Capítulo 10

Tamy

-¡Gracias, y por favor agradezca a Victoria de mi parte!- digo al conductor del auto mientras bajo de este. Estoy parada frente a la terminal de autobuses con un boleto que me entregó el señor conductor junto con una carta de Victoria.

¡Querida Tamara! Eres la niña mas fuerte y valiente que he podido conocer, espero que puedas comenzar una nueva vida y que alcances la felicidad en un nuevo lugar. Hay un paquete para ti, pregunta por el en el mostrador de la línea del autobús. Cuídate mucho, vive y se feliz. No nos busques para evitar que mi sobrino te encuentre, Fredo, Grace y yo estaremos bien, no te preocupes por nosotros. ¡Buen viaje, te queremos!

El sobre, además del boleto y la carta tenía una fotografía de las personas que más se preocuparon por mi. Dejó caer mis lágrimas que se enjuagan con la lluvia y cuando al fin logro tranquilizarme entro a la terminal. Me dirijo al baño y me cambio la ropa mojada, paso al mostrador de la línea del autobús en busca de mi paquete. Aún tengo unos minutos antes de abordar, lo abro y encuentro identificaciones, un pasaporte, documentos y una tarjeta bancaria. Guardo las cosas en la mochila y solo mantengo la identificación a la mano para poder abordar el autobús.

Hace tres días que llegué a una nueva ciudad, desde el primer día pude conseguir un empleo. Con mi nula experiencia y mi edad me aceptaron como personal de limpieza en un bar. Trabajo por las mañanas y mi sueldo diario es suficiente para poder mantenerme mientras decido el próximo paso.

En mi décimo día salgo del bar tras recibir mi paga y voy a dar un paseo por el centro de la ciudad para conocer y familiarizarme con lo que me pueda ser útil. ¡Bingo¡ Encontré una tienda de helados. Aceleró el paso y entro felizmente para comprar uno.

La gente aún me mira extraño al ver los moretones que aún son visibles en mi rostro, sin embargo nada de eso me importa. Al salir con mi helado escucho que alguien se acerca mientras grita mi nombre, algo raro, aquí nadie me conoce, es más, estoy usando el nombre de los documentos que me dio Victoria, nadie sabe quién soy, a menos que… Mi cuerpo se congela y mi corazón late con fuerza, siento que se va a salir de su lugar, estoy aterrada, no puedo creer que me hayan encontrado, ni siquiera puedo salir huyendo, mi cuerpo no responde.

La persona que me llamó por mi nombre llega hasta mi y trata de hacerme reaccionar. Cuando al fin reúno el valor para verlo mi sorpresa es aún mayor. -¿Santi?- era Santiago uno de los niños del internado, él pasaba su tiempo cuidándome y protegiéndome de las demás niñas que siempre me molestaban.

Al notar mi confusión sonríe y me da un fuerte abrazo que casi provoca que deje caer mi helado. -¡Oye, espera! ¡Mi helado!- Logro salvarlo y lo miro con cara de reproche por su acto descuidado. Santi empieza a reír y acaricia mi cabeza como si fuera una niña pequeña. -¡Ya no soy una niña, no hagas eso!- pellizca mis mejillas y me mira a los ojos. -¡Entonces deja de comportarte como una!-. Me mira y su semblante cambia a uno de preocupación. -¿Qué le pasó a tu rostro? ¿Por qué está morado?- Sonrío tratando de no darle importancia. -¡Larga historia!- Suspiro y cambio el tema.

Mientras hablamos, se acerca un hombre con cara de pocos amigos y se para junto a Santi. -¿Quiénes ella?- Me señala. - ¡Oh, Dan! Mira, ella es Tamara mi amiga de la infancia-. El hombre me mira de arriba abajo. -¿Tamara? ¿Esa Tamara?- mira a mi amigo muy sorprendido. Extiendo mi mano en forma de saludo y el corresponde. -Dante Ricci- Se presenta.

Amablemente me invitan a cenar y en el transcurso nos ponemos al día. -Dante salvó mi vida ese día, el monstruo que me compró me estaba golpeando frente a su círculo de negocios. Me usaba como parte de los tratos comerciales con los inversionistas y socios, Dante y yo habíamos entablando una gran amistad antes de eso y apareció en el momento justo-. El rostro de Dante se desfigura al recordar el momento. -No podía permitir eso, de haberlo sabido antes te hubiera sacado meses atrás-. Santi gira hasta quedar cara a cara para dejar un tierno beso en los labios de Dante.

Es mi turno de contar mi historia. Empiezo a narrar todo y veo a mi amigo llorar sin control y con una expresión de horror, mientras Dante tiene una expresión entre la ira, desconcierto y asco. Omito algunas partes y cuando termino, Santi se lanza sobre mi y me abraza sin poder controlar sus emociones. -¡Lo siento tanto Tamy, no estuve ahí para protegerte! ¡Lo siento mucho! ¡Perdóname por favor!-. Doy pequeños golpecitos en su espalda para consolarlo un poco, -Esta bien, nada es tu culpa, estoy bien ¿Lo ves?- Tomo una de sus manos y la pongo sobre mi cara. -¡Aquí estoy, estoy bien! Por favor ¡Ya no llores! ¿Si?-.

Terminamos la cena y me despido de ambos, doy vuelta y escucho la voz de Dante. -¡Deberías venir con nosotros!- Sus palabras me sorprenden. -Santi te quiere demasiado, su angustia por saber de ti siempre ha sido muy fuerte. Además, es más difícil que puedan encontrarte si te quedas con nosotros-. Miro a Dante y después a Santi que tiene una mirada de súplica para que acepte la propuesta. Tengo muchas dudas, siento que de hacerlo los metería en problemas. Vuelvo a mirarlos y termino accediendo. -¡De acuerdo! Solo que antes necesito arreglar algunas cosas.- Santiago no cabe de felicidad y Dante asiente. -¿Cuánto tiempo necesita?- Sonrío. -Solo está noche-.

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Comments

Eugenia Venegas Oyarzo

Eugenia Venegas Oyarzo

por favor que ya no se meta más en líos 🤦🏼‍♀️

2022-10-15

4

Nina CT

Nina CT

Noooo! 😨

2022-10-03

2

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