Llegando de la universidad, Emma aparco el auto en el estacionamiento del hotel, cerca de la entrada de personal.
Sebastián iba bajando de su moto, cuando vio a Emma cerrar la puerta, de un lujoso auto y se dio prisa para caminar a la par de ella.
—Sebastián—El mundo es un pañuelo.
Dijo con una voz grave para que ella lo escuchara. Emma giró el rostro y al ver de quien se trataba, rodó los ojos con fastidio.
—Emma —Que buena suerte la mía.
Dijo con ironía.
—Emma —Habiendo tantos hoteles en la ciudad, tenía que encontrarte justo aquí.
—Sebastián—Mi gran talento, me dio la oportunidad de trabajar aquí.
Dijo Sebastián, de forma presumida.
—Emma—Ser un idiota, no es un talento.
Sebastián se rio por lo bajo. Ya se le estaba haciendo costumbre a Emma insultarlo y eso lo incitaba más a molestarla.
Hizo un recorrido desde los pies hasta la cabeza, al cuerpo de Emma. Sin importarle que ella se diera cuenta.
—Emma —¿Terminaste?
Le pregunto en un tono seco. Sebastián le sonrío con descaro.
—Sebastián —Sí. Nada interesante que ver.
Dijo molestandola.
La verdad era que Sebastián, estaba encantado con la vista que Emma le proporcionaba.
Ella lo miró con el ceño fruncido. Estaba a nada de insultarlo nuevamente, cuando los interrumpió Christine.
—Christine —Hola Sebastián.
Christine saludó a Sebastián con entusiasmo, cuando se acercó a ellos.
—Sebastián —Hola Christine.
Christine sonrío atontada, por el saludo de Sebastián.
—Christine—Señorita Emma, buenas tardes.
—Emma — Buenas tardes, Christine.
—Sebastián —¿La conoces?
Le pregunto a Christine, con curiosidad.
—Christine —Sí, es la señorita Emma Be...
—Emma —Kerr…
Dijo con rapidez y miró a Christine a los ojos, con cierta advertencia. No quería que los empleados supieran su apellido. Christine cambió de tema de manera rápida, para evitar un problema con su jefa.
—Christine —Sebastián ¿Iras a la fiesta de esta noche?
—Sebastián — No me la perdería.
Sebastián miró de reojo a Emma.
—Sebastián — ¿Irá la chica torpe?
—Christine —¿No sé quien es la chica...
—Emma—Tuvieras tanta suerte.
—Sebastián —Suerte tiene la mujer que prueba mis besos. Son adictivos.
Le guiño el ojo, con una sonrisa coqueta.
Esta vez fue Emma quien soltó una carcajada, llena de burla.
—Emma —Pobre de la chica que te hizo creer eso. Debe parecer alguna trastorno mental.
Dijo ella muy tranquila. A Sebastián no le hizo gracia su comentario, pero se estaba volviendo tan esencial para él molestarla, que no se quedó callado.
—Sebastián — ¿Padeces de algún trastorno mental?
Dijo provocandola más. Emma quería arrancarle la cabeza y echar su cuerpo a las hienas.
Christine se sintió chiquita en medio de los dos.
—Emma—En que momento, tu pequeño cerebro, se creyó tal fantasía.
—Sebastián — En el que te quedaste quieta en mis brazos, esperando que te besara de nuevo.
Christine abrió los ojos como platos. Por fortuna llegaron a su destino y Emma camino hasta la oficina que era de su madre, hecha una fiera, mientras Sebastián caminaba sonriente.
—Christine —No te recomiendo que la vuelvas hacer enojar. Puedes perder mucho.
—Sebastián —¿Como que? ¿Mi trabajo?
Se burló él. Christine se quedó callada, no podía decirle quien era en realidad Emma y meterse en un problema con ella.
—Sebastián —¿Tú sabes en qué departamento está?
—Christine —Eh... Oficinas. Es mi compañera.
—Sebastián —¿Podrías hacerme un gran favor?
—Christine —Sí.
Contestó de inmediato, con una enorme sonrisa para él.
—Sebastián —¿Podrías convencerla de ir contigo a la fiesta, de esta noche?
La sonrisa de Christine se apagó. Ella se había hecho algunas ilusiones con Sebastián, pero ahora comprendía que su atención estaba en Emma Belf.
—Christine —Claro, lo intentaré.
—Sebastián —Gracias, Christine. Eres una excelente amiga.
Sebastián se despidió con un beso en la mejilla, dejando a Christine con un suspiro de desilusión.
Noah entró a la oficina de Emma con una gran sonrisa, para llevarla a comer. Emma estaba tan concentrada en su laptop que no lo había escuchado entrar.
—Noah —¿Lista?
—Emma —Ah, Noah... Eh sí.
Emma le regreso la sonrisa. Noah extendió su mano para que ella la tomara.
En el restaurante Noah se portó con caballerosidad. Estaba atento a cada necesidad de Emma.
Conversaba muy entusiasmado de los hoteles, le platico de su vida en Seattle y como había conseguido el puesto gracias a su gran esfuerzo, trabajando de la mano del abogado de su madre.
Ella se dedicó solo escucharlo, se sentía un poco culpable por no tener humor de entablar una plática, pero el desagradable encuentro con Sebastián, le había fastidiado el día.
—Noah —Y entonces así fue como llegué al puesto de gerencia. ¿Y cuéntame de ti? ¿Qué tan fantástico es Londres?
—Emma —... Eh, bueno. Es frío y gris. No hay mucho que contar.
—Noah —Claro.
Noah estaba nervioso, Emma de verdad le gustaba mucho y quería abrir la oportunidad de volver a invitarla a otra cita. Pero por desgracia no la veía muy interesada en él, esa tarde.
—Noah — Emma si te invito a salir mañana nuevamente ¿Aceptarías?
Emma se dio cuenta de lo nervioso que él estaba y tomó su mano para qué se relajará.
Noah era un buen chico, era amable, muy tierno y era un excelente gerente. Además de que tenía el visto bueno de Amanda y Alba.
—Emma —Por su puesto. Pero esta vez invito yo.
El sonrío por su respuesta y se acercó a darle un beso a Emma, en su mejilla. El cuál ella lo recibió con gusto.
—Noah — Gracias por aceptar.
—Emma —No hay por qué.
De regreso al hotel Emma converso más. Noah la acompaño hasta la puerta de su oficina y se despidió de ella con otro beso en la mejilla.
—Noah —Si necesitas algo, llámame y yo vendré enseguida, lo que sea vendré rápido.
Dijo él de forma tierna antes de irse. Emma le sonrío, le gustaba la manera dulce, con la que la trataba.
A los segundos que entró Emma, Christine tocó la puerta.
—Emma —Adelante.
Christine —Señorita Emma, le traje los contratos de todos los empleados.
—Emma — ¿Por qué razón?
—Christine— Cada mes se realiza una inspección en cada departamento del hotel. Revisamos el rendimiento de cada uno de los empleados de forma minuciosa y si no hay ninguna queja o problema reciben un bono, es para motivarlos, para que sigan haciendo un excelente trabajo.
—Emma —Muy bien. Pasa y toma asiento por favor Christine.
Christine acomodó todo en el escritorio.
—Emma–... Necesito tu ayuda en esto. No conozco ni a la mitad de los empleados, porque he estado muy ocupada con otras cosas.
—Christine —Eh... Bueno tengo una idea para que pueda conocer mejor a los empleados. Quizá le funcione.
—Emma—Te escucho.
Le dijo Emma con una sonrisa sutil.
—Christine—Hoy en la noche, abra una fiesta donde están invitados los empleados de todos los departamentos. Si usted asiste como Emma Kerr, podrá conocerlos mejor. Eso podría ser una ayuda para usted.
Emma se recargó en su silla analizando la propuesta de Christine. No era una mala idea, pero el problema estaba en que asistiría Sebastián y no tenía la intención de encontrarse con él.
—Emma— No es una mala idea, pero...
—Christine —Perfecto ¿La veo a las doce en la salida del personal.
Christine se levantó de inmediato, dejando a Emma con la palabra en la boca. No quería darle la oportunidad de negarse.
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Comments
PATUBELA
ya voy con.prendiendo la dinámica de este par...LA PROVOCACIÓN!🤭😉🔥🔥🔥🔥🔥🔥🔥🔥
2022-10-21
18
JERITSABELA
Que astuta me salio Christine
2024-09-03
0
Emiux Emiux
Pum 💥 😂😂😂😂😂 estos echan chispas
2024-08-06
0