Capítulo cinco
—Adelante, señorita… —dijo Fred mientras esperaba saber quién se suponía que era esta persona.
—Mi nombre es Julia Montoya —indicó ella avergonzada.
Fred no podía creer cómo esa leona ahora se había convertido en un corderito. Le hizo señas con la mano para que ella entrara a su oficina y sin decir nada, Julia fue detrás de él. Ambos entraron y él cerró la puerta para que los empleados no siguieran fisgoneando.
—Déjeme decirle que lamento mucho mi comportamiento. No pretendía ser descortés con usted, doctor —aseguró Julia, tratando de pedir disculpas. Todo esto le resultaba muy vergonzoso.
—Está bien. Considero que yo le debo una disculpa a usted. Esta mañana salí apurado de mi casa y no puse atención —explicó mientras tomaba asiento y revisaba la información que tenía de Julia—. Déjeme decirle que llevaba los auriculares puestos, por lo que no escuché lo que usted me decía y solo respondí por inercia.
El doctor Stephen Son parecía un hombre amable al disculparse con Julia después de cómo ella lo había tratado.
—Si le parece, la orientaré un poco en las labores de su trabajo —le indicó él, mientras sacaba unos apuntes de uno de los cajones de su escritorio y se ponía de pie.
Uno a uno se los fue mostrando a Julia y esta pareció sorprenderse. Él le estaba diciendo que iba a entrevistarla. Ella estaba más que feliz.
—Aún no puedo creer que haya un puesto vacante como su asistente. La persona anterior debió jubilarse o mudarse —enfatizó ella para sí misma, pero en voz alta, mientras veía el laboratorio. Era enorme y había muchísima información a su disposición—. Nadie dejaría un empleo como este.
Para la profesión de Julia era muy difícil conseguir un buen lugar donde trabajar y sentir que estaba usando sus capacidades al máximo. La mayoría de las veces se la pasaba haciendo medicamentos o cremas en laboratorios comunes. Incluso había tenido compañeros que se habían resignado a trabajar en farmacias. Eso no era algo que le molestara a Julia, pero si la hacía sentir que desperdiciaba su tiempo, ella quería generar un cambio importante.
—Señorita Montoya, le aseguro que si hace bien las cosas los próximos tres meses este empleo será suyo de por vida —le recalcó Fred.
—Gracias, doctor. Me esforzaré al máximo —expresó, ella muy entusiasmada. Era una oportunidad única y no la iba a desperdiciar.
—Soy Stephen Son, Frederick Stephen Son —indicó él, y le dio la mano. Ella la estrechó con entusiasmo.
—Gracias, doctor Stephen Son —respondió ella muy agradecida con él.
Todos hablaban del doctor Stephen Son con un triple doctorado en microbiología y química. Era uno de los hombres más reconocidos en su campo. Había conseguido descubrir un compuesto químico para la calvicie y un medicamento que, aunque no había sido probado aún, podía eliminar células cancerígenas.
Después de que el doctor Stephen Son le mostrara todo el laboratorio, le hizo entrega de varios libros que necesitaba memorizar antes de empezar a trabajar. En él había muchas fórmulas que ella debía memorizar para poder comprender el trabajo que el doctor estaba haciendo.
***
Julia salió de su nuevo empleo con las manos cargadas de libros y documentos que debía devolver al otro día. El doctor Stephen Son se los había prestado. Tenía que ponerse a estudiar.
Ella sintió que su suerte empezaba a cambiar. Hasta que de repente un tirón de su brazo la alertó. Alguien le estaba tratando de arrebatar el bolso para robarle.
—¿Qué es esto? —espetó ella y se dio vuelta. Al darse cuenta lo que pasaba comenzó a llamar a la policía—. ¡Auxilio! ¡Policía! ¡Auxilio!
Los documentos que tenía Julia volaron y se esparcieron en el piso. No podía seguir al ladrón, ya que esa información valía mucho más que su cartera y su celular. Mientras ella juntaba todo del suelo, lo más rápido que podía un oficial de policía se le acercó.
—Señorita, ¿se encuentra bien? —preguntó el oficial, quien se estaba bajando de su motocicleta para socorrerla.
—No, ese hombre se llevó mi bolso —respondió Julia, molesta con el policía por preguntarle eso en este momento.
Ella señaló la dirección en la que se iba corriendo el ladrón. Ese, definitivamente, no era su día de suerte.
—Quédese por aquí. Ahora vuelvo —ordenó el policía, y volvió a su motocicleta.
El oficial fue tras el ladrón, mientras que Julia se daba cuenta de que no solo había perdido el bolso y el teléfono móvil. También llevaba la llave de su casa y su billetera. Por lo que ya no le quedaba de otra que esperar al oficial de policía con sus cosas o tendría serios problemas.
—Maldición —espetó ella con ganas de romper algo. Se sentía muy frustrada.
—¡Julia! —dijo una voz conocida. Era Nick quien se acercaba a ella con elegancia y porte. Ese niño era muy bello.
—¿Nick? —No podía creer la coincidencia de encontrárselo justo en ese lugar.
—Hola, Julia, ¿qué haces por aquí? —preguntó el muchacho con una sonrisa que le llegaba de oreja a oreja. Aunque ella estaba de mal humor, sonrió. Ese era el poder secreto de Nick, que siempre lograba ponerla de mejor humor.
—Acaban de robarme —explicó ella, y se puso de pie con los documentos en la mano.
—¿Qué? —El joven Nick parecía muy preocupado por lo que acababa de escuchar.
—Sí, recién pasó un oficial de policía y me pidió que esperara a que vuelva, ya que fue a seguir al tipo que me robó —le explicó ella, y extrañamente se sintió un poco más aliviada—. El problema es que debo ir a casa, porque tengo documentos muy importantes como para quedarme aquí.
—Tranquilízate, Julia, yo voy a ayudarte —le aseguró Nick, y tomó los documentos que ella tenía en las manos y la abrazó. Aunque Julia se mostrara fuerte, la situación la estaba superando.
—Es que tenía mi dinero y las llaves de mi departamento ahí —le explicó incómoda.
No quería molestar a Nick, ya que apenas lo conocía, pero ya no sabía qué hacer.
—No te preocupes por eso. Concentrémonos en volver a casa. Puedes venir a mi departamento. Desde ahí, ya más tranquilos, le buscaremos la solución a todo esto —le dijo Nick tratando de ayudarla.
Algo que, aunque no se notara, le había dado mucha felicidad a Julia. Era la primera vez en mucho tiempo que tenía la ayuda de alguien tan amable como Nick.
Autora: Osaku
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Updated 95 Episodes
Comments
Jhaneth Zayas
Excelente escritura me encantra su relato su imaginación siempre tienes Historias diferentes Felicitaciones. Exitos que sigas asi con su intelecto para seguir con sus historias maravillosas.
2024-06-22
3
Graciela Peralta
que bueno que la ayude con todo
2023-10-14
6
Rocio Raymundo
será que los 4 hermanos se enamore de Julia que loco sería uh vernos que pasa
2023-03-23
1