Rachel detuvo su auto en seco y corrió hacia Sebastián. El estaba inconsciente y muy herido.
La ambulancia llegó rápido. De camino al hospital, Rachel llamó a sus abuelos, quienes se comunicaron con Martina.
—Henry—¿Como está mi nieto?
Preguntó Henry alterado.
—Rachel —Grave.
Las horas pasaban y no tenían noticias de él. Martina llegó casi rogando que la dejaran ver a su hijo.
La familia de Sebastián pasó un día entero con angustia, cuando por fin un doctor se acercó a ellos.
—Martina —¿Como está mi hijo?
Preguntó con desespero. El doctor exhaló con cansancio.
—Doctor —No los voy a llenar de falsas esperanzas. Es posible que si el joven sobreviva de esto, queden secuelas en su cuerpo. Prepárense para lo peor.
Martina lloró desconsolada, al igual que todos en la sala de espera.
Al otro lado de la ciudad Emma estaba destrozada, no paraba de llorar, sus ojos ya estaban rojos, eh hinchados.
Pasaron los días y Emma siguió sin tener noticias de Sebastián. Se quedaba recostada en la cama con el celular a un lado, esperando que en algún momento él contestara sus miles de llamadas y mensajes.
Olivia se quedó en Seattle junto Emma, por las noches dormía en su cama y la abrazaba para darle consuelo, como cuando era una niña.
Sin que Emma supiera, había mandado al chófer todos los días a buscar a Sebastián a su departamento. El chófer se quedaba más de una hora, esperando que él apareciera.
Andrew llamaba todos los días a Olivia. Estaban preocupados por su pequeña Emma.
—Amanda—Emma, cariño. No puedes estar así siempre. Debes comer.
Emma suspiró con tristeza.
—Emma —Lo sé, pero no tengo apetito.
Alba vio como Emma se aferraba al celular.
—Alba—Tal vez él necesitaba estar solo unos días y pensar mejor las cosas. Si él te ama volverán a estar juntos, ya lo verás.
—Emma—No, el ya no volverá.
—Amanda—Lo hará hija. El amor lo puede todo, créeme.
Pasaron dos semanas. Martina nunca se despegó de la camilla de Sebastián. Lo que le parecía muy extraño, es que Emma nunca apareció por el hospital. No sabía que su familia había evitado por todos los medios, que ella supiera del accidente de Sebastián.
Días después Sebastián tuvo mejoría, todos estaban más tranquilos sabiendo que pronto despertaría y así fue. Martina estaba al pie de la cama, mirando a su hijo con una infinidad de aparatos conectados a su cuerpo, cuando se dio cuenta que Sebastián abría poco a poco los ojos.
—Martina—¿Sebastián?
Martina salió corriendo en busca del doctor. Hasta ahora todo estaba bien, Sebastián reaccionaba bien a los estímulos de su cuerpo, pero habían pasado por alto un detalle...
—Martina—El doctor dice que si sigues mejor, en unos días más te darán de alta, hijo.
—Sebastián —¿Dónde está papá?
—Martina—En casa con un Enfermero, no quise contarle de tu accidente, porque podría ocasionarle una recaída.
—Sebastián—Entiendo, no te preocupes...
—Martina —Sebastián, ¿recuerdas el número de Emma? No la he visto desde que llegue al hospital y quisiera llamarla para...
—Sebastian—¿Quién es Emma?
Sebastián la miraba extraño, lo que hizo que Martina se alarmará a un poco.
—Martina—Emma Kerr ¿No la recuerdas?
—Sebastián —Mm…no. No tengo idea de quien hablas.
—Martina —Hijo, ¿Recuerdas como fue tu accidente?
—Sebastian—... No. Sé que fue en una motocicleta, porque escuché a las enfermeras. Pero lo extraño es que no sé cómo pudo pasar eso, ni siquiera sé conducir una.
Rachel entró al cuarto, esperando hablar con Sebastián. Corrió hacia él y lo abrazo.
—Rachel—Sebastián no sabes lo preocupada que estaba por ti.
—Sebastián —Ya todo está bien amor. Mi madre dice que en unos días me darán de alta, si sigo teniendo mejoría.
Rachel vio de inmediato a Martina. Y ella se preocupó más.
—Martina —Hijo saldremos un momento.
Martina sacó a Rachel de la habitación y pidió que el doctor volviera a revisar a su hijo. Después de casi una hora, salió a la sala de espera, donde toda la familia de Sebastián esperaba una respuesta.
—Doctor—Sebastián tiene Amnesia post—traumática. El golpe que sufrió, provocó que la información registrada en su cerebro, anterior al accidente, lo haya olvidado. Que en su caso, ha sido un año de su vida. Lo que yo les sugiero, es que esperen dos o tres semanas más, y poco a poco el vaya tomando su rutina diaria. Eso estimulará su cerebro y le ayudará a recordar los eventos que sucedieron en el lapso de tiempo anterior al accidente.
—Rachel—Entonces si podrá recuperar la memoria.
—Doctor —Ha habido casos en el que, el paciente no la recupera, pero esperemos que este no sea el caso de Sebastián.
—Henry—¿Cuándo será dado de alta?
—Doctor —Los riesgos ya pasaron. Tal vez en cinco días.
Cuando el doctor se retiró, Henry tiro su veneno.
—Henry—Lo mejor es que dejemos las cosas así como están, y que Sebastián regrese a N. Y. En cuanto sea dado de alta.
—Martina —Pero no podemos hacer eso así nada más. Si queremos que el recupere su vida, tiene que ser aquí, en Seattle. Además, tal vez Emma también pueda ayudarlo. Averiguaré donde encontrarla y...
—Henry—Te prohíbo que busques a esa mujer.
—Martina —Como puedes prohibirme eso, estamos hablando de que Sebastián recupere su memoria.
—Henry—Con esa mujer no lo hará, Martina. Esa niña solo jugo con Sebastián, ve tú a saber con que propósito.
Martina no creyó en las palabras de su padre, ella había visto el amor que Emma, le tenía a su hijo, en sus ojos.
—Henry—Rachel, hija. Muéstrale a Martina quien es realmente esa niña.
Rachel saco su celular y busco fotografías de Olivia con sus hijos y se las mostró.
—Henry—Esa niña es la hija de esa mujer.
—Martina —¿Pero?...
—Henry—Sebastián puede continuar con su vida de antes en N. Y. Si con el paso de los días el no logra recordar nada, dejaremos las cosas así.
Scott estaba al final escuchando todo, no había dicho palabra alguna porque no era de su interés, hasta ahora.
—Scott—Nuestro padre tiene razón Martina. Tú sabes todo lo que paso con Olivia, ella aún debe guardarnos rencor, no sabemos que puedan hacer en nuestra contra. Así que lo mejor es que nos alejemos de aquí con Sebastián.
¡Listo! Después de convencerla podrá exigir los veinte millones que Olivia prometió si se alejaban de su hija.
Después de los días acordados dieron de alta a Sebastián y su familia regreso a N. Y. con él. Martina mudo las pertenencias restantes de Sebastián a su casa y las encerró en un cuarto, con la esperanza de que pronto él, recuperará su memoria.
Pero pasaron los días, meses, un año y Sebastián ni siquiera tocaba el tema de su accidente.
Sus abuelos por su parte, volvieron a influir en la vida de él y con la ayuda de ellos, Rachel pudo reconquistarlo. Sebastián retomó su carrera en administración y comenzó hacer una pasantía en la empresa inmobiliaria de su suegro.
Su vida estaba tomando el rumbo que su familia había impuesto, anteriormente para él. Pero aún falta algo para completar sus objetivos.
—Henry—Este anillo ha estado en mi familia por años. Estoy seguro que a Rachel le encantará.
Sebastián solo asintió y tomo el anillo para retirarse al restaurante, donde vería a Rachel.
Cuando estaba frente a las puertas de aquel lugar exhalo con fuerza, saco el anillo de su bolsillo y lo observó por varios segundos. No entendía cuál era la razón por la que no podía entrar ¿que se lo impedía? Tenía una buena relación con Rachel. Ella lo había cuidado después de su accidente, inclusive lo había ayudado a tomar el rumbo de su vida ¿No?
—Rachel—Amor que haces ahí parado. Entremos.
Rachel se colgó de su brazo y lo guio hasta adentro con ella. Comieron en un silencio incómodo, hasta que llegó el momento.
Sebastián se levantó para sacar de su bolsillo la cajita con el anillo y con una sonrisa media, se inclinó hacer la pregunta.
—Sebastián —Rachel ¿Quieres casarte conmigo?
Rachel grito.
—Rachel—Sí, sí.
Los presentes en ese lugar aplaudieron por el emotivo momento, "para Rachel".
Sebastián le puso el anillo y se dispuso a levantarse cuando sus ojos captaron algo.
Una mujer de cabello negro choco con un mesero, tumbando todo lo que llevaba. Ella se disculpo con él, su voz era dulce y después salió de prisa de ese lugar.
Sebastián se quedó perdido en la nada, un sentimiento de tristeza lo invadió, sin saber por qué.
Llevó a Rachel a su departamento, ella no paraba de hablar de los preparativos para la boda, pero Sebastián no ponía la más mínima atención. Pues esa tarde había vuelto a sentir con más fuerza el sentimiento de vacío. Uno que apareció desde el día que despertó de aquel accidente.
—Rachel —¿Sebastian? ¿Me estás escuchando?
—Sebastián —... Eh sí.
—Rachel—También estaba pensando que tal vez papá...
Sebastián se volvió a perder en sus pensamientos ignorando a la mujer a su lado.
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Comments
PATUBELA
Pobre Sebastián, el accidente le cayó a la familia como anillo al dedo para sacar provecho, manipularlo y embarcarlo en una vida desdichada con Rachel! 🤦🏻♀️🫣😔😔😔
2022-10-29
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Madysson
perdón autora.tus novelas son fabulosas y me encantan pero esto de el accidente y la pérdida de memoria ya es muy usado y trillado
2024-12-18
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Madysson
huuu espero no venga la pérdida de memoria
2024-12-18
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