Capitulo 8

Robert

Hace mucho rato que Victoria está ahí adentro con Tamy y ya empiezo a perder la paciencia, más debo tranquilizarme por mi niña, no quiero causarle más disgustos. Ahora me necesita más que nunca, si a mí me duele perder a un hijo no quiero ni imaginar lo que ella puede estar sintiendo. Al fin, victoria sale y me deja entrar con mi mujer. Entro y la veo dormida, la arropo y me siento en el sillón que está frente a ella, saco mi laptop para avanzar con mi trabajo. No me he despegado de su lado en estos días, tengo que cuidarla lo mejor posible, hoy la dan de alta y al fin estaremos juntos en casa.

Tengo tanto miedo de que mi mujer se lastime y por eso no la dejo sola ni un minuto, desayunamos, comemos, cenamos juntos, la mantengo cerca de mi mientras trabajo, duermo con ella en mis brazos, la llevo a dar paseos en el jardín, en fin, estoy pendiente al 100% de lo que hace y lo que quiere.

Sé que esta muy triste, pero también la noto molesta, y no la culpo. De no ser por mis idioteces todo sería diferente, estaríamos cerca de tener la familia perfecta. Tamy no me habla más de lo necesario, su actitud es muy fría, sus ojos ya no brillan y ha dejado de sonreír. Trato por todos los medios que no le falte nada y que no se sienta sola, sin embargo, la siento muy incómoda cuando está a mi lado. Me encuentro muy desesperado, me aterra la idea de perderla, si no es que ya sucedió.

Bajo a la cocina por un vaso de agua para despejar un poco mi mente de temas del trabajo y mi Tamy. -¡Hola Robert! Aquí están los documentos que me pediste-. Esa es Romina, mi asistente. Una rubia muy bien proporcionada y con un estilo muy provocativo al vestir. -Gracias Romina-. Me mira y me rodea hasta quedar a mi espalda. -¿Qué pasa Robert? Te ves muy tenso y cansado-. Dice en un tono dulzón y comienza a masajear mis hombros. - Déjame ayudarte un poco-. Suelta en un susurro junto a mi oído y después muerde el lóbulo de mi oreja, encendiendo todo mi cuerpo inmediatamente. La cargo y la subo a la barra que está en la cocina, procedo a quitarle las bragas para hundir mi rostro y juguetear con mi boca entre sus pliegues. Estoy tan excitado que no me doy cuenta cuando Tamy entra a la cocina hasta que pasa a mi lado. ¿¡Que diablos estoy haciendo!? ¡ Estoy traicionando a mi bonita otra vez, no puede ser! – salgo corriendo tras ella-¡Por fav…or!- es lo único que puedo decir antes de que ella cierre la puerta siquiera voltear a verme.

¡Maldición! Esta vez no me va a perdonar, me deslizó por la puerta lamentando mis acciones y maldiciendo a esa rubia que vino a provocarme. Todo se fue al demonio.

Salgo de la casa sin saber que hacer, necesito pensar. Subo al auto y cuando me doy cuenta estoy llegando a uno de los bares de Bastián. -¡Maldito bastardo, todo esto es tu culpa!- le grito con el puño por delante mientras entro a su oficina. Conecto un golpe en su rostro y el me cuestiona con un tono entre molesto y sorprendido. -¿¡Que carajos te pasa Robert!?- Me jalo el cabello y hago una rabieta antes de tumbarme en el sofá que hay en esa oficina. – Adivino, peleaste con Tamara, ¿Cierto?- Cubro mis ojos con el brazo para evitar que vea mis lágrimas caer. -¡Me odia, esta vez lo jodí todo!- Bastián se sienta y me anima a contarle lo sucedido, dudo un poco pero, el maldito es mi mejor amigo, el único para ser exacto. Nadie me conoce y me soporta como el. Me incorporo y me siento para empezar a darle los detalles.

-Ella me encontró metido entre las piernas de Romina-. Siento un fuerte dolor el la cara debido al golpe que me propinó mi amigo. -¡Eres un imbécil Robert! ¿Cuánto más piensas lastimarla? -¡Ya madura! Eres un adulto y te comportas como un adolescente.- Se aleja de mi, se sirve una vaso de whisky y lo bebé de un solo trago. -Te preocupas mucho por ella ¿No? ¿Debería recordarte que es mi mujer?- miro a Bastián rodar los ojos mientras se recarga en el escritorio y cruza los brazos. - ¡Ya se que es tuya Robert! Sabes que jamás cruzaría la línea, menos sabiendo que estás perdidamente enamorado de ella. ¡Y por supuesto que estoy preocupado por ella, siento que a veces se te olvida que es aún es una niña, ni siquiera tiene dieciocho!-. Con la cabeza entre las piernas escucho lo que me dice. -Tamy es una mujer, no una niña!-

-¿Estás seguro? ¿Alguna vez le has preguntado cómo se siente? Esa vez en la fiesta me acerque por qué la noté aburrida y cansada, lo único que hice fue hacerla sentir mejor, pero llegaste y la regañaste como el cavernícola que eres.- Lo miro confundido. -Nunca me dijo que se aburría en los eventos- Bastián ríe. -¿Y tú por qué crees? Su pregunta me deja en un estado aún peor, me ofrece un trago de whisky el cual bebo como si de agua se tratara.

Mi amigo me ofrece una sala privada para que pueda meditar y pensar en lo que haré. Al retirarse para dejarme solo se detiene antes de cerrar la puerta y me advierte. -¡No la lastimes más, si lo vuelves a hacer te juro que no me quedaré quieto y mucho menos te ayudaré a traerla de vuelta!- Y desaparece por la puerta.

Ya estoy completamente ebrio, no he parado de llorar y destruir botellas. Me odio a mi mismo, he arruinado los mejores momentos de mi vida por mis celos enfermizos y mi maldita debilidad por las mujeres.

Llego por la mañana a casa buscando a mi amor más no la encuentro, pierdo la razón y empiezo a lanzar muebles, objetos y todo lo que veo frente a mi. Cuando de repente miro hacia la puerta y la veo entrar con su carita llena de sorpresa y miedo. ¿Por qué me mira así? Me acerco a ella y la empujó tan fuerte que la hago caer.

Veo que intenta irse y la tomo del cabello para evitarlo, la acerco a mi y tratando de calmar mi furia le pregunto el por qué ha dejado de quererme, ella no responde pero su cercanía enciende una llama dentro de mi, tal vez si le recuerdo lo bien que la pasamos haciendo el amor reviva su cariño hacia mi.

La inclino en el sillón pero ella sigue resistiéndose, me golpea, me insulta y se que la estoy lastimando pero ¡Maldición! No puedo parar. La someto y la embisto hasta quedar satisfecho. Caigo en cuenta de lo que acabo de hacer y lo único que quiero es desaparecer. Salgo de la casa, me siento sofocado y tengo un dolor muy fuerte en el pecho, mi angustia se intensifica al ver manchas rojas en mi ropa ¿En qué momento sucedió? ¿Qué le hice?

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Comments

Delia Alonso

Delia Alonso

Es un enfermo mental que desahoga su frustración a través de la agresión..........
Es una mierd.....

2024-01-16

3

Adriana Trejo

Adriana Trejo

que le pasa a este hombre ?

2023-07-05

1

Ana Luisa Khairallah

Ana Luisa Khairallah

Está muy mal de la cabeza este tipo.

2023-05-29

1

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