Estoy perfectamente Camille –dice mi hermana por décima vez y me da una mirada de reproche- No estoy moribunda, estoy bien, me siento de maravilla y si me llego a sentir mal te llamaré de inmediato.
- Está bien, tú ganas, pero si llegas a sentir la más mínima molestia…
- Te llamaré enseguida.
- Estaré de vuelta probablemente mañana, pero un mensaje y estaré aquí.
- Vete mujer, Nadia acaba de volver de su luna de miel, no la dejes plantada, apresúrate, además, ponte algo bonito, quizás te encuentres con el guaperas de su hermano.
- No lo creo…
- Entonces solo ponte guapa para ti y luego emborráchate, olvídate de los problemas por una noche y relájate.
Me cambio los jeans ajustados por una minifalda negra de cuero, el suéter de solterona por un crop-top rojo y una cazadora negra, dejo a un lado mis zapatillas y me coloco unos botines de tacón, suelto mi cabello, pinto mis labios, es todo, lista para lo que se aparezca.
Nadia pasa por mí en su auto para no tener que conducir si me embriago, que es el propósito, según Celina, Sam está al volante y cuando abro la puerta trasera me encuentro con que tenemos compañía, la prima de Sam nos acompaña, Aisha, una morenaza de piernas espectaculares y cabello oscuro, también modelo y con la que realmente no me llevo muy bien.
- Hola a todos –digo al subir y Aisha levanta la vista del móvil por un breve instante para dedicarme una mirada de reconocimiento.
- Te extrañé tanto, Cami, me moría de ganas por salir, será una noche espectacular.
- Espero que tan espectacular como su viaje, me alegra verlos, también los extrañe.
- Me extrañaste a mí, querrás decir –canturrea Nadia sonriente y suelto una risita- Sam, no te ofendas, pero a Cami solo la compartiré con cierto hombre guapo e inteligente al que por cierto debemos recoger en cinco minutos.
- ¿Qué? –chillo demasiado rápido y Sam levanta las cejas mientras mi traicionera amiga sonríe- Digo, creí que vivía en España.
- Pues aún no se ha marchado y quedó de salir con nosotros –dice Sam tan relajado como siempre- Quizás algún negocio lo mantiene atado aquí.
- Definitivamente uno importante.
Guardo silencio el resto del viaje y contengo la respiración cuando se detiene el auto y lo veo acercarse a la puerta, le doy una mirada completa antes de que pueda verme, lleva pantalones de vestir color gris, una camisa azul marino con las mangas recogidas y los primeros dos botones sueltos, y esa sonrisa, parece un Dios griego, quedo pasmada un par de segundos y luego simplemente me deslizo para que él suba, es enorme, pero mágicamente logra acomodarse a mi lado con bastante gracia.
- Buenas noches –saluda a todos- Un placer volver a verte, preciosa.
Lo último lo susurra en mi oído y hace que mi piel se erice al sentir su aliento, giro mi rostro para responderle y su cara está a un centímetro de la mía, su mirada desafiándome a decir algo, luego pasea sus ojos sobre mi boca y ahogo un gemido cuando se relame los labios, un movimiento en falso y esa boca estaría sobre la mía.
- ¿Y adónde es que vamos? –pregunta Aisha, me giro de nuevo y veo que, a pesar de su pregunta, su atención está centrada en Theo y en mí y veo cierta molestia.
- Un sitio nuevo, es una disco en el centro, pero antes iremos a comer algo –dice Sam estacionando en un bonito restaurante- Estamos aquí.
Theo baja de auto y me tiende una mano para ayudarme, la acepto y no puedo evitar sonrojarme un poco cuando Samuel nos mira tratando de ahogar una sonrisa, hago todo lo posible por no mirar nada más que al frente.
- No nos presentaron antes –dice Aisha colocando su mano y clavando ligeramente sus uñas en el antebrazo de Theo, más bien debería decir sus garras- Aisha, prima de Sam, es un placer conocerte, he escuchado maravillas de ti.
Ella se muerde el labio y levanta una ceja esperando que Theo responda su saludo, Nadia la mira como si se hubiese enloquecido, pero yo simplemente la insto a caminar, estoy a punto de soltarme de la mano de Theo cuando me sujeta aún más firme.
- Theodore Williams –dice con seriedad- Un gusto conocerte, creo que es momento de entrar.
Se suelta de su agarre y la mano que me sujetaba se posa en mi cintura deliberadamente, me tenso por un breve momento antes de tranquilizarme mentalmente.
Él no es el imbécil de Robert, él no te hará daño, ya nadie te hará daño.
Luego de repetírmelo un par de veces, puedo relajarme y los cinco nos sentamos en una mesa al fondo del restaurante, nos traen la carta y ojeo las opciones, pasta es demasiado antes de salir de fiesta, langosta es excesivo, pollo en salsa de champiñones no me agrada, frunzo el ceño.
- Mataría por una simple hamburguesa –suelto y Aisha bufa mientras ordena una ensalada y quínoa con vegetales.
- Podemos prepararlas –dice el mesero dándome una sonrisa amable- Si es lo que desea…
- ¿En serio? –pregunto emocionada y él asiente- Bueno, quiero una hamburguesa con doble queso, sin cebolla, el resto de todo, y papas fritas extra grandes.
- También hay medallones de pollo –dice y asiento feliz.
- También quiero de esos y una coca cola enorme.
- Comes como cerdo –suelta Aisha por lo bajo y Sam la reprende con la mirada.
- Yo quiero lo mismo que la señorita, si es tan amable –dice Theo y Sam asiente.
- Yo igual –dice y Nadia pide lo mismo.
Media hora después estoy comiendo la hamburguesa más sabrosa que he probado en mucho tiempo.
- Pareces un niño con los medallones de pollo –le digo a Theo al verlo sumergir uno en kétchup.
- Eran su comida favorita –dice Nadia y él le lanza una patata frita- Solo comía eso y macarrones con queso.
- No me cuesta creerlo justo ahora, pero de no haberlo visto yo misma, diría que está hecho a base de concreto y proteínas.
- Gracias –dice jactándose- Sé lo mucho que te fascina lo que ves.
- Quizás.
Me sonrojo un poco y él parece encantado, no deja de mirarme con una sonrisa.
- ¿Qué es lo que miras tanto? –pregunto y se ríe de mí- ¿Acaso tengo monos en la cara?
- Mostaza, en tu mejilla –responde y antes de que pueda hacer nada toma una servilleta y la limpia el mismo- Eres encantadora.
- ¿Te parece?
- Sí, hasta que te encuentras con una hamburguesa.
- Idiota.
Él se ríe y yo por mi parte no puedo dejar de sonreír.
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Comments
Sebastián Romero
CREO QUE ES POCO ATREVIDA ... SIN EMBARGO DEBE SOLTAR EL DOLOR DE SU CABEZA /Frown/
2024-01-22
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