Tamy
Estoy tan cansada y siento mucho dolor, me recuesto en la cama caigo dormida al instante. Es de día y me miró al espejo y veo los cortes y los moretones en mi cara, sobre todo el de la nariz. Bajo y afortunadamente no he visto a Robert al bajar a desayunar.
Empieza a anochecer y no ha parado de llover desde la tarde, parece ser una tormenta. Escucho ruidos afuera de la habitación y es Fredo, abro la puerta. -Niña, prepárate, está es tu oportunidad-.
Miro a ese hombre que me ha cuidado como un padre y no hago más que abrazarlo. -¡Eres mi ángel Fredo! ¿Qué tengo que hacer?- Acaricia mi mejilla con su dedo pulgar para continuar. -Usaremos la tormenta, en 20 minutos debes estar fuera de aquí, provocaré un apagón y eso te dará al menos 3 minutos para que salgas de la casa y atravieses el jardín antes de que se enciendan los generadores. La doctora enviará un auto que te esperará al otro lado de la barda del garage. Esa zona es la última en reconectar el sistema de vigilancia tendrás un poco más de tiempo ¿Entendiste mi niña?- asiento y le doy otro abrazo de despedida. En menos de cinco minutos preparo una mochila con lo más indispensable, me visto y espero la señal de Fredo.
Las luces se apagan y salgo como alma endemoniada, aún me duele el cuerpo por el maltrato de ayer pero me olvidó del malestar y doy mi máximo esfuerzo.
La lluvia cae violentamente mientras corro hacia el garage, resbaló pero me vuelvo a levantar, la barda es muy alta y no encuentro la forma de treparla. En ese momento las luces se empiezan a encender poco a poco y en mi desesperación tomo impulso y salto lo más alto que puedo, me sostengo de cualquier cosa y con mucho esfuerzo al fin logro llegar a la parte más alta.
Al otro lado veo el auto que me espera con el motor encendido y la puerta abierta, me acomodo para intentar bajar pero es muy alto, las luces se siguen encendiendo y no me queda más que soltarme y caer de una altura considerablemente alta, al tocar el piso siento un dolor en las piernas y tobillos pero aún así subo lo más rápido que puedo al auto, mientras el auto avanza doy la vuelta sobre el asiento para mirar una vez más y dejar todo atrás, me acomodo y descanso un poco, suspiro y no sé si quiero reír o llorar.
Robert
Simplemente no puedo creerlo, lo hice de nuevo, ¿A caso estoy loco? ¿Por qué me hace actuar así una niña? ¿Por qué me hace perder el control y la cordura con tan poco? Sé que estoy muy equivocado que todo lo he hecho mal, mi bonita no se merece todo lo que ha sufrido a mi lado y lo peor es que no quiero dejarla ir.
Ella es quien me hace sentir humano y vivo, no puedo imaginar mi vida sin ella. ¿Por qué mi padre la eligió para mí sabiendo la bestia que soy? Terminé con la vida de tres jovencitas durante el sexo antes de la llegada de Tamy. No me siento orgulloso pero es algo que no puedo evitar, he ido con muchos especialistas pensando en que quizá hay algo malo en mi cabeza pero no ha funcionado. Psicólogos y psiquiatras van y vienen pero ninguno con una solución, ¿Será que soy un monstruo? Es la única conclusión a la que he podido llegar.
Cuando al fin consigo calmarme, regreso a casa para ver cómo está Tamy, me preocupa el cuánto la pude haber lastimado.
Entro a la habitación y la veo acurrucada en la cama abrazando un tierno conejo de felpa como si del el dependiera su vida. Quiero acercarme pero no puedo, estoy tan arrepentido y avergonzado que no creo poder mirarla de nuevo a los ojos.
Me encierro en mi oficina y empiezo a beber como si no hubiera mañana, no puedo parar las lágrimas que salen por mis ojos hasta que el sueño y el alcohol me vencen.
Sueño con mis días a su lado llenos de alegría y de un momento a otro puedo ver qué el rostro y el cuerpo de Tamy están cubiertos de heridas y moretones. Sigue pretendiendo que no existo y evita estar cerca de mi. Despierto y entro a la habitación, no me atrevo a darle ni un pequeño beso, ni siquiera la abrazo al dormir, no quiero forzarla a nada, otra vez.
-¿El señor llegará para la hora de la cena?- De mañana me pregunta Fredo. -Por supuesto- respondo con desgana mientras salgo hacia la empresa.
Miro por la ventana desde lo más alto del edificio y veo la lluvia caer con gran intensidad, me gustaría salir corriendo para abrazarla pues le tiene miedo a los truenos, me detengo al recordar el resentimiento que puedo notar en sus ojos que ahora son tan fríos como el hielo.
Me dirijo a casa ya por la noche, al menos puedo estar a su lado durante la cena, no importa si no hablamos, estoy bien con sólo verla. Siento alivio al pensar que ese momento está a solo unos cuantos minutos.
La tormenta se intensifica y al llegar a casa puedo deducir que hay un apagón. Me preocupa que Tamy esté llorando y asustada por lo que entró velozmente a la casa y subo a su habitación para buscarla. La puerta está abierta. -¡Amor, Tamy! ¿Estás bien? No tengas miedo, ya estoy aquí, la oscuridad pronto se irá-. No la encuentro por ninguna parte, corro de habitación en habitación gritando su nombre muy nervioso. Me topo con Fredo al salir de la cocina. -¿En dónde está?- Fredo me mira confundido -¿En dónde está mi mujer?- grito ya desesperado. -¡Oh! Se refiere a la niña Tamara, la dejé en su alcoba justo después del apagón, usted sabe que estas cosas la alteran mucho y…-. No lo dejo terminar. -¡Maldita sea! ¡Encuéntrenla! ¿Por qué aún lo sé encienden los generadores? ¡Busquen por todas partes y tráiganla!- Estoy temiendo lo peor.
Estoy destrozado y me siento tan culpable, mi Tamy se ha ido, ni siquiera dejó una nota. No se llevó más que la mochila con la que llegó, todo lo de valor sigue en el mismo sitio, la ropa, todo sigue aquí, incluso abandonó ese conejo que abrazaba por las noches, ese peluche que le regalé para darle la bienvenida a casa. No soporto más y me derrumbó con mucho pesar sobre la alfombra mientras lloro como un niño pequeño lamentando mis errores.
Al día siguiente despierto en el piso junto a la puerta de la entrada de la casa, estuve esperando toda la noche noticias de Tamy incluso espere a que ella misma cruzará la puerta hasta que me quedé dormido. Veo a Bastián sentado en el sofá viéndome sin ninguna expresión. Me levanto del piso y lo veo acercase a mi, siento un golpe en la cara que me hace regresar al piso. -¡Te lo advertí Robert, mereces todo esto, Tamara solo es una niña y la has hecho pasar por tanto dolor! No sé cómo es que no terminó contigo ella misma. ¡Eres un idiota!-. Se aleja después de escupir esas palabras. -¿Qué piensas hacer ahora?- Me interroga con un aire de decepción. -No tengo idea-.
Llevamos meses buscando a Tamy pero no hay ningún rastro de ella, es como si se la hubiera tragado la tierra. Este tiempo lo he sentido como tres vidas enteras sin estar a su lado, sin poder tenerla en mis brazos y sin sentirme vivo como cuando estaba a mi lado. Me he descuidado físicamente, mi cabello está largo, mi barba está desarreglada, en pocas palabras estoy hecho un desastre.
No solo mi aspecto ha sido descuidado, mis empresas empiezan a tener problemas y no se que hacer, estoy completamente perdido. Bastián ha tenido que intervenir haciéndose cargo mientras no estoy en condiciones.
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Comments
Adriana Ramirez
maldita escoria🤬🤮😡💩
2024-06-20
2
Senny Yajaira Borjas Borjas
se lo merece por baboso le gusta maltratarla soquete llora bastante
2023-07-22
3