Capítulo trece
Bajaron del automóvil y subieron al ascensor. George quería comerse viva a su gatita, la cual era una fiera y recién se estaba enterando. Tuvo que usar su portafolios para que no se notara como esta chica lo había dejado. Una vez que los tres estuvieron dentro del ascensor Nick tocó la botonera y siguió conversando con Julia. George estaba detrás de ellos en silencio. Pensó en hacer algo, pero no. Necesitaba calmar sus impulsos antes de actuar nuevamente.
–Creo que iré a cambiarme antes de cenar –dijo Julia a su amigo Nick.
–Entonces te esperamos en casa –dijo Nick y se despidió de ella. Estaba entusiasmado por poder hacerle la fiesta de bienvenida a su nueva amiga.
Julia entró a su departamento y se dio cuenta que se había pasado de lista con ese hombre.
–¿Qué rayos hice? Estoy loca, si es eso. Perdí la cordura. ¿Podré usarlo para justificar mis acciones? –estaba hablando sola mientras caminaba por su departamento–. En realidad, no hice nada malo, ¿verdad? Él me estaba buscando y bueno, yo solo respondí. Se miró al espejo y notó la marca que tenía desde el lunes a la noche. Recién estaba empezando a irse.
–¿Qué digo? Es mi jefe y arruiné todo –se dijo mientras se miraba sintiéndose decepcionada.
El timbre de su departamento sonó y ella miró en dirección a la puerta. Seguramente Nick necesitaba preguntarle algo. Ella fue a abrir y de paso ver si podía convencerlo para que cancelara la fiesta.
–Justo te iba a decir…–dijo ella al abrir y sin mirar.
–Hola gatita –dijo George y entró a su departamento. Después de hacerlo cerró la puerta y quedó frente a ella–. Creo que me debes algo.
Julia miró en la dirección en la que él le mostraba. Tenía su mástil listo para salir a escena. Se notaba por encima de sus pantalones.
–Pensé que era Nick –dijo Julia sin dejar de verlo. Parecía que se movía solo.
–Pues no, no soy Nick –dijo y se acercó a ella y le tomó el rostro con la mano.
–¿Y que necesitas? ¿Tal vez una tacita de azúcar? –preguntó ella apartándose de él. No quería mostrarle como se ponía después de esa caricia.
–Necesito terminar lo que empezamos la otra noche –dijo George y fue tras ella y después de obligarla a verlo la besó en los labios –. Debes compensarme por lo que me hiciste en mi coche.
–¿Qué crees que haces? –le preguntó ella apartándolo, aunque le había gustado el beso.
–Mi tiempo vale demasiado, si quieres deja de dar vueltas. Sino me iré por donde vine –dijo George y se quitó el saco. Se sentó en el sofá de Julia y esperó su respuesta.
Se notaba que George no tenia pelos en la lengua, y que decía lo que pensaba. Ella lo miró desconcertada. Nunca había estado con alguien tan directo como él.
–No sé por qué tardas tanto en responder, es solo sex0. No me voy a arrodillar para pedirte matrimonio –dijo con extrema confianza–. Aunque si quieres me gustaría ponerme de rodillas para admirarte con detenimiento.
–Somos vecinos y eres mi jefe –dijo Julia con desdén, aunque la idea de George le había parecido más que interesante.
–Me encanta como hablas –dijo mientras se ponía de pie y agarraba su saco–. Parece que tienes una decisión tomada.
Ella se sorprendió al ver que se dirigía a la puerta. Pensó que él sería más insistente. Deseaba que tratara de convencerla.
–Solo me pregunto…–dijo y se dio vuelta para quedar frente a ella–. ¿A caso entre esas voluptuosas piernas hay unas bragas húmedas?
Él no era justo con Julia, seguramente tenía sex0 seguido. En cambio, ella hacía más de un año que estaba soltera. No era que él fuera más especial que otros, se decía ella a si misma. Solo era que ella extrañaba la acción de revolcarse en una cama con alguien.
–Está bien. Pero que sea rápido –dijo ella y comenzó a desvestirse.
Ahora el sorprendido era George y más aún después de escuchar lo que estaba por decir.
–Pero hazme llegar y de ser posible gritar –dijo ella de manera atrevida mientras caminaba hacia su dormitorio.
Y fue así que ambos se sacaron las ganas que tenían de jugar a la mamá y al papá, en la cama de Julia.
Primero George examinó a Julia con su boca y sus manos hasta estar seguro que ella no podía soportar más y quería que él se introdujera en ella. Cuando estaba por arrimarse y entrar ella lo detuvo.
–Colócate uno –dijo y abrió su mesa de luz y sacó un globito de la felicidad.
George no pudo evitar ver de donde ella lo había sacado mientras lo abría. En esa mesa de luz había todo tipo de juguetes, era la navidad para un pervertido. La miró mientras la apuñalaba con su mástil y ella hizo los gestos más sensuales que había visto en su vida.
Era desconcertante para George, solo era sex0. ¿Pero podía ser tan bueno? Una chica que tenía el rostro de un ángel y en la cama era una diablita.
–¿Cómo se sientes? –le preguntó él ya dentro.
Julia lo miró sin entender a que se refería. George sonrió y después de taparle la boca con su mano comenzó a envestirla con fuerza. Los ojos de Julia lagrimeaban de placer. La estaba llevando al cielo y al infierno a la vez.
Antes de que ambos se dieran cuenta estaban sentados en la cama besándose, abrazados uno al otro. Como dos pequeños koalas aferrados a un árbol con sus garras. Aun así, se movían como un taladro en el asfalto. Ambos buscaban lo mismo por lo que cuando George notó que Julia apagaba sus gritos en su hombro y apretaba sus dientes en su piel para luego relajar todo su cuerpo, él llegó.
Julia se apartó de él y fue a la ducha para poder estar sola. Ahí, después de regular la temperatura del agua se metió y solo entonces pudo volver a respirar. Había perdido el aliento.
Autora: Osaku
Todos los hechos y personajes de esta novela pertenecen a la ficción. Cualquier semejanza con la realidad son pura coincidencia.
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Updated 95 Episodes
Comments
🤗 dannet
Jajajaja épica esa frase me encata
2024-12-09
0
Sam
puro fuego 🔥 había que apagar lo
2023-12-10
5
malvagio sayan
🔥🔥🔥
2023-10-22
2