Capitulo 7

Tamy

Abro mis ojos y percibo un fuerte olor a desinfectante. Cuando mi vista se adapta a la luz veo a Robert con una sonrisa a mi lado agradeciendo que haya despertado. Le pregunto que ha sucedido y me explica sin muchos detalles. Me siento extraña, toco mi vientre y pregunto por mi bebé. Robert cambia su semblante a uno de culpa y tristeza para decirme que se ha ido. Mi bebé no pudo nacer. Siento mucha tristeza por eso, era una parte de mi, quería ser la mejor mamá del mundo, darle lo que yo no recibí cuando era niña. Sin embargo, también siento un poco de alivio, ¡Rayos, me estoy volviendo loca! ¿Cómo puedo sentir eso? ¡Acabo de enterarme de que perdí un hijo!

Salgo de mis pensamientos cuando veo entrar a la doctora Victoria, el ambiente es tenso y con voz muy autoritaria saca a Robert de la habitación. Él me mira y sale sin objetar. Siempre he creído que hay algo raro con estos dos, no se por que.

Victoria me revisa por completo y me explica lo que provocó el evento. -Tuviste un aborto espontáneo derivado del estrés, tus niveles de glucosa y presión arterial se desestabilizaron por completo, esto provocó una descompensación, el bebé sufrió las consecuencias y tú estuviste inconsciente por cinco días. Ahora dime ¿Qué te hizo ese bruto está vez?- Pregunta directamente y con un todo de cansancio.

Le mencioné cada detalle de la discusión y mientras avanzaba su cara se ponía cada vez más roja y las venas de su frente y cuello se abultaban. Aunque lo que dijo después me tomó por sorpresa. -Escucha bien Tamara, se que es mi sobrino pero tengo que hacer algo no solo por ti, sino también por el-. ¿Sobri qué? ¿Escuché bien? ¿Victoria es su tía? La doctora nota mi sobresalto y suspira. -No lo sabías ¿Cierto? Bien, el es hijo de mi hermano, pero eso no importa ahora.

-Aléjate de Robert, es lo único que puedes hacer para estar bien. Si continúas a su lado te seguirá haciendo daño. Has lo posible por huir lo más lejos que puedas, no creo que él pueda soportar si algo te pasa por su culpa-.

Decido confiar en ella y confieso. -No creerías las veces que lo he pensado y he intentado, pero por alguna razón siempre me descubre. Yo de verdad lo amo pero no aguanto más- empiezo a llorar. -Mi corazón se ha ido cerrando para no sentir más dolor, este amor duele tanto y él ni siquiera se da cuenta-. Victoria me abraza y me consuela. -¿Qué puedo hacer para huir? ¿Debería morir para ser libre?- Su tía se separa abruptamente y me toma de los hombros. -¡Que ni se te ocurra Tamara! ¡Esa no es una opción!- me suelta y mete la mano en su bolsillo para sacar una tarjeta de contacto y me la entrega. -Llámame para lo que necesites, ¿ok?- Asiento y ella se queda conmigo hasta que me tranquilizó por completo.

Robert ha pasado estos días conmigo a pesar de mi indiferencia hacia él, Ignoro sus comentarios y cuando es necesario le respondo con sarcasmo o ironía. Me dan de alta y me lleva a “casa”, no se ha despegado de mi ni un segundo desde que entramos por la puerta.

He empezado a asimilar la perdida de esa vida que lleve en mi interior, tal vez no era su momento de salir y ver el mundo. Estoy sentada en el jardín mientras Fredo hace algunos trabajos de jardinería, me gusta acompañarlo mientras realiza esta tarea, además, es bueno para mantenerme alejada de ese hombre que no me deja ni respirar en paz.

Entro a la casa y me dirijo a la cocina por un poco de agua. Robert está devorando la intimidad de una rubia despampanante sobre la barra. Pasó de largo y el corre tras de mi. -Tamy, no te enojes por favor, soy un tonto, lo sé, por fav… or-. Sin dejarlo terminar cierro la puerta sin sentirme mal o afectada por lo que acabo de presenciar. Creo estoy lista para el siguiente paso.

La mañana siguiente bajo para salir a caminar por el jardín, ya que no puedo salir a ningún otro sitio, y me encuentro con un Robert ebrio y descargando su ira con lo primero que se interpone en su camino.

Se percata de mi presencia y se acerca dándome un empujón haciéndome perder el equilibrio lo que provoca que me golpee la nariz con el mueble del televisor. Me duele y opté por no iniciar una pelea. Me levanto para ir a revisar mi herida cuando siento que me jala del cabello para acercarme a él.

Mi nariz duele y sangra profusamente manchando su camisa de rojo. - ¿Por qué no me quieres? ¿Tanto me odias? ¡Voy a hacer que recuerdes cuánto es que me amas!-. Me mira con tristeza para inmediatamente cambiar a una expresión que conozco muy bien. -¡No te atrevas a tocarme!¡Suéltame! ¡No! ¡Déjame!- se abalanza sobre mi y me inclina sobre el sofá, trato de soltarme pero no lo consigo.

Está completamente fuera de si, empieza a golpear y me defiendo como puedo hasta que de una estocada logra introducirse en mi haciendo que suelte un grito de dolor. -¡Ya por favor, para! ¡Me estás lastimando, duele! ¡Te odio, suéltame!- digo llorando y con el hilo de voz ronca que sale de mi.

Termina, me mira por unos segundos y sale lo más rápido que puede de la casa. Fredo al escuchar que la puerta se cerró corrió a tratar de calmarme y ayudar a levantarme.

Grace, la persona encargada de la cocina entra y me ayuda a lavarme con cuidado de no lastimarme más de lo que estoy. La pobre mujer llora durante todo el proceso y me pide perdón por no poder intervenir. -Esta bien Grace, gracias por todo- le dedicó una dolorida y resignada sonrisa. Sale de la habitación y entra Fredo con un botiquín de primeros auxilios para atender mis heridas.

-¡Santo cielo mi niña! Esta vez el jefe se pasó de la raya, no deberías estar pasando por esto!- dice mientras aplica hielo sobre mi rostro. -¿Qué puedo hacer Fredo? La única forma de poder escapar de aquí es en una bolsa para cadáveres-.

Cuando termina de curar mis heridas y pone todo en su lugar toma mi mano. -Tamara, ¿Recuerdas lo que me pediste aquella vez?- Lo miro y asiento. -¡Saca un teléfono móvil de alguna parte de su ropa, lo enciende y me muestra la pantalla. -Estas son las ganancias que has logrado desde tu primera inversión, eres realmente inteligente aún con tu corta edad-. No puedo creerlo, son demasiados ceros. Abrazo a Fredo agradeciendo su ayuda para poder generar estos ingresos. Eso me da más opciones y empiezo a pensar.

Fredo me mira mientras hago una llamada. -¡Hola! ¿Victoria? Espero que aún siga en pie tu propuesta, entonces, ¿Puedo pedirte un favor?- Cuelgo el teléfono, doy un suspiro y sonrío para mí misma.

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Comments

Adriana Maciel

Adriana Maciel

ese corazón por culpa de un demonio se volvió oscuro, que linda tu novela autora, mis más sinceras felicitaciones!! 🥰

2023-05-10

4

Nina CT

Nina CT

Noooo!!

2022-10-03

2

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