『Capítulo 3』

El astro rey se ocultara bajo la oscuridad,

la pluma que cayó los quemara,

creando el rojo fatal, así ya nunca más olvidarán,

el cruel destino hablara, creando una melodía sin final.

Unidos están pasado y presente,

por más que lo intentes nada se puede borrar,

y tarde o temprano tu falta pagaras...

sufriendo, pensando, solo culpándote.

✽◈◈◈◈◈◈◈◈◈◈✽

Aun con esas palabras en mi cabeza, regrese a casa, contándole toda a mi nana, más reacciono de una forma que no esperaba.

-No le volverás a ver- El tono tajante salió de sus labios resecos .

-¿A que te refieres?- En mi interior estaba deseando haber escuchado esto mal.

-Hablo de ese hombre que viste en el bosque- Su expresión seria desecho toda duda.

-Pero a mi me agrada, me niego- Intente protestar.

-Alisha- Expresó con voz severa.

-¿Por qué?, es agradable, un caballero, sensat...- Me callé de inmediato cuando se levantó de golpe y me dirijo una mirada fría.

-He dicho que NO, ¿entendiste?- Yo solo logré asentir torpemente, nunca había visto a mamá Kara tan enojada.

Sin embargo esta vez no puedo seguir siendo obediente, no cuando siento que ha pasado una eternidad desde que lo vi.

Con esos pensamientos rondando mi mente, llego la noche y el sueño me invadió.

✽◈◈◈◈◈◈◈◈◈◈✽

Diversas imágenes e incluso voces nadaron en mi mente, como un eco lejano. Cuando abrí lentamente mis ojos la vista no era nada agradable y el ambiente por algún motivo lograba mantenerme en alerta.

Me encontraba en lo que parecía ser el bosque, iluminado con la luz de la luna sangrienta, sumido en la siniestra oscuridad, cuando baje mi mirada, mis ropas estaban cubiertas de sangre, todo mi cuerpo temblaba.

¿Cómo es que llegué aquí?, no lo sé, pero por alguna razón no dejaba de correr, mientras que con mis manos trataba de abrirme paso entre los espesos rosales, que con el contacto con las espinas me provocan cortes y se llevaban gotas de sangre, podía ver mi aliento gracias al intenso frió de la noche. No sabía de qué estaba huyendo pero mi instinto actuó de inmediato.

-CORRE, yo los distraeré- Se escuchó a la distancia la voz entrecortada de un hombre. Gire mi cabeza e intente enfocar mi vista en este, la figura que me había gritado se encontraba ya a varios metros de mí, dio la vuelta para después tomar las riendas del caballo que montaba, las ajito y dio una patada en el costado del animal.

Volví mi atención en el camino que intentaba abrir, mi respiración era agitada, mientras tanto  mi corazón parecía que en cualquier momento se saldría del pecho, moviendo mis piernas tan rápido como podía seguir por el lugar, entonces sentí un pequeño tirón de mi capa, me esperaba lo peor, el miedo me invadía, así que trate de ignorarlo, de nuevo otro tirón, enfoque mi vista a la persona que lo estaba haciendo, se trataba de una pequeña niña de no más de 4 años, dando exhalaciones fuertes, no podía vislumbrar por completo su apariencia debido a la poca luz.

-Tengo miedo- Salió de sus pequeños y temblorosos labios como un suspiro.

-Lo sé- traté de calmarla -pero no podemos seguir así, CORRE- no podíamos detenernos, por alguna razón mi cuerpo no me lo permitía.

De pronto a mis oídos llegó un sonido nada agradable, que logro que se me helara la sangre, y comenzara a temblar de miedo, se trataba de múltiples y potentes ladridos, que venían a una velocidad alarmante -PERROS DE CAZA- esas palabras taladraron mis pensamientos.

-Vienen por nosotras-mencionó la niña, con su mano temblorosa tomo la mía- tengo mucho miedo -volvió su vista hacia mí, fue en ese momento cuando pude apreciar esos dos hermosos rubíes, en los cuales se reflejaba la desesperación y el terror.

-Resiste ya casi llegamos-la tomé en brazos y apresure mi paso, teníamos que salir de este lugar a toda costa. Ella volteo en dirección a los perros que nos seguían, solo que ahora podía escuchar también como los cascos de los cabellos chocaban contra la tierra, apostaría a que eran cientos.

-Él nos está alcanzando- me susurro al oído con su gélido aliento.

-No voltees-la abrace, como si mi vida dependiera de ello, ella hizo lo mismo, con sus pequeños bracitos rodeó mi cuello y escondió su cara entre mi cabello.

-SE ACERCAN-Dio un grito de desesperación, y su pequeño cuerpo se estremeció.

Intente correr más rápido por entre los espesos árboles, en mi campo de visión se reflejó un enorme lago, el cual por algún motivo me traía un sentimiento de nostalgia, no teníamos otra alternativa que cruzarlo, me sumergí en el.

El agua congelada me llego al cuello, igualando al sentir de mil agujas clavarse en mi piel, el hormigueo me hizo demorar los movimientos, luchando por cruzar y mantener a la pequeña en la superficie, no deseo que ella sienta este suplicio, con ayuda de mis pies me busque llegar a la orilla, ya ni siquiera sentía mis piernas, además los ladridos se hicieron más cercanos, gire mi rostro en su dirección, con la sorpresa en mi rostro mire a los perros llegar a la orilla a punto de entrar en el lago, regrese mi mirada hacia el otro externo, tomé impulso para seguir nadando, hasta que logramos salir del agua, sin embargo esto no terminaba aquí, seguí corriendo.

-ESTÁN DETRÁS DE NOSOTROS- gritó la niña, en efecto podía sentir a estas bestias aproximarse feroces y hambrientos, uno tras otro abalanzándose en nuestra dirección mostrando sus afilados dientes hasta que...

-AHHHHHHHHHHHHH-no pude evitar gritar, cuando uno de ellos me atacó, desgarrando mi pierna y abriendo un rió de sangre a su paso.

✽◈◈◈◈◈◈◈◈◈◈✽

Desperté con el rostro empapado de sudor frió y mi corazón resonando como un tambor.

-Q-Qué fue eso-me cuestioné a mí misma, no recordaba nada de lo que había soñado, pero sé que no fue nada agradable.

-Una pesadilla.-Susurre esto último con pesar.

Los días siguientes transcurrieron tranquilos, trayendo consigo el verano, y más encuentros establecidos con Maxim, cada uno de ellos me dejaba aún más segura de mi decisión. Y como otro de tantos, ambos llegamos  al punto de encuentro.

Ahí estaba él, en medio de la plaza central, abriéndose paso entre la multitud, con su postura recta y elegante, en cuanto nuestras miradas se encontraron en su rostro se formo una sonrisa, que me arranco un suspiro y latidos frenéticos.

"LO PROHIBIDO ES LO MAS DESEADO"

La tentación nos atrae y vence nuestra voluntad,  estos sentimientos nos hacen entorpecer, que una vez frente a nosotros crea la euforia, el deseo, la satisfacción y el placer nos nubla la vista y tarde o temprano nos arrepentiremos de haber elegido, porque todo tiene un precio.

Y pagaremos con lágrimas de sangre.

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