Lena
Un hombre me ha estado buscando desde hace un tiempo, no sé que es lo que quiere, pero decido aparecer para averiguarlo. El señor Ricci, se presenta y empieza a hablar. -¡Señorita Lena, he solicitado hablar con usted de un tema importante, sobre el internado en el que estuvo…!-. Lo interrumpo y le pido que se detenga, no tengo intensión de hablar sobre eso. Me levanto y me dispongo a retirarme. -¡Santiago y Tamara!-. Esos dos nombres me frenan por completo. Vuelvo a mirarlo y me acerco a él. -¿Vuelvo a tener su atención?-. Asiento y me dice que los conoce, me plática a rasgos generales lo que ha pasado desde que los encontró.
Dice que me llevará con ellos, pero sigo sin poder confiar en esta persona. Todo ha sido muy difícil desde que dejé el internado. Tengo veintisiete años y mis antecedentes no me dejan confiar en nada ni nadie.
Me armo de valor y lo sigo, sólo espero que no sea una farsa y haya caído en una trampa o algo así. Vamos en su auto acompañados por música y un silencio entre nosotros. -¡Oh!, ¡La canción favorita de la sanguijuela!-. Dice con una sonrisa y sube un poco el volumen, me gana la curiosidad y termino pregunto: -¿Sanguijuela?-. Me mira por un momento. -¡Así es como llamo a Tamara! Esa niña es tan problemática que siento que me succiona la vida, por eso le digo así.!-. Dice mientras sonríe tiernamente, tal vez sea su pareja o algo así.
Llegamos a una casa bastante grande y muy bonita. Estaciona el auto y me conduce hacia la entrada. Estoy tan nerviosa, me tiemblan las piernas y siento que mi cabeza va a estallar en cualquier momento. El hombre abre la puerta. -¡Chicos, les traje una sorpresa!-. Grita muy fuerte esperando que lo escuchen. Bajan las escaleras y justo a la mitad se detienen, me miran de arriba hacia abajo, se miran entre ellos y corren gritando -¡Lena!-. Al llegar a mí me abrazan efusiva y cariñosamente. Mis lágrimas caen y ellos tratan de consolarme. Ya que me he calmado un poco se lanzan sobre el señor Ricci actuando como niños.
Me da gusto saber que están bien pero también quiero saber lo que han sufrido. Me gustaría que me dieran oportunidad de entrar en sus vidas. Cada uno me cuenta su historia. Imaginé que la pasarían mal cuando supe a quienes los venderían, pero lo que me cuentan sobrepasa cualquier producto de mi imaginación. Me siento tan mal, tan culpable. Es mi turno de contar la verdad, tengo miedo de que me rechacen después de eso. El hombre guapo se levanta para dejarnos a solas, pero Santiago lo toma de la mano y le pide que se quede, parece que me equivoqué, es la pareja de Santiago no de Tamara.
No sé cómo empezar. -Bueno yo… Parece que ustedes saben que compartimos a la misma madre. Mamá y mi papá se conocieron desde muy jóvenes, ambos crecieron con problemas familiares y económicos y cuando no aguantaron más salieron de el pueblo donde vivían para buscar suerte en la ciudad. Ambos consiguieron un trabajo con poca paga en un motel, ella como camarista y él como vigilante, poco tiempo después mi mamá se embarazó y nací yo.
Justo después conocieron a Nicolás Sadi, hijo del dueño de hoteles de gran prestigio y también de una cadena de moteles incluido en el que ellos trabajaban. El joven Sadi acudía con frecuencia para supervisar el funcionamiento del lugar y mamá empezó a acercarse a él. No sé muchos detalles, pero si sé que todo fue planeado por mi padre para obtener dinero fácil.
Tiempo después mamá se casó con Nicolás Sadi pero se mantuvo como amante de mi papá. Y a mí me dejó a cargo de él. Durante la boda esa mujer conoció a Salvador Lombardi, tuvieron una aventura y quedó embarazada de Santiago. Hizo lo posible por exprimir dinero de ese hombre para dárselo a papá para abrir un negocio y mientras tanto aún recibía los fondos que Nicolás Sadi le daba mensualmente.
Mi padre conoció al señor Zein y fundaron el internado. Recibían niños abandonados directamente por sus familias, al principio los usaban para su propio beneficio y servicio sexual, después empezaron a rentarlos y al final instauraron un sistema de ventas. La única condición que ponían para la venta era ser los primeros en probar la “mercancía” para comprobar su resistencia y efectividad.
Con el tiempo empezaron a educarlos para poder ser exhibidos, se les brindó una educación envidiable y habilidades que llamarán la atención de los millonarios compradores.
Yo crecí en un ambiente lleno de perversión y maltrato, al principio papá me protegió de todo y de todos, pero llegó un momento en el que se olvidó de que yo era su hija. Me tocaba a toda hora y dejaba que Zein hiciera lo mismo, aunque nadie más tenía derecho de hacerlo más que ellos dos.
Cuando crecí lo suficiente me mantuvieron con ellos y me convirtieron en su asistente. Un día volví a ver a mamá y lo único que hizo fue entregarme a un niño y ordenarme a llevarlo con papá. Tiempo después me enteré que era mi hermano, hijo de mamá con otro hombre.
Años después la ví de nuevo en la oficina de Zein. Dejó a una niña a su “cuidado” mientras recibía una maleta llena de dinero que le había dejado mi padre y después de eso no la volví a ver. Para averiguar el origen de esa pequeña tuve que mantener relaciones enfermizas con Zein. El me reveló que esa niña era otra de mis hermanas y que tenía un futuro prometedor.
Trate de intervenir con mi padre por ustedes pero siempre terminaba castigada, hasta que un día me amenazó con hacerles daño si no dejaba de intervenir. Cuando les tocó la estúpida misión mi alma se rompió, no pude hacer nada para evitarlo y siempre cargaré la culpa por eso.
Cuando supe que Santi sería vendido al señor Brown llore y supliqué, era un cliente demasiado cruel y no quería eso para mi hermano. Después supe que Tamy sería vendida siendo tan pequeña a un monstruo. ¡Dios sabe que lo intenté, pero cada vez recibía más amenazas!. Al final lo único que pude hacer para ayudar a Tamy fue darle dinero para que huyera, no sabía cuánto podría soportar a lado de un Brener.
Llegaron noticias y me enteré de que Santi había sido botado y supe que Tamy estaba bien cuando Brener fue a buscarla al internado.-
Los miro y están muy serios, se ven molestos. -¡Entonces, ¿Cómo lograste salir de ahí?- Tamy es la primera en hablar. -Parece que se aburrieron de mi y me abandonaron en un lugar alejado, como si fuera un perro-. Santi se levanta y me abraza, pero Tamy mantiene una mirada fría y adopta una posición bastante intimidante.
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Comments
Anonymous
Va muy buen
2023-03-27
3