Scott tenía una sonrisa de oreja a oreja, al haber logrado su cometido.
—Scott—¿Podemos pasar al restaurante? Ahí hablaremos mejor. ¿O prefieres que hablemos delante de todas estas personas?
Olivia volteó a su alrededor, algunos empleados los veían con curiosidad. Caminaron hasta el restaurante y se sentaron frente a unas de las ventanas principales de aquel lugar.
—Olivia —Te escucho.
El semblante de Olivia era estoico. Pero en el fondo tenía una inmensa preocupación por Emma.
—Scott—Bueno, como ya te dije, tu hija es la novia de mi querido sobrino, Sebastián.
—Olivia —¿Es hijo de Martina?
—Scott—Así es. De hecho mi hermana ya tuvo el honor de conocerla. ¿Lo sabías? ¿Tal vez y pronto seamos familia de nuevo?
—Olivia —Deja las idioteces. Y aléjense de mi hija.
Espeto Olivia.
—Scott—Bueno, eso no está en mis manos, cariño. ¿O tal vez si? Todo depende de ti. ¿Qué estás dispuesta a hacer por tu hija, Emma?
—Olivia —¿Qué es lo quieres?
Olivia conocía a Scott y a la calaña de su familia. Estaba dispuesta a pagar cualquier cantidad, para mantenerlos lejos de su hija.
Scott se recargo en la silla y la miro con nostalgia. A él no le importaba su familia, estaba ahí para su propio beneficio.
—Scott—A ti.
—Olivia —No.
—Scott—Sé mía por una noche.
—Olivia —Nunca.
—Scott—... Entonces quiero veinte millones de dólares.
Escupió con enojo.
—Olivia —Está bien. Los tendrás cuando tu familia no estorbe en el camino de mi hija.
Olivia se levantó de la silla.
—Scott—Al final eres tan igual a tu padre. Estás dispuesta a lo que sea por alejar a tu hija, de un hombre que no quieres en su vida.
Olivia sintió que su corazón se oprimía, con esas palabras. Pero se alejó de ahí sin darle más importancia a Scott.
Sebastián llevó a Emma a recorrer la playa y después subió a la pequeña loma, donde la había llevado la primera vez.
El puso una manta sobre la tierra y se sentó con ella a admirar las luces de la ciudad. La abrazo por la espalda y entrelazo sus dedos con las de ella.
Emma sintió algo frío entres sus manos. Sebastián sonrío cuando vio que ella ya se había dado cuenta.
Emma extrañada, separo sus manos. Abrió los ojos de asombro cuándo vio que era un anillo.
Sebastián le habló al oído.
—Sebastián —Emma, sé que prometimos que viajaríamos todos los fines de semana para estar juntos, pero a largo plazo para mí no funciona.
Sebastián tomó su mano y deslizó el anillo, en su dedo anular.
—Sebastián — Esta es mi promesa de que muy pronto no habrá viajes, ni distancia. Porque vendré para llevarte conmigo como mi esposa y compartiremos todos los días de nuestra vida juntos. ¿La aceptas?
Los ojos de Emma radiaban de felicidad.
—Emma—Sí... Claro que la acepto, amor.
El corazón de Sebastián brincaba de emoción y beso esos labios llenos amor, para él.
—Emma— Te amo, Sebastián.
—Sebastián — Yo más, Emma Kerr.
Emma volvió a sentir una punzada en el corazón. Había tardado tanto en decirle la verdad, que ahora el terrible miedo de saber que no reaccionaría bien, cuando le dijera quien era ella, le estrujaba el corazón con violencia.
—Emma— Sebastián, hay algo importante que tengo decirte...
El semblante de Emma era indescriptible para Sebastián.
Emma nadaba entre la preocupación y la angustia.
—Sebastián — ¿Estás embarazada?
Soltó él, de inmediato.
—Emma— ¿Qué?... No.
—Sebastián — Bueno, pensé que sería eso lo que querías decirme.
—Emma— No, no es eso. Yo...
—Sebastián — ¿Estás segura? Hace algunos días comenzaste a sentirte mal.
Emma le sonrío, los ojos de Sebastián se veían tiernos, llenos de ilusión.
—Emma —No estoy embarazada, pero en cuanto sea tu esposa, podemos buscar un bebé.
Dijo ella rozando sus labios.
—Sebastián —Me harías muy feliz, Emma. Yo me quedaría con él, mientras asistes a la universidad por las mañanas. Te apoyaría en todo.
Decía él, mientras la pegaba más a su cuerpo.
—Emma—Lo sé, amor.
Emma se derrita de ternura por Sebastián y olvidando todo, lo tomó del rostro para besarlo con tantas ansias. Sebastián la apretaba de la cintura y deslizaba las palmas de sus manos, hasta sus piernas.
Ambos jadeaban entre besos, deseosos de hacer el amor.
El se levantó con ella cargada y se sentó en la moto. Deslizó sus dedos por sus piernas, por debajo del vestido y llegó hasta su cavidad. Sin dejar de besarla comenzó a mover su pantaleta.
Emma ya estaba preparada para él. Abrió su bragueta y la subió un poco más de sus caderas, para que ella pudiera bajar en él.
—Sebastián —Ahhh…
Emma se movía queriendo sentir todo.
—Sebastian—... Eso es mi amor... Llévame contigo... a tocar las estrellas...
Apoyada en sus hombros, Emma comenzó con movimientos más rápidos y precisos.
—Emma—Mm...
Emma mordió su labio, al sentir como lo arrastraba fuertemente con ella.
—Emma—Te amo...
Dijo ella con la respiración acelerada.
Sebastián la movió un poco, para limpiarla. Después, Emma se acomodó detrás de él y lo abrazo.
Esa noche no la llevó de regreso al hotel. En la cama de su departamento la hizo suya otra vez. Hacer el amor se había vuelto una necesidad.
Sentir su piel desnuda, tomarla, besarla, llevarla hasta la cima y después dejarla que se deshiciera en sus brazos, era el ritual favorito de Sebastián.
Uno que quedaría vagamente, en sus recuerdos.
Por la madrugada Emma se levantó de la cama envuelta en una sabana, mientras el aún dormía.
Camino hasta el viejo piano y encontró las partituras de Sebastián.
—Emma —"La melodía para Emma"... ¿Cuándo la tocarás solamente para mí?
Pregunto Emma, cuando lo sintió acercarse a ella, por su espalda.
—Sebastián —Este sería un perfecto momento, pero existe un inmenso problema.
—Emma—¿Cuál?
—Sebastián —Que cuando estás así, no pienso en otra cosa que estar dentro de ti.
—Emma—¿Y que te lo impide ahora?
Le pregunto ella, con una voz sensual.
Sebastián la cargo de una, provocando un grito de sorpresa de parte de Emma. La llevó de nuevo en la cama y se dejó caer con ella encima.
El cabello negro de Emma estaba alborotado, su sonrisa era radiante y en sus ojos podía ver reflejado el inmenso amor que ella sentía, por él.
—Sebastián —Dios... Eres tan hermosa, Emma... Que no puedo esperar mucho para hacerte mi esposa.
Eran tan irreal, tan bello para ambos, todo esto que estaban sintiendo. Pero a veces, la vida es injusta y te quita lo que más amas.
Emma observaba el amanecer mientras Sebastian conducía hacia el Hotel Hertford. Se estacionó frente a la puerta del hotel, Emma bajo y él la tomo para envolverla en sus brazos otra vez.
—Sebastián —¿Vendrás este fin de semana?
—Emma—Todos, no faltaré ninguno.
—Sebastián —La locura se adueñará de mí por no poder abrazarte, besarte y hacerte el amor todos los días.
Decía mientras daba pequeños besos en su cuello.
—Emma—Pero los fines de semana seré completamente tuya, amor.
Sebastián le regalo una sonrisa amplia.
—Sebastián —Mientras tanto, se convertirán en mis días favoritos de la semana.
Ella se aferró más él, esa mañana había despertado con una horrible sensación de vacío.
—Emma—No dejes de llamar todos los días, no importa si es de madrugada.
—Sebastian—Lo haré, amor. Te llamaré, te mandaré mensajes y te diré lo mucho que te amo y te extraño, Emma.
Sebastián recargo su frente en la de Emma. Ella suspiró.
—Emma—Te amo, Sebastián.
—Sebastián —También yo, mi amor. Te amo tanto, que me es difícil irme de aquí sin ti.
Le dio un último beso lleno de dulzura. Y soltó su mano para subir a su motocicleta.
Emma sonrío cuando el se giró por última vez, para aventarle un beso en el aire.
El último por mucho tiempo...
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Updated 41 Episodes
Comments
PATUBELA
ay no🤦🏻♀️ todos vamos a sufrir montones...pero peor que el sufrimiento es el daño que ocasionan quienes quieren separarlos para lograr que se odien! 🤔😔😔😔
2022-10-27
23
Edith Zenteno
ummmm no me gusta cuando se separan por años es una lata
2024-12-19
0
Madysson
eso pasa por sobre todos al no ser sinceros
2024-12-18
0