Capítulo quince
Julia fue con Nick a la cocina a ayudarlo a lavar los platos. Una vez que terminaron ella le dio las gracias a Nick por haberla invitado a ir.
–Fue una linda fiesta. Pero ya tengo que volver a casa, me queda mucho trabajo pendiente –dijo Julia a Nick.
–Mi hermano te explota. No es justo –dijo Nick lamentándose por tener que despedirse de Julia.
–Está bien, me gusta el trabajo –dijo Julia para que Nick no se preocupara demasiado por ella.
–Bueno, nos vemos mañana entonces –dijo mientras la acompañaba a la puerta.
–Adiós –dijo Julia y saludó con la mano a sus vecinos que estaban sentados en el sofá, cada uno en su mundo virtual con sus teléfonos en las manos. Ellos la saludaron de la misma manera.
Julia entró a su departamento y comenzó a ordenar sus cosas. Entre ella y George habían hecho un desastre. Incluso habían roto su lámpara de noche.
Después de eso se fue a la cama. Se sentía intranquila, no sabía de qué era capaz George. No le había gustado en la posición que la había puesto ya que le recordó a Mauro. Sin embargo, todo lo que había hecho con él hasta ahora le había resultado muy placentero. Pero era su jefe y no debía olvidarlo.
Esperaba que él se aburriera de ella y no le diera problemas en el futuro. Los hombres con poder solían ser buenos en la cama, pero malos para entender un no, según la experiencia de Julia.
El sábado por la mañana, como no tenía que ir a la empresa Julia aprovechó para ir a tomar un café a un bar cerca de su casa. Se había llevado un par de documentos para leer mientras estaba ahí. Estaba muy relajada, la mañana era tranquila y casi no había personas pasando por la zona. El viento era como una briza que acariciaba a Julia. Algo relajante, teniendo en cuenta la semana que había tenido en compañía de los hombres Stephen Son.
Mientras leía y pensaba en los datos de la nueva fórmula la sobra de una persona se posó sobre su libro, Julia levantó la mirada. No podía ser él, pensó con desesperación.
–Hola Juli –dijo Mauro de manera amable.
¿Por qué estaba ahí? Se suponía que estaba viviendo en el extranjero.
–Mauro –dijo Julia sin poder gesticular otra palabra por la sorpresa.
–¿Cómo has estado? –preguntó el hombre de cabello castaño y ojos verdes. Era bastante fornido como para tener una estructura física tan delgada.
Julia sin pensarlo empezó a juntar sus cosas. Ya había pagado el café por lo que esperaba huir de él antes de que este pudiera reaccionar.
–Bien –dijo Julia y se puso de pie.
–¿Estás apurada? –preguntó Mauro tratando de cercarla para que no se alejara.
–No es necesario. Estoy bien –dijo Julia tratando de pasar por un costado sin éxito.
–¿Qué te parece si salimos algún día? –preguntó Mauro mostrando una sonrisa hostil.
–Sobre eso…–dijo Julia tratando de pensar en una excusa. Ese hombre la hacía sentirse demasiado vulnerable–. Es que estoy trabajando mucho y casi no tengo tiempo. Lo siento.
–¿Tal vez más adelante? Ya no tengo tu número de teléfono. Podrías dármelo de nuevo –dijo Mauro intimidándola.
–Es que me han robado…Aun no repuse el móvil –dijo ella acudiendo a sus recuerdos. Eso era cierto parcialmente.
Aun así, parecía seguir interesado en molestarla. Julia no sabía cómo hacer para alejarse de él. No había personas cerca como para pedir ayuda y empezaba a entrar en pánico.
–Podríamos hacer algo juntos, como para recordar los viejos tiempos –dijo y agarró con fuerza el brazo de Julia.
Ella se sentía perdida. Después de haber huido por tanto tiempo ahora él volvía a su vida. Cuando pensó que ya no podría zafarse de ese demente escuchó una voz conocida.
–Julia, date prisa. Vamos a llegar tarde –dijo Andrew mientras se quitaba el casco. Había subido a la acera al verla discutir con alguien.
–Andrew –Julia, estaba muy feliz de verlo ahí.
–¿Él es tu novio? –preguntó Mauro molesto.
Andrew lo había abordado por sorpresa. Por lo que le dio a Julia la posibilidad de zafarse del agarre de ese depredador e ir con él.
–Julia, date prisa –dijo Andrew como si le molestara que Mauro siguiera cerca de ella.
–Sí, voy –dijo ella y corrió hasta donde Andrew se encontraba y subió a la motocicleta de este.
Él le colocó un casco y después de bajar de nuevo el suyo, saludó con la mano a Mauro como si no le diera importancia si el tipo lo veía. Le pidió a Julia que se sujetara con fuerza y arrancó.
Una vez que estuvieron lo suficientemente lejos de Mauro, Andrew se detuvo en un parque para permitirle descender a Julia.
–Puedes bajar –dijo Andrew y así lo hizo ella.
–Gracias Andrew –dijo Julia mientras se quitaba el casco–. ¿Cómo supiste que me estaba molestando?
–Se darme cuenta cuando las personas trasmiten hostilidad con sus cuerpos –dijo mientras apagaba el motor de su motocicleta–. Parecía un ex molesto. ¿Estoy en lo correcto?
Julia sabía que tenía que denunciar a Mauro por volver a abordarla. Aun así, no podía pensar en nada. Estaba aún aterrada por encontrárselo.
–Algo parecido, pero si –dijo ella tratando de respirar y mostrarse en calma–. Gracias de nuevo.
Ella estaba por irse caminando cuando Andrew la detuvo.
–¿Vas para el departamento? –preguntó Andrew a Julia y esta le dijo que si–. Estoy yendo para casa. Si te interesa, puedo llevarle. Sin compromiso, claro.
–Te lo agradecería –Julia se sentía un poco mareada–. Creo que aún no me siento bien.
Julia volvió a subir a la motocicleta de Andrew. Tras ponerse el casco él la llevó hasta su casa. Él dejó su motocicleta fuera. Ya que notó que Julia estaba algo pálida. Tenía que asegurarse que entrara bien a su departamento. En el ascensor Andrew miró a Julia, esta parecía muy vulnerable. Incluso le temblaban las piernas.
–Gracias de nuevo –dijo ella tratando de abrir la puerta de su departamento sin éxito.
–Préstame, lo haré yo –dijo Andrew y tomó las llaves de las manos sudorosas de Julia.
Después de abrir la puerta la ayudó a entrar. Se notaba que necesitaba ayuda. Lo que había pasado, de alguna manera se había vuelto un evento traumático. Andrew se preguntaba cómo era posible que una chica como ella, que se mostraba tan fuerte pudiera ponerse así al ver a alguien de su pasado.
Él hizo que Julia se sentara en el sofá mientras iba a la cocina de la joven por un poco de agua para ella. Andrew estaba preocupado ya que parecía que Julia se ponía cada vez peor.
–Toma esto. Te ayudará a calmarte –Andrew le pasó un té de hiervas.
Julia parecía estar con la mirada ausente, aun así, tomó el té que Andrew le había preparado.
–Sé que no es de mi incumbencia. Pero ¿Quién era ese hombre? –preguntó Andrew mientras se sentaba al lado de Julia.
–Él es la razón por la que volví del extranjero –Julia sonrió con tristeza.
Autora: Osaku
Todos los hechos y personajes de esta novela pertenecen a la ficción. Cualquier semejanza con la realidad son pura coincidencia.
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Comments
Anonymous
Pobre julia creía que estaba tranquila lejos de su ex pero ni fue asi
2023-11-02
9
malvagio sayan
un acosador
2023-10-22
1
Graciela Peralta
que pasara ahora con el Mauro ese
2023-10-14
1