Robert
El viaje transcurrió en silencio total y al llegar veo a Fredo uno de mis empleados de confianza, que sale a darnos la bienvenida. Bajo del auto y corro para llevar a mi bonita en brazos al interior de la casa, debe estar agotada por el viaje y por lo que sucedió en la carretera.
-¿Te gusta?- pregunté expectante, a lo que ella responde con un tímido -si, señor!- Está niña me causa tanta ternura (algo que nunca me ha pasado), así que le pido queme llame por mi nombre. Escucharlo con su linda voz me prende inmediatamente pero trato de ser paciente y decido terminar de mostrarle la casa.
El recorrido termina y la llevo hasta la que será su habitación para que se de una ducha y se ponga cómoda. La idea era llevarla al baño y ducharme con ella, pero decidí dejarla a solas y esperé todo el tiempo sentado en un sofá dentro de la alcoba.
Me quedo dormido y empiezo a soñar. Ella está ahí frente a mi tan dudosa y hecha un manojo de nervios, me acerco a ella y me embriago de su aroma. Comencé a quitarle la ropa y al sentir el roce de su suave piel en mis dedos me vuelvo loco. Beso sus labios y mis manos recorren todo su cuerpo, la cargo, sus piernas rodean mi cintura y empiezo a embestirla hasta quedar satisfecho.
Despierto cuando escucho la puerta del baño abrirse y me acerco a ella. Sale con una bata de baño muy bien sujeta, su cabello deja caer algunas gotas de agua y su rostro levemente sonrojado. ¡Rayos, no sé cuánto voy a poder resistir así! ¿Por qué papá la compró tan joven? La llevo al vestidor para que elija lo que se quiere poner. -Puedes usar lo que quieras, todo es tuyo.- Le digo mientras admira asombrada a su alrededor. -¿Mío?- Me pregunta muy sorprendida y yo asiento mientas la abrazo por la espalda.
Tamy
Llevo ya dos años con Robert, lo voy conociendo cada día me sorprende más. Él aún estudia en la Universidad y trabaja medio tiempo en la empresa de su papá. La mayor parte del tiempo es un hombre cariñoso y muy apasionado. Debo decir que me ha tomado en cada rincón de la casa y en cada uno de sus autos, sólo pudo resistir hasta que cumplí los quince. Admito que me mima demasiado, me deja hacer lo que quiero, tener lo que quiero, incluso más de lo que podría pedir, incluso me deja ir a la escuela, con la única condición de no entablar amistad con nadie. Es sumamente posesivo con lo que le gusta y lo que tiene, pero comparte todo conmigo.
Me lleva a algunas fiestas y reuniones de negocios presentándome a sus amigos y conocidos diciendo que soy el mejor regalo que pudo recibir en toda su vida.
Ahora ya han pasado tres años desde que llegue y estoy por cumplir dieciocho años. No mucho han cambiado las cosas. Mi vida gira en torno a las decisiones y deseos de Robert. Mi rutina diaria incluye sesiones interminables de sexo, lo único diferente es que ya no me comparte con sus amigos y amigas.
Faltan unos cuantos meses para mí cumpleaños y Robert quiere organizar una fiesta pero yo prefiero celebrar a solas con él. Me ha dado regalos por adelantado y el que me dio el fin de semana fue demasiado. ¡Me compró un auto! A pesar de que aún no tengo edad para conducir ni mucho menos un permiso pero el me ha enseñado y me deja salir a pasear cuando quiero.
Se que es la vida que me enseñaron en el internado y debería ser feliz con todo lo que tengo, pero … a pesar de todo, hay algo que no me gusta, es como un mal presentimiento que no me permite estar tranquila. Es un hombre que cambia de humor fácilmente y suele ser algo brusco; eso hace que en mi cabeza ronden las palabras que me dijo Lena antes de que me entregaran a Robert.
-¿Pasa algo bonita?- me pregunta. -¡No, no pasa nada, sólo estaba pensando en la fiesta¡- respondo con una brillante sonrisa mientras sigo conduciendo.
Hoy es aniversario de la empresa de su padre por lo que va a ofrecer una fiesta, él se siente algo cansado por lo que me tocó manejar hasta el lugar del evento.
-¡Felicidades padre!- le da un abrazo. -¡Vaya! Está niña sigue contigo, eso sí hay que celebrarlo- y empiezan a reír. Me toma de la mano y me lleva para conocer a algunos socios.
Después de un rato me disculpó y busco un lugar para sentarme, los tacones me están matando. Para mí sorpresa a mi lado se sienta uno de los amigos de Robert. -¡Hola linda Tamy, hace mucho que no nos vemos!-
-¡Hola Bastián! Por favor o me digas así, Robert se puede molestar.- Le digo en tono de reproche y él lo encuentra divertido. -¡Jajaja, tranquila Tamy, yo me hago responsable de ti si Robert se molesta!.- La forma en la que responde me causa gracia y rio ante su comentario. Justo después de eso Robert llega y literalmente me arrastra hacia un lugar apartado de todos.
-¿Qué demonios crees que estás haciendo? ¿Acaso quieres que se burlen de mi? ¿Por eso te urgía alejarte de mi?- me cuestiona en un tono muy enojado. -Perdón pero ¿qué fue lo que según tu hice?- repliqué. -¡Te he dado lo que me pides, incluso el tiempo que no tengo lo paso contigo y ¿Es así como me pagas?- Jamás lo había visto de esa manera, estaba completamente fuera de si.
-¿A qué te refieres? ¡No te entiendo! Le gritó entre sollozos. - ¡Vámonos ya!- me toma del brazo con mucha fuerza y salimos del lugar.
De camino a casa hay un silencio sepulcral. Bajamos del auto y me dirijo a mi habitación, subiendo las escaleras el me toma del cabello y me jala hacia abajo. -¡Ouch! ¿Qué te pasa? ¡Suéltame!- Grito muy fuerte. El solo sigue inmerso en su ataque de ira.
Me empuja al piso y empieza a patearme, le pido que pare pero no lo hace. -¡Cierra la boca maldita mocosa!- deja de patearme y me grita con odio y resentimiento. -¡No eres más que una zorra, más que eso, eres una bruja estúpida que usa sus encantos para poder hacer lo que quiere!- Me levanta del piso y me azota contra el sofá. -¡A partir de hoy te trataré como lo que eres! ¿Te gusta Bastián? ¿Te aburriste de mi y ahora vas tras él?- Está celoso. -¡No hice nada, el se acercó y solo lo saludé, no dijimos ni hicimos nada más, además había mucha gente ahí! ¿Qué pudimos haber hecho?-
-¡No me hables así Tamara!- Dejé que pasará otras veces pero no más niña, ¡No más!- Sube las escaleras aún enfurecido mientras yo sigo llorando en el sillón.
Tres semanas han pasado y Robert sigue enojado. No me dirige la palabra y cuando quiere desahogar su lujuria me busca y me usa a su antojo. Mi cuerpo está lleno de moretones y rasguños, la delicadeza con la que lo se acercaba a mi desapareció.
-¡Nunca pensé que diría esto pero… te amo Tamy, eres la única que me ha hecho sentir así. Jamás habrá otra mujer mientras estés conmigo!- Recuerdo sus palabras mientras lo veo con dos mujeres en su despacho. No voy a mentir este hombre me enamoró y se robó mi corazón y justo ahora siento como se rompe en mil pedazos. El solo detiene su acto cuando me ve. -¡Lárgate de aquí, estoy ocupado! – grita. Me doy la vuelta como si no le diera importancia, salgo y escucho esos gritos y gemidos que me destrozan el alma.
Decido salir al jardín y me siento junto al estanque llorando y pensando que hacer, además es un buen lugar para evitar escuchar lo que sucede en esa oficina.
No sé cuánto llevo aquí afuera pero el sol ya se ha ocultado y empieza a sentirse un poco de frío. Entro a la casa y lo primero que escucho son los gritos de Robert. -¿A dónde fuiste?- Se acerca a mi como un león que ataca a su presa. -¿Ahora sí te importa? ¿No me dijiste que me fuera por qué estabas ocupado?- Le respondo igual de molesta y enfrentándolo y sigo. -Te molesta que le diga hola a otros mientras tú te revuelcas con quién sabe quiénes ¿Qué rayos quieres de mi? ¡Si no me quieres ya déjame ir!- le digo suplicando y con el rostro lleno de lágrimas.
-¡Suficiente!- Grita y se acerca a mi apretando los dientes -Tu no te vas que aquí ni ahora ni nunca ¡Eres mía! ¿entiendes? ¡MÍA!- Me carga sobre su hombro y me lleva a mi habitación, yo lo pateo y lo golpeó como puedo pero no me suelta. Al llegar me azota en la cama se lanza sobre mi y empieza a abofetearme. -¿Esto es lo que querías? Ahora sí te trataré como lo que eres, no podrás salir de este cuarto por más que supliques.-Cuando ya no tengo fuerza para defenderme él inicia con la tortura, me toma de forma violenta hasta saciar su furia. Termina y me deja sola cerrando la puerta con llave.
Así han transcurrido dos meses en los que trae mujeres para desatar su lujuria mientras escucho todo encerrada en mi habitación. Fredo aún me tiene un poco de consideración, cuando puede me trae un poco más de comida o me trae algunas medicinas para el dolor y las heridas a escondidas de Robert.
Cada noche es un martirio no sé cuánto más pueda aguantar así. Esta noche Robert entra como siempre y finjo estar dormida. Se sienta en la orilla de la cama y acaricia mi cabello. -¿Qué hice mal bonita?¿Por qué ya no me quieres?¿Por qué me obligas a ser así contigo?- Susurra y me besa en la frente para después entrar a la cama y abrazarme. Estoy tan cansada que me rindo ante el sueño.
Despierto cuando escucho que Fredo toca a la puerta. -Niña, el señor te espera en la mesa para el desayuno, no lo hagas esperar mucho.- Me dice paciente y cálidamente.
Bajo las escaleras y siento que el piso se mueve por lo que me sostengo del barandal. Cuando pasa, me apresuró a llegar a la mesa donde Robert me espera.
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Comments
Maria Felicitas Arellano Jiménez
está embarazada espero que con eso cambie el muy maldito
2023-08-19
3
Francys Colina
𝐬𝐞 𝐝𝐞 𝐚𝐧𝐭𝐞𝐦𝐚𝐧𝐨 𝐪𝐮𝐞 𝐞𝐮𝐧𝐚 𝐧𝐨𝐯𝐞𝐥𝐚 𝐲 𝐭𝐨𝐝𝐨 𝐞𝐬 𝐚 𝐢𝐦𝐚𝐠𝐢𝐧𝐚𝐜𝐢𝐨𝐧 𝐝𝐞 𝐥𝐚 𝐞𝐬𝐭𝐫𝐢𝐭𝐨𝐫𝐚 ,𝐩𝐞𝐫𝐨 𝐩𝐨𝐫𝐟𝐚 𝐬𝐨𝐧 𝐧𝐢𝐧̃𝐨𝐬 𝐝𝐞𝐣𝐞𝐧 𝐝𝐞 𝐬𝐞𝐫 𝐭𝐚𝐧 𝐟𝐞𝐭𝐢𝐜𝐡𝐢𝐭𝐚𝐬 𝐲 𝐚 𝐩𝐚𝐫𝐭𝐞 𝐮𝐧 𝐚𝐝𝐨𝐥𝐞𝐜𝐞𝐧𝐭𝐞 𝐜𝐨𝐧 𝐭𝐚𝐧𝐭𝐨 𝐧𝐚𝐫𝐜𝐢𝐬𝐢𝐦𝐨 𝐲 𝐦𝐚𝐜𝐡𝐢𝐬𝐦𝐨
2023-06-07
1
Anonymous
Intrigsnte
2023-03-27
1