Capítulo 14-Reglas(No indagues más de lo debido [Segunda parte])4/7-

[Hace ya algún tiempo,

hubo un reino, su nombre ya olvidado...

pero, sus pecados no han borrado

cuenta una leyenda...

que una bella dama, conjuro en una noche de luna llena

sellando su alma, por su sueño realizar,

ella deseo ser madre, y sus anhelos cumplió.

Más la vida en sus entrañas era oscura y espesa,

nació un niño, de sangre maldita, que profanaba las almas,

y así el miedo que infundía se esparció igual que la lluvia de verano,

 la madre lloró mientras lo abandonaba al pie de la montaña,

aquel niño, aquel hijo de las tinieblas...]

El cielo se encontraba infestado de nubes grises, al parecer los dioses no sonreían hoy, no cuando las banderas rojas se alzaban con imponencia, y los miles de soldados marchaban a la frontera, con sus espadas en mano.

-Las tropas ya han partido madam-Me informo Clarisse mientras observaba por las ventana los últimos soldados pasar por el portón. Me había despedido de Maxim y Pauli, deseándoles lo mejor desde el fondo de mi corazón, aún las palabras de ese día resonaban en mi cabeza y me impedían pensar con claridad.

-Gracias, puedes retirarte-Regrese al lado de la cuna de Lúa, observando sus blancos cabellos, y su pequeño pecho subir y bajar lentamente.

-Entendido, con su permiso-Salió sin decir más, al inicio creí que podríamos llevarnos bien, ser amigas, confidentes, pero ahora me doy cuenta que no podrá ser, mi relación con ella no es mala, es más, a diferencia de los demás sirvientes nunca he escuchado que ella hable a mis espaldas, sin embargo solo se limita a hacer su trabajo, no interactuamos de forma más cercana.

-Mi pequeña, como desearía que mamá Kara te pudiera ver apuesto a que estaría realmente feliz, te amaría tanto como yo-Con mis manos acune sus mejillas, estaban más tibias de lo normal, y ha dormido todo el día, en ese momento entre en pánico.

Salí de la habitación corriendo mientras mi mirada buscaba a Thanatos, recorrí todo el lugar hasta que por fin lo encontré en el invernadero.

-THANATOS-Grite lo más fuerte que pude mientras llegaba hasta donde se encontraba.

-Alisha¡¿Qué pasa?! ¿Estás bien?-Me preguntó mientras corría a mi encuentro.

-Se trata de Lúa-Le informe con voz jadeante-Creo que ha enfermado-intente regular mi respiración. El solo asintió y seguí caminando hasta llegar a la habitación donde descansaba mi pequeña, la tomó en brazos y la examinó.

Los siguientes minutos fueron una ansiosa eternidad para mí, hasta que el la dejo en la cuna nuevamente.

-Parece ser solo un poco de fiebre, toma le darás de beber esto, dentro de unos días estará mejor-Me entregó un frasco con un extraño líquido marrón.

-Gracias-Me incline levemente.

-No es nada, siendo sincero me sobresalte mucho cuando te vi, estabas realmente pálida-Dio un fuerte suspiro.

-Mi abuela murió a causa de una extraña enfermedad, era la única familia que tenía-Susurre, mientras me pecho se estrujaba.

-Se lo que...-Se detuvo abruptamente.

-Tú también...-Mi mano intento tocar su hombro para brindarle consuelo, sin embargo pronto me evadió.

-Será mejor que me retire, tengo asuntos que atender-Salió en solo un segundo de la habitación.

Los días siguientes pasaron, como un frío viento lleno de agujas, esperaba noticias de la batalla, esperaba que la salud de Lúa mejorará, esperaba que Thanatos respondiera a mis preguntas, en conclusión mi vida era una constante espera, empezaba a pensar el error que cometo quedándome en un lugar donde no soy bien recibida, donde no tengo poder, donde no soy nadie, tal vez debería haber seguido el consejo que me dio el peli-blanco, huir antes que el reino sea tomado, pero en el fondo de mi corazón no podía hacerlo...no podía huir.

-"Así que su majestad" "Que desgracia" "después de tomar la corona" "¿qué diría su padre?" "yo escuche"-Había cientos de susurros que provenían del salón principal, era sin duda un alboroto.

Había sido llamada por Clarisse a este lugar, asegurándome que era urgente, así que me apresure a llegar, más ahora tengo la disyuntiva de entrar o no. Sin embargo, si es urgente no puedo hacer nada más, tome el pomo de la puerta y lo gire, el estrepitoso ruido de la puerta crujir alertó a todos los presentes, logrando dejar un incómodo silencio, mientras mis pasos resonaban en la habitación las miradas profundas, de odio, rencor, burla y desprecio no se hicieron esperar, claro todos los que estaban aquí reunidos eran nobles o mercaderes adinerados, entonces el anterior silencio fue reemplazado por la voz del segundo príncipe, Finn Nightmare.

Con cabellos negros que llegaban un poco más arriba de sus hombros y sus característicos ojos verdes, había competido con su majestad por el trono, fallando en su cometido, no sabía mucho de él solo que era 9 años mayor que Maxim.

-Le agradezco a todos los presentes por venir, como saben la situación con Luce Procul es muy delicada, por lo que su majestad decidió comandar las primeras filas, sin embargo esta mañana llegó un pergamino desde la frontera donde el primer ministro me informaba de la condición de su majestad Maxim, que fue herido en combate, me temo que su estado es muy grave, así que se ordenó la presencia de el medico real lo antes posible en la frontera-Informó con un tono frío, conservando su porte recto y elegante.

Mi pecho se estrujo y ya sentía las lágrimas acumularse en mis ojos, sin embargo las reprimí no podía llorar delante de todas estas personas, mi mente se quedó en blanco, y a pesar de ver las bocas moverse de los demás, no escuchaba nada, apreté mis manos y di media vuelta dispuesta a retirarse, salí del salón sin importarme lo que dijeran los demás, a estas alturas ya no valía la pena esforzarme por mostrar una buena actitud.

Mis piernas comenzaron a fallarme cuando atravesaba un pasillo, y colapse en el suelo alfombrado, con mis manos cubrí mi rostro mientras las lágrimas salían, podía sentir todo mi cuerpo temblar, y mi pecho desgarrarse.

Luchaba por secar las lágrimas que se hallaban esparcidas por todo mi rostro, mas solo lograba que volvieran a presentarse y a cada segundo con más fuerza, me sentía rota, sin nada igual de vacía que cuando mamá Kara murió, a pesar de ser medio día solo podía sentir frío y oscuridad por todos lados, me sentía indefensa ¿no sería mejor morir? ¿Acabar con todo esto? si él no está yo...si el ya no está en este mundo no sería mejor que yo tampoco lo este, porque yo jure acompañarlo por toda la eternidad, mi vida es para él, sin él no puedo respirar, me siento sola, débil.

-Esa postura no es propia de una dama-Escuche a esa fría voz formular.

Me tense con ese acto y proseguí a levantar mi rostro, al verlo frente a mí solo pude mostrar una mueca de sorpresa.

Sus ojos verdes me mostraron compasión, se inclinó a mi altura y sacó un pañuelo de su bolsillo, para ofrecermelo.

-Tome-Me instó a tomarlo, y así lo hice con él limpie los bordes de mis ojos, mis sollozos se hicieron menos audibles.

-Le agradezco, su alteza Finn-Baje mi cabeza mostrando mis respetos.

-No es nada, la noticia le afectó más de lo que creí-Me extendió la mano, ayudándome a levantarme.

-Usted es consciente de la relación que sostengo con él, así que no tengo nada que explicar-Tome una exhalación y me volví indiferente a sus palabras.

-Sí, lamento lo sucedido-Habló mientras me observaba.

-Por favor no mienta-Mi tono se volvió venenoso, en el fondo de mi mente me decía que era malo comportarme así, pero, apenas y me podía controlar.

-No es una mentira, lamento que usted tenga que llorar por él-Sus ojos no mostraban ni un atisbo de falsedad.

-Sé que la relación entre ustedes nunca fue buena-Me dispuse a irme, sin embargo a solo unos pasos el me intercepto.

-Te equivocas-Su rostro permaneció serio.

-¿Qué?-Pregunte más para mí que para él, no entendía ellos siempre se han odiado eso era lo que todos decía.

-Te equivocas, hubo una época en la que ambos éramos muy unidos, sin embargo....-Sus ojos reflejaron melancolía y su expresión se relajó.

-Eso ya no importa, no ahora que él se debate entre la vida y la muerte-Mencione tajante.

-Tú...te pareces tanto a ella...si tan solo...-Se acercó hasta llegar a solo un paso de mí y tomo un mechón de mi cabello entre sus dedos, su mirada no se apartó de la mía, sin embargo sabía que en su mirada no estaba yo, él no me veía a mí.

-Discúlpeme pero me debo retirar-Me aleje y di una reverencia.

-Si también disculpe mi descortesía-Copio mi acto y posteriormente cada uno tomó un rumbo diferente.

Estaba frente a las inmensas puertas del palacio, viendo como Thanatos se montaba en su caballo junto con otros médicos, a punto de partir a la frontera del reino.

-Por favor cuida bien de él-Tomé su mano entre las mías, mientras trataba de transmitirle el dolor que sentía.

-Haré todo lo que esté en mis manos-Me dio una sonrisa lastimera.

-Gracias y...por favor tu también cuídate-Hable mientras soltaba su cálida mano.

-Lo hare, bueno es hora de irme, adiós-Se despidió y dio una patada al costado del animal para que este avanzara con velocidad.

-Adiós-Pronuncie con las pocas fuerzas que me quedaban.

La noche había caído desde hace buen rato, sin embargo no podía dormir, Lúa se retorcía y lloraba, además que su temperatura estaba más alta, temblaba entre mis brazos y mi desesperación solo aumentaba.

-CLARISSE, por favor trae un médico-Le ordene, mientras mecía mi pequeña peliblanca entre mis brazos, intentando silenciarla, sin ningún resultado.

-Madame, me temo que los todos los médicos se hallan en la frontera-Me informo entre jadeos, había estado de un lado a otro poniendo compresas frías en la frente de la bebé.

-Por favor ayúdame...por favor, te lo ruego-Las lágrimas se desbordaron de mis ojos, y mis palabras salían temblorosas y apenas audibles.

-Madame ya he hecho todo lo que puedo, m-me temo que esto sea más complicado que una simple fiebre-Se inclinó dándome una negativa.

-NO, NO MI HIJA, NO ELLA, YA NO..POR FAVOR DIOS, POR FAVOR...YA NO MÁS-Grite con todas mis fuerzas, tal vez así los dioses escucharan mis ruegos, tal vez así me permitirían un milagro, ¿Es que acaso no merezco la felicidad?¿Es que es mi destino perder a aquellos que amo?¿tan poco valgo?.

-M-madame-Llamó intentando calmarme.

Tome una capa de piel del armario y la abroche, mientras arropaba a la niña entre mis brazos.

-¿A dónde va?-Preguntó sobresaltada.

-A cualquier lugar donde salven a mi pequeña-Le informe mientras salía de mi habitación.

-Madame por favor, no puede, espere hasta el amanecer-Me siguió por el lugar.

-¿Esperar?-Pregunté mientras me detenía frente a los grandes ventanales que mostraban la luna, sin embargo esta era una especial, de color carmín tan único y hermoso.

-Sí, es todavía de noche y me temo que...-Sus manos temblaban mientras formulaba esas palabras.

-CALLATE, CALLATE, TU NO SABES NADA, NO ERES MÁS QUE UNA ESTÚPIDA SIRVIENTA-Me gire mientras le daba una bofetada que la dejó en el suelo. No repare más en ella y seguí corriendo.

-NO PERDERÉ A NADIE MÁS, NO LO haré...-Me afirmaba a mí misma mientras atravesaba el oscuro bosque.

Mis piernas dolían y me sentía desubicada, no veía nada más que los árboles siendo reflejados por ese brillo rojo de la noche, el viento mecía sus ramas y crujían aún más a mi paso, los sollozos de Lúa hacían eco por todo el bosque, y mis lágrimas se desbordaron frenéticamente.

Seguí corriendo hasta que pude vislumbrar una luz próxima, la esperanza brotó de mi pecho, apreté a mi bebé más contra mi pecho, y apresure mi paso.

Llegue al lugar de donde provenía la iluminación, un extraño pasadizo, con una cueva dentro y un estanque el centro, frente a él un hombre de cabellos azabache y ojos de mismo tono, de al parecer ya bien entrada la veintena, portaba un traje negro con una capa roja con el borde dorado, mientras su pecho era adornado con medallas.

-Por favor no me hagas esperar-Hablo con una voz suave.

-Disculpe por favor ayudeme mi...-Fui interrumpida por el.

-¿Hija?, está infectada con MALARIA, es una enfermedad mortal, me temo que no le queda mucho tiempo, una hora o dos a lo mucho, es increíble que tan débil son los humanos-Habla divertido.

-Así es, entonces mi pequeña...-Mi cuerpo se estremeció al analizar mis palabras.

-Vamos, no todo está perdido-Sus ojos sobre mi enviaron una corriente eléctrica en mi cuerpo, el temor se propagó.

-¿Qué?-Mi mirada se encontró con la suya.

-Yo puedo cumplir lo que tu desees, a cambio tú me darás algo de igual valor-Sus ojos transmitían una rara frialdad.

-¿Quién es usted?-Me invadió la curiosidad.

-¿Eso importa? a decir verdad tu situación me es interesante, hay muchos secretos a tu alrededor, procura no ahogarte entre ellos, cuando las verdades se ocultan mucho tiempo pueden ser el peor veneno, uno que jamas lograras sacar de tus venas-Me advirtió.

-¿De qué habla?-Cuestione.

-De tu situación claro, oh, prefieres quedar como una frágil ave en la ignorancia, sin duda alguna eso aumentará tu tiempo de vida, oh pero me estoy saliendo del tema, este es el trato, yo salvo a tu hija y tú a cambio me darás....-Me instó a responder.

-¿Qué es lo que quieres?-No sabía el terreno que estaba pisando.

-Vamos preciosa, sorpréndeme, dame una buena oferta, no he tenido una en mucho tiempo, has que el éxtasis me embriague-Me pidió haciendo con algo de aburrimiento.

-¿En verdad cumplirás tu palabra? ni siquiera te conozco-Era extraño, parecía un noble,¿ sin embargo que haría uno en medio de la madrugada, en un lugar como este?

-No necesitas hacerlo, será lo mejor para ti. En cuanto al trato te juro que lo cumpliré, al igual que tú-Explico, mientras su expresión se volvió oscura y juraría que la habitación se enfriaba aún más.

-Bien yo te ofrezco mi...mi libertad-Sentencie, era lo único con lo que contaba con el suficiente valor, perdón mamá Kara, tu dijiste que nadie te podía quitar la libertad pero ahora yo la he vendido.

-JAJAJJAJA, eso es querida, ufff ¡mi pecho no deja de latir! ¡Mira mis manos están temblando! sin duda alguna tu oferta me satisface-Estaba absorto en ello.

-Pero también quiero saber sobre mis padres-Intervenir sacando de su ensimismamiento.

-Muy bien, creo que puedo hacerlo después de todo tu alma será mía para toda la eternidad, ahora acércate-Me llamo.

-El apellido de la familia de tu padre es Voclain, y el de tu madre es Darzi eso es todo lo que debes saber-Me susurro al oído, con su aliento frío.

-¿QUÉ? ESPERA-Intente detenerlo pero solo logre rasgar mi mano con una de sus medallas, la sangre brotó en un santiamén y cayó al suelo, en ese momento un extraño circulo con diferentes figuras en el centro se formó por una extraña luz mientras era rodeada, ese hombre desapareció. Mi mente se quedó en blanco, ni podía mover ni un musculo, era como si algo me apresara. Cuando el extraño círculo desapareció también lo hizo mi herida.

Observe a Lúa, revise su temperatura con mis manos, y la fiebre ya casi no se podía percibir, su respiración era regular y ya no temblaba, decidí salir del lugar.

Seguí caminando hasta llegar a mi habitación, coloque a mi pequeña en la cuna, posteriormente me dirigí a mi cama y me envolví entre las suaves y cálidas sábanas, mi cabeza dolía un poco, sólo recuerdo haber entrado al bosque y salir con mi bebé ya sana, además de una voz susurrar me los apellidos de mis padres, era extraño aun cuando lo recordaba sentía un inexplicable frío,  tal vez me habré golpeado con algo, pero bueno lo que importa es que ella ya está a salvo.

Pronto descubriría que era un error buscar la verdad más allá de las cosas, por que toda mentira dulce tiene dentro una cruel verdad.

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Amy

Amy

Todos alimentaron a ese ser maligno

2022-12-02

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