Capítulo 13 -Reglas(No indagues más de lo debido [Primera parte])4/7-

Dentro de mi profundo corazón,

parece que no logró esta pesadilla vencer,

a salvo me creí de esta soledad...

pero el dolor me invadió por doquier.

¿Por qué no puedo olvidar ese sentir?

las caricias que me hacían sonreír,

no son más que recuerdos...

las agonías en mi alma no me dejan descansar.

De ti jamás me podré olvidar,

si nos volvemos a encontrar,

puede que nuestro destino llegue a cambiar...

pero ya no puedo regresar,

en mis pecados me ahogare.

Hasta que logre encontrar la paz,

ahora en esta oscuridad me he sentido a salvo,

mi mirada de bondad...

ha sido dominada por la maldad.

Son dos latidos de un solo ser,

que no puede ver más que su reflejo ver,

un mismo origen, más no el mismo ser,

aunque mis esperanzas hayan muerto,

ya no podré ver la luz de nuevo.

-Adelante-Habló su majestad con su ya habitual voz fría.

Sus cabellos negros cayendo con gracias a los costados de su rostro, mientras él permanecía sentado tras su escritorio, con esa aura imponente y poderosa, igual que un león, majestuoso, elegante y fuerte, cada vez que lo veía no podía despegar mi vista de él, a pesar que él me haya lastimado, mi corazón sigue palpitando por él.

-Saludos su majestad, Maxim Nightmare el corazón de Stellae-Di una reverencia.

-¿Qué asuntos tienes que tratar conmigo?-Su mirada se apartó de mí y regreso a los papeles que tenía en sus manos.

-Es sobre...la guerra con Luce procul ¿Es cierto que usted mismo comandara en las primeras filas?-Pregunte con algo de temor.

El tiempo había pasado desde la coronación de Maxim, Thanatos me aconsejo ser obediente, y así las cosas naturalmente volverían a la normalidad, pero la ansiedad me invadía, sentía que a cada segundo él se distanciaba más de mí, y solo he llegado a preguntarme todo este tiempo ¿qué he hecho mal?, mi interacción es casi nula, aún más ahora, desde hace años el país ha sido el blanco de varios reinos, al borde de la guerra, y ese momento al fin llegó, el reino de Luce procul nos la ha declarado, sin los recurso suficientes no tendremos oportunidad, así que hace dos meses los hombres del reino comenzaron a ser entrenados para luchar, en el palacio las cosas no iban mucho mejor, todos corrían de un lado a otro planeando tácticas de batalla , preparando suministros, armas, estableciendo tratados para hacer alianzas con otros reinos.

Luce procul  era un fuerte enemigo, repleto de historias de sus héroes más fuertes, así como su astucia, era como entrar a pelear con una poderosa serpiente, donde solo tienes dos opciones matar o ser mordidos por sus colmillos y ser estrangulado hasta ser engullido. Así que todos estaban haciendo lo mejor que podían, el desconocido futuro me provocaba un nudo en el pecho, el que pudiera perder a Maxim en batalla, era una terrible agonía.

-Así es, yo las dirigiré en la batalla, no hay nadie más capacitado para ello, tu sabes que el reino hace décadas que se está sumiendo en la ruina-Hablaba mientras extendía una un par de pergaminos, que marcaban las regiones del continente.

-Quiero ir contigo-Le rogué con la cabeza baja mientras apretaba mi vestido, intentando contener mis nervios.

-¿De que estas hablando para que me servirías haya? no quiero a una mujer débil que llore a cada segundo en el campo de batalla-Me miro de pies a cabeza mientras lucía una sonrisa irónica.

-Pauli por favor convéncelo, yo podría ayudar en el área médica, Thanatos me ha enseñado-Lo mire a los ojos, pidiendo su ayuda. Si bien, Thanatos había cumplido su palabra en ser mi "aliado "me había enseñado a comportarse adecuadamente, también se encargó de instruirme en la medicina, aunque solo había sido un poco.

Era increíble, casi no podía creer que él fuera un plebeyo, su porte grácil como una gacela, sus hábiles dedos que componen las melodías más hermosas, cualquiera que lo viera diría que nació en una cuna de oro, las mujeres de la corte y las sirvientas a menudo suspiraban por él, había dejado ya demasiados corazones rotos, a menudo me invadía la curiosidad así que una vez me anime a preguntar, a lo que él solo respondió "no es bueno seguir cometiendo los errores del pasado" mientras mostraba una sonrisa melancólica.

-Alisha veras...la sangre será regalada cruelmente, no hay ni una pizca de compasión para nadie, solo eso encontrarás en el campo de batalla, eres demasiado inocente para presenciar esas atrocidades, además ninguna mujer tiene permitido el acceso a ese lugar, siento decirlo, pero es como dijo su majestad-Intento encontrar las palabras adecuadas, y darme un tono tranquilo, pero sus ojos reflejaban preocupación.

-¿Tú también crees que soy un estorbo?-Pregunte irritada, estaba cansada de ser alguien insignificante, incluso los demás repararían mil veces más en las pinturas que en mí.

-No, no es solo que...el protegerte sería un impedimento para realizar nuestro cometido-Bajo la cabeza apenada, y entonces comprendí que me había excedido, estaba haciendo una rabieta igual que un infante.

-E-entiendo, Maxim ¿podría hablar contigo a solas?-Lo conserve expectante, a lo que él solo asintió.

-Con permiso entonces-Se despidió el primer ministro con una reverencia, y finalmente salió del despacho.

-¿En verdad tienes que ir?-Me acerque hasta quedar a solo unos pasos de él.

-¿Qué acaso quieres que nos maten a todos?-Hablo mientras me lanzaba una dura mirada.

-NO-Asegure lo más fuerte que pude, yo no deseaba la caída del reino, si eso sucedía todos acabaríamos muertos o como botín de guerra, o bueno al menos eso decían en el pueblo.

-¿Entonces? no veo porque persistas tanto en este asunto-respondió tajante.

-Disculpe su majestad-Mis lágrimas amenazaban con salir, me sentía tonta y egoísta, si eso era.. egoísmo al desear que él se quedara cuando tantas familias del reino perderían a su familiares por culpa de esta guerra, por culpa de Luce Procul.

Mis expresión fue de total asombro al sentir sus dedos levantando mi mentón, conectando su mirada con la mía, con su pulgar delineo mis labios, podía sentir su cálido aliento en ellos, su tersa piel acercarse a la mía, sus ojos por un segundo mostraron una llama de pasión, aquella mirada que tanto anhelaba, sin embargo me pronto se alejó y yo...bueno regrese a la realidad.

-¿Majestad?-Me acerque de nuevo a él a paso lento, mientras acercaba mi mano para poder tocarlo, parecía tan cercano pero a la vez tan distante.

-No es nada, puedes retirarte-Me interrumpió con aquel desinterés en su voz.

-Si-Apenas y mis labios pudieron pronunciarlo, mientras retrocedía mi movimiento, y me daba media vuelta dispuesta a salir los más rápido que mis piernas me permitirán.

-¿Alisha?-Me llamó aquella varonil y melódica voz.

-¡Thanatos!-Me detuve de inmediato al ver aquellos característicos cabellos blancos, resplandeciendo gracias a los rayos de sol, que le llegaban a través del jardín de rosas, su lugar favorito.

-¿Estas bien?-Me preguntó con su expresión gentil.

-Yo...no lo sé-Confesé.

-¿Te importaría tomar un poco de té conmigo?-Cambió el tema, solo pude asentir en respuesta, mientras lo seguía hasta una de las mesitas que estaban acomodadas en el jardín con un mantel blanco con detalles dorados y el juego de té de porcelana que contenía el líquido aromático.

-Supongo que ya te enteraste de la guerra-Afirmó mientras me servía una ración de té y la colocaba al frente. La tomé entre mis manos y las lleve hasta mi boca degustando el sabor, Thanatos tenía gran conocimiento en lo que respecta a la herbolaria, así que era lógico que aquel te fuera exquisito.

-Si eres lo suficientemente inteligente huiras de aquí-Su rostro ni siquiera cambio cuando pronunció aquello es como si estuviera diciendo lo más normal del mundo.

-¿QUÉ?-Me levanté sobresaltada tirando a mi paso el té sobre mis faldas.

-Como lo has oído, Stellae no tiene muchas posibilidades de ganar, no tiene aliados poderosos como ellos-Sabía perfectamente a lo que el se refería, pero me negaba a salir de esta lugar, por Maxim, por Lua por ellos es que sigo en pie.

Se levantó de su asiento y se acercó a mí, sacó un pañuelo de su bolsillo y comenzó a limpiar los restos del líquido.

-Lo se pero, si tenemos fe...-Mis manos temblaban de su pensar en ello, sin embargo me estremecí aun más al ver que el se levantaba de un salto y tomaba mis manos entre las suyas.

-Ja, fe...como si eso sirviera de algo-Escupió esa palabra como si fuera veneno, mientras miraba sus manos.

-No entiendo-Pregunte con temor.

-Lo que nos salvan son nuestras acciones, ahora, elige Alisha entre "morir o vivir"-Su mirada perforó la mía, por primera vez me sentí débil frente a él.

Soltó su agarre y sus manos se dirigieron frenéticamente a su cabello lo apretó con fuerza, para después darme la espalda y perderse por los extensos jardines, sin mencionar nada más.

descargar

¿Te gustó esta historia? Descarga la APP para mantener tu historial de lectura
descargar

Beneficios

Nuevos usuarios que descargaron la APP, pueden leer hasta 10 capítulos gratis

Recibir
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play