Emma y Sebastián no volvieron a salir del hotel en los siguientes días, hasta el día que tenían que tomar un vuelo, de regreso a Seattle.
Downey arrastraba su maleta con mal humor, su paciencia estaba siendo irritada por su guapa acompañante. Levantó la vista y sonrío agriamente.
—Downey —Así que sigue con ella.
Rachel giro el rostro hasta donde miraba Downey. Y sintió como si lava quemara sus entrañas.
—Rache—¿Conoces a la mujer que está con Sebastián?
Preguntó cuando lo vio interesado en aquella mujer, que acompañaba a su amado Sebastián.
—Downey —Quien se mueve en entre los grandes sabe quien es.
Dijo con burla.
—Rachel —Solo contesta la maldita pregunta.
—Downey —Su nombre es Emma Belf Hertford.
—Rachel —¿Quién?.
—Downey —La heredera de los hoteles Hertford.
Rachel abrió más los ojos de asombro.
—Downey —Tú te consideras especial porque tu padre es dueño de una reconocida empresa inmobiliaria en el país. Pero su familia a expandido sus lujosos hoteles al rededor del mundo, su familia es más rica de lo que te puedes imaginar y mucho más influyente. No eres nada a su lado.
Rachel lo miro de mala manera.
—Rachel —Así que es un pez gordo.
—Downey —Mejor que eso.
Rachel se quedó observándolos por otro rato. Chasqueo la luenga cuándo los vio muy cariñosos.
—Downey —Es tarde, muévete Rachel.
Rachel camino al lado de Downey con un semblante sombrío.
Llegando a Seattle. Emma se dirigió al hotel y subió a su suite.
Amanda y Alba se levantaron enseguida cuando escucharon la puerta abrirse.
—Emma—Abuela, lamento no llamarte ayer, me quede sin pila y el celular de Sebastián...
—Amanda —Siéntate, Emma. Cuéntame ¿cómo te fue en tu viaje a N. Y.?
Pregunto Amanda muy ansiosa.
—Emma—Bueno, me fue muy bien. Recorrimos varios lugares de N. Y. y probé algo de su gastronomía.
Dijo Emma con una sonrisa.
—Alba —Uf... me imagino.
Dijo Alba con picardía, para después guiñarle un ojo.
Emma se puso roja. Camino hasta la mesa donde había una jarra de agua y se sirvió un vaso, no quería darle entrada a sus preguntas incómodas, pero como siempre terminaba siendo inútil.
—Alba—Hay Emma, cuando tú vas por la leche yo ya vengo con el queso. ¿Por quien tomas a estas viejas? No olvides que también fuimos jóvenes con hormonas alborotadas.
—Amanda—... Bueno lo importante es que aprendas a llevar una sexualidad segura. ¿Usaste protección verdad?
—Emma— Lo hice.
La cara de Emma se puso más roja.
—Alba—En mis tiempos no había tantas cosas, uno hacía eso del tiempo...
Emma se atragantó con el agua.
—Emma—Estaré en mi habitación.
Emma se dio prisa por llegar a su recámara y cerrarla. Amanda y Alba reían a carcajadas. Les causaba gracia las expresiones de Emma, cuando hablaban de la sexualidad. Ellas no eran de las que se espantaban por ciertos temas a su edad.
—Alba —¿Cuándo le dirás que Olivia vendrá a visitarnos, cuando termine su luna de miel?
—Amanda —Dejaré que descanse de su agitado viaje, después se lo mencionaré.
—Alba—¿Crees que Olivia sospeche algo? Nunca es tan insistente cuando llama para saber de Emma.
—Amanda —Es lo más seguro. Olivia puede oler una mentira a kilómetros.
—Alba—Estamos muertas.
—Amanda—No exageres, Alba.
—Alba—Bien, cuándo estemos en un asilo de ancianos tomando atole de avena, en vez de una botella de merlot, sabrás que no lo hacía.
Rachel toco varias veces la puerta, de una casa mediana, nada glamourosa. Llevaba en su mano una revista de Élite.
—Henry—Rachel, que sorpresa. Pasa, pasa hija.
—Rachel —Gracias.
—Henry —Toma asiento por favor. A que debo esta sorpresa.
Rachel le entregó la revista a Henry y el tomo sin entender.
—Rachel—Olivia Hertford fue la mujer que los dejó en la miseria ¿Cierto?
Hace meses cuando aún estaba con Sebastián, la abuela de él le había contado sobre la desgracia que su familia pasó, en manos de Olivia Hertford.
Rachel apunto a la fotografía donde aparecía Olivia y Andrew, con sus hijos.
—Henry —Sí, es esta maldita mujer.
—Rachel—La chica que aparece a su lado, es su hija Emma Belf Hertford.
—Henry—¿Y?
—Rachel—Es la novia de Sebastián.
—Henry —¿Qué?... No, no, eso es imposible. Sebastián no pudo traicionarnos así.
—Rachel—Tienen varias semanas juntos. Incluso viajaron a N. Y. seguramente a visitar a su hija Martina.
Henry explotaba de cólera.
—Rachel—Yo lo entiendo señor O'Grady. Voy a ayudarlo a vengarse de esa familia, si usted me ayuda a recuperar a Sebastián.
—Henry—Lo haré.
—Scott—¿Qué es lo que harás, Padre?
Emma solo iba algunas horas a la universidad y por las tardes se iba temprano de la oficina. Se dirigía al departamento de Sebastián, donde pasaba la mayor parte de su tiempo, pues los días que restaban para que él se mudara a N. Y. los dedicaban a estar juntos.
Y así pasaron las tres semanas en su burbuja de amor.
La última noche, Emma caminó hasta Sebastián, él la estaba esperando en la entrada del personal como siempre, recargado en su moto con una enorme sonrisa de enamorado. Y un clavel blanco en sus manos.
—Sebastián —Eres la mujer más preciosa del mundo.
—Emma —Y tú el hombre más guapo.
—Sebastian— Y soy completamente tuyo, Emma.
Sebastián tomó su mano y la puso en su pecho, de lado del corazón.
—Sebastian— ¿Lo sientes?
—Emma— Sí...
Sus ojos estaban llenos de ilusión y de un amor profundo por él. Sebastian no perdió más el tiempo y la beso. La cargo sin romper el beso y comenzó a girar con ella. Ambos rebosaban de felicidad.
Olivia llegó a su lujoso hotel, se dirigió a las puertas del elevador, con ese andar tan primorosa y su porte elegante y frío, que la distinguía.
Hasta que una voz la detuvo en seco.
—Scott—Los años te hacen ver más hermosa, Olivia.
Olivia frunció el ceño. Giro su rostro hasta aquel hombre.
—Olivia —... Scott.
—Scott—Me alegra que después de diez y nueve años, aún me recuerdes.
—Olivia —¿Qué haces aquí?
Pregunto Olivia con mucha frialdad.
—Scott—Vine hablar de Emma Belf, tu hija.
Olivia empuñó sus manos.
—Olivia —No hay nada que hablar de ella.
Olivia iba a continuar con su andar.
—Scott—¿Y si te dijera que, con quien se encuentra tu hija en este momento, es mi sobrino? ¿Me escucharías?
Olivia abrió más los ojos de asombro.
—Scott—Tu hija y mi sobrino sostienen un romance desde hace semanas.
—Olivia —¿Qué?...
Soltó en un susurro.
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Comments
Sami
nos se porque las moscas y los sapos siempre andan metido donde no los llaman
bueno Olivia asi como tu te enamoraste una vez de un imposible bueno ella también lo esta y ojala y la apoyes asi como a ti te apoyaron
gracias querida Karla por este capítulo
2022-10-27
19
Madysson
tendría q confiarle a Amanda lo del parentesco de sebastian
2024-12-18
0
Emiux Emiux
😂😂😂😂😂😂😂😂😂 atole 😂😂😂
2024-08-07
0