Nadia Y Samuel están en medio de su baile nupcial y la atención está completamente centrada en ellos, por lo que nadie se fija dos veces cuando Theo se sienta junto a mí, demasiado cerca como para ser un simple encuentro casual.
Quiero decir que estoy por levantarme para dejarlo allí y alejarme de todo lo que mi cuerpo me está pidiendo a gritos, pero no. Realmente estoy paralizada en mi asiento, y debo destacar que es estar paralizada de la mejor manera posible, sobre todo cuando su mano se posa en mi pierna por debajo del borde de la mesa.
- No creo que este comportamiento sea realmente apropiado de parte de los padrinos de la boda.
- Realmente me importa poco lo apropiado y lo que no, sobre todo tratándose de cierta mujer hermosa sentada a mi lado.
- Yo diría casi debajo de ti.
- Eso realmente me encantaría, Camille –dice mi nombre en un tono ronco que hace que mi estómago de una voltereta y mi vientre se sienta como lava, caliente y densa.
- Estoy segura de que si –tomo mi copa y doy un sorbo lento con el único propósito de entretenerlo, lo consigo.
Su mirada se desvía a mi garganta y mis labios, y es como fuego causando un hormigueo solo con su intensa mirada, quiero decir que soy inmune a él, pero sería una mentira negra y enorme sobre mi cabeza, pues en el momento que mis ojos se encuentran con los suyos, estoy perdida.
- Cuando saliste de mi cama solo pensaba en alguna forma de hacerte regresar a ella.
Sonrío sin responder nada ante su audaz declaración, no le respondo porque sé de sobra que es un jugador, y uno que a mi parecer llevaría todas las de ganar. Así que nos quedamos el uno junto al otro viendo las personas bailando a nuestro alrededor hasta que llevo la tercera copa de un vino con sabor afrutado que nos han dejado en la mesa.
- ¿Eres siempre tan callada? –pregunta y lo miro dándole el último sorbo a mi copa.
- Solo cuando tengo hambre o cuando estoy caliente –digo esperando su reacción, sonríe preciosamente y en vez de lanzarse sobre mí como espero que lo haga, se levanta y me tiende una mano.
- Vamos, por suerte, para ti, soy capaz de cumplir a cabalidad y satisfactoriamente tus dos necesidades.
Bueno, definitivamente no estoy lista para admitir que Theo es encantador, no cuando no mete de polizones en la cocina y asaltamos cada platillo que se nos cruza, luego huimos cada uno con un plato lleno de delicias.
- Eres bastante bueno cumpliendo… necesidades –digo y él me sonríe mientras se lleva a la boca un bocadillo, tiene los labios más sexis.
Vuelvo a concentrarme en mi plato y realmente tengo hambre, como algunos bocadillos, no demasiados, él me mira sin disimulo y sin ningún tipo de vergüenza, no le importa si alguien se da cuenta o no, lo que me pone un poco nerviosa, tengo cierta debilidad por los hombres que no dependen de nada.
Me reprendo mentalmente, yo no tengo debilidades por ningún tipo de hombre, ya no, hago especial hincapié en eso antes de volver a mirarlo y es que lo que más me asusta es la facilidad con la que hace que me olvide de todo y de todos simplemente con una maldita mirada.
- Podríamos bailar un poco, si gustas –dice cuando por fin dejamos de comer, asiento con una sonrisa, yo que pensaba que lo único que quería era llevarme a su habitación.
Es lo que desea, recuérdalo.
Se levanta y hago lo propio, me guía a la pista de baile y está sonando algo lento, así que me acerca a su cuerpo y me sujeta de la cintura, sé de sobra que esto es una muy, pero muy mala idea, esta cercanía nunca deja nada bueno, pero a la mierda, no soy conocida por tomar las mejores decisiones, así que recuesto mi cabeza en su pecho y me dejo guiar al ritmo de la música.
- Debo decirte que te ves realmente preciosa –murmura en mi oreja y doy gracias a Dios que mi cara está apretada en su pecho, porque puedo sentir que me estoy sonrojando un poco.
- Tú no te ves nada mal –digo y él suelta una ronca y baja carcajada que me hace vibrar.
- Estás tensa –dice apartándome un poco para mirarme a los ojos- No tienes que hacer nada con lo que no te sientas cómoda.
- No puedo ofrecerte más que sexo y diversión –digo y él me mira sin que su sonrisa vacile- Sé que eso es probablemente lo único que busques, solo quiero decirte desde ahora, que es todo lo que puedo ofrecer, así que no juegues al casanova conmigo, no hay necesidad.
- Tengo curiosidad… ¿Por qué hace rato no me dejaba acercarme y ahora me dices esto?
- Realmente creí que estabas casado… Tu hermana me había dicho hace unos años que te comprometiste… asumí el resto de la historia, y debido a mi propia experiencia con los hombres decidí no creerte nada.
- Lamento profundamente que te hayas topado con algún imbécil en el camino, pero yo no me ando por la vida asaltando corazones y dejándolos quebrados.
- Gracias a Dios, alguna pobre alma te lo agradecerá algún día, por mi parte, me daría completamente lo mismo –me mira atentamente y le doy una sonrisita salvaje- No hay corazón aquí que robar.
No responde nada a mi comentario, simplemente sonríe y seguimos bailando una canción tras otra hasta que el sol comienza a desdibujarse en el horizonte, los invitados se han ido en su mayoría y solo quedan los padres de Nadia y Theo y algunos familiares de Samuel.
- Voy a traernos algo de tomar –dice y le sonrío para luego ver como se aleja en busca de una copa.
Me sobresalto un poco cuando siento una mano posarse en mi espalda y casi suelto un chillido.
- Mi hermano y tú… se llevan bien –dice Nadia sonriéndome y finjo que no sé a qué se refiere.
- Claro, es buen tipo –suelta una carcajada.
- Lo sé, un conquistador nato, pero no me refiero a eso –dice y le sonrío- Me refiero a que realmente se ven cómodos el uno cerca de otro y no, no estoy haciendo de casamentera, solo…
- No hay nada ahí, lo prometo, lamento decirte esto, pero es solo sexo, para lo que tu hermano es realmente muy bueno.
- Asco, Cami, por favor, no vuelvas a repetirlo.
- Una máquina… -bromeo y ella me abraza en medio de una risa.
- Basta, eres malvada, me voy de aquí.
Estoy ardiendo, mi cuerpo está bastante desobediente en este momento y Theo parece notarlo cuando me pasa un botellín con agua y debo tomármelo todo para evitar lanzarme a su boca.
- Ven conmigo –no digo nada mientras me lleva por los pasillos hasta una habitación- Vamos a saltarnos directo a la luna de miel.
***¡Descarga NovelToon para disfrutar de una mejor experiencia de lectura!***
Updated 42 Episodes
Comments