Después de la cena, Sebastián camino hasta el piano de su padre y se sentó frente a el, con las partituras que su padre tenía.
—Martina—Hace mucho que no tocas.
—Sebastián —Lo sé. Seguro estoy oxidado.
Martina sonrío.
—Martina—¿Por qué no lo averiguas?
Sebastián asintió. Martina regresó a la cocina mientras él acomodaba las hojas en el atril. Y comenzó a tocar.
Deslizaba sus manos con destreza, era como si supieran de memoria cada tono de la melodía, cerró los ojos y se concentró en el sonido. Un fragmento pequeño de una bella ilusión, llegó a él...
...El camino, hasta llegar a una mujer... ella estaba de espaldas, sentada frente al piano. Cubría su desnudez con una sabana blanca, su cabello negro, largo, caía como cascada sobre sus hombros y espalda...
....... —"La melodía para Emma" ¿Cuándo la tocarás solamente para mí?...
—Sebastián —Su voz...
Susurro, aun con los ojos cerrados. Un sentimiento de añoranza lo invadió con fuerza.
—Martina —Sebastián ¿Te quedarás esta noche?
Sebastián abrió los ojos de golpe.
—Martina—¿Te asusté?
—Sebastián—Estaba pensando en unas cosas. Y esta noche no podré.
Sebastián tomó las hojas y las doblo para guardarlas en su chaqueta, se despidió de sus padres y salió.
Acostado en la cama de su cuarto, cerró los ojos con fuerza, quería revivir las imágenes en su cabeza nuevamente. Su corazón palpitaba acelerado, ansioso.
En los próximos días solía ver las partituras a menudo, había memorizado cada parte de esas hojas. Buscaba en ellas esa sensación de extrañes.
La noche tan esperada por Rachel había llegado. Todos los invitados llegaban con presentes para los futuros novios.
Rachel se había encargado de hacer una fiesta por lo alto, quería que todo mundo se enterara que se casaba con el amor de su vida. Los abuelos de Sebastián estaban satisfechos por la pronta boda de su nieto.
En el trayecto a la fiesta, sin razón alguna Emma estaba hecha un manojo de nervios.
—Noah— Tengo algunos pendientes que tratar mañana, aquí en N. Y. Espero no te moleste si nos demoramos un día más en volver.
—Emma—No te preocupes, cariño.
—Noah—Pero en la noche podremos hacer algo. Lo que tú quieras.
—Emma —Bueno, podemos salir a cenar.
—Noah—Te llevare a un buen lugar, amor.
Noah se acercó a Emma y la tomó de la barbilla para besar sus labios.
Sebastián bebía su copa de champán, mientras esperaba a Rachel. Los invitados llegaban a felicitarlo, pero el solo les regalaba una sonrisa media. Era el prometido más deprimente.
—Mike Ross—¿Sebastián Turner?
—Sebastián —¿Sí?
—Mike —Muchacho, como olvidarte.
—Sebastián —Disculpe, creo que me está confundiendo con otra persona.
—Mike —No creo que exista otro Sebastián Turner y sea igual a ti. Siempre me pregunté por qué no volviste, tenías un gran talento. ¿Qué fue lo que te hizo cambiar de opinión?
Sebastián no sabía que responder, se estaba sintiendo incómodo con el hombre que insistía que era alguien más.
—Mike —¿Aún tocas el piano?
Sebastián lo miro extrañado.
—Sebastian— Eh... Sé tocar algunas canciones, pero hace mucho que no practico.
—Mike —Por qué no tocas algo. Me gustaría escucharte, no he encontrado a alguien con un talento como el tuyo.
Sebastián asintió, supuso que si complacía a ese señor lo dejaría en paz.
Camino con aquel hombre, hasta el piano que había en el salón del evento y se sentó en el banquillo. La única melodía que llegaba a su mente era "La melodía para Emma"
—Sebastián —Bien...
Cerro los ojos y comenzó a tocar.
Emma bajo del auto, llevaba puesto un vestido rojo, que marcaba muy bien su cuerpo.
Acompañada del brazo de Noah, entró al evento.
La melodía retumbaba en cada rincón del salón. Y cuando Emma la escucho, palideció.
Cerró los ojos, sintiendo la vibración del sonido de aquella melodía. Era tan apasionada eh impetuosa, que su piel se erizó por completo, como hace tres años. Cuando la escucho por primera vez.
Sebastián tocaba con un sentimiento de añoranza, hacia alguien que no recordaba.
Cuando terminó la melodía, los invitados aplaudían a tan sublime canción.
Con pasos dudosos, Emma camino hasta Sebastián y se mantuvo a varios centímetros de él, con la mirada fría y un vuelco en el corazón.
Recordaba cada facción de él, hasta la más íntima.
—Noah —Él es Sebastián Turner, el prometido de Rachel Milton.
Dijo Noah, tomándola por la cintura.
Emma sintió una opresión en el corazón; sin embargo, no dejó que Noah lo notará y extendió su mano hasta Sebastián, como si esa fuera la primera vez que la estrechara.
—Emma —Un placer, Emma Belf.
—Sebastián —Emma...
Dijo su nombre en un susurro...
Un recuerdo que parecían más una ilusión, llegó a él, provocando que su corazón palpitará rápido.
...—Sebastián —Emma......
...... —Lo sé......
...Ella yacía debajo de él, su cabello negro estaba extendido sobre la arena. Sus ojos grises radiaban deseo y sus labios estaban hinchados por sus besos....
Sebastián sostuvo la mano de Emma con fuerza y miró sus ojos grises con intensidad.
¿Quién era ella? ¿Y por qué le dolía el corazón? Como si hubiera perdido algo muy importante.
Emma se soltó de su mano.
—Noah —El señor Turner es el encargado de administrar los nuevos proyectos de su empresa. Trabajarás con él, en cuanto cerremos el contrato con la empresa Milton.
Emma se sorprendió, pero siguió fingiendo frente a Noah, tranquilidad. Una que estaba lejos de tenerla.
Sebastián no dejaba de verla.
—Emma —Será un gusto trabajar con usted, señor Turner.
—Sebastian—Sé que lo será.
Dijo el con firmeza, sin percatarse en el tono que lo decía.
—Emma—Cariño, busquemos nuestra mesa.
Noah asintió y se alejaron de Sebastián.
Rachel llegó hasta Sebastián y se colgó de su brazo.
—Rachel —Amor, es hora de que anunciemos nuestro matrimonio.
Sebastián se asintió, pero la verdad tenía dudas. Llamaron la atención de los invitados y anunciaron su compromiso. Sebastián miró en dirección a Emma.
Ella tenía una mirada triste, él podía sentir como calaba en el alma y tuvo el deseo de envolverla en sus brazos para consolarla.
—Rachel—¿Amor?
—Sebastian—¿Sí?
—Rachel—Ya vamos a brindar.
Todos levantaron sus copas para brindar por la futura boda. Entre ellos Emma y Noah.
Rachel les regalaba una gran sonrisa a sus invitados, hasta que se percató quien se encontraba ahí, entre ellos.
—Rachel—¿Qué hace ella aquí?
Sebastián frunció el ceño con curiosidad cuando vio en la misma dirección que Rachel.
—Sebastian—Es la nueva socia de tu padre ¿cuál es el problema?
—Rachel—¿Qué? ¿Y tú la re?...
—Sebastián —¿Yo que?
—Rachel—Nada, te..tengo que hablar con mi padre.
Rachel se fue en busca de su padre, quien platicaba con otros socios.
—Rachel—Me puedes decir que hace Emma Belf Hertford en mi fiesta de compromiso.
—Sr. Milton —Ella es mí nueva socia.
—Rachel —¿Pero que?...
—Sr. Milton —Rachel compórtate.
Dijo sonriendo.
—Sr. Milton —No hagas un escándalo querida. Su familia va a invertir mucho dinero en su proyecto y nosotros los necesitamos. Así que deja afuera lo personal, que los negocios son primero.
El señor Milton no tenía conocimiento de la historia de Sebastián y Emma Belf, pero sí de la enemistad que había entre los O'Grady y los Hertford, historia vieja al fin y al cabo.
Rachel quería explotar de ira, pero sé contuvo y fingió estar feliz. Los abuelos de Sebastián también se dieron cuenta de la presencia de Emma, al igual que Martina.
En algún momento de la noche, Martina quiso acercarse a Emma, pero al verla acompañada de Noah, pensó que su padre tenía razón. Ella solo había jugado con Sebastián ¿O por que otra razón nunca busco a su hijo?
Emma no dejo de sentirse incómoda con todas las miradas encima.
—Emma—¿No podemos ir? Aún me siento muy agotada por el viaje.
—Noah—Sí, amor.
Ellos se levantaron de sus sillas y se despidieron del Sr. Milton, quien estaba acompañado de Sebastián.
Sebastián estrecho la mano de Noah, después la de Emma, pero la volvió a sostener por más tiempo.
—Sebastián —Espero poder contar con su presencia mañana, para cerrar el trato. Si no tiene algún inconveniente, claro.
Emma soltó su mano para tomar la de Noah.
—Emma—... Ninguno, mañana a primera hora lo veo en su empresa, señor Turner.
En el auto ella recargo su cabeza en el hombro de Noah. El le sonrío y tomo su mano. Por un momento deseo que esa cálida mano fuera la de Sebastián.
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Comments
Madysson
no hay no conocía a sebastian?
2024-12-18
0
SE Pti
el miedo no anda en burra verdad Rachel a ver como sales de esta querida jajaja jajaja jajaja 😂
2023-10-16
9
SE Pti
ojalá la recuerde pronto o Emma luche porque el la recuerde.
2023-10-16
2