Robert
Mi hermosa Tamy nos lleva en el auto que le regalé por su cumpleaños hacia el evento de aniversario de la empresa de mi padre, se ve tan linda con ese vestido rosa y esa brillante sonrisa que me vuelve loco y voltea mi mundo.
Llegamos y mi padre se sorprende de ver qué aún está a mi lado, y no lo culpo, supongo que imaginó que mi Tamy tendría el mismo destino que mis regalos anteriores, pero ella es diferente. La consiento demasiado e incluso dejo que me reclame o me conteste de mala manera, se ve tan tierna cuando hace una rabieta. Pasamos todo mi tiempo libre juntos, incluso mientras estudio la tengo a mi lado, toma mis libros y si tiene curiosidad por algo se lo explico.
Seguimos saludando a más personas y empecé a notar su incomodidad, volteaba a todas partes hasta que en un momento me dijo que quería buscar un lugar para descansar, asentí y la seguí con la mirada hasta verla encontrar una mesa. Me dí la vuelta para despedirme de los socios de mi padre y cuando regreso la mirada a Tamy, la encuentro sonriendo con el estúpido de Bastián. Ese maldito se preocupa mucho por ella, nunca ha insinuado nada, pero estoy seguro de que tiene interés en mi mujer. Me enfurece tanto ver qué mi bonita le sonríe a ese cretino que se me nubla la razón. Me acerco a ellos con la imagen que me llega a la mente de ellos traicionandome, de mi Tamy burlándose de mí. La atraigo hacia mi y la alejo de Bastián para después llevarla aún lugar más privado para exigirle una explicación. La veo confundida y con miedo ante mi reacción, sigue diciendo que la lastimo pero no puedo ceder, no puedo permitirlo.
Llegamos a casa y ella muy molesta me ignora, mientras sube las escaleras; enfurezco y la tomo del cabello para arrastrarla por el piso, me siento tan impotente con su desprecio e indiferencia que comienzo a patearla sacando así mi frustración, ella dice que no ha hecho nada, pero ¡La ví! Le estaba sonriendo tan alegre, esa sonrisa que es solo para mí se la dio a alguien más. La levanto a jalones del piso y la lanzo contra el sofá, ella solo llora y trata de explicar lo que sucedió y yo estoy tan enfadado que le gritó y me encierro en mi despacho no son antes dar un estruendoso portazo.
Me siento tan dolido y desesperado que terminó con lo primero que veo, lanzo y rompo cosas hasta que me invaden unas tremendas ganas de llorar. Me siento en el piso con las manos en mi cabeza y siento mis ojos húmedos. No sé si me siento herido por su traición o si me siento culpable por que la volví a lastimar.
Ya pasado un tiempo y sigo sin poder hablar con ella. A pesar de eso no puedo estar sin mi Tamy, entro cada noche a su habitación para acariciarla y hacerle el amor, más su indiferencia me desquicia, por lo que termino tomándola a la fuerza y de forma salvaje dejándola en un mar de llanto silencioso. Trato de traer mujeres para que al menos me reclame y así poderme acercar y arreglar las cosas. El plan no está funcionando, Fredo me dijo que es la peor de las formas de llamar su atención pero se que si ella me quiere vendrá y armara un escándalo, sacará a estás mujerzuelas a patadas, está igual de loca que yo.
Hoy estoy con dos mujeres en la oficina de casa y he dejado la puerta abierta a propósito para atraerla. La veo parada en la puerta y me siento emocionado, necesito ver cómo se va a deshacer de ellas. Una vez más, termino decepcionado, ella solo me mira y entra a dejar un plato con frutas, me desespera que sea tan indiferente y empiezo a gritar de nuevo. -¡Lárgate! ¿No ves que estoy ocupado?- Mi bonita se limita a dar media vuelta y salir del lugar sin ninguna expresión. Estoy tan furioso que me desquitó con las gatas inútiles que traje.
Salgo de mi oficina y decido ir a buscarla, entro a su habitación y no está, la busco en la sala, la cocina, el jardín, por todas partes pero no la encuentro. Me estoy volviendo loco, estoy desesperado, no puedo permitir que desaparezca. Cae la noche y escucho el sonido de la puerta, me levanto lo más rápido que puedo y ahí está mi bonita. -¿A dónde fuiste?- grito totalmente alterado y acercándome tratando de intimidarla. Lejos de eso ella me enfrenta y me grita con reproche. - ¡Déjame ir!- Es lo único que logro escuchar. Un pánico inmenso se apodera de mi y lo único que hago es levantarla sobre mi hombro y subirla a la alcoba, en el camino me golpea y me lastima pero no puedo ceder después de lo que acaba de decir. La arrojo sobre la cama y la someto dejándole claro que ella no se puede ir, que es mía y de nadie más. Mi niña es una fiera, me cuesta mantenerla quieta, a pesar de su edad es muy fuerte, las clases de defensa personal que ha tomado si que son efectivas. No tengo más opción que darle unas bofetadas para que se tranquilice pero no es suficiente, así que recurro a darle una lección, la poseo con tanta desesperación que incluso a mí me duele. Termino y salgo arrepentido al verla en ese estado, he pensado y no se me ocurre otra forma de retenerla más que encerrarla en ese cuarto, estoy seguro de que va a recapacitar y volveremos a ser como antes.
Llevo un tiempo castigándola trayendo mujeres para que nos escuche y sienta que me está perdiendo, sin embargo sigue sin mostrar ninguna reacción, incluso cuando la hago mía es como si su cuerpo se moviera por inercia. También he reducido la ración de comidas y me he negado a darle medicamentos pero mi niña no cede, sigue enfadada conmigo y ya no se que más hacer.
Como cada noche entro para verla dormir, se ve tan linda y tranquila. Esta vez me animo a entrar bajo las sábanas y abrazarla para dormir, la extraño tanto. Para mí sorpresa no se aleja, beso su frente y duermo plácidamente a su lado. Despierto y aún está dormida por lo que me quedo admirándola, se ve cansada, su rostro se ve muy delgado y pálido y mientras duerme le tiemblan los párpados como si estuviera teniendo pesadillas. Después de un rato me levanto con cuidado de no despertarla y bajo para pedir el desayuno, creo que ya es tiempo de hacer las cosas juntos otra vez.
Tamy
Llego a la mesa y ahí está él, con una pelirroja exuberante sentada en su regazo con los brazos alrededor de su cuello quien me dedica una mirada asesina al verme. Finjo no darle importancia y me siento a tomar el desayuno. En ese momento escucho el sonido de algo cayendo al suelo seguido de un chillido, levanto la vista y veo a la pelirroja tirada en el suelo y llorando con reproche hacia Robert. El empieza a gritarle a la mujer en el piso hasta que logra que salga del lugar en un mar de llanto. Intento regresar la atención hacia mi desayuno cuando de repente Robert me abraza por el respaldo de la silla y comienza a dar explicaciones de lo que acaba de suceder, -en realidad, no me importa- respondo de forma apática y desinteresada. Escucho que deja salir un suspiro mientras regresa a su asiento en la mesa.
Después de unos minutos rompe el silencio y me pregunta: -¿Estás molesta conmigo? Se que he sido un tonto en estos días pero… es que no soporto la idea de que pienses siquiera en traicionárme, yo …- No lo dejo terminar y me voy lo más rápido posible. -Gracias por la comida, me retiro- Me pongo de pie y me apresuro a mi habitación, tengo un malestar estomacal horrible en este momento, tal vez por la escena de hace unos minutos.
Estoy en el baño vomitando gran parte del desayuno, tengo náuseas, me siento muy mareada y cansada. Escucho que Robert entra y se acerca para verme en este estado, el solo se agacha y con una mano acaricia mi espalda mientras con la otra sostiene suavemente mi cabello. Pasado un rato me ayuda a incorporarme y me dispongo a lavar mi boca y mi rostro. -Estas muy pálida, llamaré al doctor.- Dice en tono muy preocupado, incluso puedo ver su semblante a través del espejo lo que me provoca mucha confusión. No puedo entender como a veces puede ser tan dulce y tan cruel en otras. Salgo de mis pensamientos cuando siento que me levanta en brazos y me lleva para recostarme en la cama.
Minutos después llega Victoria, la doctora a la que llama cada vez que me siento mal. Me revisa y me hace preguntas para determinar mi condición. -Bien, no es nada grave, pero si recomiendo que vayan al hospital para unos exámenes de rutina, en tu estado es necesario que lo hagas periódicamente, los primeros meses son difíciles pero si haces tus chequeos como se debe no habrá ningún problema.- trato de procesar lo que dijo cuando Victoria voltea hacia Robert con una mirada fría -La niña está embarazada, tienes que cuidarla y no hacer nada estúpido si no quieres que algo malo le pase a ella o al bebé.- Embara… ¿Qué? Pienso mientras veo el rostro expresión de Robert.
Victoria se retira y veo a ese hombre saltar de alegría por toda la habitación tras haber cerrado la puerta. -¡Vamos a ser padres bonita! El fruto de nuestro amor está creciendo en tu vientre, prometo que no te haré sufrir ni llorar de nuevo bonita, me haces el hombre más feliz del mundo.- Dice al borde de las lágrimas. Sale de la alcoba para dar instrucciones de mi cuidado al personal y solo pienso en que momento sucedió, siempre tomo anticonceptivos para evitar esto, aunque ahora que recuerdo, he tenido prohibido cualquier medicamento por más de un mes y el entra cada noche a desahogarse conmigo. ¿Debo creer lo que acaba de decir y darle otra oportunidad?
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Comments
Delia Alonso
Si que Robert está loco de atar, obsesivo, realmente su cabeza no funciona bien, tiene un gran problema de personalidad
2024-01-16
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Adriana Trejo
ahora si que sonamoss 🤷♀️
2023-07-05
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MIrian Martinez Avalos
no se si es xq creci viendo a mi padre golpear a mi madre sin razon alguna pero me pone muy nerviosa leer este tipo de historia ya la empece a leer y seguire leyendo esperando que esta niña se arme de valor para escapar de este tipo sicopata enfermo y que alguien lo mate a golpes que es lo que merece
2023-05-31
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