Me confundes con alguien más, preciosa, yo estoy –se acercó a mí de nuevo y dejo caer las palabras como un manto cálido sobre mi cuello- soltero y disponible, Theodore Williams, para servirte.
Miro su mano y no hay ningún anillo, ninguna sombra, ningún atisbo de que lo tenga oculto en el bolsillo, pero recuerdo claramente que Nadia un par de años atrás dijo que su hermano se había comprometido con una mujer horrible.
Simplemente, decido no creerle, me maldigo un par de veces por ser tan impulsiva y haberme dejado llevar la noche anterior, luego me recompongo y señalo a su padre, que nos mira sospechosamente.
- Papá, te presento a la preciosísima, Cami.
- Camille FitzGerald –me presento con un apretón de manos bastante suave y una sonrisa cálida.
- Donato Rinaldi, usted debe ser otra de las que se hacen llamar modelos para desvestirse frente a una cámara.
Theo abre los ojos como platos y voltea a ver a su padre sorprendido con las palabras que acaba de dirigirme, sé de boca de Nadia, la renuencia de su padre a que ella fuera modelo, y aunque me arde el rostro, no me permito descomponerme y le doy una sonrisa respetuosa.
- Si bien formo parte del equipo, estoy del lado equivocado de la cámara, señor Rinaldi, soy publicista, en el cargo de directora de la agencia y fotógrafa profesional… aunque nunca me cierro a nuevas oportunidades,
- Deberías respetar al menos que las personas trabajen en lo que les guste y no en lo que te parezca moralmente correcto –dice Theo tendiéndome un brazo para que salgamos.
- Si sabrás tú de eso, muchacho…
El señor se aleja en busca de Nadia y Theo aprieta la mandíbula un par de veces antes de volver su mirada sobre mí y darme una sonrisa que no le llega por completo a los ojos.
- Lamento mucho este incómodo momento que te ha hecho pasar mi padre –veo como su cuerpo sigue tenso y aunque estoy tratando de ser precavida, planto mi mano en su brazo y lo insto a caminar a la salida.
- Vaya, pues lo encantador sique no lo has heredado de ese lado de la familia… Espero que vuestra madre…
- No tendrás tanta suerte, créeme, tiene más encanto una jauría de lobos que nuestra familia –se señala de pies a cabeza- Este encanto que me rodea, preciosa, es un don.
A pesar de la gracia que me hace su comentario, no me rio, porque en realidad tiene un encanto que te cagas, una cara de hombre bueno que ni volviendo a nacer, y un aura de tipo malo que me deja completamente a su merced, pero no lo suficiente como para caer en sus brazos pensando que pueda estar casado.
Eso sí que no.
Llegamos a la iglesia y veo a los invitados entrar, unos minutos después vemos llegar a Nadia y es nuestra señal, ella repite en un susurro algunas palabras como si de un mantra se tratara y suelto una risita mientras la insto a bajar del auto.
Abro la marcha nupcial junto a su hermano y al llegar al altar me coloco en mi lugar esperando la entrada de Nadia, Samuel la ve y automáticamente comienza a llorar, se ven tan lindos, trato de no mirarlos demasiado o acabaré llorando, así que doy un vistazo a los invitados y luego frente a mí del lado del novio, quedo prendida en un par de ojos del color del Whiskey, lo único en lo que puedo pensar cuando me da esa maldita sonrisa es en que hace un calor de los mil demonios.
Hasta ahora es que me doy cuenta de que está usando un traje igual al del novio, pero en color negro y lleva corbata en lugar de pajarita, se ve como un delicioso bocado de hombre fuerte, sonrío ante mi ocurrencia y en lo que dura la ceremonia me permito pensar en esos brazos fuertes a mi alrededor.
Cuando Nadia y Samuel por fin dan el esperado si, nos trasladamos al salón donde será la fiesta, sus padres los felicitan de forma bastante formal, diría que algo escueta para ser el matrimonio de su hija menor, pero ella está viviendo el sueño y si lo nota, ni siquiera le presta atención.
A los padrinos, nos toca hacernos fotos con los novios en casi todos los rincones del salón, por lo que pasamos una buena hora posando frente a la cámara, luego nos piden tomar una foto solo los padrinos y muy a mi pesar, Theo se encarga de acercarse bastante a mí, todo lo que le es posible sin meterse en mi vestido, lo que me molesta sobremanera. Claro Camille, anoche, no decías lo mismo.
Pero es que anoche no pensaba que tenía una esposa.
Callo la voz de mi conciencia y él me toma del brazo y me aleja un poco de la gente, nos lleva a un pequeño pasillo.
- Lo de anoche fue una aventura –dice y yo suelto una carcajada, aquí está el imbécil infiel - Sé que no querrás que nadie se entere…
Me doy la vuelta para irme en medio de otra carcajada.
- Disculpa, ya me voy… -lo evado y él me jala de la cintura y me besa, ahí mismo, un beso de esos que dejan en shock a cualquiera, un beso hambriento, desesperado y furioso.
- Quédate –dice y tato de apartarme.
- Acabas de decir que lo de anoche fue solo una aventura, eso es la realidad, si no quieres que nadie se entere, para qué demonios me has besado.
- Yo no he dicho que quiera esconder nada, que tú quieres…
Siento la mirada de algunos encima de nosotros, estamos creando un espectáculo, pero es Nadia la que nos mira en shock, así que me alejo de él lo más rápido que me es posible.
Decido hacer como que nada ha pasado y me paseo por la fiesta en busca de un maldito trago, lo encuentro, pero a manos de Nadia, la última persona con la que quiero siquiera tocar el tema.
- Por favor dime por qué te estabas comiendo con mi hermano.
- Nadia, perdón, no sabía que era tu hermano, lo juro, debes creerme.
- Cami, él está… -no la dejo terminar.
- Lo sé, Nadia, lo sé, maldita sea, sé que no debió pasar nada entre nosotros, jamás habría pasado si hubiera sabido que era tu hermano y que está casado.
- ¿Qué? –pregunta y la miro, no se ve para nada horrorizada, de repente me da una sonrisa- ¿Eso te dijo? ¿Qué está casado?
- ¿Qué? –la miro como si le hubiera salido otro ojo- No, lo negó todo, como todos, pero tú me lo dijiste hace tiempo, que está casado.
- No… te dije que se había comprometido, Cami él no se casó, cancelaron todo.
Al principio solo siento alivio recorrer mi cuerpo y luego una curiosidad enorme seguida de vergüenza, así que me sonrojo.
- Solo iba a decirte que no quisiera verte ilusionada, él está aquí solo por mi boda, vive en España.
- Qué alivio… -me mira de nuevo en medio de una sonrisa- Digo, que alivio que no tuve la mejor noche de mi existencia con un tipo casado.
- Iud, a callar –se cubre los oídos- Que es mi hermano, no necesito imaginarme nada que tenga que ver con el sin ropa.
Suelto una carcajada y apuro mi copa, semejante susto me he metido yo solita.
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Elizabeth Villalobos
./Facepalm//Facepalm//Facepalm/
2024-01-16
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