Aquellas falsas sonrisas,
cayeron con las máscaras,
se volvieron cenizas,
nos regresaron a la realidad con sus dagas.
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-¿Estas bien?-Cuestiono con Maxim con un tono preocupado.
Hoy como tantos otros días nos encontrábamos caminando por los alrededores, disfrutando de la compañía del otro, ya se había vuelto una costumbre, el tiempo pasó demasiado rápido, la primavera dio paso al verano y así al otoño.
Y en algún momento que ni siquiera podría especificar ambos nos enamoramos, tal vez fue su amabilidad, sus palabras reconfortantes, o su sola presencia lo que me había encantado, pero de algo estaba segura estos sentimientos jamás los olvidaría.
-Has estado muy distraída en todo el camino-Tomo mi mano entre las suyas y deposito un beso en mis nudillos.
-Es solo que...bueno, el estado de mama Kara empeora cada día-Mordí mis labios en un intento vano de descargar este sentimiento de incompetencia.
-Sabes yo conozco un gran doctor en la ciudad vecina, podemos ir ahora-Una media sonrisa se formó en sus labios.
-Pero, no creo tener lo suficiente para pagar por los tratamientos-Exclame con pánico.
-No te preocupes, tómalo como un presente...para ella-Haló mi mano en dirección al caballo blanco.
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Oh my lady ¿tiene usted un deseo?,
¿le parece ideal un contrato conmigo firmar?
con un tris y luego un tras, con la magia que poseo,
cualquier poder lograras domar.
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-Aquí tiene señorita-El médico deposito en mis manos una pequeña caja llena de frascos con infusión. Nos despedimos y ambos salimos del lugar.
-No sé cómo agradecerte por esto-Le mire de reojo, aun avergonzada por lo sucedido.
-Con que estés a mi lado es suficiente-Su tono de voz siempre era tranquilo y relajante igual a el viento fresco en el verano.
-¿Recuerdas las instrucciones que te dio el medico?-Cuestiono, mientras preparaba las cosas para regresar.
-Si, 15 gotas por la mañana y 20 por la noche-Respondí, grabando en mi mente sus palabras.
-Bien, vamos-Tomo las riendas, emprendiendo camino a mi hogar.
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Oh my lady ¿otro deseo quiere ya cumplir?,
nunca me podría negar, pues esa es mi gran felicidad,
al sellar el trato en con su sangre ha de jurar,
que nuestro pacto durará por toda la eternidad.
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Una vez me despedí de Maxim regrese corriendo por el sendero que llegaba hasta la cabaña, importándome poco el ver por donde transitaba, llegue hasta la habitación donde descansaba mi nana, llena de euforia le mostré la caja en mis manos.
-Nana Kara, nana...mira-La expresión en mi rostro era indescriptible, ese sentimiento de rebosante felicidad invadió cada parte de mi ser.
-¿Qué es eso mi pequeña?-Con su voz áspera pregunto.
-Con esto mejoraras nana, estoy segura-Afirme con toda la seguridad del mundo, ella es mi única familia, mis padres ya no están, y en realidad nada más que nana Kara me puede confirmar que me amaron, pues no tengo pruebas de ello, pero mi nana...aquella mujer que me crio toda mi vida, no podría perderla.
-Gracias querida-Con gran esfuerzo se acercó y deposito un beso en mi frente.
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Oh my lady ¿ha visto la luna llena brillar?,
es momento ya de pagar, ¿disfruto del sueño que yo le propicie?
lo que has deseado has de obtener, más todo lo demás perderás,
¿esas lágrimas por qué? sus ilusiones ambiguas yo sacie.
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P.O.V. Pauli
-No puedo creer que yo tenga que hacer todo-No podía evitar soltar quejas en voz baja.
Siempre es lo mismo con él, Maxim nunca se toma las cosas en serio, y yo siempre tengo que arreglar sus desastres, pero lo que me molesta aún más, es que, últimamente, es peor, sale desde el amanecer a montar y no regresa hasta el anochecer o peor aún hasta el día siguiente, se supone que el primer príncipe tendría que hacer todos sus deberes, pero NO, el rey cumple todos sus caprichos, en lugar del primer ministro, parezco su asistente.
-Pauli-Llamó una voz femenina desde la puerta. No era nada difícil identificarla, ya que la había escuchado desde hace años.
-Adelante Clarise -Calme un poco mi humor, intentando modular mi voz para que fuera tranquila.
Inmediatamente después, la puerta fue abierta, y entro, mi amiga de la infancia, con su cabello castaño rojizo suelto, su habitual ropa de trabajo, una estola color tierra, con una cinta amarrada a la cintura, sus intensos ojos color almendra enfocados en mí, y una sonrisa adornando su moreno rostro.
-¿Qué tal tu día?-Cuestionó acercándose lentamente hasta mi, con una bandeja de plata en sus manos.
-¿Qué te puedo decir?, algo agotador-Deje los documentos que estaba leyendo, y le dirigí una sonrisa.
-Seguirá así, de no ser que comas algo-Hizo una mueca de enojo.
-¿Qué?-No pude evitar verme sorprendido, no la había visto hasta ahora.
-Le pregunté a Florence dijo que le rechazaste los alimentos, porque no tenías tiempo-ahora veo, el por qué lo sabe, a veces Clarise se preocupa demasiado por todos. Movió los libros y documentos que estaban sobre el escritorio, haciendo así, espacio para colocar la bandeja que traía en manos.
-Así qué te traje esto, y no acepto un no por respuesta-Con su dedo índice me apunto furiosa.
-Gracias, me alegra que en estos años no cambiaras nada-Comete con un poco de nostalgia pensando en todo el tiempo que ha estado conmigo.
-Ni tu-Mencionó en un susurro, clavando su mirada en la mía.
-Tienes razón-Mi sonrisa aumento, y solo me dedique a observarla recordando todo el tiempo que hemos estado juntos.
-Bueno si me disculpas aún tengo trabajo pendiente, el palacio no se limpiara solo-Aparto la mirada y en solo un instante salió del lugar.
-Está bien hasta luego-Hable apenas a tiempo.
-Ha, que cansancio-dejé escapar un suspiro al escuchar la puerta cerrarse.
Desde hace semanas, que me encontraba sin tiempo para nada, sobretodo quería regresar al pueblo donde conocí a Alisha, sería una mentira decir que no me encuentro atraído hacia ella, este sentimiento no me deja dormir, quisiera tomar una caballo y buscarla, sin embargo es solo una locura, es mejor esperar, en estos momentos la condición del reino no es nada buena, estamos en la mira de otros reinos y no tenemos el armamento ni soldados suficientes para una guerra.
La economía decayó hace ya varios años, y no hemos podido mejorar nada, además la salud del rey no es muy buena, y los miembros del consejo están discutiendo sobre quién sería el mejor para sucederlo, la mayoría apoya a Finn el hermano menor del rey, yo estaría de su parte de no ser un manipulador de lo peor, además Maxim nunca se involucró mucho con los asuntos políticos, después de la muerte de la reina, su majestad empezó a llenar la soledad de Maxim con lujos y mimos, incluso yo, fui comprado para ser compañía para él.
Después de varios años el rey se dio cuenta que le podía servir para más que solo ser...un juguete para su adorado hijo, si, esa es la historia de todos los que residen en el palacio, solo somos objetos, herramientas, adornos.
Durante años luche por ser lo que ellos querían, guardando los secretos de este lugar, manchando de sangre mis manos POR ELLOS ...pero ahora ¡¿por que no puedo tener lo que quiero?!.
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