Sebastián llegó a su departamento y se dejó caer de espaldas en la cama.
Su celular comenzó a sonar, trayéndolo a la realidad.
—Sebastián —Diga.
—Henry XX— Por qué no contestas nuestras llamadas. Tu abuela está muy triste porque nos estás evitando de nuevo.
—Sebastián —He estado muy ocupado con la universidad.
—Henry — Las clasesitas de música, mejor dicho.
—Sebastián —Abuelo que necesitas.
—Henry XX—Tu abuela hará una cena esta noche para la familia Milton. Queremos que estés puntual.
—Sebastián —Lo siento pero esta noche tengo planes y no pienso cancelarlos.
—Henry —No te atrevas a dejarnos en vergüenza, frente a la familia Milton. Dimos nuestra palabra de que asistirías.
—Sebastián —Pues lo siento, pero no iré. Y por favor dejen de meterse en mi vida, entiendan que no pienso regresar con Rachel, ni hoy, ni mañana, ni nuca.
—Henry—Nosotros solo queremos lo mejor para ti. Y ella es lo mejor que puedes tener en tu vida.
—Sebastián — Y en sus bolsillos.
Dijo con ironía.
—Sebastián —Tal vez mi madre se dejó manipular con esa absurda excusa, pero yo no.
—Henry—Eres un mal agradecido Sebastián.
—Sebastián —Cuando tengas algo de que hablar que no sea de Rachel o la familia Milton. Feliz atenderé sus llamadas, adiós abuelo.
Sebastián colgó con fastidio y aventó el teléfono a la cama.
Camino hasta el viejo piano Steinway & Sons, que era de su padre.
Quito la sabana que lo protegía del polvo, y se sentó en el banquillo. Le traía buenos recuerdos de su niñez, cuando comenzó a aprender a tocarlo.
La clave está, en tocar con el alma. Eso hará que tus sentidos se agudicen y la melodía que interpretas, sea perfecta.
Eran las palabras de su padre, cuando lo veía enfadarse, porque no podía tocar como él.
Sebastián cerró los ojos y recordó el primer beso que le dio a Emma, en el evento de caridad.
—Sebastián —Emma kerr...
Susurró Sebastián y sonrío. Comenzó a tocar, probaba algunos tonos esperando formar la melodía perfecta.
La melodía para Emma.
Noah tocó la puerta de la habitación de Emma. Ella salió luciendo muy bella, como siempre.
—Noah—Estás muy guapa.
—Emma— Gracias Noah.
Se limitó a decir. Noah la llevo al mismo lugar del día anterior, pidió unas copas champán y ordeno por ella. Un mesero se acercó a ellos, con una docena de rosas rojas. El lo tenía todo planeado, esa tarde le pediría que fuera su novia.
Al ver las flores Emma se sintió culpable, no había cancelado la cita para poder hablar con él, en un sitio más privado que no fuera la oficina.
—Noah— ¿Te gustan?
Pregunto el con una enorme sonrisa.
—Emma—Sí, son muy bonitas.
Noah tomó las manos de Emma entre las suyas y la miro directo a los ojos.
—Noah—Emma...
—Emma—Noah, antes de que continúes necesito decirte algo.
—Noah—Bien, te escucho.
Noah seguía sonriendo de felicidad, el pobre no tenía idea de que el corazón de Emma estaba siendo ocupado por el corazón impetuoso de Sebastián.
Esta no era la primera vez que Emma rechazaba a un chico, había tenido infinidad de pretendientes, que se le habían declarado y ella siempre terminaba bajándolos de las nubes.
Pero esta vez no sabía como empezar, no quería lastimar a Noah. En el tiempo que convinieron se dio cuenta de que era un buen hombre, incluso le había gustado su ternura, pero en su cabeza no dejaba de rondar la forma tan arrebatada que tenía Sebastián de besarla.
—Emma—Lamento si ayer te di entrada de que pasaría algo más que una amistad entre nosotros. Realmente lo siento Noah.
Noah soltó las manos de Emma, la desilusión se estaba volviendo común en su vida.
—Noah —Entiendo. Sales con alguien más.
—Emma —No. Bueno, hay alguien que me gusta. Y tal vez me dé una oportunidad con esa persona y ver a donde me lleva esto.
— Noah —No te preocupes, Emma. Es preferible que seas sincera, lo aprecio.
Noah se levantó del asiento y le ofreció su mano a Emma para ayudarle.
—Noah —Ven, te llevo de regreso al hotel.
Cuando la dejo en su suite, Noah se despidió con una sonrisa sutil. No porque las cosas con Emma no hayan avanzado, dejaría de ser amable con ella. En poco tiempo Emma comenzó a ganarse su cariño y quería tenerla a su lado, así sea como amigos.
Después de cerrar la puerta, Emma se dio una ducha y sacó toda su ropa, para encontrar un atuendo, para su cita con Sebastián.
A las doce Emma bajo hasta la salida de personal. En el estacionamiento Sebastián la esperaba recargado en su moto. Vestía simple, unos vaqueros deslavados que dejaban ver sus gruesas piernas y una playera negra de cuello v, ajustada a sus hombros anchos y sus trabajados músculos.
Emma casi babeaba por la imagen sexi que Sebastián le daba. Sebastián se acercó a ella y le coloco un casco extra que llevó para ella.
—Sebastián —Me encantas.
Le dijo al oído con voz grave. Emma casi volaba, con las mariposas que revoloteaban en su estómago.
Sebastián se subió a su moto y ella detrás de él. La llevó a las ferias que cada año se instalaban en el puerto de Seattle.
Emma y Sebastián subieron a todos los juegos. Se divirtieron como nunca, reían por todo y caminaban tomados de la mano.
—Sebastián —¿Tienes hambre?
—Emma —Mucha.
—Sebastián —Te llevaré a un lugar donde sirven los más exquisitos hot dogs.
Sebastián condujo hasta un parque, donde vendían unos hot dogs enormes, que Sebastián amaba.
—Sebastián —Buenas noches.
—XX—Buenas noches, joven Sebastián. ¿Los mismos de siempre?
—Sebastián—Por favor y para mi chica...
—Emma—Dos y un refresco de manzana.
—XX— Su novia es especial. Cuídela, que de esas mujeres ya hay pocas. La mayoría prefieren ensaladas y esas cosas desabridas.
Sebastián miró a Emma.
—Sebastián —Sí, mi chica es especial.
Después de comer los hot dogs dicidieron caminar en el parque, para bajar un poco la cena. Ambos hablaban de su vida, aunque Emma omitía algunas cosas, como el apellido de su familia.
—Sebastián— Es muy linda.
Dijo Sebastián tocando la pequeña llave, de la cadena de oro, que sobresalía del cuello de Emma.
—Emma —Sí.
—Sebastián—¿Qué abre? ¿Algún cofre del tesoro o un diario? Donde escribes tus más ocultos deseos.
—Emma —No.
Emma soltó una pequeña risa.
—Emma — Es la llave, de una cajita de música. Tiene un significado para mí.
El semblante de Sebastián se tornó serio.
—Sebastián—Te lo regalo algún exnovio.
—Emma —No... Me lo regalo mi madre antes de venir a Seattle. Fue el primer regalo que mi padre le dio. Tiene una bonita historia de amor.
Sebastián le levanto la barbilla y la beso de forma tierna y pausada.
—Emma—¿Y... entonces?... ¿Soy... tu chica?
Pregunto ella entre besos. Sebastián se quedó quieto, obvio que para él ya era su chica, pero Emma era especial y quería pedirle que fuera su novia de forma más romántica. Así que solo le sonrío y la llevo de regreso al hotel.
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Comments
PATUBELA
pero por supuesto que eres su chica...con ese hotdog ya marcó territorio nuestro galán!💕💕💕💕💕💕
2022-10-21
30
Maria Alexandra La Cruz
Hennry es el padre de el ex de Olivia y abuelo de Sebastián
2025-02-16
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fabi
el ya dio por hecho eso y tu igual
2024-11-17
0