vio — ¿Estás saliendo con alguien? — cuestionó arrugando el ceño — Ese tipo es un patán.

— ¿Por qué dices eso? — cuestioné haciendo que me viera fijamente antes de darme el celular en donde claramente resaltaba las 20 llamadas perdidas y los 200 mensajes de textos de “Amor” — No estoy saliendo con nadie — comenté dándole la botella de agua — Está persona es alguien con la que acepte salir debido a una apuesta, pero ya lo termine.

Rose me miró durante algún tiempo antes de sonreír.

— ¡Oh! — exclamó — No deberías salir con personas extrañas, no sabes lo locos que pueden estar — recomendó antes de tomar mi mano — No quiero que te pase nada malo.

Al escuchar sus palabras hizo que me diera cuenta de que este exnovio bien podría ser mi futuro asesino.

— Tienes razón — contesté — Prometo no hacerlo de nuevo.

— Tus promesas no son certeras — señaló risueña — Pero, por esta vez te creeré, ahora vamos a casa porque después tu hermano no nos permitirá salir en el futuro.

— ¡Vamos!

Cuando llegamos a casa el cielo se encontraba rojizo, anunciando que muy pronto llegará la noche.

— Esta vez no entraré — comentó acomodándose en la moto — Debo marcharme, Catie, la próxima vez que regrese será dentro de dos semanas — comentó con voz cantarina — Por favor, mantente saludable.

— Tú también, conduce con cuidado — mencioné con una sonrisa — Nos vemos pronto — señalé mientras le daba un beso en su mejilla — ¡Adiós!

Después de nuestra despedida entre corriendo a la casa en donde Dmitri me esperaba.

— Bienvenida, señorita — saludo — ¿Desea que preparé la mesa para la cena? — cuestionó con voz grave.

— No te preocupes — señalé mi estómago abultado — He comido demasiado — mencioné antes de dirigirme a mi habitación.

Antes de que entrara me encontré a Cale en el pasillo.

— Veo que te has divertido bastante — comentó señalando la cama llena de bolsas de ropa.

— Sí — señalé risueña.

Cale negó con la cabeza antes de acercarse a mí.

— ¡Catalina! — murmuró dándome suaves toques en la cabeza — Ten un buen sueño.

Después de decir aquellas palabras se marchó dejándome confundida.

Cuando entre a mi habitación negué con la cabeza al ver las bolsas de ropa, aunque todas eran de mi gusto, no pude evitar sentirme algo apenada.

Encendí el televisor dentro de mi cuarto mientras escuchaba las noticias, sin embargo, cuando terminé de arreglar el desorden que tenía algo llamó mi atención.

“El ídolo Derek Ruggiero ha roto el récord mundial con su nuevo sencillo “Amor brutal”…”

¡Oh, no!

Fue lo único que pude decir al ver el rostro de aquel tipo porque era el mismo chico del parque de diversiones, además de que era otro candidato a asesino o futuro novio de la protagonista Rose Queen.

En el libro lo presentaron como el hijo bastardo del presidente, el cual era un ídolo amado por millones de fans, sin embargo, este tipo tenía algunos serios problemas de confianza, además de ser alguien vengativo.

Yo había pateado a un tipo como él.

¡Maldición!

¿Cómo es que soy tan bruta? ¿Era demasiado tarde para ir y disculparme con él?

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Comments

Elisa Patico

Elisa Patico

raro...

2025-03-05

0

Elisa Patico

Elisa Patico

ok... raro

2025-03-05

0

Beatriz Llamas Lopez

Beatriz Llamas Lopez

Me gusta la trama de la novela

2024-11-18

0

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