Camille
Siento que estoy viviendo dentro de una nebulosa, como cuando mis padres murieron, simplemente todo pasaba frente a mis ojos, como si lo viera a través de un enorme cristal o tal vez a través del agua, como si todo le estuviera pasando a alguien más y yo fuera una espectadora.
Los terapeutas lo llaman estrés postraumático, pero ligado a cierto nivel de negación, así me sentí en el momento en el que Celina, tuvo su primera crisis respiratoria y tuve que llevarla de emergencia a la clínica, así me sentí cuando el médico nos dijo que ella sufría de insuficiencia cardiaca y que tendría que llevar una vida saludable y tratamiento de por vida.
Y así me estoy sintiendo justo en este momento, acompañando a mi hermana al consultorio del cardiólogo porque ha tenido recaídas el último mes y no había querido decírmelo.
Sujeto su mano con fuerza mientras el médico revisa todos los análisis que le mando a hacer, la han dejado en la clínica por dos días mientras nos entregan los resultados y parámetros a seguir.
- No tengo buenas noticias, señoritas –nos mira apesadumbrado y suelta un suspiro mientras su mano cubre sus ojos, lo que no me ayuda en nada a calmarme.
- Doctor, por favor dígame que está pasando con mi hermana, ella había avanzado mucho en su recuperación, no había tenido una crisis en años.
- Sí, bueno… Celina me ha comentado que todo comenzó hace alrededor de un mes, la razón es bastante clara, lamento darles esta noticia de esta forma, realmente lo siento.
- Doctor.
- Celina, estás embarazada –mi hermana palidece, yo quedo perpleja y el doctor solo asiente- Sé que un bebé generalmente es motivo de alegría, Celina… pero en tu caso, es complicado, un bebé en tu estado es un riesgo enorme.
- Doctor, por favor déjeme hablar con mi hermana –dice Celina mirándome y yo aún no sé ni que decir.
- Claro que sí, volveré en unos minutos, por favor traten de mantenerse calmadas.
El doctor sale y nos deja en silencio por lo que parecen los minutos más largos de mi vida, hasta que Celina aprieta mi mano.
- No llores Camille –dice y es cuando me doy cuenta de que efectivamente estoy llorando- Voy a tener un pequeño bebé.
- Celina…
- Lo siento mucho, por favor perdóname, Cami, yo nunca quise que esto pasara así, perdóname.
- No hay nada que perdonar, Celi, jamás, eres mi hermanita, tranquila, vamos a resolverlo.
- Cami, el doctor me prohibió salir embarazada, tú lo sabes.
Asiento y más lágrimas cubren mi rostro porque sé exactamente lo duro que está siendo todo esto para mi Celi, la decisión tan importante que debe tomar.
- Yo voy a apoyarte en lo que tú decidas, en todo lo que necesites, Celi, solo te pido que por favor pienses muy bien las cosas.
- No esperaba menos de ti –dice mirándome y sonriendo, sus ojos azules brillando como nunca antes- Pero no hay nada que pensar, yo quiero tener este bebé, pase lo que pase, Camille.
- Celina, eso podría significar que tú… que tú.
- Que yo muera, lo sé, las probabilidades de que muera en el parto son enormes, pero soy fuerte, y haré todo lo que pueda para ver crecer este bebé.
El doctor toca la puerta y se asoma, le indicamos que pase y el resto del día es una plática demasiado dolorosa de como mi hermana puede morir al seguir con el embarazo, de cómo todo puede salir desastrosamente mal y pueden morir ambos, pero ella está decidida a seguir y yo solo quiero apoyarla, estar con ella en cualquier decisión que tome.
El doctor se da por vencido en convencerla de un aborto y simplemente nos deja claros todos los riegos, luego felicita a mi hermana por su embarazo y decide dejarla una noche más en observación, por lo que paso otra noche doblada en un pequeño sillón en el rincón de la habitación.
Es ya media noche cuando Celina dice mi nombre en medio de la oscuridad y yo le respondo rumiando.
- Sé que debes estar muy decepcionada de mí –dice y sé que está llorando, me acerco a ella y sujeto su mano desde la pequeña silla- Por salir embarazada así, sin casarme, ni siquiera tengo una relación, mi bebe no tiene un padre, yo…
- Celina, no estoy nada más que orgullosa de ti, de la mujer que eres, yo de todas las personas, jamás me atrevería a juzgarte, la vida es complicada, para unos más que para otros, y me habría encantado que tuvieras una relación hermosa y un matrimonio de princesa, pero me da exactamente lo mismo, eres mi hermanita, estoy contigo siempre, apoyándote, nos tenemos la una a la otra, y si ese bebe no tiene padre, tendrá a su madre y a su tía siempre.
- O solo a su tía –dice ella con algo de pesadumbre.
- No hables así, eres fuerte, tu misma lo has dicho…
- Prométeme que si no lo consigo… -no puedo oírla decir eso, trato de acallarla, pero no me lo permite- Promételo, Camille, es una posibilidad, promete que cuidarías de mi bebé como si fuera tuyo.
- Lo haría, lo prometo, aunque sé que estarás allí y nos reiremos de todo este miedo, juro que, si algo llegara a salir mal, cuidaría de este bebe con mi vida.
- Te amo demasiado.
- Te amo, Celina, ahora descansa.
Dos semanas después.
- ¿Y cómo te sientes? –pregunta la doctora Sullivan luego de contarle acerca de mi hermana.
Me centro en un pequeño hilo suelto de mi vestido y cruzo y descruzo mis piernas un par de veces antes de finalmente contestarle.
- Realmente aterrada, no creo que haya tenido tanto miedo antes –ella asiente y me da una sonrisa de aliento- Gracias por escucharme hablar de esto, a pesar de que no tiene relación con… Robert.
- Para nada, Camille, estoy aquí para ayudarle en lo que haga falta.
Ella se me queda viendo un rato y entonces decido que quiero hablarle de algo más.
- ¿Recuerda el matrimonio al que asistí hace unas semanas?
- Claro.
- Conocí a alguien en la despedida de soltera, un hombre que ya había visto una vez hace cuatro años… larga historia aquella, pero lo que sentí al verlo de nuevo, fue como una corriente recorriendo mi cuerpo.
- ¿Y paso algo con este hombre? –pregunta y puedo sentir mi sonrojo antes de ver la sonrisa de la doctora.
- Sí, pasó de todo –cubro mi rostro con ambas manos- Resulta que después me enteré de que es el hermano de mi mejor amiga.
- ¿Y esto es algo malo? –pregunta y niego para luego asentir.
- Ash, no lo sé, no lo creo, es solo que quizás lo vuelva a ver y… me asusta.
- ¿Él te asusta?
- No, por Dios, me asusta lo mucho que me gusta…
La doctora Sullivan suelta una risita.
Estoy perdida…
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Comments
Sebastián Romero
EXCELENTE TUS NOVELAS 😍😍😍😍😍
2024-01-22
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