Lo suficientemente elegante y etéreas como para cautivarnos en un segundo,
nos envuelven y junto a ellas el tiempo parece detenerse,
más, cariño mío ten cuidado al tratarlas que el día menos esperado,
podrán dañarte, y te juro será también...
en solo un segundo que ellas logren destrozarte,
sublimes y magnificas siguen así al estar cubiertas de sangre.
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Había decidido aclarar mi mente, despejar todos estos recuerdos dolorosos.
Olvidar todo...como desearía que fuera posible, las burlas, humillaciones, desprecios, miradas de odio que son dirigidas hacia mí. De verdad desearía volver a mi hogar, a los inmensos prados, ver las estaciones pasar con tranquilidad, disfrutar la primavera que cubre todo de vegetación, el verano que trae el calor, los días soleados en los que me bañaba en el lago, el otoño con sus colores naranjas y el crujir de las hojas bajo mis pies, invierno con su espeso y frío glaciar que cubre cualquier lugar, con su blanca nieve.
Deje eso de lado al captar el hermoso sonido, las notas bailaban con el fluir del viento, dejándote cautivado, sin previo aviso mis pies se movieron del suelo y buscaron de dónde provenía, las notas al igual que mis pasos fluían cada vez más rápido, hasta el punto en el que me encontraba corriendo.
Me detuve justo frente de un quiosco, adornado con rosas, de un cautivante color carmín, pero eso no era todo, había una persona ahí, tocando el violín con una maestría impresionante, su respiración era agitada y sus mejillas estaban sonrojadas, sus avilés dedos marcaban las notas en solo segundos, para mí me era imposible seguirle el ritmo, era elegante y al mismo tiempo revitalizante, causaba una extraña emoción en mi pecho que ninguna otra cosa ha logrado hacer.
-¿No me agradecerá por la música mi lady?-Enunció una profunda y sensual voz.
Al instante me di cuenta de mi error, solo había segundo mi instinto y me deje llevar hasta acabar aquí, sin decir ni una sola palabra fue realmente descortés de mi parte.
-Discúlpeme, umm, es en verdad un gran músico he quedado cautivada con el sonido-Me incline ligeramente, tratando de evitar la vergüenza de verlo a la cara.
-¿Es así?-Dejo de tocar y me dirigió una mirada interrogante.
-Sí, es magnífico-Hable con profunda sinceridad.
-¿la música? O ¿yo?-Dejo el instrumento a un lado y se acercó.
-¡¿Q-qué?!-Exclame como un ganso a punto de morir.
-Como lo escucho, por favor acláreme esa duda...sabe debería de aprender a hablar correctamente-Se expresión se tornó seria.
-Umm yo...-Con mis manos apreté mi falda, me sentía como cuando niña cuando mi abuela me regañaba.
-Yo creo que está dando lo mejor de sí, solo siga mi consejo, le aseguro que todo irá mejor si lo hace, sé que no es fácil acostumbrarse a este tipo de ambiente, pero si es usted estoy seguro que lo lograra-Su semblante se relajó y me dio una sonrisa gentil.
-Gracias...disculpe si soy descortés pero...¿quién es usted?-Mis mejillas aún seguían teñidas de carmín.
-Mi nombre es Thanatos, soy el nuevo médico real-Dio una reverencia.
-Oh ya veo, y también ¿cómo es que usted sabe lo difícil que es acostumbrarse a este tipo de ambiente?¿es un noble?-No sabía su procedencia, la mayoría de las personas aquí me trataban mal o me ignoraban.
-Oh no, yo solo soy un plebeyo que llegó a este palacio por azares del destino-Movió su mano de un lado a otro restándole importancia.
-Entonces es similar a mi situación-Afirme.
-Si he escuchado de usted, en tan solo unas horas ya sé cómo llego aquí, los rumores vuelan-Mostró una sonrisa ladina.
-Umm ¿qué rumores?-La curiosidad me invadió.
-¿en verdad quiere escucharlos?-Me miro extrañado.
-No-Baje mi rostro al ver mi error, nadie quiere escuchar cómo hablan mal de ellos o cómo los miran, en el tiempo aquí he aprendido que las palabras solas son muy dolorosa.
-Lo imagine, mi lady...-Mostró una expresión de superioridad.
-¿Sí?-Respondí aun algo aturdida por la conversación.
-¿En verdad esta cómoda aquí?-Cuestiono, y sus ojos grises observaron los míos tratando de sacar la verdad.
-Bueno yo...-Las palabras se atoraron en mi garganta.
-Tampoco lo estoy, extraño mi tierra natal- Habló con un rastro de tristeza en sus ojos.
-Yo también...desearía regresar y que todo volviera a ser como antes- Me sincere.
-Pero las cosas cambian, ese es el ciclo, nada se quedará igual-Dio media vuelta y comenzó a andar.
-Tiene razón-Suspiré con resignación.
-Aunque...he escuchado que la mayoría de las personas aquí la repudian, no me parece correcto que solo juzguen a alguien por su apariencia o su estatus, así que a partir de ahora considéreme su aliado- Se detuvo justo antes de llegar a la pared que estaba cubierta con flores.
-¿Mi aliado?-Cuestione confundida.
-Así es, estaré ahí apoyando aunque sea solo un poco-Me observo.
-¿Qué lograría usted con ello?- Mi raciocinio se activó en ese momento.
-Vaya, veo que ha adquirido algo de astucia en este lugar-Hablo con sorna.
-Aún no ha respondido a mi pregunta-No iba a bajar mi guardia.
-Bueno, digamos que es una forma de sentirme cómodo aquí-Se encogió de hombros.
-¿Qué?-Ladee la cabeza confundida, aunque inmediatamente regrese a mi porte recto, si me vieran mis instructores así me reprenderá de inmediato.
-Como te dije, el dejar los actos de lado para solo juzgar lo demás va en contra de mi política-Explicó.
-Entonces, ¿puedo confiar en ti?-Le pregunté con algo de temor.
-Eso lo decidirá usted-Su mirada pasó de mi a el paisaje a nuestro alrededor.
-¿yo?-No comprendía.
-Solo usted puede decidir si me entregara su corazón o no-Se expresión gentil regreso, cerro sus ojos y exhalo un suspiro.
-¡¿De qué está hablando?!-Mi corazón parecía querer salirse de mi pecho.
-De si usted deposita sus esperanzas en mí por supuesto-En ese momento me sentí realmente tonta por haberlo malinterpretado.
Mientras me regañaba internamente, por mis pies paso algo peludo logrado dejarme un escalofrío recorriendo mi cuerpo.
-¡Aaa!, q-que es eso-Grite mientras sostenía mi pecho, ahora sí que mi corazón se saldría de mi cuerpo.
-Eso, ahh...es mi gatita se llama Mila-Afirmó tranquilo mientras se ponía de cuclillas para tomar al animal en sus brazo, lo acuno en ellos y lo acercó a su pecho mientras acariciaba su pelaje.
-¿Un gato?-Mire curiosa.
-Sí, ¿no es preciosa?-Pregunto y me miró expectante.
-Ahora que lo dice...si lo es -Respondí, con la verdad, me arrepiento ahora de haberme asustado de un ser tan lindo.
-¿Le gustan los animales?-Quería saber más de él.
-Si, a veces creo que son mejores que los humanos-Contestó sin apartar la mirada de Mila.
-¿eh?-Mi expresión cambió a una sorprendida.
-Ellos confiaran luego de un tiempo en ti, si los alimentas y amas, ellos te amaran, serán fieles hasta la muerte, a diferencia de los humanos, ellos no son pecadores como nosotros-Su expresión cambió a una sombría y por un momento sentí que el aire se había enfriado.
-Pecadores...-Repetí aquella palabra que me dejó helada.
-Sí, es lo que somos, nunca nos alcanzará el tiempo para expiarlos, eventualmente serán pasados a otros y el ciclo se repetirá-Sus ojos perdieron todo su brillo y Mila se zafo de su agarre en un salto.
-T-thanatos tú...-Mi voz temblorosa lo llamo.
-Ah lo siento me deje llevar, bueno dígame ¿le gustaría escuchar un poco más de música?-Cambió su expresión regresando a ser el mismo.
-Claro-Mi cuerpo se relajó y solo puede pensar en su agradable música.
-Bien...-Regresamos juntos al quiosco.
Aún no sabía que él se convertiría en una persona tan importante para mi, en más que mi aliado, en mi...confidente.
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