Rachel estaba preocupada de que Sebastián estuviera cerca de Emma, pero los señores O'Grady la tranquilizaron. Estaban convencidos de que si no la recordó en tres años, no lo hará ahora.
—Sra. O'Grady — Ahora que ya pronto se casaran, debes dejar de cuidarte y quedar en cinta. Así aseguras más tu futuro a lado de él.
Rachel solo asintió y bebió de su copa, el gran problema era, que en un año de novios y dos comprometidos, nunca pudo acercarse más a él de forma íntima. Sebastián siempre la rechazába con el pretexto de era mejor esperar al día de la boda, tres largos años que tuvo que satisfacer las necesidades de su cuerpo, con Downey.
Sebastián miraba como Emma salía del evento, del brazo de Noah. Era una escena que lo hacía sentirse molesto.
—Henry—Sebastián. Necesito hablar contigo, hijo.
—Sebastian—¿Qué pasa?
—Henry —Es sobre esa mujer que vino esta noche. Emma Belf.
—Sebastián —¿Qué pasa con esa mujer?
—Henry—Sebastián, ella es la hija de Olivia Hertford, la maldita mujer que nos dejó en la miseria y metió a la cárcel a tu tío Scott. Mantente alejado de ella por favor hijo. Estoy seguro de que se acercó a tu suegro por otras razones.
Sebastián frunció el ceño, mientras miraba con atención a su abuelo.
—Sebastian— Entiendo.
—Henry—Lo mejor es que alguien más se encargue de hacer las negociaciones con ellos. No quiero que intenten hacer algo en tu contra, esa familia es despiadada.
—Sebastián —Esa decisión la tomó yo. En cuanto a lo otro no te preocupes, me mantendré alejado de esa familia.
Henry asintió y se fue con una gran sonrisa, muy seguro de que con esa revelación su nieto se alejara de ella, otra vez.
Pero no consideraron que la convivencia con Emma, desataría poco a poco, todos sus recuerdos y sentimientos, por ella.
Por la mañana a primera hora, Emma llego a la oficina de Sebastián.
—Emma—Buenos días, busco al señor Turner.
—Secretaría —¿Tiene una cita con él?
—Sebastián —No necesita una. Pase por favor señorita Belf.
Sebastián se encontraba en la puerta de su oficina. En cuanto escucho su voz se levantó de la silla de su escritorio como un resorte.
Sebastián la invito a pasar, ella caminó delante de él, con nervios.
—Emma—Buenos días, señor Turner.
—Sebastián —Buenos días.
Sebastián sacó el contrato y se lo entregó a Emma. Mientras ella leía, él la miraba con mucho interés.
Le daba vueltas a lo que Henry había dicho de ella. Aunque Emma no tenía facha de ser alguien, de quien debía cuidarse. Al contrario, se veía tan agradable, tan tierna... Deseaba besarla.
—Emma— Todo está bien.
Emma firmó el papel, rogando que no haya nada malo en él, pues ni siquiera lo había leído con atención. La mirada de Sebastián en ella, la estaba incomodando, que quería salir lo más rápido de ahí.
—Sebastián —Mañana viajaré a Seattle. Ya tengo algunas propiedades que serán de su interés, las hectáreas abarcan hasta la playa del lado este de Seattle.
—Emma—Mi asistente lo recibirá en cuanto llegue.
—Sebastián —Preferiría que lo hiciera usted. Así saliendo del aeropuerto le mostraré las propiedades en Seattle. Y podremos darnos prisa para viajar a Kauai.
—Emma—Pensé que solo sería en Seattle, la compra de los terrenos y algunas propiedades.
—Sebastián —No, ustedes especificaron las ciudades donde desean comprar para expandirse.
—Emma—¿Cuáles ciudades?
—Sebastián —Bueno, el resto son, Nuevo México, Utah, y Alaska.
—Emma—¡¡Alaska!!
—Sebastián —Sí.
Emma no podía creer hasta donde llegaría su madre, con ese absurdo "proyecto" de expandir.
—Emma —Bien, lo esperaré con ansias... Eh, es decir, lo veo mañana en el aeropuerto.
Emma se levantó de su asiento y salió disparada hacia la salida.
—Emma —¿Con ansias?... ¿En serio, Emma?
Se reprendió.
Sebastián sonrío, le causó gracia la manera en que salió.
—Sebastián —Hasta mañana Emma Belf...
Dijo para si mismo.
Después de un día terrible para Emma, prefirió cancelar la cena con Noah y quedarse en su suite del hotel, martirizándose por la estupidez que había salido de su boca.
Su Jet llegó a buena hora a Seattle. Con tiempo para adelantar algo de trabajo, llegó a su oficina.
—Christine —Traes una cara que...
—Emma—Volví a ver a Sebastián.
Soltó Emma, queriendo ser consolada por Christine.
—Christine —¿Qué? ¿En dónde? ¿Cuándo?
—Emma— Anoche.
Emma tenía una sonrisa amarga.
—Emma—Era su fiesta de compromiso.
—Christine —Pero que no se había comprometido hace años.
—Emma—Sí, pero creo que apenas lo hicieron oficial.
—Christine —Y ahora tendrás que tratar con él todo el tiempo. Es curioso, entre tantas empresas y personas, tenías que coincidir de nuevo con él.
Emma suspiró, pensando en que Christine tenía razón. Demasiada coincidencia.
—Emma —¿Crees que puedas acompañarme a recogerlo al aeropuerto?
—Christine —¿Llega hoy?
Emma miró su reloj de mano.
—Emma—En cuatro horas.
—Christine —No, lo siento. Pero acompañaré a Noah a una reunión y después debo continuar con más papeleo.
—Emma—Claro.
Las siguientes horas no dejó de sentirse nerviosa. Noah entró a la oficina con varias carpetas.
—Noah— Saldré con Christine a una reunión, espero no demorar mucho cuando regrese ¿Comemos juntos?
—Emma—Hoy no podré, debo ir al aeropuerto a recoger al señor Turner y después iremos a ver algunas propiedades. Pero en la noche podremos cenar juntos.
—Noah—Está bien. ¿Hago una reservación en nuestro restaurante favorito?
—Emma —No. Podemos pedir algo de comer en mi departamento.
—Noah—Claro...
Emma se levantó y camino hasta su novio, para darle un beso en la mejilla.
—Emma—Nos vemos en la noche.
Noah asintió y salió de ahí con una sensación extraña.
En el aeropuerto Sebastián buscaba con la mirada a Emma, cuando la vio sonrío. Ella estaba preciosa con un lindo vestido de flores, y su cabello negro suelto. Caminando hasta ella, tuvo un déjà vu.
—Emma—Buenas tardes, señor Turner. Bienvenido a Seattle.
Emma le ofreció su mano en un saludo amigable.
—Sebastián —Gracias, señorita Belf.
Ambos caminaron en silencio hasta el auto.
Llegaron a la ubicación, de la primer propiedad que verían.
—Sebastián —La propiedad tiene una buena ubicación y una vista muy linda hacia el mar.
Emma se quedó pérdida en la vista. Sebastián camino hasta quedar al lado de ella.
—Sebastián —Esta vista me da tranquilidad.
—Emma —Me pasa lo mismo.
Sebastián giró su rostro hacia Emma. Ella tenía una sonrisa media y la mirada triste.
El viento en el aquel lugar era brusco, que revolvía el cabello negro de Emma. Sebastián la encontró encantadora, levantó la mano para acomodar su cabello, al tacto otro recuerdo llegó a él...
Ella yacía sobre él, su cabello estaba alborotado, su sonrisa era radiante y sus ojos... Sus ojos tenían algo, que hacía estragos en él...
—Sebastián —Dios... Eres tan hermosa Emma... Que no puedo esperar mucho para hacerte mi esposa...
Sebastián no dejo de mirarla a los ojos, el recuerdo hizo temblar su corazón.
—Emma—Tal vez deberíamos irnos...
Dijo ella sin poder mover un solo músculo de su cuerpo.
—Sebastián —Sí... Tal vez deberíamos.
Sebastián se acercó más a ella, hasta quedar a pocos centímetros de su boca.
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Comments
Barbarasl73 🇨🇱
lo que la mente nubla, el cuerpo lo anhela 💖
2023-02-22
19
Edith Zenteno
una lata hasta acá llego 3 años y el no hizo nada por recuperar la memoria y se deja mangonear por todos foomee
2024-12-19
0
Madysson
3 años y nada?
2024-12-18
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