Han pasado algunos días.
Maeve está repuesta y más tranquila; se ha adaptado a las circunstancias y la atención de esos amigos, que es muy agradable.
Tanto así, que ella retribuye en sus cotidianos quehaceres de limpiar el pequeño apartamento, lavar las ropas de ambos en una lavadora que le han facilitado a Joe sus amigas, y actividades de ayuda a Bongui y Dinah, que salen temprano y no tienen hora para volver.
Prepara el desayuno para ambos y el almuerzo, pues la cena son casi siempre las hamburguesas hechas por Billy.
Así, recibe atentamente a Bongui y Dinah cuando retornan de sus ensayos.
Esta mañana de sábado tiene una gran sorpresa, cuando llega Bongui y le hace saber:
— Vamos amiga, cómo te llamaremos...Mm...Creo que te queda bonito, Carol…
— ¡No! – interviene Dinah – muy común, que se llame Fiona.
— No, yo prefiero que se llame Itziar... es muy sofisticado como ella aparenta ser, y es un nombre raro, no común – sugiere Joe. Casi imponiendo.
— Está bien, al fin de cuentas tú fuiste que encontraste a esta joya.
— Qué lindo nombre– exclama Dinah.
—No hay otro – acepta Bongui–, así que hoy te bautizamos como Itziar.
Y de regalo de bautismo, tengo para ti, hermosa amiga, una sesión de maquillaje, peinado y ropa nueva... así, que vamos ya mismo.
Media hora después están en un centro de belleza integral... Dos peluqueros, se dedican al corte de cabello, y pasan luego al maquillaje, y mientras preparan ellas lo correspondiente a sus personas.
Joe también recibe su ticket ofrecido por una empresa de publicidad, a Bongui, y salen todos muy producidos a una sesión de fotografías en el mismo centro comercial, concurridísimo, en que llaman la atención por verse "espectaculares", al decir de los mismos profesionales que les atienden.
— Ahora, a la sesión fotográfica... harás, así... nada más seguirás lo que te diga Pierre, uno de los mejores fotógrafos de modelos y actrices. Vamos amiga. Nada de timidez... suelta el cuerpo y proyecta ese rostro, estás bellísima.
Maeve, no tiene nada que replicar.
El resto es seguir las indicaciones.
Maeve, ahora convertida en una perfecta modelo, entretiene a sus amigos y expertos en belleza y producción de arte, en que van para acá, corren para allá, decenas de muchachas en las mismas de convertirse en estrellas de la noche a la mañana en la ciudad del encanto.
Desde alli mismo, el paso a la noche, es un lance.
La fulgurante discoteca "Régine" recibe al grupo con las entradas ya adquiridas, pagadas por cuenta de Bongui.
— Recibí este obsequio por publicidad programada... pero, tendrás que acompañarme en este proyecto, amiga preciosa, tu futuro puede estar garantizado. No soy envidiosa, pero, si consigues llegar allá, estaré muy contenta y espero que no te olvides de mí...
— ¡De todos nosotros! – exclama Dinah.
— ¡Y no se olviden de mí! – exclama Joe, bailando con la música rítmica que ya comienza a revolucionar el planeta.
— ¡Viva Itziar! – Gritan repetidas veces.
— Haz estos pasos, mírame, sígueme cada movimiento que haga... Olvida tu pasado, relájate, vive, esto es lo más fantástico que estarás viviendo– exonera Bongui.
La noche en toda su plenitud llega y se impone en el universo que está allí, en la capital del mundo.
Mientras eso, en el hotel de cinco estrellas en que está hospedado el investigador privado.
Un nuevo recepcionista pregunta su nombre él responde apenas:
— Tony Maggio, pieza 58.
— Aquí tiene su llave, estimado señor.
— Gracias... Ah, disculpe, ¿alguien llamó o mandó mensaje para mí?
— Ah sí, cabalmente, un señor de nombre Hugh, hizo dos llamadas, tanto en la mañana como esta tarde, según lo que tengo registrado aquí. Dice que llamará mañana.
Tony, está cansado. Así, sale temprano y retorna de noche.
En su recámara, bota los zapatos se quita la ropa y entra al baño. Poco después de una buena ducha y tina, seca su cuerpo y se acuesta.
No se ha rasurado. Su rostro con la barba en crecimiento, denota su poca dedicación a sí mismo en estos días.
Visita día a día, todas las capillas y templos grandes habidos y por haber.
Pensó ir a la policía y asentar la búsqueda de Maeve, pero, eso sería lo más estúpido que pudiera hacer, así tuviera todas las prerrogativas como investigador internacional que se considere.
Buscar el rostro de su presa perdida, entre la gente, en los lugares supuestos, es más extenuante todavía.
Tiene ganas de renunciar. Toda oferta parece una locura. Nada parece ya posible.
Quiere dormir, pero, cada noche es un nuevo peldaño que debe subir. Dejar ese trabajo sería más locura que lo que viene haciendo.
Cada noche, debe revisar y analizar, mantener su hálito y fuerza.
Su rostro, cansado no pierde la belleza de la juventud de un hombre que quiere subir en la vida y lograr sus objetivos así sean más difíciles que lo que pueda imaginar.
Se duerme finalmente, agotado.
Al día siguiente que es domingo, deberá reportar sus avances. Eso es lo peor. Hugh fue claro:
《Debes ser muy rápido. El tiempo vale oro. Oro puro》
Buenas noches, Tony Mañana es otro día.
Entre tanto, en el centro nocturno más famoso del mundo, un hombre, se aproxima a Bongui.
— Hola linda...
— Hola Ducan.
— Y cómo va todo.
— Bien, muy bien.
— Quiero ver.
— Allí.
— Espero que no me decepciones.
— Nada... Todo all wrigth cómo crees.
— Cuál es... me dijiste morena clara... veo una morena linda, pero, busco una morena clara, te repito.
— ¿Es ella o no es lo que buscas?
— No gira...
— Está aprendiendo a bailar.
— Nada...
— Apegate conmigo bailando.
— Vamos.
Bailan y van hacia donde está Itziar con Joe y Dinah.
Balanceándose al compás del ritmo se apegan y el hombre mira a la chica. Ve a otro lado y vuelve a mirarla.
Sonríe y clava los ojos en ella nuevamente, luego se aproxima al oído de Bongui
— ¿Ya sabe?
— Cómo crees, acaso no quieres que sea muy discreta la cosa…
— Sí. Prefiero que así sea.
— Bailas bonito Bongui.
— ¿Sí?
— ¿Te gusta?
— Mucho.
— ¿Entonces?
— Claro... está perfecta.
— O sea. ¿Mejor que yo?
— Vamos, no comiences... ja ja ja.
— Está bien o no, al fin.
— Súper.
— Qué...
— La música.
— ¡Pendejo!
— Súper de nuevo…
— Di de una vez.
— Ja, ja, ja... Estás celosa.
— Loco... cómo piensas. De ti ya no espero más nada...
— ¿Qué dices? No te entendí... La música está muy alta.
— Que es mi última chance contigo… hasta aquí quedo... si no queréis dímelo ahora.
— Cuánto costará esto.
— Lo que tú consideres.
— Okay.
— ¿Entonces va?
— Por supuesto...no hay vuelta. Es mía ya. Está como quiero y preciso.
— Me agrada saberlo.
— Está... está...
— Qué.
— Bella, bellísima, la más bella mujer que haya visto.
— Dale entonces. Vamos a brindar. Pero lejos de aquí al mesón... no quiero que Dinah ni Joe se den cuenta. Peor ella, aún es muy tierna y no sabe del mundo.
— Vamos, déjala que baile la noche entera. Mañana será su inicio.
— Sois intrépido, pero sois el mejor.
Salen del grupo y se alejan al bar.
La noche en Régine, continua en su máximo esplendor.
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