Las sombras que me han retenido,
y los recuerdos efímeros,
de mi corazón se han disuelto,
dejando todo resuelto.
Más cuando la luna se alza,
la oscuridad me alcanza,
la tomó y la amo,
por que en ella encuentro lo que he soñado.
Las dulces mentiras,
son las que me mantienen con vida,
extasiada de amor, cegada de odio,
he llenado este vacío.
El veneno en mi ser,
su efecto comenzó a tener,
las palabras queman como el fuego,
los cuchillos rompen mis huesos.
Lo que tu prometiste,
jamás cumpliste,
más lo recordé aun, y otra vez mentiste,
ya no logro comprender.
Mi mundo se ha derrumbado,
y he caído en otras manos,
mi cuerpo ya no reacciona,
y mi cordura me abandona.
Me encuentro gritando, rogando,
más parece que nadie escucha,
no saben cuanto duele,
que tus ojos no puedan verme...
El sol se alzaba por el horizonte, mientras cepillaba mis cabellos y los recogía, el frío de la mañana aún no se dispersaba, las gotas de rocío aún se encontraban en las hojas y flores. Aún no tenemos noticias de Maxim, la angustia me carcome a cada segundo, saber que él está lejos de mí, debatiéndose entre vivir o morir, en ese lugar bañado de sangre, donde el aire es pesado y la tierra es infértil, mientras yo me encuentro aquí, siendo inútil, sin poder ayudarlo o velar sus sueños.
-My lady, aquí esta su capa-Clarisse sujeto la prenda a mi lado mostrándomela.
-Bien-Me levante para que pudiera ayudarme a ponerla.
-¿My lady desea que la acompañe a su paseo?-Cuestiono mientras hacía una reverencia y se alejaba unos pasos. La relación que manteníamos no había vuelto a ser la misma, ahora ni siquiera podía soportar ver su rostro, era desagradable ver a la persona que no pudo a ayudarte a nada, si mi hija no hubiera sobrevivido no sé lo que le hubiera hecho.
-No, iré yo sola, tú cuida a Lúa, espero que por lo menos eso sepas hacerlo, sería una pena que te echaran del palacio ¿no lo crees?-Le regale una sonrisa, mientras ella solo podía temblar y mirarme con asombro.
-No se preocupe my lady la cuidare bien-Dio una reverencia.
La deje y me encamine por los extensos pasillos, hasta llegar al jardín principal, las nubes grises cubrían el cielo impidiendo el paso de la luz del sol.
-¿Que hace aquí lady Alisha? o ¿debería decir concubina?-Una voz femenina impregnada de burla me llamo.
Voltee al lugar de donde provenía, encontrándome con un pequeño grupo de damas nobles. Que a mi parecer se asemejaba a un nido de víboras.
-¿Qué desean de mí?-Pregunté intentando deshacerme de ellas rápido.
-Oh my, pero que descortés, veo que los rumores son ciertos ¡es como un animal salvaje!-Se quejó una de ellas, con molestia.
-Sin embargo ustedes tampoco han seguido el protocolo-Me defendí.
-¿Por qué deberíamos seguir el protocolo con alguien de su clase?-Intervino otra.
-¿Debo recordarles que soy la madre de la única princesa de este reino?-Ya me estaba hartando de esto, todo el tiempo que me encontraba con los nobles aristócratas era lo mismo, recibir un montón de ofensas de su parte.
-Oh querida, el hecho de parir un bebé no te hace igual a nosotras, nuestra sangre es noble, nacimos así, y así moriremos, en cambio tu solo pudiste traer al mundo a una niña maldita-Todas ellas me miraron con repudio.
-¡¿Qué estás diciendo?!-Mi control se había desbocado, a mí me podrían decir cualquier cosa, pero a ella no, NO, a mi hija.
-Así es, esa niña con pelo blanco y ojos sangrientos, no puede ser otra cosa que una maldición para el reino, desde su nacimiento las tragedias han invadido este lugar, el antiguo rey murió, Luce procul declaró la guerra y ahora ¡su majestad está muriendo!, no es otra cosa más que una maldición, y mientras esa COSA siga con vida seguirán invadiéndonos las desgracias-Hablo con altanería, regocijándose con las demás mujeres, mostrando esas terribles sonrisas impregnadas de malicia y odio.
La furia me consumió, mis manos temblaban, mientras que apretaba mis dientes, no podía creer lo que acaban de decir estas mujeres. Mientras ellas se regocijaban con el dolor ajeno, yo había intentado encajar, había aguantado todo, por él.
No pude más, mi sangre estaba hirviendo, me aproxime a paso rápido a ellas y le solté una bofetada a la mujer que había hablado anteriormente. Me miró sorprendida, mientras se llevaba una mano a la zona ahora roja, y retrocedía.
-Que no se les olvide que están hablando de la princesa Lúa Nightmare\, podría castigarse de *injuria a la corona*-Les di una sonrisa\, más en mis ojos les advertía la gravedad del asunto.
-Discúlpenos lady Alisha, no fue nuestra intención ofenderle-Se inclinaron y bajaron sus cabezas, en señal de disculpa.
-La próxima vez que escuche que habla así de mi hija no tendré compasión-Di media vuelta, alejándome de ellas, hasta llegar a un aparte más profunda de los jardines reales.
Los inmensos rosales, se alzaban con orgullo por el lugar, florecen todo el año y lo hacen de una manera espléndida, invaden todo a su alrededor consumiéndolo, como aquel gran árbol que ha sido devorado casi por completo.
Las gotas de lluvia comenzaron a caer creando un relajante sonido, esparciéndose por todos lados, se precipitaron al suelo, cerré mis ojos dejándome llevar por el aroma, recordando como la tierra manchaba mis manos, mientras sostenía el cuerpo frio de mamá Kara. Tal vez si mis padres vivieran todo hubiera sido diferente, ella solía decir que me amaban pero en realidad eso era un misterio, si me odiaron o amaron no lo sé.
-Alisha-Resonó en el viento y se perdió con el sonido de la lluvia, como si fuera emitido desde lejos.
-¿Qué?-Cuestione inconscientemente, mientras dedicaba una mirada a mi alrededor, intentando vislumbrar a quien fuera que me había llamado.
Más las gotas de lluvia caen con más intensidad, impidiendo ver más allá de unos metros. Espere unos segundos, por si existía la posibilidad de volver a escuchar esa voz.
Y así fue, fueron apenas unos susurros algo audibles, que me dejaron más confundida de la ubicación de esa persona.
Más mis pies se movieron de inmediato, desplazándose por el jardín, ahora más frío que antes, con un poco de neblina arremolinándose.
-¿Hola?¿q-quien me llama?-Alce mi voz esperando que fuera escuchada.
-Alisha-Pronunció la extraña voz.
-Muéstrese ahora mismo-Ordene intentando mantener la compostura, pero cada vez que ese varonil voz me llamaba me desorientado intentando encontrarlo.
-¿Por qué?-Sentí su aliento rozando mi oreja. Mi corazón saltó, lleve con rapidez mi mano hasta esa zona y voltee para encararlo más me encontré sola de nuevo, no había rastro de esa persona.
-Hágalo ahora mismo o de lo contrario llamaré a los guardias-Con cada palabra salía una nube de vapor de mis labios.
-Pero si ya nos conocemos, nos somos extraños querida-Señaló con altanería, dejándome confundida, ¿nos conocemos? ¿Acaso me está engañando?.
-Déjeme en paz, váyase ahora mismo-Apreté mis ropa entre mis dedos, como si ese simple hecho me diera alguna seguridad.
-No lo haré-Hablo mientras me cubría los ojos con sus manos, sentía la fría tela de lo que parecían unos guantes en mi piel. Mi respiración se detuvo y mi cuerpo no pudo moverse, era como si una fuerza extraña me lo impidiera, como si fuera controlada por unos hilos invisibles.
-Mientras más tiempo pases con ellos más te hundirás en el barro querida-Murmuró melosamente, en un instante su lengua rozó mi cuello trazando un camino hasta mis labios, sorprendida por ello solo intente gritar, más la voz se atascó en mi garganta rehusándose a salir.
-Las dos líneas de sangre están corrompidas, si no te alejas harán los mismo contigo, te bañaras en su sangre maldita, ha-Devoró mis labios en un beso rudo, podía sentir sus labios fríos como un témpano de hielo moviéndose contra los míos.
-Déjame-Las lágrimas se precipitaron a mis mejillas, perdiéndose con las gotas de lluvia. Soltó su agarre y se alejó en un segundo de mi. Me quedé un momento en esa posición esperando que mi agresor diera la cara, más no había emitido ni un sonido desde que me soltó. La furia y el miedo embriagaron mi interior, impidiendo pensar en otra cosa. Gire sobre mis talones para encararlo, más no había ni rastro de él.
Aun con miedo intente alejarme del lugar, con las piernas temblorosas y la respiración errática daba pequeños pasos hacia atrás, girando la cara en todas las direcciones a cada segundo.
-Alisha-Volví a escuchar su llamado.
-Querida no te preocupes, yo no te voy a romper-Su voz resonó en mi cabeza, cada palabra que emitía se quedaba grabada en ella.
El sonido de la tierra crujir me alerto, más con el pánico a flor de piel solo pude dar un salto en mi lugar. Después de eso solo el sonido de la lluvia cayendo acompañado del latir de mi corazón que resonaba como las enormes campañas que marcaban la hora. Junte mis manos hasta mi pecho intentando sentirse más protegida. De pronto algo se enroscó en mi tobillo, jalándome y haciéndome caer.
-AHHH-grité aterrada, mientras lo que parecía ser tallos de rosas me arrastraban por el jardín, mis unas se aferraban a el suelo, sin ningún resultado, estaba siendo arrastrada hasta un inmenso rosal rojo, las lágrimas fluían sin cesar, mientras era rasgada por las espinas, que se clavaban en mis ropas, dejando hilos rojos, fui soltada cuando me encontraba ya cubierta de esa plata.
-Ellos lo harán por mí-Su tono fue frío.
El tallo se soltó de tobillo, dejándome tirada y herida en ese lugar, mientras el sonido de pisadas se aproximaba. ¿Es así cómo voy a morir? ¿No volveré a ver a Maxim o a Lúa? ¿Es así mi destino? ¿qué he hecho para merecerlo?, detuve esos pensamientos al sentir una mano apretando mi muñeca manchada de hierbas, sangre y barro.
-¡SUELTAME!-Gritó sollozando, mientras cerraba mis ojos.
-¡¿Alisha?!-Pronunció una voz consternada.
-¿F-Finn?-Abrí los ojos intentando divisarlo.
-Sí, ¿qué haces ahí? ven te ayudare a salir-Su voz envió a mi cuerpo un poco de calma y después de lo que para mí había parecido horas pude respirar.
Movió las ramas e hizo espacio para sacarme, teniendo cuidado de no lastimarme más. Aun me preguntaba qué es lo que había pasado hace un momento, esperaba que todo fuera una pesadilla, más los rasguños en mi cuerpo me recordaban que no era así.
-¿Y bien?¿me dirás qué te ha ocurrido?-Su expresión seria me trajo a la realidad.
-A-algo me arrastró hasta allí-Tirite de frío, la lluvia cada vez era más fuerte.
-Ven vamos adentro-Ofreció su mano y lo seguí, hasta ahora veo que en realidad me había alejado bastante.
-Es imposible que algo te arrastrara, pero me preocupas, hace solo un momento tenías el porte de un león y ahora más pareces un ratón asustado-Señalo.
-¿Ha visto lo ocurrido?-Si era así talvez me ayudara a encontrar al responsable.
-Sí, esas damas noble fueron muy lejos contigo, pensaba interferir pero después lo manejaste todo tu sola, me sorprendiste-Hablo con una pequeña sonrisa floreciendo en sus labios.
-No debieron haber dicho aquello-Aún recordaba con repudio sus palabras.
-La sociedad suele ser muy dura con aquellos que son diferentes a ellos-Susurro, más pareciera como si esas palabras fueran para el mismo.
-¿Qué?-Cuestione aun sin comprender.
-El mundo no es un lecho de rosas-Me miró con una sonrisa aún más grande pero en su pupilas sólo se podía ver oscuridad.
-Lo comprendo...-Fui interrumpida abruptamente por él.
-NO, aun no lo hace-Volvió su mirada al frente y siguió caminando, me apresure a seguirle el paso.
-Lady alisha, me gustaría hacerle una pintura-Habló una vez que estaba a su lado.
-¿A mí?-Me sorprendí por aquello.
-Con su hija por supuesto, sabe soy bueno con los retratos, le aseguro que el suyo será hermoso, plasmare en él su esencia-Por primera vez desde que lo había conocido sonrió con sinceridad.
-Claro la esperare ansiosa-Acepte, deseaba conocerlo más, tal vez no es como dicen los rumores, después de todo él me ha ayudado en el jardín.
/**El que calumniare o injuriare al Rey o a cualquiera de sus ascendientes o descendientes\, a la Reina consorte o al consorte de la Reina\, al Regente o a algún miembro de la Regencia\, o al Príncipe heredero de la Corona\, será castigado con la pena de prisión de seis meses a dos años*/
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