Capítulo 20

Kenji

Mi nombre es Kenji Ivanov, hijo de un empresario y una doctora, tengo veintiséis años y soy presidente de la empresa de comunicaciones más importante a nivel global . La empresa fue fundada por mi abuelo, después pasó a manos de mi padre y ahora estoy a cargo.

Estamos en una fase de supervisión dentro de las estrategias de manejo impuestas por mi abuelo, por lo que debo hacer recorridos por las oficinas subsidiarias de la empresa. Me acompañan mi asistente Roy y el gerente de operaciones David; caminamos por el centro para llegar a una de las sedes cuando de repente siento un golpe en mi torso. Bajo la mirada y escucho la voz de una jovencita culpar a un helado por su torpeza.

Tengo un carácter muy especial, por lo que enfurezco e inmediatamente empiezo a gritar preguntándole si tiene algún problema de la vista. La jovencita que hasta hace unos segundos me miraba apenada y con un ligero toque de inocencia cambió su mirada de un momento a otro a una fría y llena de desdén. La muy tonta replica ante mi llamada de atención, lo que me deja perplejo, todo el mundo me conoce y nadie se ha atrevido a algo similar. Cuando al fin reacciono, la muy sinvergüenza me llama imbécil, da la vuelta y se va como si nada; simplemente no puedo creer su atrevimiento y falta respeto. -¡Oye tú! ¡Te estoy hablando! ¡Más vale que no te cruces de nuevo en mi camino torpe!-. Me quedo parado aún sin poder superar su osadía.

Miro mi ropa y mi enojo incrementa, mi asistente es quien paga los platos rotos. -¿Qué haces ahí parado? ¡Consígueme ropa limpia!-. Esa mujer demonio manchó mi traje con helado, es asqueroso, tendré que quemarlo.

Llegamos a la sede y busco cualquier detalle para seguir descargando mi ira. Puedo sentir la tensión entre el personal cada que visito algún departamento, pero no importa, quiero que todo se haga lo más cercano a la perfección y necesito olvidar el desagradable tropiezo de hace un momento.

Llego a casa y me sirvo un trago, no puedo dejar de pensar en lo que pasó. Me dejó caer en el sillón, lo que más molesto me tiene es que no he podido sacar esos ojos brillantes y cálidos color miel ni la imagen de cómo se tornaron gélidos y arrogantes en cuestión de segundos de mi cabeza.

Saco mi celular para llamar a Roy. -¡Investiga a la mujer del helado!-. Cuelgo y subo a mi habitación para darme una ducha, me siento agotado y necesito descansar.

Tamy

Regreso a casa y encuentro a mis hermanos en la cocina preparando la cena, me acerco a ellos y veo lo que preparan. -¡Wow, sándwiches de queso para cenar!-. Grito emocionada, Santi y Dan no me dejan comer mucho de eso por qué según ellos no es un alimento saludable. Ambos se sobresaltan y me regañan mientras se tocan el pecho y calman su agitación. -¿Puedes hacer más ruido cuando entras? ¿A caso nos quieres matar de un susto?- Me grita Santiago. -¡Casi me da un infarto, no hagas eso Tamara!- me dice Lena sin levantar la voz pero si con reproche. Los miro y hago un puchero. -¡Iré con el gusano!-. Salgo de la cocina y me dirijo al estudio de Dante. -¿Qué hay de nuevo gruñón?- Me mira por encima de sus anteojos. -¡Así que la sabandija regresó?-. Me pongo sería y me siento en la silla frente a su escritorio. -¡Tenemos que hablar!-. Suelto de golpe y él sonríe como si supiera lo que voy a decir.

Mi graduación está a la vuelta de la esquina, entre tanto cambio de escuelas y países pude adelantar algunas materias para poder terminar antes de tiempo. De algo me sirvió no tener vida social. Pensando en algunas cosa pendientes escucho que tocan la puerta. -¡Pasa¡-. Escucho la voz de Lena. -¿Estás ocupada?-. Me pregunta con timidez. -¡No¡ ¿Qué pasa?-. La veo dudar y me mira en repetidas ocasiones. -¿Estás molesta conmigo?-.

Me siento en la cama, cruzo los brazos y las piernas mientras la miro de arriba a abajo tratando de entender que pasa por su cabeza, ¿Por qué estaría enojada con ella? -¡No! ¿Hiciste algo malo mentiras me fui?-. Pregunto con curiosidad y ella me mira confundida. -¡No! Solo creí que estabas enojada por lo que dije antes y yo…-. La interrumpo al fin comprendiendo la situación. -¡Así que era eso! No te preocupes, son cosas del pasado de las que no tenemos culpa alguna, cada quien hizo lo que pudo y creyó correcto. No te sientas responsable por nada, al contrario, estoy agradecida contigo, de no ser por tus palabras y tú dinero no hubiera podido salir de mi enfermo enamoramiento de Robert Brener ni habría podido encontrarme con Santi y mucho menos volver a verte-. Me levanto y me acerco a ella para darle un abrazo. - No importan las circunstancias, somos hermanas y eso nadie lo va a cambiar-. Me separó de ella y la veo llorar, trato de animar un poco el ambiente, odio que los demás lloren, sacan mi lado sensible y no me gusta. –¡Dime qué no eres una llorona como Santiago!¡Suficiente tengo con él!- Al fin ella ríe y se limpia las lágrimas. -¿Quieres dormir conmigo?- Le pregunto y ella accede.

Después de una buena charla entre hermanas Lena fue vencida por Morfeo y yo estoy aquí pensando en el idiota con el que choqué está tarde. ¡Que desperdicio de hombre!, porte elegante, alto, fuerte (mi nariz es testigo de ello), cabello negro, de ojos medio rasgados y azules, un poco bronceado y un rostro tallado por lo mismos ángeles, lástima de actitud y mal carácter. Sonrió como idiota recordando su expresión cuando lo llame imbécil, se lo merece por grosero. Sigo así hasta que finalmente caigo dormida.

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Comments

MIrian Martinez Avalos

MIrian Martinez Avalos

otra vez un tipo egocentrico prepotente y antipatico nooooo

2023-05-31

3

Adriana Zágada

Adriana Zágada

Es primo de Robert????

2022-12-26

1

Mary Vega

Mary Vega

Aah que padre que ya encontró un nuevo prospecto, no se merece al imbécil !!

2022-12-16

2

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