Capitulo ocho
George había quedado indignado consigo mismo por lo ocurrido con la joven en el ascensor durante esa mañana. Por lo que a diferencia de lo que solía hacer los lunes por la noche, ese día no volvió a casa temprano. Por el contrario, salió a beber con unos colegas. Por lo que volvió borracho y de madrugada.
Sus amigos lo dejaron el la puerta del edificio. Subió por el único ascensor libre, estaba cansado de reclamar por los ascensores que estaban descompuestos. No podía ser el CEO de una empresa tan importante viviendo en un basurero como ese. Aun no entendía porque su padre los obligaba a estar ahi.
Al ir a su dormitorio encontró a Nick durmiendo en su cama. No era raro que su hermano hiciera ese tipo de cosas. Siempre había dicho que prefería su habitación porque tenía la ventana más grande. Muchas veces le había pedido que se la cambiara y al George no ceder había empezado a usurparle la cama los fines de semana.
–Tonto Nick, ahora tendré que dormir en tu fea cama –dijo George con una sonrisa amarga.
George quería mucho a al pequeño pelirubio. Si bien ellos no eran hermanos por parte de madre ya que Nick era el hijo de la tercera esposa de su padre. Aun así, se llevaban muy bien. Cuando Nick era pequeño solía ir al cuarto de George cuando había tormentas fuertes o si tenía una pesadilla.
George estaba muy cansado por lo que se desnudó entrando al dormitorio de Nick. Era normal para él dormir así, la ropa le incomodaba. Sobre todo, porque normalmente tenía que vestir de traje y corbata. Así que, sin siquiera prender la luz se acostó en la cama de Nick. Cuando se giró, pudo darse cuenta que no estaba solo.
–¿Qué rayos? –dijo mientras veía a la chica a su lado. Era la preciosura del ascensor–. No puede ser que ella esté aquí. Debo estar alucinando.
George había consumido un poco de estupefacientes que su amigo le había ofrecido para que se relajara un poco al verlo tan nervioso esa noche. Por lo que creía que su obsesión con la joven de esa mañana lo había acompañado hasta la cama. No le gustaba darse cuenta que la niña lo había calado tan profundo. Sin embargo, aprovecharía para sacarse las ganas de admirarla.
–Pequeña, ven aquí –dijo George mientras le quitaba el cabello del rostro, era muy bella. Parecía una pequeña gatita bebé, daban ganas de quedarse acariciándola toda la noche.
Julia era sonámbula por lo que solía representar sus sueños cuando estaba muy agotada, y este había sido un día muy estresante. Por lo que no fue una excepción. Así que al sentir que estaba acompañada extendió sus brazos sobre el hombre frente a ella. Él hizo lo mismo y rozó el cuerpo de la gatita a su lado. Para complicar las cosas, Julia compartía el mismo gusto que George para dormir.
–Que rico se siente esto –dijo George al rozar con sus dedos la piel de la joven–. Estás completamente desnuda.
–Mauro…–dijo ella como si estuviera empezando a sentirse a gusto.
–Dime como quieras –dijo George al ver el rostro lleno de placer de la joven muchacha.
–Acaríciame –dijo ella y tomó la mano de George y la puso entre sus piernas–. No me dejes así.
–Gatita traviesa, lo haremos a tu modo entonces –dijo él al darse cuenta de lo insistente que ella se volvía.
George estaba muy entretenido ya que una de sus manos estaba acariciando la humedad de su gatita y con la otra acompañaba su boca. Como si la joven pudiera amamantarlo él insistía presionando sus labios sobre ella. Julia parecía disfrutarlo ya que su cuerpo respondía al contacto con George.
Él solía ser más rudo cuando estaba en ese estado de excitación. Sin embargo, en este momento no le salía ser de otra manera. Disfrutaba con cada movimiento de sus manos o su lengua. Sin mencionar los quejidos de placer que daba su gatita cada vez que él se movía.
–Si pequeña…ahora quiero que tu me hagas lo mismo –dijo George poniendo la mano de Julia sobre su mástil erguido. Estaba duro como piedra.
Julia lo acarició con torpeza ya que seguía entre dormida. Aun así, a George pareció encantarle. Su mano estaba tibia y su piel era muy suave.
–No sabes cuánto me gustas, pequeña –dijo él sintiendo como su mente comenzaba a nublarse y al solo poder pensar en volverse uno con ella.
–Mauro…bésame –ordenó la joven con desesperación, parecían síplicas.
Él abandonó su jueguito con su lengua un poco a regañadientes. Julia acercó su rostro hasta el torso desnudo de George y este la guió con su mano hasta su boca, y después de eso besó a Julia. Ahora su lengua tenía algo más con que jugar. Ella abrió los ojos y lo miró, siguió el beso.
A Julia le gustaba la manera en la que George se apoderaba de su boca. Tanto así que volvió a hacer sonidos de placer sin abandonar los labios de su acompañante. Y solo en ese momento ella se dio cuenta que no estaba durmiendo. En verdad estaba besando a ese hombre y dejando que este jugara con su zona más íntima.
–Que mierda –dijo Julia y se apartó de George.
–¿Qué haces pequeña? –preguntó él aun en su trance. George aun pensaba que este era un sueño maravilloso.
Julia saltó de la cama y se colocó la camiseta que Nick le había prestado para que usara y los shorts. Nunca se había vestido más rápido en toda su vida. Prendió la luz del dormitorio y vio a George. Él se había quedado dormido.
–¿Qué pasa con estos hombres? –se preguntó intranquila y algo confundida.
Al estar dormida y despertarse por ese sobresalto aun su mente estaba tratando de procesar lo ocurrido. Un hombre desnudo la había abordado, el mismo que había visto en la empresa donde ella trabajaba.
–Esto no me puede estar pasando –se dijo a si misma sobresaltada. No solo por el temor que la situación le provocó sino por lo deseosa de él que había quedado.
Autora: Osaku
Todos los hechos y personajes de esta novela pertenecen a la ficción. Cualquier semejanza con la realidad son pura coincidencia.
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Updated 95 Episodes
Comments
Orgaimez
😁
2024-05-28
3
dayana diaz
Cada capítulo es mejor
2024-02-08
2
Scarleth Montano
x poquito Julia¡¡¡😉😉😉🤭🤭🤭
2024-02-04
1