Maeve es quien ahora está en un centro de atención de emergencia. Llegó aún desmayada.
Una vez acordada, le han puesto suero glucosado, no tiene nada, más que una raspadura en el codo derecho y golpe en la cien del mismo lado.
— ¿Dónde estoy?
— Tuvo un ligero accidente – le hace saber el médico de turno –. No se preocupe. Hay dos personas detenidas por el suceso. Ambas están aquí, fuera, con la policía y esperaban que usted reaccione para determinar la culpabilidad del posible causante en el atropellamiento que por suerte no fue nada grave, pero, hizo que usted caiga, eso es lo que ellos dicen. Ingresarán aquí en estos momentos.
Un policía se apega a ella y le anticipa:
— Si usted tiene que decir algo, dígalo sin miedo. Habiendo culpa de uno o de ambos, deberá darnos cuenta, no puede estar con miedo señorita, para eso estamos nosotros. Por ello, precisamos que usted los delate, si hubo acoso, por lo que creemos, eso parece ser, por quien la siguió, estaba intentando algo...
El otro aparece de pronto, por la salida de aquel callejón... nos hace suponer que intentaban raptarla, hay muchas violaciones, surgidas de tácticas así por los maleantes nocturnos…
¿O usted los conoce?
Maeve no sabe qué decir. Vuelca el rostro.
El policía se da por vencido, es una cuestión de vida nocturna, hay mucho de borrachera y seducción – los policías ven que ella no tiene mucho que decir y apresuran para dejar el caso cerrado.
— Pase señor usted primero –, ordena uno de los policías.
— He ahí a quien la atropelló:
—Pase el que estaba conduciendo, aproxímese a ella.
— ¿La conoce usted? — Interroga el segundo policía.
El hombre la mira. Ella igual.
El hombre la aprecia, la ve muy bella.
Maeve lo mira nuevamente de forma rápida, pero le duele el golpe en la cabeza y frunce el ceño, volteando su rostro hacia el lado opuesto a donde está el conductor que casi la arrolla.
El tipo le sigue sus movimientos con la mirada, y niega conocerla y tener alguna culpa.
Varias personas que vieron de lejos, inclusive el que la seguía desde la boite, afirmaron que apenas la hizo caer al toparla y eso pasó por la imprudencia de ella.
— Puede esperar en el pasillo.
— Gracias– El hombre se dispone a salir; en el pasillo el policía le indica que espere su documento y el informe para firmarlo.
Pasa el otro joven, está aturdido.
Le mira y mueve la cabeza.
Apenas ha declarado que solamente quería departir la fiesta y bailar con ella, pero se hubo asustado y corrió despavorida, y él la siguió, pensando que no convendría que salga por los fondos de aquel centro nocturno tan atestado de gente.
Fuera de la pieza de emergencia, los policías, les hacen firmar el descargo del incidente, y les entregan el carné de identidad.
El joven que la asustó, se va rápidamente
El segundo, al recibir su documento, agradece, pero el policía retiene el pequeño documento que el conductor ya ha tomado en sus manos, diciéndole:
— Aquí tiene, usted señor, Philips... Anthony Philips; le sugiero, que en otra, deberá usted conducir más lento, pues, vea, cómo es en esa área; se cruzan las personas, a veces salen ebrias de esos locales.
— Muchas gracias, lo tomaré en cuenta.
Es él... Anthony o simplemente Tony, a quien ya conocimos.
Anthony o Tony, como quieran llamarle, sale del centro de salud, camina por la acera, el policía que le acompaña, le indica el lugar en que está su automóvil.
Pensando en el suceso, que realmente le asustó, va ensimismado en ello y se aleja, en dirección al hotel.
Enciende un cigarrillo y da una vuelta por una amplia avenida, después ingresa en la calle que bordea el parque central de Nueva York, estaciona en el parqueo del hotel y sube a su pieza.
Está acomodando sus cosas para quitarse la ropa, entonces abre la carpeta y mira las fotos.
《 No puede será...Será ella?》
Relaciona las fotos con la imagen de la joven, desde que la vio apareciendo por su lado derecho hasta la mirada de susto y la caída... luego en el centro de emergencias... el rostro es igual, pero:
— Estaba pintada, los párpados y la boca, muy maquillados... con el cabello, suelto, lacio, brillantísimo, y esa ropa, superurbana, de noche, de fiesta moderna... no...no puede ser la misma, la aprendiz de beata, de fuerte imagen, casi como se visten las damas de cualquier congregación religiosa, está ahora vestida como...— Coloca rápidamente las fotos en el maletín y abre y cierra la puerta a toda prisa.
En algunos minutos más, estará retornando al lugar. Debe encontrarla allí, si no...
Sale como si lo llevara algún espanto, corre a lo que puede, aprovechando que ya no hay mucho movimiento... se detiene frente al puesto médico.
Ingresa en el centro de emergencias, pero allí, ahora solamente están algunos enfermeros. Nadie más... A lo que le reconocen del pasado incidente, un enfermero le anticipa:
— Ya se fueron.
— ¿Ah? ¿La joven que estaba desmayada? ¿Ya la llevaron?
— Un grupo de amigos fueron alertados del accidente de ella, y varios compañeros de vivienda, supusieron que la habríamos traído aquí; a lo que usted se había ido, llegaron y la llevaron sus amigas.
— ¿No dejaron referencia hacia que barrio se irían o algo así?
— Absolutamente.
— Caramba, es que la joven dejó caer un sobre y yo lo levanté... olvidé en mi automóvil. Entonces ¿No dijeron dónde vivían?
— No amigo, subieron en un taxi y se fueron con ella.
— Qué pena.
— Pregunte en el centro nocturno, al parecer frecuentan allí.
— Ya gracias, así lo haré.
《Puff... qué estúpido, qué tonto, que descuido el mío–》, piensa Anthony. 《Ahora, que podría asegurar que es ella, me doy cuenta de que, es, ella, completamente transformada. A recomenzar de cero... qué bruto, no fijarme. Más... que piernas bellas》
La madrugada pasa y aún en la cama, casi desnudo, Tony la recuerda.
Ella es bellísima... que excitante sensación le ha provocado esta cuestión. La joven mujer que busca, es muy preciosa.
Está encantado...
《Pero oye, Tony, ella es prohibida para ti》
Por lo menos, esa es la orden de su contratador, y parece ver y escuchar que Hugh le replica ese punto:
《— Ella es intocable. Entiendes》
Acaricia su pecho, finalmente sus manos van a su parte sexual, y siente la líbido provocada por ese arrastre de circunstancias inéditas y totalmente relacionadas.
Es demasiada coincidencia:
En un mismo día, ha hecho un contrato para buscar a una joven beata, y mira sus fotos, sale en la noche, va sin rumbo a comenzar su trabajo, entra en Broadway…
Allí la noche es lo máximo.
Ve unas filas para un show, cabalmente ella acaba de entrar en ese teatro, pero, eso no lo sabe.
Camina por todas esas aceras repletas de mujeres jóvenes.
Su mente le hubo dado la idea de que una chica así, salida de semejante vida religiosa, se podría transformar de repente, en otra persona.
Una vida moderna, llena de alegría y juventud, de libertad y amores, sería muy posible, pero no tan rápido.
Eso es lo increible. Y Anthony está decepcionado de sí mismo.
Se duerme.
***¡Descarga NovelToon para disfrutar de una mejor experiencia de lectura!***
Updated 116 Episodes
Comments